{"id":476165,"date":"2018-02-17T17:41:35","date_gmt":"2018-02-17T22:41:35","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=476165"},"modified":"2018-02-17T17:41:35","modified_gmt":"2018-02-17T22:41:35","slug":"rebelion-contra-las-redes-sociales","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2018\/02\/17\/rebelion-contra-las-redes-sociales\/","title":{"rendered":"Rebeli\u00f3n contra las redes sociales"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_476166\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/1518803440_033920_1518803440_872620_noticia_normal_recorte1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-476166\" class=\"size-large wp-image-476166\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2018\/02\/1518803440_033920_1518803440_872620_noticia_normal_recorte1-560x433.jpg\" alt=\"Pero esta no ha sido la \u00fanica pol\u00e9mica. Las redes han estado en el foco por la compra de seguidores ficticios por parte de influencers; por los linchamientos p\u00fablicos de personas que son denunciadas en las redes y quedan condenadas al ostracismo sin juicio mediante; por siniestros episodios como cr\u00edmenes emitidos en directo. Y en Myanmar, Facebook ha vivido uno de sus peores episodios: el a\u00f1o pasado fue acusada de convertirse en el vector fundamental de la propaganda contra la minor\u00eda rohingya, v\u00edctima de un genocidio. Annus horribilis. Un reportaje de investigaci\u00f3n publicado la semana pasada por la revista Wired pone de manifiesto el infierno interno que la organizaci\u00f3n ha vivido en los \u00faltimos dos a\u00f1os. La tensi\u00f3n sobre qu\u00e9 hacer una vez embarcados en lo que era una realidad \u2014 su condici\u00f3n de veh\u00edculo informativo global\u2014, las dispu\u00adtas sobre las dispu\u00adtas sobre c\u00f3mo enfrentar la avalancha de noticias falsas y la crispaci\u00f3n que inundaba sus p\u00e1ginas ha segado el optimismo reinante, incluido el del propio Zuckerberg. Es un hecho. Facebook es la plataforma l\u00edder en redirigir a los lectores hacia contenidos informativos desde mediados de 2015, cuando super\u00f3 en esto a Google. M\u00e1s de 2.130 millones de personas forman parte de su comunidad. Hay 332 millones en Twitter. Dos tercios de los adultos norteamericanos (el 67%) declaran que se informan v\u00eda redes sociales, seg\u00fan un estudio de agosto de 2017 realizado por el Pew Research Centre. Facebook no crea contenidos, pero s\u00ed los ordena. Primero decidi\u00f3 llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que eleg\u00edan las noticias m\u00e1s populares. Despu\u00e9s, tras varios esc\u00e1ndalos durante la campa\u00f1a, apostaron por los algoritmos, delegaron en la m\u00e1quina. El tiro les ha salido por la culata. * El problema es el modelo de negocio. As\u00ed lo se\u00f1ala Emily Taylor. El usuario acepta ceder datos a cambio de un servicio gratuito. Los algoritmos usan esa informaci\u00f3n para determinar los intereses del usuario. Las firmas publicitarias pagan por ello. \u201cNo solo se extraen datos de lo que se cuelga p\u00fablicamente\u201d, precisa Taylor, \u201csino tambi\u00e9n de la localizaci\u00f3n, de los mensajes privados\u201d. Cuanto m\u00e1s tiempo pasamos en la plataforma, m\u00e1s datos se pueden extraer. Una noticia chocante, sensacionalista, incluso inveros\u00edmil, llama m\u00e1s a la lectura que un sosegado y equilibrado an\u00e1lisis. Una deriva que afecta tanto a las redes como a los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales. Facebook no crea contenidos, pero s\u00ed los ordena. Primero decidi\u00f3 llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que eleg\u00edan las noticias m\u00e1s populares Luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n del algoritmo. El usuario de una plataforma como Facebook no ve todo lo que publican sus amigos. Ve lo que la m\u00e1quina elige conforme a una f\u00f3rmula que Facebook no revela. \u201cTe muestra lo que quiere el algoritmo, no sabemos con qu\u00e9 objetivo, si perverso o no\u201d, dice Mari Luz Congosto, experta en redes e investigadora del grupo de telem\u00e1tica de la Universidad Carlos III. \u201cPierdes una parte de tu libertad y la plataforma hace negocio con eso. Manipula lo que la gente lee, marca el camino\u201d. Y el problema es que el algoritmo manda cada vez m\u00e1s. Hemos pasado de un Internet al que se acced\u00eda mediante ordenadores, en los que uno buscaba, exploraba, a uno al que se llega mediante aplicaciones instaladas en el m\u00f3vil. Algo que sucede, sobre todo, con toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes que viven dentro de su tel\u00e9fono. Y que ocurre en pa\u00edses pobres con mucho tel\u00e9fono y poco ordenador. \u201cInternet llega a ti mediante un algoritmo, no eres t\u00fa el que vas a buscar algo a Internet\u201d, asegura en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde Bogot\u00e1 la abogada y activista digital guatemalteca Renata \u00c1vila, asesora legal de derechos digitales de la World Wide Web Foundation, organizaci\u00f3n presidido por Tim Berners-Lee, el inventor de la world wide web. Y recurre a una met\u00e1fora: \u201cAntes oper\u00e1bamos en la calle, el mundo era nuestro, entrabamos y sal\u00edamos de los edificios. Ahora estamos encerrados en un centro comercial con reglas estrictas que solo buscan maximizar el modelo de negocio\u201d. \u201cInternet llega a ti mediante un algoritmo, no eres t\u00fa el que vas a buscar algo a Internet\u201d, asegura la abogada y activista digital guatemalteca Renata \u00c1vila Para \u00c1vila, el problema no es exclusivo de Facebook, ni mucho menos. Todas las plataformas funcionan igual: \u201cEl problema es la arquitectura del m\u00f3vil, de las apps. El modelo de negocio\u201d. A todo ello hay que a\u00f1adir el efecto burbuja. El usuario lee lo que le mandan sus amigos y la gente que le es af\u00edn ideol\u00f3gicamente: un estudio publicado en la revista cient\u00edfica norteamericana PNAS y que analiz\u00f3 376 millones de interacciones entre usuarios de Facebook concluy\u00f3 que la gente tiende a buscar informaci\u00f3n alineada con sus ideas pol\u00edticas. \u201cSi Facebook te filtra la informaci\u00f3n\u201d, opina la investigadora de redes Mari Luz Congosto, \u201cal final solo te muestra una visi\u00f3n de los hechos, te la refuerza y, por tanto, te radicalizas\u201d.  * El modelo de negocio tambi\u00e9n est\u00e1 detr\u00e1s del problema de la adicci\u00f3n a las redes, dise\u00f1adas para enganchar al usuario. Alg\u00fan d\u00eda puede que tengan que responder por ello, como lo tuvo que hacer la industria del tabaco. Personas esclavizadas por su perfil, por la imagen que deben dar a sus seguidores; chicas que con el paso del tiempo se fotograf\u00edan cada vez con menos ropa en Instagram para conseguir m\u00e1s likes; adolescentes que no se despegan del tel\u00e9fono por la cantidad de mensajes a los que se ven obligados a contestar y cuya amistad parece evaluarse en t\u00e9rminos de rayitas que marcan sus interacciones en Snapchat. La lista de cr\u00edticas al impacto social de estas plataformas es variada. En la \u00faltima edici\u00f3n del Foro de Davos, el multimillonario George Soros resumi\u00f3 en una intervenci\u00f3n los problemas que, estima, plantean las redes. Dijo que mientras las compa\u00f1\u00edas petrol\u00edferas y de miner\u00eda explotan el medio ambiente, las redes sociales explotan el ambiente. Que, al influir en el modo en que la gente piensa y se comporta, implican un riesgo para la democracia. Ahora les llueven las cr\u00edticas, pero tienen muchas l\u00edneas de defensa. Cuando el pasado 10 de enero el escritor Lorenzo Silva anunciaba que, harto de ruido, tiempo perdido e insultos, dejaba Twitter, la periodista y prol\u00edfica tuitera Carmela R\u00edos public\u00f3 un dec\u00e1logo de las razones que le llevan a mantenerse en esta red social. Escribi\u00f3: \u201cEstoy en Twitter porque es una herramienta de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica del siglo XXI\u201d. Y a partir de ah\u00ed desgran\u00f3 sus motivos en 10 tuits: \u201cPorque las redes son necesarias en la era de la desinformaci\u00f3n, no es posible detectar o combatir noticias falsas sin conocer su ecosistema natural\u201d; \u201cporque he aprendido con los a\u00f1os a racionar su uso\u201d; \u201cporque es una maravillosa fuente de conocimiento\u201d; \u201cporque he aprendido a discriminar entre sus mejores usos (el menos interesante, sin duda, la tertulia o el debate pol\u00edtico)\u201d; y porque permite \u201cconocer a personas cuyas ideas, conocimientos, proyectos o sentimientos merecen la pena\u201d. Este peri\u00f3dico solicit\u00f3 hablar con alg\u00fan portavoz de Facebook y de Twitter para que pudieran responder a algunas preguntas. Ambas ofrecieron, en cambio, enviar informaci\u00f3n por correo electr\u00f3nico.  * La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 hacer. Porque aunque Zuckerberg ha anunciado que est\u00e1 dispuesto a poner coto a noticias, marcas y memes, aunque vaya a retocar el algoritmo para que haya menos informaci\u00f3n y m\u00e1s relaci\u00f3n entre usuarios, no querr\u00e1 perder los ingresos en publicidad que entran en funci\u00f3n del tiempo que se emplea en su red. Jonathan Taplin, emprendedor que public\u00f3 el a\u00f1o pasado el libro Move Fast And Break Things: How Facebook, Google And Amazon Cornered Culture And Undermined Democracy (Mu\u00e9vete r\u00e1pido y rompe: c\u00f3mo Facebook, Google y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia), tiene todas sus esperanzas puestas en la UE. \u201cEuropa est\u00e1 liderando al mundo en esto\u201d, declara en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde California este director em\u00e9rito del Laboratorio de Innovaci\u00f3n Annenberg de la Universidad de Carolina del Sur y exproductor cinematogr\u00e1fico. \u201cDebemos agradecer, por ejemplo, que se multara a Google [2.420 millones de euros por abuso de posici\u00f3n dominante]&quot;. El productor Jonathan Taplin aboga por reducir el tama\u00f1o de estos imperios. Que Facebook se desprenda de Instagram y Whatsapp El nuevo Reglamento General de Protecci\u00f3n de Datos de la UE, que se espera para mayo, es visto por m\u00faltiples expertos como un catalizador para fortalecer la protecci\u00f3n de datos de los ciudadanos. \u201cHay que regular\u201d, sostiene Taplin, \u201cnecesitamos leyes; no es el mercado el que va a solucionar el problema\u201d. Taplin aboga por reducir por ley el tama\u00f1o de estos imperios: obligar a Google a que venda YouTube; a Facebook, a desprenderse de Instagram y WhatsApp; aplicar leyes de la competencia, redimensionar. The Economist propon\u00eda en noviembre en un art\u00edculo que las redes deber\u00edan dejar m\u00e1s claro si un post viene de un amigo o de una fuente fiable, mantener a raya a los bots que amplifican los mensajes y adaptar sus algoritmos para poner las noticias pincha-pincha [las que provocan muchos clics] al final del muro para evitar as\u00ed que los reguladores acaben imponiendo cambios en un modelo de negocio basado en monopolizar la atenci\u00f3n. Los grandes de Silicon Valley, mientras, han enviado a un ej\u00e9rcito de lobistas a Washington. Temen que les ocurra como a Microsoft, condenada por pr\u00e1cticas abusivas de monopolio. Hay voces que reclaman que las plataformas tengan que responder por lo que se publica en ellas. Algo a lo que las redes responden que se niegan a convertirse en \u00e1rbitros de la verdad. Hay otras que reclaman que los programas educativos incluyan elementos pr\u00e1cticos que permitan a los m\u00e1s j\u00f3venes aprender a manejar el componente adictivo de las redes. Hay quien dice, en fin, en un claro alarde de optimismo antropol\u00f3gico, que la gente progresivamente pasar\u00e1 de ellas como de la comida basura, optar\u00e1 por dedicar su tiempo de lectura a bocados m\u00e1s selectos.\" width=\"560\" height=\"433\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-476166\" class=\"wp-caption-text\">Pero esta no ha sido la \u00fanica pol\u00e9mica. Las redes han estado en el foco por la compra de seguidores ficticios por parte de influencers; por los linchamientos p\u00fablicos de personas que son denunciadas en las redes y quedan condenadas al ostracismo sin juicio mediante; por siniestros episodios como cr\u00edmenes emitidos en directo. Y en Myanmar, Facebook ha vivido uno de sus peores episodios: el a\u00f1o pasado fue acusada de convertirse en el vector fundamental de la propaganda contra la minor\u00eda rohingya, v\u00edctima de un genocidio. Annus horribilis.<br \/>Un reportaje de investigaci\u00f3n publicado la semana pasada por la revista Wired pone de manifiesto el infierno interno que la organizaci\u00f3n ha vivido en los \u00faltimos dos a\u00f1os. La tensi\u00f3n sobre qu\u00e9 hacer una vez embarcados en lo que era una realidad \u2014 su condici\u00f3n de veh\u00edculo informativo global\u2014, las dispu\u00adtas sobre las dispu\u00adtas sobre c\u00f3mo enfrentar la avalancha de noticias falsas y la crispaci\u00f3n que inundaba sus p\u00e1ginas ha segado el optimismo reinante, incluido el del propio Zuckerberg.<br \/>Es un hecho. Facebook es la plataforma l\u00edder en redirigir a los lectores hacia contenidos informativos desde mediados de 2015, cuando super\u00f3 en esto a Google. M\u00e1s de 2.130 millones de personas forman parte de su comunidad. Hay 332 millones en Twitter. Dos tercios de los adultos norteamericanos (el 67%) declaran que se informan v\u00eda redes sociales, seg\u00fan un estudio de agosto de 2017 realizado por el Pew Research Centre.<br \/>Facebook no crea contenidos, pero s\u00ed los ordena. Primero decidi\u00f3 llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que eleg\u00edan las noticias m\u00e1s populares. Despu\u00e9s, tras varios esc\u00e1ndalos durante la campa\u00f1a, apostaron por los algoritmos, delegaron en la m\u00e1quina. El tiro les ha salido por la culata.<br \/>*<br \/>El problema es el modelo de negocio. As\u00ed lo se\u00f1ala Emily Taylor. El usuario acepta ceder datos a cambio de un servicio gratuito. Los algoritmos usan esa informaci\u00f3n para determinar los intereses del usuario. Las firmas publicitarias pagan por ello. \u201cNo solo se extraen datos de lo que se cuelga p\u00fablicamente\u201d, precisa Taylor, \u201csino tambi\u00e9n de la localizaci\u00f3n, de los mensajes privados\u201d. Cuanto m\u00e1s tiempo pasamos en la plataforma, m\u00e1s datos se pueden extraer. Una noticia chocante, sensacionalista, incluso inveros\u00edmil, llama m\u00e1s a la lectura que un sosegado y equilibrado an\u00e1lisis. Una deriva que afecta tanto a las redes como a los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales.<br \/>Facebook no crea contenidos, pero s\u00ed los ordena. Primero decidi\u00f3 llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que eleg\u00edan las noticias m\u00e1s populares<br \/>Luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n del algoritmo. El usuario de una plataforma como Facebook no ve todo lo que publican sus amigos. Ve lo que la m\u00e1quina elige conforme a una f\u00f3rmula que Facebook no revela. \u201cTe muestra lo que quiere el algoritmo, no sabemos con qu\u00e9 objetivo, si perverso o no\u201d, dice Mari Luz Congosto, experta en redes e investigadora del grupo de telem\u00e1tica de la Universidad Carlos III. \u201cPierdes una parte de tu libertad y la plataforma hace negocio con eso. Manipula lo que la gente lee, marca el camino\u201d.<br \/>Y el problema es que el algoritmo manda cada vez m\u00e1s. Hemos pasado de un Internet al que se acced\u00eda mediante ordenadores, en los que uno buscaba, exploraba, a uno al que se llega mediante aplicaciones instaladas en el m\u00f3vil. Algo que sucede, sobre todo, con toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes que viven dentro de su tel\u00e9fono. Y que ocurre en pa\u00edses pobres con mucho tel\u00e9fono y poco ordenador. \u201cInternet llega a ti mediante un algoritmo, no eres t\u00fa el que vas a buscar algo a Internet\u201d, asegura en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde Bogot\u00e1 la abogada y activista digital guatemalteca Renata \u00c1vila, asesora legal de derechos digitales de la World Wide Web Foundation, organizaci\u00f3n presidido por Tim Berners-Lee, el inventor de la world wide web. Y recurre a una met\u00e1fora: \u201cAntes oper\u00e1bamos en la calle, el mundo era nuestro, entrabamos y sal\u00edamos de los edificios. Ahora estamos encerrados en un centro comercial con reglas estrictas que solo buscan maximizar el modelo de negocio\u201d.<br \/>\u201cInternet llega a ti mediante un algoritmo, no eres t\u00fa el que vas a buscar algo a Internet\u201d, asegura la abogada y activista digital guatemalteca Renata \u00c1vila<br \/>Para \u00c1vila, el problema no es exclusivo de Facebook, ni mucho menos. Todas las plataformas funcionan igual: \u201cEl problema es la arquitectura del m\u00f3vil, de las apps. El modelo de negocio\u201d.<br \/>A todo ello hay que a\u00f1adir el efecto burbuja. El usuario lee lo que le mandan sus amigos y la gente que le es af\u00edn ideol\u00f3gicamente: un estudio publicado en la revista cient\u00edfica norteamericana PNAS y que analiz\u00f3 376 millones de interacciones entre usuarios de Facebook concluy\u00f3 que la gente tiende a buscar informaci\u00f3n alineada con sus ideas pol\u00edticas. \u201cSi Facebook te filtra la informaci\u00f3n\u201d, opina la investigadora de redes Mari Luz Congosto, \u201cal final solo te muestra una visi\u00f3n de los hechos, te la refuerza y, por tanto, te radicalizas\u201d.<br \/>*<br \/>El modelo de negocio tambi\u00e9n est\u00e1 detr\u00e1s del problema de la adicci\u00f3n a las redes, dise\u00f1adas para enganchar al usuario. Alg\u00fan d\u00eda puede que tengan que responder por ello, como lo tuvo que hacer la industria del tabaco.<br \/>Personas esclavizadas por su perfil, por la imagen que deben dar a sus seguidores; chicas que con el paso del tiempo se fotograf\u00edan cada vez con menos ropa en Instagram para conseguir m\u00e1s likes; adolescentes que no se despegan del tel\u00e9fono por la cantidad de mensajes a los que se ven obligados a contestar y cuya amistad parece evaluarse en t\u00e9rminos de rayitas que marcan sus interacciones en Snapchat. La lista de cr\u00edticas al impacto social de estas plataformas es variada.<br \/>En la \u00faltima edici\u00f3n del Foro de Davos, el multimillonario George Soros resumi\u00f3 en una intervenci\u00f3n los problemas que, estima, plantean las redes. Dijo que mientras las compa\u00f1\u00edas petrol\u00edferas y de miner\u00eda explotan el medio ambiente, las redes sociales explotan el ambiente. Que, al influir en el modo en que la gente piensa y se comporta, implican un riesgo para la democracia.<br \/>Ahora les llueven las cr\u00edticas, pero tienen muchas l\u00edneas de defensa. Cuando el pasado 10 de enero el escritor Lorenzo Silva anunciaba que, harto de ruido, tiempo perdido e insultos, dejaba Twitter, la periodista y prol\u00edfica tuitera Carmela R\u00edos public\u00f3 un dec\u00e1logo de las razones que le llevan a mantenerse en esta red social. Escribi\u00f3: \u201cEstoy en Twitter porque es una herramienta de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica del siglo XXI\u201d. Y a partir de ah\u00ed desgran\u00f3 sus motivos en 10 tuits: \u201cPorque las redes son necesarias en la era de la desinformaci\u00f3n, no es posible detectar o combatir noticias falsas sin conocer su ecosistema natural\u201d; \u201cporque he aprendido con los a\u00f1os a racionar su uso\u201d; \u201cporque es una maravillosa fuente de conocimiento\u201d; \u201cporque he aprendido a discriminar entre sus mejores usos (el menos interesante, sin duda, la tertulia o el debate pol\u00edtico)\u201d; y porque permite \u201cconocer a personas cuyas ideas, conocimientos, proyectos o sentimientos merecen la pena\u201d.<br \/>Este peri\u00f3dico solicit\u00f3 hablar con alg\u00fan portavoz de Facebook y de Twitter para que pudieran responder a algunas preguntas. Ambas ofrecieron, en cambio, enviar informaci\u00f3n por correo electr\u00f3nico.<br \/>*<br \/>La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 hacer. Porque aunque Zuckerberg ha anunciado que est\u00e1 dispuesto a poner coto a noticias, marcas y memes, aunque vaya a retocar el algoritmo para que haya menos informaci\u00f3n y m\u00e1s relaci\u00f3n entre usuarios, no querr\u00e1 perder los ingresos en publicidad que entran en funci\u00f3n del tiempo que se emplea en su red.<br \/>Jonathan Taplin, emprendedor que public\u00f3 el a\u00f1o pasado el libro Move Fast And Break Things: How Facebook, Google And Amazon Cornered Culture And Undermined Democracy (Mu\u00e9vete r\u00e1pido y rompe: c\u00f3mo Facebook, Google y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia), tiene todas sus esperanzas puestas en la UE. \u201cEuropa est\u00e1 liderando al mundo en esto\u201d, declara en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde California este director em\u00e9rito del Laboratorio de Innovaci\u00f3n Annenberg de la Universidad de Carolina del Sur y exproductor cinematogr\u00e1fico. \u201cDebemos agradecer, por ejemplo, que se multara a Google [2.420 millones de euros por abuso de posici\u00f3n dominante]&#8221;.<br \/>El productor Jonathan Taplin aboga por reducir el tama\u00f1o de estos imperios. Que Facebook se desprenda de Instagram y Whatsapp<br \/>El nuevo Reglamento General de Protecci\u00f3n de Datos de la UE, que se espera para mayo, es visto por m\u00faltiples expertos como un catalizador para fortalecer la protecci\u00f3n de datos de los ciudadanos. \u201cHay que regular\u201d, sostiene Taplin, \u201cnecesitamos leyes; no es el mercado el que va a solucionar el problema\u201d. Taplin aboga por reducir por ley el tama\u00f1o de estos imperios: obligar a Google a que venda YouTube; a Facebook, a desprenderse de Instagram y WhatsApp; aplicar leyes de la competencia, redimensionar.<br \/>The Economist propon\u00eda en noviembre en un art\u00edculo que las redes deber\u00edan dejar m\u00e1s claro si un post viene de un amigo o de una fuente fiable, mantener a raya a los bots que amplifican los mensajes y adaptar sus algoritmos para poner las noticias pincha-pincha [las que provocan muchos clics] al final del muro para evitar as\u00ed que los reguladores acaben imponiendo cambios en un modelo de negocio basado en monopolizar la atenci\u00f3n.<br \/>Los grandes de Silicon Valley, mientras, han enviado a un ej\u00e9rcito de lobistas a Washington. Temen que les ocurra como a Microsoft, condenada por pr\u00e1cticas abusivas de monopolio.<br \/>Hay voces que reclaman que las plataformas tengan que responder por lo que se publica en ellas. Algo a lo que las redes responden que se niegan a convertirse en \u00e1rbitros de la verdad. Hay otras que reclaman que los programas educativos incluyan elementos pr\u00e1cticos que permitan a los m\u00e1s j\u00f3venes aprender a manejar el componente adictivo de las redes.<br \/>Hay quien dice, en fin, en un claro alarde de optimismo antropol\u00f3gico, que la gente progresivamente pasar\u00e1 de ellas como de la comida basura, optar\u00e1 por dedicar su tiempo de lectura a bocados m\u00e1s selectos.<\/p><\/div>\n<p style=\"color: #444444\">Sean Parker siempre fue un tipo pol\u00e9mico. No en vano fue el creador de Napster, la plataforma de descargas que seg\u00f3 los tobillos de la industria discogr\u00e1fica en los a\u00f1os noventa.\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/sean_parker\/a\">Cuando el pasado 8 de noviembre<\/a>\u00a0tom\u00f3 la palabra en un acto de la firma Axios en Filadelfia para decir que se arrepent\u00eda de haber impulsado Facebook, ech\u00f3 un tronco m\u00e1s al fuego que viene quemando las redes sociales en 2017, su particular\u00a0<em>annus horribilis<\/em>. Al fin y al cabo, \u00e9l fue en 2004 el primer presidente de la plataforma que comanda Mark Zuckerberg. Explic\u00f3 que para conseguir que la gente permaneciera mucho tiempo en la red, hab\u00eda que generar descargas de dopamina, peque\u00f1os instantes de felicidad; y que \u00e9stas vendr\u00edan de la mano de los\u00a0<em>me gusta<\/em>\u00a0de los\u00a0<em>amigos<\/em>. \u201cEso explota una vulnerabilidad de la psicolog\u00eda humana\u201d, afirm\u00f3. \u201cLos inventores de esto, tanto yo, como Mark [Zuckerberg], como Kevin Systrom [Instagram] y toda esa gente, lo sab\u00edamos. A pesar de ello, lo hicimos\u201d.<\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-INTEXT\" style=\"color: #444444\">\n<div id=\"google_ads_iframe_\/7811748\/elpais_web\/tecnologia\/intext_0__container__\" style=\"font-style: inherit\">Parker se declar\u00f3 ese d\u00eda objetor de las redes sociales. Culmin\u00f3 su intervenci\u00f3n con una frase inquietante: \u201cSolo Dios sabe lo que se est\u00e1 haciendo con el cerebro de los ni\u00f1os\u201d.<\/div>\n<\/div>\n<div id=\"inread1\" style=\"font-style: inherit\">\u00a0Hubo un tiempo en el que al que renegaba de estas plataformas se le tachaba por defecto de resistente al cambio, de viejuno. Ese tiempo pas\u00f3. Una aut\u00e9ntica tormenta se est\u00e1 desatando en torno al papel que desempe\u00f1an las redes sociales en nuestra sociedad. Y son grandes\u00a0<em>popes<\/em>\u00a0de Silicon Valley los que han empezado a alzar la voz. Se acusa a\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/facebook\/a\">Facebook<\/a>\u00a0y\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/twitter\/a\">Twitter<\/a>\u00a0de haberse convertido en espacios que crispan el debate y lo contaminan con informaci\u00f3n falsa. Circula ya la idea de que hay que deshabituarse en el uso de unas plataformas dise\u00f1adas para que pasemos el m\u00e1ximo tiempo posible en ellas, que crean adicci\u00f3n; las redes (combinadas con el m\u00f3vil) como invento contaminante, adictivo, el nuevo tabaco. Un problema de salud p\u00fablica. Un problema de salud democr\u00e1tica.<\/div>\n<p style=\"color: #444444\">El grupo de\u00a0<em>arrepentidos<\/em>\u00a0de las redes se ha ido nutriendo en los \u00faltimos meses. El pasado 12 de diciembre, un exvicepresidente de Facebook,\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tecnologia\/2017\/12\/12\/actualidad\/1513075489_563661.html\">Chamath Palihapitiya<\/a>, aseguraba que las redes est\u00e1n \u201cdesgarrando\u201d el tejido social. \u201cLos ciclos de retroalimentaci\u00f3n a corto plazo impulsados por la dopamina que hemos creado est\u00e1n destruyendo el funcionamiento de la sociedad\u201d, declar\u00f3 en un foro de la Escuela de Negocios Stanford. El 23 de enero,\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tecnologia\/2018\/01\/23\/actualidad\/1516666969_215422.html\">Tim Cook<\/a>, consejero delegado de la todopoderosa Apple, afirmaba que no quer\u00eda que su sobrino de 12 a\u00f1os tuviera acceso a las redes sociales. El 7 de febrero, el actor Jim Carrey vend\u00eda sus acciones de la plataforma y animaba a boicotear Facebook por su pasividad ante la interferencia rusa en las elecciones.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\"><strong style=\"font-style: inherit\">\u00a0<\/strong>\u00a0La percepci\u00f3n que tenemos de las redes ha mutado. Nacieron como un instrumento para conectar con amigos y compartir ideas. Paliaban el supuesto aislamiento que generaba Internet. Se convirtieron en una fuerza democratizadora al calor de la\u00a0<em>primavera \u00e1rabe<\/em>. Parec\u00edan una herramienta perfecta para el cambio social, empoderaban al ciudadano. \u201cDaban voz a los que no ten\u00edan voz\u201d, recalca en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde Reino Unido\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/emilytaylor.eu\/about-emily-taylor\/\">Emily Taylo<\/a>r, ejecutiva del\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/oxil.uk\/\">Oxford Information Labs<\/a>\u00a0que lleva 15 a\u00f1os trabajando en asuntos de gobernanza en la Red. \u201cEn tan solo siete a\u00f1os, todo ha cambiado. Preocupan esas campa\u00f1as pol\u00edticas de anuncios dirigidas a alterar los procesos electorales\u201d.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">El paso por las urnas del Brexit y la elecci\u00f3n de Donald Trump son dos de los fen\u00f3menos que empujaron a todo el mundo a hacerse preguntas: \u00bfc\u00f3mo nadie lo vio llegar?. La respuesta, en parte, se busc\u00f3 y se encontr\u00f3 en las redes.<\/p>\n<p style=\"color: #444444\">Facebook fue\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2017\/09\/28\/estados_unidos\/1506623694_656796.html\">citada<\/a>\u00a0en octubre por el Comit\u00e9 de Justicia del Congreso norteamericano para explicar su papel en la interferencia rusa en las elecciones en EE UU en 2016. Admiti\u00f3 que 126 millones de personas hab\u00edan podido acceder a contenidos generados por unos supuestos agentes rusos (la Internet Research Agency), que tambi\u00e9n colgaron cerca de un millar de v\u00eddeos en YouTube y 131.000 mensajes en Twitter. Entre todas esas\u00a0<em>noticias basura<\/em>\u00a0se deslizaban historias delirantes como la de que Hillary Clinton hab\u00eda vendido armas al ISIS.<\/p>\n<p>Pero esta no ha sido la \u00fanica pol\u00e9mica. Las redes han estado en el foco por la compra de seguidores ficticios por parte de\u00a0<em>influencers;<\/em>\u00a0por los linchamientos p\u00fablicos de personas que son denunciadas en las redes y quedan condenadas al ostracismo sin juicio mediante; por siniestros episodios como cr\u00edmenes emitidos en directo. Y en Myanmar, Facebook ha vivido uno de sus peores episodios: el a\u00f1o pasado fue acusada de convertirse en el vector fundamental de la propaganda contra la minor\u00eda<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/rohinyas\/a\">rohingya,<\/a>\u00a0v\u00edctima de un genocidio.<em>Annus horribilis<\/em>.<\/p>\n<p><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/www.wired.com\/story\/inside-facebook-mark-zuckerberg-2-years-of-hell\/\">Un reportaje de investigaci\u00f3n<\/a>publicado la semana pasada por la revista\u00a0<em>Wired<\/em>\u00a0pone de manifiesto el infierno interno que la organizaci\u00f3n ha vivido en los \u00faltimos dos a\u00f1os. La tensi\u00f3n sobre qu\u00e9 hacer una vez embarcados en lo que era una realidad \u2014 su condici\u00f3n de veh\u00edculo informativo global\u2014, las dispu\u00adtas sobre las dispu\u00adtas sobre c\u00f3mo enfrentar la avalancha de noticias falsas y la crispaci\u00f3n que inundaba sus p\u00e1ginas ha segado el optimismo reinante, incluido el del propio Zuckerberg.<\/p>\n<p>Es un hecho. Facebook es la plataforma l\u00edder en redirigir a los lectores hacia contenidos informativos desde mediados de 2015, cuando super\u00f3 en esto a Google. M\u00e1s de 2.130 millones de personas forman parte de su comunidad. Hay 332 millones en Twitter. Dos tercios de los adultos norteamericanos (el 67%) declaran que se informan v\u00eda redes sociales, seg\u00fan\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"http:\/\/www.journalism.org\/2017\/09\/07\/news-use-across-social-media-platforms-2017\/\">un estudio de agosto de 2017 realizado por el Pew Research Centre<\/a>.<\/p>\n<p>Facebook no crea contenidos, pero s\u00ed los ordena. Primero decidi\u00f3 llevar a cabo una labor editorial con un equipo de periodistas que eleg\u00edan las noticias m\u00e1s populares. Despu\u00e9s, tras varios esc\u00e1ndalos durante la campa\u00f1a, apostaron por los algoritmos, delegaron en la m\u00e1quina. El tiro les ha salido por la culata.<\/p>\n<p>El problema es el modelo de negocio. As\u00ed lo se\u00f1ala Emily Taylor. El usuario acepta ceder datos a cambio de un servicio gratuito. Los algoritmos usan esa informaci\u00f3n para determinar los intereses del usuario. Las firmas publicitarias pagan por ello. \u201cNo solo se extraen datos de lo que se cuelga p\u00fablicamente\u201d, precisa Taylor, \u201csino tambi\u00e9n de la localizaci\u00f3n, de los mensajes privados\u201d. Cuanto m\u00e1s tiempo pasamos en la plataforma, m\u00e1s datos se pueden extraer. Una noticia chocante, sensacionalista, incluso inveros\u00edmil, llama m\u00e1s a la lectura que un sosegado y equilibrado an\u00e1lisis. Una deriva que afecta tanto a las redes como a los medios de comunicaci\u00f3n tradicionales.<\/p>\n<p>Luego est\u00e1 la cuesti\u00f3n del algoritmo. El usuario de una plataforma como Facebook no ve todo lo que publican sus amigos. Ve lo que la m\u00e1quina elige conforme a una f\u00f3rmula que Facebook no revela. \u201cTe muestra lo que quiere el algoritmo, no sabemos con qu\u00e9 objetivo, si perverso o no\u201d, dice Mari Luz Congosto, experta en redes e investigadora del grupo de telem\u00e1tica de la Universidad Carlos III. \u201cPierdes una parte de tu libertad y la plataforma hace negocio con eso. Manipula lo que la gente lee, marca el camino\u201d.<\/p>\n<p>Y el problema es que el algoritmo manda cada vez m\u00e1s. Hemos pasado de un Internet al que se acced\u00eda mediante ordenadores, en los que uno buscaba, exploraba, a uno al que se llega mediante aplicaciones instaladas en el m\u00f3vil. Algo que sucede, sobre todo, con toda una generaci\u00f3n de j\u00f3venes que\u00a0<em>viven<\/em>dentro de su tel\u00e9fono. Y que ocurre en pa\u00edses pobres con mucho tel\u00e9fono y poco ordenador. \u201cInternet llega a ti mediante un algoritmo, no eres t\u00fa el que vas a buscar algo a Internet\u201d, asegura en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde Bogot\u00e1 la abogada y activista digital guatemalteca\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/webfoundation.org\/about\/executive-team\/renata-avila\/\">Renata<\/a>\u00a0\u00c1vila, asesora legal de derechos digitales de la World Wide Web Foundation, organizaci\u00f3n presidido por Tim Berners-Lee, el inventor de la\u00a0<em>world wide web.<\/em>\u00a0Y recurre a una met\u00e1fora: \u201cAntes oper\u00e1bamos en la calle, el mundo era nuestro, entrabamos y sal\u00edamos de los edificios. Ahora estamos encerrados en un centro comercial con reglas estrictas que solo buscan maximizar el modelo de negocio\u201d.<\/p>\n<p>Para \u00c1vila, el problema no es exclusivo de Facebook, ni mucho menos. Todas las plataformas funcionan igual: \u201cEl problema es la arquitectura del m\u00f3vil, de las\u00a0<em>apps.<\/em>\u00a0El modelo de negocio\u201d.<\/p>\n<p>A todo ello hay que a\u00f1adir el efecto burbuja. El usuario lee lo que le mandan sus amigos y la gente que le es af\u00edn ideol\u00f3gicamente: un estudio publicado en la revista cient\u00edfica norteamericana PNAS y que analiz\u00f3 376 millones de interacciones entre usuarios de Facebook concluy\u00f3 que la gente tiende a buscar informaci\u00f3n alineada con sus ideas pol\u00edticas. \u201cSi Facebook te filtra la informaci\u00f3n\u201d, opina la investigadora de redes Mari Luz Congosto, \u201cal final solo te muestra una visi\u00f3n de los hechos, te la refuerza y, por tanto, te radicalizas\u201d.<\/p>\n<p>El modelo de negocio tambi\u00e9n est\u00e1 detr\u00e1s del problema de la adicci\u00f3n a las redes, dise\u00f1adas para enganchar al usuario. Alg\u00fan d\u00eda puede que tengan que responder por ello, como lo tuvo que hacer la industria del tabaco.<\/p>\n<p>Personas esclavizadas por su perfil, por la imagen que deben dar a sus seguidores; chicas que con el paso del tiempo se fotograf\u00edan cada vez con menos ropa en Instagram para conseguir m\u00e1s\u00a0<em>likes<\/em>; adolescentes que no se despegan del tel\u00e9fono por la cantidad de mensajes a los que se ven obligados a contestar y cuya amistad parece evaluarse en t\u00e9rminos de\u00a0<em>rayitas<\/em>\u00a0que marcan sus interacciones en Snapchat. La lista de cr\u00edticas al impacto social de estas plataformas es variada.<\/p>\n<p>En la \u00faltima edici\u00f3n del Foro de Davos, el multimillonario\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/www.theguardian.com\/business\/2018\/jan\/25\/george-soros-facebook-and-google-are-a-menace-to-society?utm_source=esp&amp;utm_medium=Email&amp;utm_campaign=GU+Today+main+NEW+H+categories&amp;utm_term=261824&amp;subid=18666060&amp;CMP=EMCNEWEML6619I2\">George Soros<\/a>\u00a0resumi\u00f3 en una intervenci\u00f3n los problemas que, estima, plantean las redes. Dijo que mientras las compa\u00f1\u00edas petrol\u00edferas y de miner\u00eda explotan el medio ambiente, las redes sociales explotan el ambiente. Que, al influir en el modo en que la gente piensa y se comporta, implican un riesgo para la democracia.<\/p>\n<p>Ahora les llueven las cr\u00edticas, pero tienen muchas l\u00edneas de defensa. Cuando el pasado 10 de enero el escritor Lorenzo Silva anunciaba que, harto de ruido, tiempo perdido e insultos, dejaba Twitter, la periodista y prol\u00edfica\u00a0<em>tuitera<\/em>\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/twitter.com\/CarmelaRios\/status\/951062597222256646\">Carmela R\u00edos public\u00f3 un dec\u00e1logo de las razone<\/a>s que le llevan a mantenerse en esta red social. Escribi\u00f3: \u201cEstoy en Twitter porque es una herramienta de comunicaci\u00f3n pol\u00edtica del siglo XXI\u201d. Y a partir de ah\u00ed desgran\u00f3 sus motivos en 10 tuits: \u201cPorque las redes son necesarias en la era de la desinformaci\u00f3n, no es posible detectar o combatir noticias falsas sin conocer su ecosistema natural\u201d; \u201cporque he aprendido con los a\u00f1os a racionar su uso\u201d; \u201cporque es una maravillosa fuente de conocimiento\u201d; \u201cporque he aprendido a discriminar entre sus mejores usos (el menos interesante, sin duda, la tertulia o el debate pol\u00edtico)\u201d; y porque permite \u201cconocer a personas cuyas ideas, conocimientos, proyectos o sentimientos merecen la pena\u201d.<\/p>\n<p>Este peri\u00f3dico solicit\u00f3 hablar con alg\u00fan portavoz de Facebook y de Twitter para que pudieran responder a algunas preguntas. Ambas ofrecieron, en cambio, enviar informaci\u00f3n por correo electr\u00f3nico.<\/p>\n<p>La cuesti\u00f3n es qu\u00e9 hacer. Porque aunque Zuckerberg ha anunciado que est\u00e1 dispuesto a poner coto a noticias, marcas y memes, aunque vaya a retocar el algoritmo para que haya menos informaci\u00f3n y m\u00e1s relaci\u00f3n entre usuarios, no querr\u00e1 perder los ingresos en publicidad que entran en funci\u00f3n del tiempo que se emplea en su red.<\/p>\n<p>Jonathan Taplin, emprendedor que public\u00f3 el a\u00f1o pasado el libro\u00a0<em>Move Fast And Break Things: How Facebook, Google And Amazon Cornered Culture And Undermined Democracy<\/em>\u00a0(Mu\u00e9vete r\u00e1pido y rompe: c\u00f3mo Facebook, Google y Amazon arrinconaron la cultura y socavaron la democracia), tiene todas sus esperanzas puestas en la UE. \u201cEuropa est\u00e1 liderando al mundo en esto\u201d, declara en conversaci\u00f3n telef\u00f3nica desde California este director em\u00e9rito del Laboratorio de Innovaci\u00f3n Annenberg de la Universidad de Carolina del Sur y exproductor cinematogr\u00e1fico. \u201cDebemos agradecer, por ejemplo, que se\u00a0<a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" href=\"https:\/\/elpais.com\/economia\/2017\/06\/27\/actualidad\/1498554639_549183.html\">multara a Google<\/a>[2.420 millones de euros por abuso de posici\u00f3n dominante]&#8221;.<\/p>\n<p>El nuevo Reglamento General de Protecci\u00f3n de Datos de la UE, que se espera para mayo, es visto por m\u00faltiples expertos como un catalizador para fortalecer la protecci\u00f3n de datos de los ciudadanos. \u201cHay que regular\u201d, sostiene Taplin, \u201cnecesitamos leyes; no es el mercado el que va a solucionar el problema\u201d. Taplin aboga por reducir por ley el tama\u00f1o de estos imperios: obligar a Google a que venda YouTube; a Facebook, a desprenderse de Instagram y WhatsApp; aplicar leyes de la competencia, redimensionar.<\/p>\n<p><em>The Economist<\/em>\u00a0propon\u00eda en noviembre en un art\u00edculo que las redes deber\u00edan dejar m\u00e1s claro si un\u00a0<em>post<\/em>\u00a0viene de un amigo o de una fuente fiable, mantener a raya a los\u00a0<em>bots<\/em>\u00a0que amplifican los mensajes y adaptar sus algoritmos para poner las noticias\u00a0<em>pincha-pincha<\/em>\u00a0[las que provocan muchos clics] al final del muro para evitar as\u00ed que los reguladores acaben imponiendo cambios en un modelo de negocio basado en monopolizar la atenci\u00f3n.<\/p>\n<p>Los\u00a0<em>grandes<\/em>\u00a0de Silicon Valley, mientras, han enviado a un ej\u00e9rcito de\u00a0<em>lobistas<\/em>\u00a0a Washington. Temen que les ocurra como a Microsoft, condenada por pr\u00e1cticas abusivas de monopolio.<\/p>\n<p>Hay voces que reclaman que las plataformas tengan que responder por lo que se publica en ellas. Algo a lo que las redes responden que se niegan a convertirse en \u00e1rbitros de la verdad. Hay otras que reclaman que los programas educativos incluyan elementos pr\u00e1cticos que permitan a los m\u00e1s j\u00f3venes aprender a manejar el componente adictivo de las redes.<\/p>\n<p>Hay quien dice, en fin, en un claro alarde de optimismo antropol\u00f3gico, que la gente progresivamente pasar\u00e1 de ellas como de la comida basura, optar\u00e1 por dedicar su tiempo de lectura a bocados m\u00e1s selectos.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Manipuladoras de la atenci\u00f3n. Veh\u00edculo de noticias basura. Oligopolios sin control. 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