{"id":484074,"date":"2019-11-09T10:43:20","date_gmt":"2019-11-09T15:43:20","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=484074"},"modified":"2019-11-09T10:43:20","modified_gmt":"2019-11-09T15:43:20","slug":"la-migracion-que-cambia-el-rostro-de-america-latina","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2019\/11\/09\/la-migracion-que-cambia-el-rostro-de-america-latina\/","title":{"rendered":"La migraci\u00f3n que cambia el rostro de Am\u00e9rica Latina"},"content":{"rendered":"<p>&nbsp;<\/p>\n<div class=\"firma \" style=\"color: #a4a4a4\">\n<div class=\"autor\" style=\"font-style: inherit\">\n<div class=\"autor-texto\" style=\"font-style: inherit\">\n<div id=\"attachment_484075\" style=\"width: 570px\" class=\"wp-caption aligncenter\"><a href=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573170768_919898_1573170980_noticia_normal_recorte1.jpg\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-484075\" class=\"size-large wp-image-484075\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1573170768_919898_1573170980_noticia_normal_recorte1-560x372.jpg\" alt=\"Venezolanos cruzan a pie la frontera entre Venezuela y Brasil STEPHANIA CORPI\" width=\"560\" height=\"372\" \/><\/a><p id=\"caption-attachment-484075\" class=\"wp-caption-text\">Venezolanos cruzan a pie la frontera entre Venezuela y Brasil STEPHANIA CORPI<\/p><\/div>\n<p><span class=\"autor-nombre\" style=\"font-weight: bold;font-style: inherit\"><a style=\"font-weight: inherit;font-style: inherit;color: #111111\" title=\"Ver todas las noticias de Stephania Corpi\" href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/el_pais\/a\/\">STEPHANIA CORPI<\/a><\/span><\/div>\n<div class=\"autor-texto\" style=\"font-style: inherit\"><span style=\"color: #111111;font-style: inherit\">PUERTO MALDONADO (PER\u00da)\u00a0<\/span><\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<div class=\"articulo-datos\" style=\"color: #a4a4a4\"><\/div>\n<p><span style=\"color: #444444\">Los tres hombres temblaban a\u00fan. Llevaban m\u00e1s de 24 horas viajando en bus y a pie, desde sus hogares en Puerto la Cruz, en el noreste de\u00a0<\/span><a style=\"font-weight: bold;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/venezuela\/a\">Venezuela<\/a><span style=\"color: #444444\">, hasta Pacaraima, la ciudad fronteriza entre su pa\u00eds y\u00a0<\/span><a style=\"font-weight: bold;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/tag\/brasil\">Brasil<\/a><span style=\"color: #444444\">. Cada uno llevaba una maleta y varias capas de ropa encima a pesar del calor, lo que pudieron rescatar de otras maletas que se quedaron en el camino. Por el peso que hab\u00eda perdido cada uno, ten\u00edan puestos varios pantalones amarrados con una cuerda para no perderlos.<\/span><\/p>\n<div id=\"cuerpo_noticia\" class=\"articulo-cuerpo\" style=\"color: #444444\">\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">El cierre de fronteras en febrero de este a\u00f1o se convirti\u00f3 en un negocio que encrudeci\u00f3, a\u00fan m\u00e1s,\u00a0<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/11\/02\/america\/1572731759_608244.html\">el camino de los migrantes venezolanos<\/a>\u00a0hacia Brasil. Los dos j\u00f3venes y su t\u00edo no hab\u00edan pagado el soborno a los militares venezolanos, que llegaba en ocasiones a 30 d\u00f3lares por persona, 10 veces el salario m\u00ednimo en esos meses; durante ocho horas, a medida que ca\u00eda la noche y se acercaban a la frontera con Brasil, escuchaban disparos intermitentes en el monte: \u201cPreferimos morir en el intento antes que all\u00e1 adentro de hambre\u201d. Agitados y desconfiados, uno de ellos preguntaba si hab\u00edan llegado a Brasil; en cuanto asintieron otros venezolanos que les dieron agua frente a la estaci\u00f3n de autobuses, se quitaron las zapatillas rotas. Despu\u00e9s de descubrirse los pies ensangrentados, y con una mezcla de alivio, cansancio y miedo, no quisieron hablar m\u00e1s; hablar, en Venezuela, trae problemas. Con dos reales en el bolsillo, medio d\u00f3lar, sent\u00edan que abrazaban una especie de libertad. La realidad es que se sumaban a los miles de venezolanos varados en Pacaraima. A los millones que han tenido que abandonar su pa\u00eds en los \u00faltimos a\u00f1os.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Seg\u00fan cifras de la Organizaci\u00f3n Internacional para las Migraciones (OIM), dependiente de la ONU, cerca del 16,3% de los venezolanos \u2013<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2019\/10\/25\/opinion\/1572012475_766408.html\">4,5 millones de personas<\/a>\u2013 vive hoy fuera de su pa\u00eds. En Am\u00e9rica Latina, se concentra el 88% de la migraci\u00f3n. Una fuga que se ha intensificado en los \u00faltimos a\u00f1os, en la medida en que la crisis del pa\u00eds caribe\u00f1o ha empeorado, las condiciones de vida son cada vez m\u00e1s pobres y el choque entre el Gobierno de Nicol\u00e1s Maduro y el presidente de la Asamblea Nacional, Juan Guaid\u00f3, reconocido como mandatario interino por m\u00e1s de 50 pa\u00edses, no ha hecho sino agravarse.<\/span><\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU2\" class=\"publi_luto_vertical\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">\u201cTodo en Venezuela se cay\u00f3 cuando muri\u00f3 Ch\u00e1vez. Quien te diga que no fue chavista es mentira\u201d, se lamenta Francisco Morales, de 44 a\u00f1os, dos a\u00f1os despu\u00e9s de haber dejado Venezuela. \u201cPero alguien tiene que continuar los planes de Ch\u00e1vez\u201d, explica convencido de que un d\u00eda volver\u00e1 a la Venezuela de bonanzas que vivi\u00f3. Hoy, \u00e9l y su esposa, Milerci Quintero, est\u00e1n establecidos en Puerto Maldonado, la principal ciudad peruana despu\u00e9s de cruzar la frontera desde Brasil. Aunque no puede ejercer su profesi\u00f3n, Quintero trabaja como mesera\u00a0<\/span><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">a las afueras de Puerto Maldonado. Su esposo quiere continuar el viaje hasta Chile, porque dice que ha escuchado \u201cque pagan m\u00e1s\u2019.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Puerto Maldonado es una ciudad selv\u00e1tica llena de contrastes: operan hoteles de lujo, hay excursiones tur\u00edsticas y se organizan recorridos para el avistamiento de aves. En la otra orilla del rio que atraviesa la ciudad, el panorama es muy distinto: miner\u00eda y tala ilegal, explotaci\u00f3n sexual y laboral, y la triple frontera.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">La traves\u00eda de esta pareja hasta instalarse en Puerto Maldonado no fue f\u00e1cil. Hicieron de todo durante los nueve meses que tardaron\u00a0<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/10\/28\/america\/1572302679_309584.html\">en cruzar el territorio brasile\u00f1o<\/a>. En un principio, la familia se estableci\u00f3 en la frontera, entre Santa Elena de Uari\u00e9n, Venezuela y Pacaraima. Empezaron vendiendo peluches, y despu\u00e9s frutas jugando con el cambio en la frontera. En esa \u00e9poca, hab\u00eda libre tr\u00e1nsito, pero despu\u00e9s el gobierno brasile\u00f1o puso controles; se dieron cuenta de que adem\u00e1s de comida, hab\u00eda un corredor de droga, tr\u00e1fico de personas, y otras actividades il\u00edcitas impulsadas por grupos criminales.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Quintero se siente agradecida porque ya no tienen que compartir un cuarto con 20 personas, como lo hicieron durante meses en Brasil. Ahora, en Puerto Maldonado, la pareja vive en un cuarto con un colch\u00f3n y un refri. \u201cYo soy t\u00e9cnico en enfermer\u00eda, mire c\u00f3mo eran los hospitales antes en Venezuela\u201d, dice mientras ense\u00f1a una foto donde se le ve con su uniforme sonriente y con m\u00e1s peso, rodeada de colegas en la recepci\u00f3n de un hospital.<\/span><\/p>\n<div id=\"elpais_gpt-MPU3\" class=\"publi_luto_vertical\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<section id=\"sumario_2|foto\" class=\"sumario_foto centro\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<figure class=\"foto foto_w980\" style=\"font-style: inherit\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"font-style: inherit\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/internacional\/imagenes\/2019\/11\/08\/actualidad\/1573170768_919898_1573230548_sumario_normal.jpg\" alt=\"Milerci Quintero en su hogar en Puerto Maldonado.\" width=\"980\" height=\"654\" \/><figcaption class=\"foto-pie\" style=\"font-style: inherit;color: #646464\"><span class=\"foto-texto\" style=\"font-style: inherit\">Milerci Quintero en su hogar en Puerto Maldonado.<\/span>\u00a0<span class=\"foto-firma\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"foto-autor\" style=\"font-style: inherit\">STEPHANIA CORPI<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">El \u00e9xodo de m\u00e9dicos y enfermeras ha afectado la salud del pa\u00eds. Un informe de julio de este a\u00f1o de la Oficina del Alto Comisionado de las Naciones Unidas para los Derechos Humanos,\u00a0<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/09\/27\/america\/1569601838_328881.html\">conducida por Michelle Bachelet<\/a>, se\u00f1ala que la migraci\u00f3n es parte de la raz\u00f3n por la cual las enfermedades que estaban bajo control, como la difteria y el sarampi\u00f3n, se han propagado nuevamente. En Venezuela hay una infraestructura en decadencia marcada por apagones y falta de agua, ligada al \u00e9xodo de profesionales, condiciones no sanitarias para funcionar y una grave escasez de equipos m\u00e9dicos b\u00e1sicos, suministros y medicamentos, explica el informe. A ello hay que unirle la escasez de entre el 60% y el 100% de los medicamentos esenciales en cuatro de las principales ciudades de Venezuela, incluida Caracas.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Ver\u00f3nica Cortez hace un a\u00f1o que viaj\u00f3 con su hermano a Puerto Maldonado. A los 18 a\u00f1os, atraves\u00f3 Brasil desde Pacaraima hasta la ciudad peruana, sin dinero. \u201cFue horrible el viaje. Me toc\u00f3 caminar una noche entera, nunca me hab\u00eda subido a un barco (para ir de Manaos a Porto Velho), se escuchaban animales, nos encontramos con ind\u00edgenas que no hablaban espa\u00f1ol. Fueron 17 d\u00edas de horror\u201d, cuenta esta venezolana originaria de Matur\u00edn, que toda su vida la ha pasado bajo el gobierno del r\u00e9gimen chavista y que con Maduro vio frustrado su sue\u00f1o de ser un d\u00eda enfermera. Cortez gana 200 d\u00f3lares mensuales en Puerto Maldonado. Toda su familia est\u00e1 fragmentada por la crisis: su madre se qued\u00f3 en Matur\u00edn, al nororiente de Venezuela, con sus dos hermanos peque\u00f1os. Su padre sigue en Brasil, cerca de la frontera, mientras que ella y su hermano mayor prueban suerte en Per\u00fa.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Hasta la fecha,\u00a0<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/10\/11\/america\/1570824119_652203.html\">Per\u00fa ha acogido a m\u00e1s de 860.000 venezolanos<\/a>. La edad promedio y el nivel de estudios han cambiado dr\u00e1sticamente en los \u00faltimos dos a\u00f1os. En las oleadas m\u00e1s recientes, ya no llegan los ingenieros, m\u00e9dicos y abogados que hab\u00edan logrado ahorrar los 300 o 400 d\u00f3lares que costaba el pasaje para cruzar Brasil o Colombia y Ecuador para llegar a Per\u00fa. As\u00ed lo demuestran las primeras rondas de encuestas de la OIM, que en septiembre de 2017 arrojaban que el 47% de los venezolanos que entraban a Per\u00fa contaban con grado universitario completo. En un informe publicado en septiembre de este a\u00f1o llegan solo a 15%.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Un puente de poco m\u00e1s de un kil\u00f3metro separa a Brasil de Per\u00fa. Los venezolanos entran a cuentagotas: entre 30 y 40 por d\u00eda. Eso, oficialmente. Tambi\u00e9n, otros, lo hacen por trochas, de forma irregular. En cualquier caso, muy pocos comparados con los dos mil, en promedio, que han llegado por la frontera con Ecuador. El pico m\u00e1s alto, seg\u00fan datos de Migraciones de Per\u00fa, se dio en agosto de 2018, con 510 personas por d\u00eda.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/10\/04\/actualidad\/1570188090_289601.html\">En Brasil, las cifras de migrantes han dado un salto cualitativo<\/a>. Desde 2017, han entrado 504.000 venezolanos. En 2015 solo hab\u00eda 3.425 en todo Brasil y al a\u00f1o siguiente de 5.523. Seg\u00fan el Gobierno de Brasil, 212.400 est\u00e1n registrados hoy y viven en el pa\u00eds. De esos, unos 100.000 se concentran en el Estado de Roraima. All\u00ed, Paracaima es el pueblo m\u00e1s cercano a la frontera que separa a los dos pa\u00edses. Es f\u00e1cil ver a los venezolanos tratar de alcanzar uno de los mil lugares para desayunar en el Caf\u00e9 Fraterno del sacerdote espa\u00f1ol Jes\u00fas Boadilla. Despu\u00e9s, tratan de ocuparse en alg\u00fan trabajo, ya sea cargando sacos en camiones, o en alguna refaccionaria, o en lo que se ofrezca. Y cuando cae la noche, deambulan por las calles buscando un lugar para dormir.<\/span><\/p>\n<section id=\"sumario_4|foto\" class=\"sumario_foto centro\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_4\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<figure class=\"foto foto_w980\" style=\"font-style: inherit\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"font-style: inherit\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/internacional\/imagenes\/2019\/11\/08\/actualidad\/1573170768_919898_1573172296_sumario_normal.jpg\" alt=\"El r\u00edo Acre sirve como frontera natural entre Bolivia, Per\u00fa y Brasil.\" width=\"980\" height=\"735\" \/><figcaption class=\"foto-pie\" style=\"font-style: inherit;color: #646464\"><span class=\"foto-texto\" style=\"font-style: inherit\">El r\u00edo Acre sirve como frontera natural entre Bolivia, Per\u00fa y Brasil.<\/span>\u00a0<span class=\"foto-firma\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"foto-autor\" style=\"font-style: inherit\">STEPHANIA CORPI<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Algunos nada m\u00e1s se quedan el tiempo necesario para descansar antes de seguir su viaje, incluso caminando, hasta Boa Vista, la capital del Estado, que est\u00e1 a m\u00e1s de 200 kil\u00f3metros de distancia, pr\u00e1cticamente sin paraderos, salvo unas pocas casas de nativos perdidas en el monte.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Bajo la sombra de un \u00e1rbol, frente a la estaci\u00f3n de buses de Boa Vista, ha estado Jos\u00e9 Eulogio Vel\u00e1zquez, de 29 a\u00f1os con su esposa Royelis y sus seis hijos. Exmilitar, sirvi\u00f3 durante ocho a\u00f1os a los Gobiernos de Ch\u00e1vez y Maduro. \u201cNo soy desertor, me dieron la baja sin pedirla\u201d, explica entre l\u00e1grimas. Ha sido tal su shock, que no es capaz de buscar trabajo, su depresi\u00f3n ha sido devastadora. \u201cMe duele. Para m\u00ed era una vocaci\u00f3n servirles\u201d, explica Vel\u00e1zquez, quien adem\u00e1s recib\u00eda atenciones m\u00e9dicas gratuitas para su hija con albinismo. Pero un d\u00eda dej\u00f3 de recibir su pago. Le dijeron que hab\u00eda cometido una falta por no estar de guardia dentro de las instalaciones; se hab\u00eda emitido una orden general para suspenderlo. Nunca entendi\u00f3 qu\u00e9 hab\u00eda hecho, y como tantos, tuvo que salir de Venezuela empujado por la crisis.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">En Boa Vista, donde seg\u00fan M\u00e9dicos sin Fronteras, viven hoy cerca de 40.000 venezolanos, se encontr\u00f3 con su t\u00eda Lorena L\u00f3pez, quien dice ver las cosas m\u00e1s claras ahora. \u201cClaro que cre\u00edmos en Maduro, claro que votamos por \u00e9l. Pero despu\u00e9s de lo que he vivido, yo quiero un trabajo, ya no quiero depender del Gobierno\u201d, se desespera. A pesar de caminar por la ciudad tocando puertas todos los d\u00edas pidiendo trabajo, no consiguen nada.<\/span>\u00a0<span class=\"s2\" style=\"font-style: inherit\">Pra fora<\/span>\u00a0<span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">(fuera!) es lo primero que muchos aprenden del portugu\u00e9s.<\/span><\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">L\u00f3pez y su marido hab\u00edan hecho de todo en Venezuela, no se quer\u00edan ir, incluso trabajos ilegales como compraventa en las minas de Las Claritas y salas de apuestas clandestinas. \u201cTen\u00edamos nuestra casa y un carro para vivir bien, pero ya no ten\u00edamos comida para subsistir\u201d. Cuenta que los cuadros de malaria que ten\u00edan, consecuencia de su trabajo en el arco minero, no se alcanzaban a curar por la falta de medicamentos, y terminaron, como miles de compatriotas, en Boa Vista donde si bien tienen qu\u00e9 comer, ah\u00ed tambi\u00e9n, se les ve deambulando, buscando empleo, juntando latas, limpiando parabrisas, vendiendo cigarros contrabandeados, o ba\u00f1\u00e1ndose en el Rio Branco\u00a0<span style=\"font-style: inherit\">\u2014<\/span>contaminado ya por la miner\u00eda ilegal<span style=\"font-style: inherit\">\u2014<\/span>\u00a0que parece ser la \u00fanica diversi\u00f3n para los ni\u00f1os. Hay otros que no ven otra salida que la prostituci\u00f3n.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Hoy migran todos los que pueden, como pueden. Est\u00e1n los que hasta el final apoyaron a Hugo Ch\u00e1vez y los que lo maldicen, y eso tambi\u00e9n los acompa\u00f1a en el camino. \u201cTodos estos ni\u00f1os que yo veo por aqu\u00ed tienen otra visi\u00f3n. Yo veo en los albergues que les gusta pedir porque Ch\u00e1vez as\u00ed los acostumbr\u00f3, nacieron con \u00e9l y los arrincon\u00f3 a convertirse en una poblaci\u00f3n que solo sab\u00eda hacer eso\u201d, afirma Manuel Delfino. Este comerciante venezolano de 59 a\u00f1os ha ido y venido por a\u00f1os y acumul\u00f3 su fortuna vendiendo materiales de construcci\u00f3n entre ambos pa\u00edses. Lo hizo desde que se abri\u00f3 la carretera para conectar ambos pa\u00edses en 1973. Hoy la importaci\u00f3n y exportaci\u00f3n que hace es de comida, de cauchos o\u00a0<a style=\"font-weight: bold;font-style: inherit;color: #000000\" href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2019\/09\/12\/america\/1568254140_472205.html\">medicinas que son casi imposibles de conseguir en Venezuela<\/a>.<\/span><\/p>\n<section id=\"sumario_3|foto\" class=\"sumario_foto centro\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_3\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<figure class=\"foto foto_w980\" style=\"font-style: inherit\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"font-style: inherit\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/internacional\/imagenes\/2019\/11\/08\/actualidad\/1573170768_919898_1573230677_sumario_normal.jpg\" alt=\"El exmilitar Jos\u00e9 Eulogio Vel\u00e1zquez despu\u00e9s de pasar la noche en un refugio junto con su familia.\" width=\"980\" height=\"654\" \/><figcaption class=\"foto-pie\" style=\"font-style: inherit;color: #646464\"><span class=\"foto-texto\" style=\"font-style: inherit\">El exmilitar Jos\u00e9 Eulogio Vel\u00e1zquez despu\u00e9s de pasar la noche en un refugio junto con su familia.<\/span>\u00a0<span class=\"foto-firma\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"foto-autor\" style=\"font-style: inherit\">STEPHANIA CORPI<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Muchos de los migrantes no entienden la inmensidad de los pa\u00edses. Cruzar Brasil en esas condiciones es cosa de valent\u00eda, desconocimiento o desesperaci\u00f3n. La ruta que siguen los venezolanos atraviesa los estados de Roraima, Amazonas, Rondonia\u00a0<span style=\"font-style: inherit\">\u2014<\/span>donde escogen si van al interior de Brasil, Argentina, Paraguay o Uruguay<span style=\"font-style: inherit\">\u2014<\/span>\u00a0despu\u00e9s Acre quienes van a Per\u00fa o Bolivia. Algunos caminan, otros piden avent\u00f3n, otros van en bus. Otros m\u00e1s, cuentan que van trabajando en las granjas a lo largo del camino donde el pago a veces es un lugar para dormir y un plato de comida. La angustia de no poder mandar dinero a quienes siguen en Venezuela los come por dentro. Muchos otros, viajan con toda su familia incluyendo a ni\u00f1os que van en brazos.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Thiago Sitta, psic\u00f3logo brasile\u00f1o del programa Pana en la ciudad de Porto Velho, reconoce que esta migraci\u00f3n se ha convertido en un reto para los servicios sociales. Si bien el paso de la migraci\u00f3n haitiana a ra\u00edz del terremoto de 2010 estableci\u00f3 ciertas normas, nunca hab\u00edan visto una crisis de esta magnitud. \u201cTuvimos el caso de un venezolano que ten\u00eda d\u00edas caminando. Un colaborador, de buena fe, le dio de comer como hacemos con todos y le dio choque metab\u00f3lico por inanici\u00f3n. Casi muere\u201d, cuenta.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">\u201cLas fronteras pol\u00edticas son tan mezquinas y tristes. Y aqu\u00ed, por ejemplo, uno lo siente positivamente. Atraviesas el puente, y en 10 minutos en bici, est\u00e1s en Per\u00fa; en un minuto de r\u00edo, est\u00e1s en Bolivia\u201d, explica el padre jesuita Francisco de Almenar quien, desde Assis, en el lado brasile\u00f1o de la frontera, en ocasiones compra de su bolsillo tiquetes de bus para los venezolanos. Almenar, de 69 a\u00f1os y misionero durante m\u00e1s de 30, dice que ese lugar es \u00fanico y relevante porque es ah\u00ed a donde \u201cvan los desechables, los descartables de los tres pa\u00edses. Es una mezcla de comida, de culturas y razas, muy rica que hace una convivencia muy especial\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Lo mismo le sucede a Adner Guerra, instalado hoy en I\u00f1apari en la triple frontera entre Bolivia, Brasil y Per\u00fa, a 2,700 kil\u00f3metros de Pacaraima. \u00c9l luch\u00f3 para no quedarse en Boa Vista porque todos los venezolanos, dice, se dedicaban a lavar parabrisas; tampoco quer\u00eda instalarse en Manaos porque ah\u00ed todos vend\u00edan agua. Guerra es t\u00e9cnico electricista, y a lo largo del camino, siempre trat\u00f3 de dedicarse a su profesi\u00f3n, aunque hubiera d\u00edas que pasara hambre.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Hoy, los Guerra tienen un peque\u00f1o taller de electricidad; por su negocio -un cartel y una mesita- pasan ind\u00edgenas con grandes televisores, mineros que necesitan ayuda con su equipo o gente que viene de ciudades de camino a Puerto a Maldonado en busca de un electricista. Est\u00e1n en paz y contentos en esa amaz\u00f3nica ciudad fronteriza donde todos los d\u00edas ven entrar y salir sus connacionales.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Para llegar a Per\u00fa, al igual que Francisco Morales y su familia, cruzaron el Amazonas, una de las v\u00edas m\u00e1s arduas que, m\u00e1s dif\u00edcil de transitar por las temperaturas, la selva, la soledad del camino, el idioma. En Puerto La Cruz, \u00e9l y su esposa Carolina ten\u00edan un negocio; \u00e9l sali\u00f3 de Venezuela hace casi un a\u00f1o con la esperanza de poder iniciar una familia porque Carolina necesitaba un medicamento para la fertilidad. \u201cYo s\u00e9 que all\u00e1 no podr\u00eda\u201d, dice Carolina.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Aunque no se declaran chavistas, con una mezcla de admiraci\u00f3n, nostalgia y rabia, los Guerra no ocultan su a\u00f1oranza por Venezuela. Recuerdan los primeros a\u00f1os de Ch\u00e1vez: c\u00f3mo llegaba en un coche modesto a los m\u00edtines, c\u00f3mo arreglaba las calles, y c\u00f3mo todo fue decayendo. \u201cEl que te diga que nunca vot\u00f3 por Ch\u00e1vez te est\u00e1 mintiendo. Si todos viv\u00edamos de maravilla al principio\u201d, explica Guerra. Bajo Ch\u00e1vez, ellos y la mayor\u00eda de sus familiares y amigos tuvieron casa o negocio propio.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Morales, param\u00e9dico, habla con orgullo de su carrera profesional y hace un recuento de los diversos trabajos que desempe\u00f1\u00f3 en Venezuela. Recuerda su paso por la Guardia Nacional y Venepal, la empresa de papel que, en 2005, se convirti\u00f3 en una de las primeras expropiadas por el Gobierno de Hugo Ch\u00e1vez\u2013 y explica c\u00f3mo se benefici\u00f3 de las bonanzas del pa\u00eds y del r\u00e9gimen. \u201cYo ten\u00eda dos casas, una se la regal\u00e9 a mi hijo. Yo pod\u00eda ayudar hasta a mis vecinos\u201d. Pero asegura que una vez muerto Ch\u00e1vez, bastaron tres meses para que el pa\u00eds se le fuera de las manos a Maduro. \u201cHay una frase que yo siempre recuerdo cuando pienso en Maduro, el mismo libertador (Bol\u00edvar) dijo: \u2018Llamarse jefe para no serlo es el colmo de la miseria\u2019\u201d.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">La mayor\u00eda de los venezolanos se sienten defraudados. Muchos dicen que no sab\u00edan lo que ten\u00edan, hablan de sus bienes, pero, sobre todo, hay una parte del culto hacia Ch\u00e1vez que no muere. Culpan a Maduro, se cuestionan qu\u00e9 pasar\u00eda si no hubiera muerto su antecesor e intentan explicar que ellos ten\u00edan una buena vida en su pa\u00eds. Todos a\u00f1oran aquella Venezuela. \u201cNosotros nos quedamos aqu\u00ed, con una idea de que estamos cerca de Brasil, porque Brasil est\u00e1 m\u00e1s cerca de Venezuela\u201d, concluye Guerra.<\/span><\/p>\n<section id=\"sumario_5|foto\" class=\"sumario_foto centro\" style=\"font-style: inherit\"><a style=\"font-style: inherit;color: #016ca2\" name=\"sumario_5\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\" style=\"font-style: inherit\">\n<figure class=\"foto foto_w980\" style=\"font-style: inherit\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" style=\"font-style: inherit\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/internacional\/imagenes\/2019\/11\/08\/actualidad\/1573170768_919898_1573172717_sumario_normal.jpg\" alt=\"Un joven venezolano mira hacia el R\u00edo Branco en Boa Vista, Brasil\" width=\"980\" height=\"735\" \/><figcaption class=\"foto-pie\" style=\"font-style: inherit;color: #646464\"><span class=\"foto-texto\" style=\"font-style: inherit\">Un joven venezolano mira hacia el R\u00edo Branco en Boa Vista, Brasil<\/span>\u00a0<span class=\"foto-firma\" style=\"font-style: inherit;color: #111111\"><span class=\"foto-autor\" style=\"font-style: inherit\">STEPHANIA CORPI<\/span><\/span><\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\" style=\"font-style: inherit\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">Mientras, los pa\u00edses de acogida se enfrentan a nuevos retos: controlar los brotes xen\u00f3fobos, la porosidad de las fronteras y el malestar generalizado de las comunidades de acogida adem\u00e1s de pasar sus propias crisis pol\u00edticas. Aunque Brasil tenga todav\u00eda abiertas sus fronteras, muchos buscan llegar a pa\u00edses como Per\u00fa para reunirse con sus familiares o por las oportunidades de trabajo. Todo ello se combina con hechos imprevistos, como los incdios de julio y agosto en la Amazonia. \u201cImag\u00ednate que en la selva se publican peri\u00f3dicos donde dicen que la migraci\u00f3n es culpable del cambio clim\u00e1tico, y aparece una foto de las quemas\u201d, explica Adner Guerra asombrado.<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\" style=\"font-style: inherit\"><span class=\"s1\" style=\"font-style: inherit\">En el peque\u00f1o poblado de I\u00f1apari ya hay muchos m\u00e1s venezolanos que han ido llegando en sus autos o a pie, van trabajando en las carboneras, madereras y ladrilleras. Las mujeres van a los restaurantes, \u201cy m\u00e1s\u201d, cuenta Guerra. Pero cada vez es m\u00e1s dif\u00edcil, las autoridades migratorias \u201cya no los deja pasar y a nosotros siempre nos culpan de cualquier cosa\u201d, explica preocupado porque pensaba traer a Per\u00fa m\u00e1s familiares. La migraci\u00f3n venezolana ha cambiado la cara de la regi\u00f3n. A corto plazo cuesta creer que estos \u2018hijos de Ch\u00e1vez\u2019 vayan a regresar al pa\u00eds que se vieron obligados abandonar. Para muchos, sin embargo, el camino no ha hecho sino empezar.<\/span><\/p>\n<\/div>\n<div class=\"articulo-trust\" style=\"color: #444444\"><\/div>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>La frontera de Per\u00fa y Brasil se ha convertido en uno de los pasos m\u00e1s transitados por los millones de venezolanos, incluidos aquellos que simpatizaron con Ch\u00e1vez, que se han visto obligados a abandonar su pa\u00eds y que con su salida transforman la regi\u00f3n<\/p>\n","protected":false},"author":5842,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-484074","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484074","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/5842"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=484074"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484074\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":484076,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/484074\/revisions\/484076"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=484074"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=484074"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=484074"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}