{"id":484413,"date":"2019-11-23T23:01:03","date_gmt":"2019-11-23T23:01:03","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=484413"},"modified":"2019-11-23T23:01:03","modified_gmt":"2019-11-23T23:01:03","slug":"la-trampa-de-la-capital-del-sur","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2019\/11\/23\/la-trampa-de-la-capital-del-sur\/","title":{"rendered":"La trampa de la capital del sur"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484423\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/Screen-Shot-2019-11-23-at-5.59.47-PM-636x264.png\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"264\" \/>Son las 19.24 en el parque central de Tapachula. A la hora que se escriben estas l\u00edneas se esconde el sol sobre la explanada de un lugar con alma de provincia y cuerpo de sicario. Un rinc\u00f3n deforestado de la selva chiapaneca donde los m\u00fasicos de marimba y los vendedores de helados se cruzan con una realidad menos buc\u00f3lica. En esta ciudad de una de las fronteras m\u00e1s calientes del planeta, una mujer que espera en una esquina es casi seguro una prostituta hondure\u00f1a que cobra menos de tres d\u00f3lares por una felaci\u00f3n; en la cabina telef\u00f3nica no hay una madre cualquiera, sino una salvadore\u00f1a suplicando a su abogado que mueva cielo y tierra para que no deporten a su hijo; y en un sem\u00e1foro, un ni\u00f1o vende los pl\u00e1tanos desechados de una finca donde explotan a peque\u00f1os como \u00e9l. A unas calles, grupos de cameruneses, angole\u00f1os y haitianos acomodan los cartones en el suelo para pasar su d\u00e9cimo d\u00eda a la intemperie con el est\u00f3mago vac\u00edo. Todas las fronteras tienen una capital y Tapachula es la de la frontera sur. Un sitio al que se llega como se puede y se sale deportado en un autob\u00fas. Lo m\u00e1s parecido que hay en Am\u00e9rica a un campo de refugiados, sin lonas blancas ni apenas ayuda humanitaria que los libre de la miseria. Y aqu\u00ed, atrapados, no tienen otra opci\u00f3n que resistir.<\/p>\n<p>Eso es lo que lleva haciendo Marbella desde que puso un pie en Tapachula, hace m\u00e1s de dos meses.<\/p>\n<h3 dir=\"ltr\">LAS CAUTIVAS DE TAPACHULA<\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Si Marbella pudiera dar marcha atr\u00e1s al reloj, si volviera a empezar, lo \u00fanico que pedir\u00eda es que su hijo no supiera que es puta. Pero tambi\u00e9n, comer carne dos veces a la semana, pagar las pastillas para la hipertensi\u00f3n y, si no fuera mucho pedir, dormir en un colch\u00f3n. La prostituci\u00f3n en Tapachula permite pocos lujos m\u00e1s que el de sobrevivir. Quince minutos entre sus piernas cuesta lo mismo que una Coca-Cola en una terraza de Madrid, 50 pesos (2,3 euros \/ 2,6 d\u00f3lares). M\u00e1s barato que una raci\u00f3n de tacos al pastor con Boing de guayaba.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Marbella es su nombre de guerra. Es una mujer atractiva, la m\u00e1s cotizada de la plaza. Mide algo m\u00e1s de 1,65, tiene 37 a\u00f1os, el cabello dorado, los ojos color miel, la frente blanca y grasienta y un <em>piercing<\/em>de bolita que retuerce como un Chupa-Chups mientras habla. Hace un mes pesaba m\u00e1s de 100 kilos, ahora dice que ha bajado unos 20. \u201cLa dieta del migrante, mamacita\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u00c9l tiene 15 a\u00f1os, y la espera cada noche en el parque donde trabaja su madre, jugando con el celular. Mira Facebook, y habla con su hermana mayor, que no quiso huir con ellos de Honduras. Su madre se demora como 20 minutos en llegar de un motel al que se fue con un cincuent\u00f3n que apuraba en dos tragos una lata de cerveza Tecate. El primer cliente de la noche. Lo que tarda en dejar que se suba encima de ella, bajarse los pantalones \u2014la \u00fanica prenda que se quita\u2014, colocarlos en su sitio de nuevo y cruzar la esquina. Su hijo asiste a la fase previa, al precio que los hombres ponen a su madre. Cuando no puede m\u00e1s, se va a casa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484414\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412527_sumario_normal_recorte1-636x424.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"424\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>MARBELLA: HONDURAS\u00a0<\/strong>\u201cTu mam\u00e1 no disfruta con esto. \u00bfEntend\u00e9s?\u201dTiene 37 a\u00f1os. Lleg\u00f3 hace dos meses a M\u00e9xico con su hijo de 15, su hija adoptiva y su hermana. Huy\u00f3 de su pa\u00eds, amenazada de muerte por la pandilla Barrio 18. Al cruzar la frontera, lo perdi\u00f3 todo. Su \u00fanica forma de sobrevivir es vender su cuerpo.Con el dinero que gana, puede comer y alquilar el cuartucho de la cochera que aparece en la imagen. No le alcanza para el colch\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Unos d\u00edas antes de que decidiera hacer esto, sent\u00f3 a su hijo y se lo cont\u00f3 todo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Hijo, ven\u00ed. Ven\u00ed ac\u00e1. Sentate. Ya sos grande y ten\u00e9s que saber que esto es lo que hay ahora. Tu mam\u00e1 no disfruta con esto, \u00bfentend\u00e9s? Tu t\u00eda tampoco \u2014recuerda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Merilyn, Esmeralda, Wendy, Tifany, Deborah\u2026 Si no fuera porque todas responden a nombres de actrices de telenovelas o leyendas de Hollywood, nadie sospechar\u00eda lo que sucede entre la iglesia principal y el Ayuntamiento. Las putas en esta ciudad no llevan minifalda ni tacones. La mayor\u00eda ni sonr\u00eden, ni buscan a un cliente. Si un forastero cruzara ese parque por primera vez, no ver\u00eda m\u00e1s que mujeres sentadas pasando la tarde.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las calles de Tapachula ni siquiera tienen un nombre, solo son n\u00fameros y puntos cardinales. El tr\u00e1fico es lo \u00fanico que tiene de gran ciudad este municipio de 320.000 habitantes. Un atasco de coches, cl\u00e1xones y mentadas de madre que se produce todos los d\u00edas hacia las dos de la tarde en el centro. Ah\u00ed se encuentran los comercios, oficinas de Gobierno y cientos de migrantes de diferentes pa\u00edses que hacen fila para pedir refugio en M\u00e9xico. La \u00fanica opci\u00f3n si no quieren ser deportados. El presidente mexicano, Andr\u00e9s Manuel L\u00f3pez Obrador, ha expulsado en los primeros siete meses del a\u00f1o a 82.132 personas, las suficientes como para llenar el Estadio Azteca. Unas 22.000 m\u00e1s que en el mismo periodo del a\u00f1o pasado, cuando gobernaba Enrique Pe\u00f1a Nieto, del PRI, criticado por su pol\u00edtica de mano dura frente a la inmigraci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484415\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/01-636x424.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"424\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em>Desde el mes de agosto, la comunidad africana mantiene un campamento frente a la estaci\u00f3n migratoria Siglo XXI, al norte de la ciudad de Tapachula. Protestan las 24 horas del d\u00eda. No tienen un lugar para dormir, ni una raci\u00f3n de comida y tampoco quieren ser refugiados en M\u00e9xico. Solo piden transitar libremente para llegar a Estados Unidos.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Mientras esperan a que un papel los reconozca como ciudadanos, los que han quedado atrapados en Tapachula, como Marbella, defecan a las afueras, se ba\u00f1an en los r\u00edos y dan a luz entre los escombros de casas de l\u00e1mina. Resistir en esta ciudad rural que apenas tiene industria ni turismo es el objetivo m\u00e1s inmediato. Despu\u00e9s, huir de aqu\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Adam Smith seguramente no pensaba en Tapachula cuando explic\u00f3 que el \u00e1nimo de lucro era lo que realmente hac\u00eda girar al mundo. Que no era por la benevolencia del carnicero o del panadero que se pod\u00eda cenar cada noche. Y esta ciudad de miles de inmigrantes al borde de la desesperaci\u00f3n representa el ejemplo m\u00e1s radical de su teor\u00eda de la mano invisible. Las crudas reglas de la oferta y la demanda hacen que las personas se vendan a precios irrisorios. No solo el cuerpo de las mujeres, sino tambi\u00e9n el de jornaleros, camareros, trabajadoras del hogar, que buscan una necesidad m\u00e1s b\u00e1sica que la del bienestar: la de seguir existiendo. Y aqu\u00ed, se\u00f1ores, oferta sobra.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En Tapachula al menos una de cada 100 mujeres es prostituta. El doble que en Espa\u00f1a y una tasa por habitante mayor que la capital de M\u00e9xico. 2.500 en una localidad de 320.000 habitantes. Las cifras, recogidas por la mayor asociaci\u00f3n en defensa de sus derechos, Brigada Callejera, solo cuentan a las que lo ejercen en cantinas, bares y cabar\u00e9s, no a las que trabajan en la calle. Marbella y una decena de mujeres del parque ni siquiera figuran en estos registros del lumpen. Sobre estas \u00faltimas estiman que hay unas 300 m\u00e1s.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El sexo en este rinc\u00f3n del Estado m\u00e1s pobre de M\u00e9xico deja al a\u00f1o 500 millones de pesos (unos 26 millones de d\u00f3lares \/ 23 millones de euros), m\u00e1s dinero que el que destina el Estado rural de Chiapas a fomentar el campo. De los cuales, unos 150 millones se van para las empresas donde trabajan o en el pago de mordidas, seg\u00fan los testimonios recogidos por Brigada Callejera y M\u00e9dicos del Mundo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La prostituci\u00f3n ha sido un negocio en Tapachula desde que existe la frontera, y por eso, la sede m\u00e1s importante de la ONG, fuera de la capital, se encuentra en esta ciudad. Las mujeres de Brigada imparten charlas, regalan condones y pruebas de VIH, s\u00edfilis y gonorrea en sus lugares de trabajo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los negocios de copas no pueden tener una licencia que permita la prostituci\u00f3n, pero es casi imposible encontrar un bar en Tapachula donde no haya mujeres que se prostituyan, entretengan sobre sus rodillas a unos clientes o bailen en una barra. El Ayuntamiento saca de esto su tajada correspondiente: los m\u00e1s de 2.000 establecimientos que venden alcohol pagan m\u00e1s de tres millones de pesos en impuestos, seg\u00fan los datos de transparencia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En la esquina de la Sexta avenida sur con la Segunda poniente, una; giro a la derecha, dos; sube la calle, tres, cuatro, cinco; llega al parque, 10, 12, 15&#8230; \u00bfHay alguna mujer parada en esta ciudad que no se dedique a esto? A un costado de la iglesia, siete, ocho, nueve. Junto al Palacio Municipal, unos polic\u00edas les sonr\u00eden. En la calle 12, un grupo en cada esquina. Guatemala, Honduras, El Salvador, Nicaragua, Cuba. Hay una regla entre ellas y es que ninguna se prostituye en su pueblo. Una morenita hondure\u00f1a pide que en la foto no salga el tatuaje de una rosa que lleva la espalda: \u201cSi mi madre se entera, le da un infarto\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Marbella lleg\u00f3 hace dos meses a M\u00e9xico con su hijo de 15 a\u00f1os, una hija adoptiva de 23 y su hermana peque\u00f1a, de 28. Una de las pandillas m\u00e1s s\u00e1dicas de Honduras, Barrio 18, les dio un d\u00eda para abandonar su casa o morir\u00edan todos. Llevaban meses esquivando extorsiones. Y huyeron, como hacen todos, recaudando la mayor cantidad de dinero posible, tomando un autob\u00fas y haciendo autoestop, pagaron 6.000 d\u00f3lares (en total) a un coyote, que las dej\u00f3 tiradas en medio del camino. Siguieron huyendo. Llegaron al \u00faltimo pueblo de Guatemala, cruzaron el r\u00edo. A partir de aqu\u00ed, comienza otra historia.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00d3rale, hijas de su pinche madre, dennos todo lo que traen o les partimos la madre aqu\u00ed mismo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los balseros que las hab\u00edan cruzado desde Guatemala, a trav\u00e9s del r\u00edo Suchiate, exigieron que esperaran unos minutos en lo que les dec\u00edan hacia d\u00f3nde ir. Esperaron. Y ah\u00ed, en un basurero a pocos metros de los puestos de Migraci\u00f3n y del enorme despliegue militar para frenar la temida ola migratoria, un grupo de maleantes, armados con machetes y alg\u00fan palo, las amenazaron de muerte.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Diez minutos despu\u00e9s de pisar M\u00e9xico, ya se hab\u00edan quedado sin medicinas, sin muda limpia, sin calzado, sin pasaporte y sin dinero. El poco orgullo que les quedaba lo perder\u00edan unos kil\u00f3metros m\u00e1s adelante.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Muy bien. Ahora, v\u00e1yanse por esa calle de all\u00e1. Ah\u00ed hay unas combis que las llevan a Tapachula. Cuando lleguen a la ciudad, pregunten por la Comar [Comisi\u00f3n Mexicana de Ayuda al Refugiado], all\u00e1 est\u00e1n yendo todos. Si dicen que migran por la violencia tienen m\u00e1s opciones. Y \u00a1aguas con los retenes de los militares en la carretera! Cuando los vean, se bajan y caminan m\u00e1s seguras por el monte.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La esquizofrenia de la frontera. Las instrucciones de seguridad y tr\u00e1mites migratorios en boca de unos bandidos que unos minutos antes estaban dispuestos a coserlas a machetazos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se fueron por el monte. Y unas horas m\u00e1s tarde, unos agentes de Migraci\u00f3n las detuvieron y fueron directas a la enorme c\u00e1rcel de migrantes de la frontera sur, el centro de detenci\u00f3n Siglo XXI, en Tapachula. 24 d\u00edas. Diarrea, depresi\u00f3n, angustia. Sus instalaciones llevan colapsadas meses, su poblaci\u00f3n duplica la capacidad, despu\u00e9s de que el presidente mexicano decidiera obedecer el mandato de Trump y levantar el muro invisible del sur. Al salir de ah\u00ed, sin m\u00e1s opciones que pedir el refugio en M\u00e9xico a cambio de no ser deportados, en este municipio pobre del M\u00e9xico miserable, nadie encuentra m\u00e1s trabajo que el de vender lo que sea: frutas que caen de los \u00e1rboles, limpiar coches en los sem\u00e1foros o unos paquetes de chicles en la calle.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y con eso no se come.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La hermana de Marbella, Estefani, llega ba\u00f1ada en sudor al parque central. Son las 21.30 pero en esta ciudad de hormig\u00f3n, el calor pegajoso y espeso no da tregua ni siquiera en la noche. 30 grados h\u00famedos que recuerdan que ah\u00ed, antes de que los cafetaleros alemanes y suizos y los productores de pl\u00e1tano acabaran con toda la vegetaci\u00f3n en el siglo XIX, lo que hab\u00eda era selva.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Se abanica con un cart\u00f3n de fruta que acaba de recoger del suelo. Su hermana la llama: \u201cMamacita, ven\u00ed ac\u00e1. \u00bfC\u00f3mo te fue?\u201d. No se quiere ni acercar. Siente que su ropa, una playera blanca ajustada y unos<em>leggings<\/em> negros, todav\u00eda huele al se\u00f1or que se la llev\u00f3 a una pensi\u00f3n por horas del centro. \u201c500, mami, 500\u201d, responde sofocada. Esa noche han tenido suerte.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ha llovido y no hay muchos clientes. Un grupo de mujeres se acerca a Marbella y su hermana. No son amigas. Una no se puede fiar de nadie ah\u00ed. Charlan simplemente para no aburrirse.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014 \u00a1Ay, si al menos se ba\u00f1aran, esto ser\u00eda m\u00e1s f\u00e1cil! Mir\u00e1, yo a muchos viejos les digo que se vayan a la ducha. Se lo digo as\u00ed, suavecito\u2026 Mi hermana ni les sonr\u00ede, \u00bfverdad?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00a1Qu\u00e9 tufo!<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Mi l\u00edmite, amiga, son los penes negros\u2026 No puedo. As\u00ed tan grandes, tan negros\u2026 La primera vez que vi uno fue aqu\u00ed se los juro, de los morenos estos del \u00c1frica\u2026<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY usted? \u00bfTan jodidas est\u00e1n las cosas en Espa\u00f1a para que se venga de reportera hasta ac\u00e1?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El ni\u00f1o sigue sin despegar los ojos de la pantalla. Y hace como si no viera ni escuchara a su t\u00eda ni a su madre. La verg\u00fcenza que siente \u00e9l enfurece a Marbella. \u201c\u00bfPero qu\u00e9 hacemos? Usted d\u00edgame\u201d. Con lo que ha sacado en dos semanas, ha pagado la renta de este mes y ha comprado un ventilador.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La tarde siguiente, Marbella muestra el lugar donde viven. Sesenta d\u00f3lares al mes por un cuartucho en la cochera de una casa. Solo cuatro paredes. No m\u00e1s de 10 metros cuadrados. All\u00ed duermen sobre unas mantas en el suelo. En la calle, el term\u00f3metro roza los 36 grados. Ah\u00ed dentro, la sensaci\u00f3n t\u00e9rmica es de por lo menos 10 m\u00e1s.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Do\u00f1a Concha, una se\u00f1ora rubia, bien peinada, de unos 70 a\u00f1os, que renta esos cuchitriles sin ventilaci\u00f3n a migrantes desesperados, sale de su cocina al escuchar el traj\u00edn de la entrada. Vive en una casa sencilla, pero fortificada con concertinas sobre los muros. \u201cCon ellos una nunca sabe\u201d. Ha cerrado el acceso que hay en el patio a la azotea por si a alguno se le ocurre subir y aventarse desde un segundo piso, su mayor preocupaci\u00f3n. \u201cSi se me muere uno aqu\u00ed, imag\u00ednese en los problemas en los que me meto\u201d. Adora a la reina Sof\u00eda \u2014\u201cyo nunca entend\u00ed c\u00f3mo esa mujer que ven\u00eda de la nada, Letizia, lleg\u00f3 hasta donde est\u00e1, le falta porte, clase\u2026\u201d\u2014. Y en cada frase repite que su marido es militar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sin querer, en mitad de una conversaci\u00f3n en la que se queja de tener que volar cada mes desde Ciudad de M\u00e9xico a cobrar las rentas, porque no se f\u00eda ni de su sombra en Tapachula, se le escapa su pecado. Estos zulos costaban hace un a\u00f1o la mitad, pero con la llegada de miles de migrantes y el miedo a continuar hacia el norte por el aumento de la represi\u00f3n contra ellos, la demanda en la ciudad se ha disparado. Y de esto han sacado ventaja los vecinos como ella. Adem\u00e1s, muchos les pintan su casa, les barren la entrada y deben mostrar una actitud servil: do\u00f1a Concha en la capital es Concha; aqu\u00ed, La Patrona.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Marbella se aleja de la conversaci\u00f3n y, como una sirvienta d\u00f3cil, agarra una escoba y mueve las hojas secas de la entrada de do\u00f1a Concha. Cuando se mete de nuevo en su casa, aprieta los dientes: \u201cYo en Honduras no era as\u00ed, ni habr\u00eda aguantado esto. Se lo juro\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las calles son de las centroamericanas; los puticlubs, del Caribe.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Desde el parque donde se prostituye Marbella, un cartel publicitario gigante anuncia otro de los atractivos de Tapachula: \u201cEl Marinero, si\u00e9ntete como en Cuba\u201d. Y dos mujeres en bikini.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484416\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412574_sumario_normal_recorte1-636x454.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"454\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><strong>TO\u00d1O ARMAS, DUE\u00d1O DE UN \u2018TABLE DANCE\u2019\u00a0<\/strong>\u201cLas cubanas me han levantado el negocio\u201dTiene 50 a\u00f1os. Regenta el cabar\u00e9 El Marinero, donde emplea a inmigrantes irregulares a las que asegura ayudar con los tr\u00e1mites de migraci\u00f3n.<\/h3>\n<p dir=\"ltr\">To\u00f1o Armas, de 50 a\u00f1os, el due\u00f1o de este <em>table dance<\/em>, reconoce que incluso lleg\u00f3 a replantearse decorar su negocio con la bandera de la isla. Pero luego pens\u00f3: \u201cY si de pronto se me van todas porque consiguen sus papeles, \u00bfqu\u00e9 hago?\u201d. Entonces, decidi\u00f3 una decoraci\u00f3n sugerente: piratas, palmeras, un estilo caribe\u00f1o, as\u00ed en general. Tiene una novia cubana, como 20 a\u00f1os m\u00e1s joven, rubia, alta. La presenta orgulloso. \u201cAhorita te veo, mami\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A 10 minutos caminando desde la plaza donde Estefani se abanicaba con un cart\u00f3n y el hijo de Marbella miraba el celular, unas camionetas Chevrolet Suburban, con los cristales tintados aparcan dentro de un garaje privado. El entramado de seguridad: tres cubanos de metro ochenta.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">De ellas bajan grupos de cuarentones, casi todos con la misma camisa de cuadros azules. Est\u00e1n animados. Y eso que es lunes. Al mismo tiempo, entre los veh\u00edculos desfila un goteo de chicas de unos veintipocos. Van vestidas de calle, pero pronto se transformar\u00e1n en colegialas o conejitas de <em>Playboy<\/em> con poco presupuesto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entran por unas puertas traseras que desembocan en cuartos de ladrillo pintados de rosa y azul celeste. Se desnudan, se maquillan, se peinan, se perfuman con colonias que embriagan el aire con aroma a melocot\u00f3n, coco y frambuesa. Su tono de voz al cruzar ese umbral tambi\u00e9n es empalagoso; su sonrisa, complaciente. Ya est\u00e1n trabajando.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Frente a la barra de estriptis, el mismo grupo de cuarentones se ha montado la fiesta en la mesa m\u00e1s cercana. Uno de ellos introduce la nariz entre las nalgas que rebota, con mucho menos entusiasmo del que le gustar\u00eda, Rosel, de 21 a\u00f1os, de Cienfuegos (Cuba). En su brazo lleva marcados los tragos que logr\u00f3 que este hombre bebiera al ritmo de sus caderas, una pulsera por cada bebida. Cinco d\u00f3lares de ganancia. Lo que ser\u00edan dos arrimones en el parque central.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un d\u00eda antes de la visita a este local, la asociaci\u00f3n en defensa de los derechos de las prostitutas en M\u00e9xico, Brigada Callejera, hab\u00eda repartido condones, anticonceptivos y pruebas de VIH gratuitas para las chicas. Pero ning\u00fan responsable del negocio puede mencionarlo en voz alta y menos ante una grabadora, pues les cierran pronto el changarro. Desde que en 2014 el Gobierno de Chiapas emprendiera una cruzada contra la explotaci\u00f3n sexual, en Tapachula ning\u00fan bar puede tener una licencia de ese tipo. Esto, oficialmente, es lo que ven: un cabar\u00e9.<img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484417\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412640_sumario_normal_recorte1-636x389.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"389\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>MUJERES CUBANAS EN EL MARINERO\u00a0<\/strong>\u201cParece que han nacido para esto\u201dPocas pasan de los 30. Con un sueldo de entre 500 y 1.000 pesos diarios, son las migrantes mejor remuneradas de la frontera. Bailan frente a grupos de hombres, semidesnudas o desnudas sobre plataformas como las de la imagen. <\/em><em>Ellos no dudan en meter sus narices entre sus nalgas.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Las chicas, a las que ayudan con los tr\u00e1mites de migraci\u00f3n, les buscan una casa con seguridad y les pagan un sueldo que va desde los 500 pesos a los 1.000 al d\u00eda \u2014las migrantes mejor remuneradas de toda la frontera\u2014 prefieren mantener la boca cerrada. Ah\u00ed solo bailan, se desnudan y entretienen a los clientes.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entonces, durante unas horas, tanto To\u00f1o Armas como nosotros jugamos el juego de creer que lo que ah\u00ed sucede es solo lo que se ve. No lo que esconden algunos cuartos oscuros, reservados para diputados o funcionarios de m\u00e1s alto rango; tampoco los pasillos que comunican con los ba\u00f1os o con el despacho del due\u00f1o ni lo que han confirmado las activistas. \u201cSi lo hacen, es fuera de aqu\u00ed. Es su vida privada\u201d, insiste Armas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Mire, le digo la verdad: me han levantado el negocio. La hondure\u00f1a es as\u00ed m\u00e1s t\u00edmida, m\u00e1s callada\u2026 Pero la cubana tiene otra educaci\u00f3n, muchas tienen una carrera y los clientes est\u00e1n encantados. \u00a1M\u00edrelas! Parece que nacieron para esto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Despu\u00e9s de entretener \u2014con seis pulseras\u2014al hombre de la camisa de cuadros y de frotarse en la barra del bar, de quitarse la minifalda y conservar solo una corbata fucsia, Rosel regresa a los vestidores. Parece otra chica, m\u00e1s joven incluso de lo que pretend\u00eda con ese disfraz de colegiala. Tiene un tatuaje de un coraz\u00f3n de color rojo en el lugar donde algunos delincuentes se pintan una l\u00e1grima. Dentro de su mochila, bajo unos tacones plateados, guarda una porra o macana de polic\u00eda y un arma de electrochoque. La realidad ni sabe ni huele a frambuesa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Hace unos a\u00f1os, la prostituci\u00f3n de Tapachula se concentraba en un lugar a las afueras. A la orilla de un r\u00edo maloliente, el Coat\u00e1n, en una calle sin salida sembrada de locales que se anunciaban como bares diurnos o cabar\u00e9s. Unos negocios que con licencia municipal pod\u00edan albergar en sus patios traseros decenas de cuartos sin techo ni asfalto, mujeres prostituy\u00e9ndose como si fueran ganado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Este rinc\u00f3n conocido como Las Huacas todav\u00eda conserva un edificio del Gobierno al que deb\u00edan acudir las mujeres cada semana para hacerse ex\u00e1menes de enfermedades ven\u00e9reas. Ahora la calle es un basurero, un esqueleto de casas abandonadas donde ha crecido la hierba y no camina casi nadie.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Don Alfredo, de unos 40 a\u00f1os, es el \u00faltimo habitante de Las Huacas. Vive atrincherado en La Do\u00f1a, el que fuera un burdel de mala muerte, con sus cuatro hijos desde que se arruin\u00f3. Cierra con cadenas las puertas de metal y se asoma a trav\u00e9s de unas rejas para comprobar que quienes llaman a su puerta no son del grupo de ladrones que, armados con piedras, intent\u00f3 la otra noche robar lo poco que les quedaba. Entre los restos de este negocio muerto todav\u00eda hay algo que no han saqueado: una rocola.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El \u00faltimo bar de la calle, El Manguito, cerr\u00f3 hace menos de un a\u00f1o. Su due\u00f1a, do\u00f1a Dulce, de unos 60 a\u00f1os, advert\u00eda a los medios locales con una preocupaci\u00f3n interesada que la prostituci\u00f3n no se acabar\u00eda con Las Huacas, se ir\u00eda al centro de la ciudad. Y as\u00ed ha sido.<\/p>\n<p>Por la calle desierta pasea solo don Ram\u00f3n con un reba\u00f1o de cabras. Una de ellas camina torpe con las dos patas de atr\u00e1s amarradas por una cuerda. \u201cMire, ese se\u00f1or tuvo encadenada a una mujer en uno de los negocios de ac\u00e1\u201d, cuenta don Alfredo. El chisme se ha extendido unas calles m\u00e1s arriba de Las Huacas, tambi\u00e9n entre los reporteros de la ciudad. Pero esta informaci\u00f3n no aparece en la hemeroteca de ning\u00fan peri\u00f3dico local, como casi nada de lo que suced\u00eda en este tiradero de mujeres de la frontera.<\/p>\n<p>Marbella no cree que haya un lugar m\u00e1s inhumano que Tapachula. El lugar por el que ser\u00eda capaz de regresar a Honduras y asumir, como fuera, la amenaza de muerte de la pandilla. Escucha indignada c\u00f3mo sobreviven otras migrantes en Huixtla, a media hora en coche de ah\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En este pueblo, un hombre termina lo que duran dos canciones de banda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Al abrirse la puerta de madera, sale un veintea\u00f1ero que se sube la bragueta y se recoloca al hombro una bolsa negra. Dentro espera una chica guatemalteca, de 29 a\u00f1os, sentada sobre un colch\u00f3n rosado y sucio a que otro hombre la escoja a ella.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Desde un pasillo angosto se cuela el olor a or\u00edn mezclado con la tierra mojada. El suelo no est\u00e1 asfaltado y sobre \u00e9l caminan se\u00f1ores y j\u00f3venes arrastrando el barro. Echan un vistazo a trav\u00e9s de las puertas abiertas de estos establos de mujeres. Se detienen un minuto a mirarlas fijamente sin intercambiar una palabra. Ellas, mudas, solo les devuelven la mirada.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Wendy, nombre tambi\u00e9n de guerra, ha perdido su car\u00e1cter. Vive en uno de estos cuartos y su vida consiste en soportar a nueve hombres al d\u00eda, 10 o 15 minutos cada uno. Jornaleros que bajan en la hora de la comida de las plantaciones de caf\u00e9, pl\u00e1tano o cacao y j\u00f3venes que se pavonean en motos por la calle. Con suerte, si llegan muy borrachos, despacha el trabajo con una masturbaci\u00f3n y deja que se duerman unos minutos. Al terminar, cierra con candado la puerta y espera hasta el d\u00eda siguiente.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfSe toma alg\u00fan d\u00eda libre?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Los domingos voy a misa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484418\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412783_sumario_normal_recorte1-636x414.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"414\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>WENDY\u00a0<\/strong>\u201cLos domingos voy a misa\u201dVive en un cuarto de Huixtla, como los que aparecen en esta fotograf\u00eda, esperando a que un hombre la elija. Cada d\u00eda pasan por su habitaci\u00f3n unos nueve, entre 10 y 15 minutos. Cuando termina su jornada, cierra con candado la puerta y espera hasta el d\u00eda siguiente.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Lo que en Tapachula era escandaloso, 40 kil\u00f3metros al norte ni preocupa. En Huixtla, primer municipio del corredor migrante para los que escapan de la ciudad, una localidad de 50.000 habitantes que hace vida alrededor de las v\u00edas de La Bestia \u2014ferrocarril tambi\u00e9n conocido como el tren de la muerte, que une las fronteras sur y norte de M\u00e9xico y que es utilizado por los migrantes\u2014 que no tiene ni cine, ni biblioteca, ni centro comercial, ni un parque decente, hay una calle a la ribera de otro r\u00edo que huele mal, que no tiene salida, que tiene un burdel cada 20 metros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las Carmelitas, La Turqueza, El Drag\u00f3n, El Infiernito. Todos son, aparentemente cantinas. Donde no se vende m\u00e1s alcohol que el de un litro de cerveza. Tras una puerta doble de madera, como de cabar\u00e9 del oeste, hay un muro de hormig\u00f3n que oculta lo que sucede dentro: una decena de mujeres se prostituye por cada negocio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Todas migrantes. La mayor\u00eda llevan a\u00f1os en este pueblo perdido de Chiapas. Muchas vivieron en Tapachula e intentaron seguir su camino hacia el norte. Pero cada d\u00eda que pasaban en M\u00e9xico era uno menos que sus hijos com\u00edan en Honduras, El Salvador, Nicaragua o Guatemala. Y en este vertedero termina para muchas su historia. Estados Unidos queda muy lejos de Huixtla.<\/p>\n<h3 dir=\"ltr\">LOS SE\u00d1ORES DEL R\u00cdO<\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Cuando la polic\u00eda le pisaba los talones, sus compadres se acordaron de recoger todo menos la coca. En la camioneta en la que hu\u00eda hacia Guatemala hab\u00eda suficiente mercanc\u00eda como para pasar una buena temporada en <em>cana<\/em>. Llevaba un <em>cuerno de chivo<\/em> (AK-47), un R15, una <em>star<\/em>, una <em>browning<\/em> 9 mil\u00edmetros y un lanzagranadas, seg\u00fan el informe de la polic\u00eda. De 4 a 15 a\u00f1os de c\u00e1rcel como m\u00ednimo. En una casa a su nombre ten\u00eda un laboratorio para cortar la droga y distribuirla. Trabajaba para Los Zetas y los ordenadores y documentos eran m\u00e1s valiosos que cualquier cosa. Cuando recibieron el pitazo de que la polic\u00eda iba hacia all\u00e1, sus compa\u00f1eros se llevaron todo menos los kilos de perico. Y las armas se convirtieron pronto en un delito m\u00e1s: homicidios, secuestros y crimen organizado. Lo suficiente como para pasar el resto de su vida en prisi\u00f3n. Ten\u00eda solo 24 a\u00f1os y hab\u00eda empezado a estudiar Derecho.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sobre las escaleras de la prisi\u00f3n estatal de Tapachula se observa un campo de c\u00e9sped reseco de unas tres hect\u00e1reas por el que deambulan cientos de hombres cojos, mancos, con cicatrices en los brazos y en las piernas y tatuados de las mejillas a los tobillos. En este punto de la entrada se agolpan una veintena de presos contra el que viene de fuera. A la mayor\u00eda no los visita nadie desde hace a\u00f1os, pero est\u00e1n ah\u00ed para controlar las llegadas, las salidas, y de paso sacarse unos 10 o 15 pesos (menos de un d\u00f3lar) a cambio de ir a buscar a un jefe. Son los estafetas, los mensajeros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el penal n\u00famero 3 del Estado de Chiapas no hay ni un arco de seguridad. El entramado de vigilancia consiste en tres puntos de identificaci\u00f3n donde solo se cercioran de que seas el mismo que dice tu pasaporte y un polic\u00eda que palpa, en una habitaci\u00f3n cerrada, el cuerpo del visitante.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfA qui\u00e9n viene a ver?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El preso ni siquiera sabe que estamos aqu\u00ed. El polic\u00eda solo anota un nombre en un ordenador donde no se realiza ninguna b\u00fasqueda, simplemente se rellenan huecos en blanco. El reo podr\u00eda no querer que lo visiten, pero nadie le avisa. Entramos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Uno de los estafetas sale disparado a buscar al l\u00edder de la prisi\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El criminal que estudiaba para ser abogado ahora tiene 36 a\u00f1os. Se sienta en una de las mesas de pl\u00e1stico de un restaurante improvisado en medio del patio gigante y habla de c\u00f3mo el error de sus compa\u00f1eros de banda lo llev\u00f3 hasta ah\u00ed. \u201cMe dejaron la coca\u2026\u201d. Pero los dem\u00e1s, cuenta, no corrieron con m\u00e1s suerte que \u00e9l.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Y para los que trabajaba, \u00bfya no est\u00e1n?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Traga saliva y responde.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Durante un tiempo s\u00ed estuvieron. Me pasaban un dinerito por no haber dicho ning\u00fan nombre mientras me torturaron como a un animal durante una semana. Pero ahora\u2026 Los que estaban conmigo o ya no est\u00e1n o est\u00e1n muertos. Si te metes con el Gobierno, te chinga. Eso es seguro.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Sobre el campo de c\u00e9sped hay instalados cuatro o cinco puestos de comida, que consisten en una barra de madera, un toldo de pl\u00e1stico y un frigor\u00edfico de Coca-Cola. Los que lo regentan venden quesadillas, patatas de bolsa y refrescos en botellas de dos litros. A un lado de este local, unos hombres cosen unas hamacas para vender a las visitas de este domingo. Y en el lugar de las cabinas telef\u00f3nicas han instalado una barber\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El preso al que hemos venido a visitar controla uno de los m\u00f3dulos de esta prisi\u00f3n. Hay pocos con un perfil criminal como el suyo dentro de esta c\u00e1rcel estatal, pues los que tienen delitos de crimen organizado y portaci\u00f3n de armas propias del Ej\u00e9rcito suelen cumplir condena en las c\u00e1rceles federales, con sus barrotes, comedores con bancos de metal y bandejas de aluminio. Y, por su expediente, es uno de los m\u00e1s respetados del penal. Logr\u00f3 hace unos siete a\u00f1os que lo trasladaran aqu\u00ed a base de amparos, cerca de su esposa y de sus hijos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Ahora las cosas han cambiado mucho ah\u00ed fuera\u2026<\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>NARCOTRAFICANTE PRESO\u00a0<\/strong>\u201cMe pasaban un dinerito por no haber dicho ning\u00fan nombre mientras me torturaron\u201dTiene 36 a\u00f1os. Los \u00faltimos 12 los ha pasado en la c\u00e1rcel y todav\u00eda pasar\u00e1 unas cuantas d\u00e9cadas m\u00e1s. Trabajaba para Los Zetas cuando lo detuvieron<\/em>.<\/h3>\n<p dir=\"ltr\">El mayor dolor de cabeza que Tapachula le ha producido al Gobierno en los \u00faltimos a\u00f1os han sido los miles de migrantes varados en la frontera, no la violencia del narco. La segunda ciudad m\u00e1s importante de Chiapas ocupa los noticieros nacionales desde las caravanas de centroamericanos y estos d\u00edas, con cientos de congole\u00f1os, cameruneses, angole\u00f1os y haitianos que suplican poder salir de ah\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Cuando la guerra contra el narcotr\u00e1fico estaba en su punto m\u00e1s sangriento, en 2011, y los carteles se acribillaban a balazos en Ciudad Ju\u00e1rez, Tijuana o Reynosa, en esta zona solo se contabilizaron 17 homicidios en un a\u00f1o. En Nuevo Laredo, en la frontera con Estados Unidos y de una poblaci\u00f3n similar a Tapachula, murieron asesinadas 192 personas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Aqu\u00ed no hay colgados de puentes, decapitados ni narcomantas. Los militares desplegados por L\u00f3pez Obrador persiguen a los migrantes, no a los capos de la droga. Pero entre sus campos de pl\u00e1tano, sus hect\u00e1reas de palma africana, cacao, mango y aguacate, esta zona sigue siendo un corredor clave para la droga que M\u00e9xico importa de Sudam\u00e9rica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A mediados de agosto, la Marina intercept\u00f3 un barco con m\u00e1s de una tonelada de coca\u00edna cerca de Puerto Chiapas, que pertenece a Tapachula y est\u00e1 a 28 kil\u00f3metros. La semana anterior, una avioneta con media tonelada que cay\u00f3 100 kil\u00f3metros m\u00e1s al norte por la costa del Pac\u00edfico, en el municipio de Pijijiapan. El Gobierno valor\u00f3 este golpe al crimen organizado en m\u00e1s de 15 millones de d\u00f3lares. A ese ritmo, si solo se traficara esa cantidad, en un a\u00f1o y medio superar\u00eda el presupuesto general de todo el Estado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un informe de 2012 de la Oficina de la ONU contra la Droga y el Delito (Undoc) sobre la ruta centroamericana se\u00f1ala que, sin que corriera la sangre con la misma ligereza que en el norte, por estas tierras cruzaban cantidades ingentes de droga desde que en los ochenta los capos mexicanos importaran con fiereza la coca\u00edna colombiana.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Y el trasiego no se ha detenido en los \u00faltimos a\u00f1os en esta zona: en 2015 el Ej\u00e9rcito decomisaba 400 kilos de coca\u00edna oculta en costales de fertilizantes en Mazat\u00e1n (a 25 kil\u00f3metros de Tapachula), otros 430 en un tr\u00e1iler en Huixtla (a 40 kil\u00f3metros). Hacia la costa del Pac\u00edfico, en Tonal\u00e1, 170 kilos de hero\u00edna en un tr\u00e1iler y media tonelada de coca escondida entre pl\u00e1tanos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Los se\u00f1ores de la droga en Tapachula no se han hecho famosos. Operan en la sombra. Muchos en esta ciudad los conocen y no se atreven a nombrarlos en voz alta. Solo algunos, con poco que perder y con experiencia dentro del negocio del crimen organizado, pueden mencionarlos con naturalidad. Y est\u00e1n en la c\u00e1rcel.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY qui\u00e9n controla Tapachula?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Ahora\u2026 Puros independientes.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Han sido sus vecinos o los ricos del pueblo en el r\u00edo Suchiate. El preso al que visitamos se\u00f1ala los negocios de sus herederos, algunos de los cuales roban los camiones que cruzan desde Guatemala. \u201cLa droga da dinero. Pero los <em>tr\u00e1ilers<\/em> tambi\u00e9n, no se crea, algunos facturan dos millones de pesos\u2026\u201d. Menciona a todos con naturalidad, pero un amigo suyo que est\u00e1 fuera de prisi\u00f3n pide en su nombre que borre los nombres de la libreta. Porque aunque le quedan todav\u00eda d\u00e9cadas de condena, tiene familia fuera de ese penal.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfTienen algo que ver las pandillas, la Mara Salvatrucha, el Barrio 18\u2026?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No, no. Esos cuates est\u00e1n locos. Ellos se dedican a las calles. Extorsionan, controlan barrios, puede que trafiquen con personas. Y se matan entre ellos. Pero los pesados, los que de veras mueven el dinero, son de ac\u00e1.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfDe ac\u00e1 se refiere a los grandes carteles de M\u00e9xico?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No, tampoco. De ac\u00e1 digo de Tapachula, del Suchiate. Familias que toda la vida han controlado este negocio. Gente que, mire, si vienen los de Jalisco a entrarle, se sientan y dicen t\u00fa contratas a 20 sicarios, t\u00fa otros 20, t\u00fa otros y as\u00ed\u2026 Por eso desde hace a\u00f1os no les han tumbado la plaza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Fuera de los muros de esa prisi\u00f3n se escuchan algunos nombres, como el de Faustino Dami\u00e1n Castro, a quien muchos llaman El Patr\u00f3n o El Jefe. La Fiscal\u00eda mexicana hizo p\u00fablico su nombre en 2015 entre una lista de capos socios de Joaqu\u00edn <em>El Chapo<\/em> Guzm\u00e1n en Chiapas. Seg\u00fan una decena de empresarios, diputados y polic\u00edas consultados, hay otros a quien nadie est\u00e1 buscando. Son due\u00f1os de miles de hect\u00e1reas a la ribera del r\u00edo Suchiate y viven oficialmente de lo que producen sus plantaciones de fruta.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Oigan, tengan cuidado. Esto que les estoy diciendo es muy peligroso. Pueden parecer amables, cercanos\u2026 Pero si los mencionan en su reportaje\u2026 A esta gente no le importa desaparecer a uno o a 100. Y les da igual si son de Espa\u00f1a o de Honduras \u2014nos advierte una fuente del Gobierno local cercana a uno de ellos, que insiste en que no anotemos nada que lo pueda delatar.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El martes, 27 de agosto, la mafia local nos envi\u00f3 su amable primer aviso: l\u00e1rguense de aqu\u00ed y dejen de hacer preguntas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Aunque del lado mexicano de la frontera, los l\u00edderes del narco siguen en la sombra, del otro lado del r\u00edo, en Tec\u00fan Um\u00e1n (Guatemala, a 40 kil\u00f3metros de Tapachula), la corrupci\u00f3n pol\u00edtica ha sido demasiado evidente. El alcalde, \u00c9rick S\u00fa\u00f1iga, alias <em>El Pocho<\/em>, fue requerido en abril por un juzgado de Texas que lo vinculaba con delitos de crimen organizado. Su nombre estaba manchado por una ficha de la DEA.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Como dejar el poder de una zona tan codiciada no era una opci\u00f3n y las elecciones municipales estaban cerca, decidi\u00f3 nombrar a su hija como l\u00edder del partido. Isel, Miss Universo por Guatemala en 2017, fue incluida en las listas de este a\u00f1o. Todos en la ribera del r\u00edo Suchiate sab\u00edan que quien gobernar\u00eda ser\u00eda su padre. Ni siquiera conoc\u00edan el nombre de la joven. Finalmente, el partido se deshizo y S\u00fa\u00f1iga cre\u00f3 otro en el que puso a un hombre de confianza, aunque el exalcalde corrupto aparec\u00eda en todos los carteles de campa\u00f1a. El Pocho gan\u00f3 por cuarta vez consecutiva la presidencia municipal de Tec\u00fan Um\u00e1n en las elecciones de junio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La putrefacci\u00f3n pol\u00edtica no es exclusiva del lado guatemalteco del r\u00edo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfTe sabes la historia del D\u00f3lar?\u2014pregunta emocionado el preso.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Manuel Morales Mar\u00edn se hizo famoso en Tapachula porque en 2001 fue detenido con una lancha que cargaba m\u00e1s de tres millones de d\u00f3lares en paquetes. Era tanto dinero para contar, que los soldados estuvieron un d\u00eda encerrados con la \u00fanica misi\u00f3n de sumar los billetes verdes. Desde entonces, a Morales se le conoce como El D\u00f3lar. Y es el cu\u00f1ado de la exalcaldesa de Ciudad Hidalgo \u2014el municipio mexicano pegado al r\u00edo Suchiate, frente a Tec\u00fan Um\u00e1n\u2014, Matilde Espinosa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La expresidenta municipal fue detenida en 2017, y poco despu\u00e9s liberada, por repartir m\u00e1s de 1.500 actas de nacimiento falsas a guatemaltecos para las elecciones estatales. El esposo de Espinosa trabajaba en el Registro Civil. En las calles de su pueblo todav\u00eda la conocen como La Loba del Suchiate.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY los que dice que controlan ahora el tr\u00e1fico, los independientes, no han tenido problemas con el Gobierno?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfProblemas? \u2014se r\u00ede\u2014. Son compadres, m\u2019hija.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Aunque a primera vista parece un penal tranquilo, hace algo menos de 10 meses decapitaron a un hombre y dejaron el resto de su cuerpo cerca del taller de carpinter\u00eda; a otro lo apu\u00f1alaron en el comedor. Los m\u00f3dulos de la Mara Salvatrucha y Barrio 18 \u2014las pandillas rivales centroamericanas cuyos miembros llevan a\u00f1os mat\u00e1ndose\u2014est\u00e1n separados solo por este patio. Una vez dentro, no hay ni un hombre uniformado ni nada que le haga a uno sentir que quienes mandan en ese rect\u00e1ngulo abierto no son los criminales.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las celdas de esta prisi\u00f3n no tienen barrotes. Son peque\u00f1as vecindades, abiertas al cielo en su patio interior, con puertas de metal que se pueden cerrar por dentro con un seguro. Muchas tienen televisi\u00f3n, cocina y en casi todas hay un celular. Cualquiera puede pasarlo con algo de dinero. Porque aqu\u00ed dentro se puede conseguir cualquier cosa, aseguran.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014La verdad es que yo he comido una o ninguna vez en ese comedor. Gracias a Dios puedo pedir que me traigan cuando quiera una hamburguesa, pizzas, incluso para alguna fiesta, unos pomos de Buchanan\u2019s o Bacard\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY c\u00f3mo lo mete?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Solo hay que darles un dinero a los que est\u00e1n en la entrada. Y al que va a comprarlo, claro.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014 Y cu\u00e1ndo hubo la \u00faltima revuelta, \u00bfqu\u00e9 paso?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Es que mire, aqu\u00ed uno no se puede pasar de listo. Al que le cortaron la cabeza, yo le hab\u00eda dicho ya que no se metiera en pedos. No me hizo caso\u2026<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfTiene miedo aqu\u00ed dentro?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Responde por \u00e9l otro compa\u00f1ero, ansioso por compartir esta informaci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfSabe qu\u00e9 es lo peor que le pueden hacer a uno ac\u00e1? Bueno, adem\u00e1s de que te maten, hay algo que para m\u00ed es mucho peor. Hay unos tipos que si te quieren chingar lo que hacen es que te clavan un fierro infectado con sida\u2014. Su jefe asiente, en silencio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfC\u00f3mo?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014S\u00ed, s\u00ed. Vienen cuando no miran los de las torres y \u00a1zas! Ya con eso te joden la vida.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La hora de visitas todav\u00eda no ha finalizado. Pero unos j\u00f3venes llevan m\u00e1s de media hora observando tensos desde las celdas del piso de arriba la conversaci\u00f3n. El preso al que vinimos a ver estrecha la mano amablemente, su familia est\u00e1 a punto de llegar. Uno de sus estafetas acude r\u00e1pido y muestra la salida.<\/p>\n<h3 dir=\"ltr\">LA PLANTACI\u00d3N ETERNA<\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Alrededor de un banano que colea, se entretienen alegres los patrones en la finca. A la vista de los caporales, de un comprador y del terrateniente, estos \u00e1rboles no han dejado de parir cada ocho meses un racimo de 30 kilos de pl\u00e1tanos por tronco. Estas plantas, estimuladas por litros de fertilizantes rociados desde avionetas, bajo un calor y humedad insufribles, maduran airosas para seguir nutriendo a la compa\u00f1\u00eda. El due\u00f1o de las tierras, uno de los empresarios m\u00e1s ricos de Tapachula, se seca satisfecho el sudor con la manga de su camisa.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014<em>M\u2019hijo<\/em>, tr\u00e1igalos, que han venido los reporteros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484419\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412842_sumario_normal_recorte1-636x454.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"454\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>EDUARDO ALT\u00daZAR, EMPRESARIO PLATANERO\u00a0<\/strong>\u201cMire, aqu\u00ed tenemos de todo: salvadore\u00f1os, hondure\u00f1os y de Guatemala\u201dEs uno de los productores m\u00e1s ricos de Tapachula. Admite sin reparos que sus trabajadores no tienen ni contrato ni seguro m\u00e9dico. Se jacta de codearse con los ministros de L\u00f3pez Obrador.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">Tiene 47 a\u00f1os, lleva unos pantalones vaqueros desgastados y anchos, amarrados a su cintura por un sobrio cintur\u00f3n de piel negro. Recoge de una camioneta Nissan de gama media un sombrero de paja. Y por su forma de moverse entre la maleza y de limpiar las hojas muertas de los \u00e1rboles, parece un hombre de campo al que le ha ido muy bien. El agricultor que naci\u00f3 entre la miseria y ha roto todos los esquemas en una regi\u00f3n donde si se nace pobre, se muere pobre.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Es el propietario de gran parte de la ribera del Suchiate, el r\u00edo que hace frontera entre M\u00e9xico y Guatemala, y de la mitad de sembrad\u00edos de los municipios que rodean a Tapachula. Una tierra que hierve, ideal para el cultivo de esta fruta. Y que configura el esquema de una ciudad rural, que come y se divierte con el dinero que sale del campo. Sin la agricultura es imposible comprender por qu\u00e9 esta ciudad de 320.000 habitantes es la m\u00e1s rica de todo el Estado de Chiapas. \u00c9l es Eduardo Alt\u00fazar, pero aqu\u00ed todos le llaman don Eduardo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">A don Eduardo le ha ido mucho mejor que bien. En Chiapas \u2014el principal productor de pl\u00e1tano del pa\u00eds\u2014 se destinan 23.454 hect\u00e1reas al cultivo de esta fruta y \u00e9l es el propietario de 10.500. Don Eduardo, que habla de s\u00ed mismo en tercera persona y con el \u201cdon\u201d cuando recuerda estas cifras, se\u00f1ala que si no sacas 80 toneladas de pl\u00e1tano por hect\u00e1rea al a\u00f1o, es que no vales como productor. Y \u00e9l, asegura, nada de eso: m\u00e1s de 840.000 toneladas anuales de pl\u00e1tano con denominaci\u00f3n de origen de Chiapas. Que van en su mayor\u00eda directas a Estados Unidos en barcos desde Puerto Madero (en el Pac\u00edfico, a 28 kil\u00f3metros de Tapachula), para una de las multinacionales de fruta m\u00e1s poderosas del mundo: Chiquita.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Las cantidades de dinero que mueve su firma, prefiere no mencionarlas. Pero uno de sus trabajadores, el nuevo encargado de experimentar con un abono a base de huevo de lombriz, Hugo Ju\u00e1rez, que siente devoci\u00f3n por don Eduardo y su imperio, echa las cuentas: \u201cCada hect\u00e1rea requiere unos 120.000 pesos de inversi\u00f3n [unos 6.000 d\u00f3lares \/ 5.600 euros] y cada caja de 20 kilos se la vende al gringo por seis d\u00f3lares. Imag\u00ednese\u201d, dice con los ojos como platos esperando la misma reacci\u00f3n. Lo resume con cuatro movimientos en la calculadora: \u201cSi le va mal, gana 200.000 pesos por hect\u00e1rea al a\u00f1o. M\u00e1s de 108 millones de d\u00f3lares\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Su historia es tan poco com\u00fan en esta frontera sur, donde el mito de hacerse a s\u00ed mismo se reserva para los terratenientes del norte, que una decena de empresarios, polic\u00edas y diputados consultados sospechan que la compra de estas tierras, que se multiplic\u00f3 a partir del a\u00f1o 2001 y se dispar\u00f3 en 2005, tiene mucho m\u00e1s que ver con la coca\u00edna colombiana que con el pl\u00e1tano. Y lo se\u00f1alan como uno de los capos \u201cm\u00e1s pesados\u201d de la regi\u00f3n, pues sus miles de hect\u00e1reas est\u00e1n ubicadas dentro de una franja clave en el corredor de las drogas que cruzan desde Centroam\u00e9rica.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Don Eduardo evita hablar del crimen organizado. Y zanja la conversaci\u00f3n.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Mire, Tapachula y esta zona es un lugar tranquilo. Ac\u00e1 no suceden estas cosas que vemos en Tamaulipas\u2026 No. Yo mismo, por ejemplo, no llevo a nadie armado, voy tranquilo con mi coche y ni a m\u00ed ni a nadie de mi familia le ha pasado nunca nada.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Naci\u00f3 en un rancho de pl\u00e1tanos a las orillas del r\u00edo Suchiate, en una familia humilde hace 47 a\u00f1os. Y desde los 16 ya manejaba 60 hect\u00e1reas que le hab\u00eda heredado su padre, un agricultor que poco a poco fue comprando algunos terrenos de los se\u00f1ores para los que trabajaba. No ten\u00eda ni siquiera la edad para cobrar los m\u00e1s de 100.000 d\u00f3lares mensuales que ganaba con su producci\u00f3n, cuenta. Y mientras Tapachula agonizaba entre los restos del hurac\u00e1n Stan (en 2005), \u00e9l adquiri\u00f3 a precio de saldo las tierras devastadas de los productores de la zona. Su nombre empez\u00f3 a moverse entre los empresarios de esta regi\u00f3n y ahora, que es el l\u00edder local de los plataneros, se jacta de codearse con los ministros del Gobierno de L\u00f3pez Obrador, como Marcelo Ebrard (Exteriores). En su tel\u00e9fono guarda una foto con el secretario en su \u00faltima visita a Tapachula.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En mitad de la charla, insiste en desviar el tema hacia lo \u00fanico de lo que habla todo el mundo estos d\u00edas en la ciudad.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Traigan a cuatro o cinco de all\u00e1\u2014repite a uno de sus empleados.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfQu\u00e9 es lo que van a traer?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014A los migrantes, mujer. Mire, aqu\u00ed tenemos de todo: salvadore\u00f1os, hondure\u00f1os y de Guatemala, por supuesto. \u00a1Saluden, hombre, que han venido a verlos!<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un grupo de cinco hombres deshechos se acercan al corro de caporales, encargados de la finca, y al personal de seguridad presidido por Alt\u00fazar. Apenas levantan la cabeza para saludar y todos, como si fuera un ritual, hacen el mismo gesto con la mano: acercan el pu\u00f1o en modo de apret\u00f3n. Se averg\u00fcenzan de que sus dedos ennegrecidos se junten con los del resto.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Buenos d\u00edas, patrona.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Uno de los cuatro, Ram\u00f3n, tiene 28 a\u00f1os, pero el campo ha acelerado cruelmente su calendario y aparenta unos 50. Lleva una sudadera azul con capucha y ninguna camiseta debajo. El sudor le corre desde el pecho hasta la mu\u00f1eca y la prenda est\u00e1 tan mojada, que parece que vaya a diluirse entre sus nudillos. Una gorra gris sombrea la mitad de su rostro y bajo la atenta mirada del jefe declara que \u00e9l est\u00e1 bien ah\u00ed, que gracias a Dios que tiene trabajo y que pudo traerse a su esposa y sus hijos de Guatemala. \u201cLo malo es cuando uno se enferma. Ah\u00ed s\u00ed est\u00e1 bien jodido\u201d.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ninguno de ellos tiene contrato ni seguro m\u00e9dico. \u201cPero estamos trabajando para que todos lo tengan. Solo que es complicado, muchos no tienen documentos\u201d, se excusa extra\u00f1amente Alt\u00fazar. Es tan com\u00fan que en el campo los jornaleros no est\u00e9n contratados, que no muestran reparos en reconocer esta pr\u00e1ctica ilegal.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Entre los surcos de tierra mojada que separan los \u00e1rboles, deambulan los jornaleros con bolsas de 30 kilos de pl\u00e1tano a sus espaldas. Los racimos son para algunos tan altos, que los pl\u00e1sticos que los envuelven sobresalen sobre sus cabezas y parece que tuvieran patas. Una y otra y otra\u2026 Por cada una que recogen al d\u00eda cobran 1,40 pesos. No llega a un c\u00e9ntimo de d\u00f3lar. Los m\u00e1s fuertes cargan 100 bolsas al d\u00eda y con eso sacan siete d\u00f3lares.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En los per\u00edmetros de cada finca, un cableado recorre la plantaci\u00f3n. Es el sistema rudimentario que emplean para transportar las bolsas de pl\u00e1tanos, colgadas por ganchos, hacia el lugar donde los lavan y empaquetan. Un hombre escu\u00e1lido, de 19 a\u00f1os que aparentan 30, se ata bajo la cadera una cuerda que le cruza la espalda. Lleva una camiseta de color caf\u00e9 de tirantes que la humedad ha estirado tanto que deja al descubierto su pecho y espalda, tallada por las hendiduras de la cinta. Su trabajo consiste en correr arrastrando las bolsas enganchadas al cable y transportarlas al lugar de destino. Est\u00e1 descalzo. Un trabajo que podr\u00eda hacerse con un sencillo motor o una bestia de carga. Pero la luz y la comida del animal son m\u00e1s caras que su sueldo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014F\u00edjese, una vez un compa\u00f1ero le pregunt\u00f3 a uno de ellos que qu\u00e9 com\u00eda para estar tan fuerte\u2014 cuenta a carcajadas Alt\u00fazar en medio del corro.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY qu\u00e9 le respondi\u00f3 \u00e9l?\u2014 le pregunta un empleado.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Que si tuviera qu\u00e9 comer, no estar\u00eda aqu\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En este rinc\u00f3n pobre de M\u00e9xico, donde los due\u00f1os de las tierras se cuentan con los dedos de la mano, los migrantes que huyen de la miseria de sus pa\u00edses y buscan sobrevivir no tienen m\u00e1s remedio que trabajar en el campo. Apenas hay industria y el \u00fanico turismo es principalmente de negocios. Empresarios de Guatemala que acuden al otro lado de la frontera para sellar acuerdos comerciales con los finqueros de la zona. Y este municipio rural y miserable se alimenta de la mano de obra que la violencia y el hambre de Centroam\u00e9rica regalan.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En Tapachula, a 30 kil\u00f3metros de este rancho, viven los due\u00f1os de las tierras en residenciales fortificados a las afueras. En sus callejones, sobrevive la pobreza urbana, mendigando en las calles unos pesos a cambio de limpiar un coche, vendiendo chatarra usada en sus aceras o prostituy\u00e9ndose en un parque. Carne de ca\u00f1\u00f3n para la mano de obra campesina.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Pero en las fincas de pl\u00e1tano, caf\u00e9, mango o cacao hay todav\u00eda menos esperanza. La mayor\u00eda vive con sus familias en casas que ellos mismos levantaron con l\u00e1mina cerca de las plantaciones. Lejos de las escuelas o de un centro de salud. Y cada d\u00eda, desde antes de que amanezca, los m\u00e1s afortunados se suben en una bicicleta para llegar al campo; otros, en camiones de carga que los bajan como ganado para recoger los pl\u00e1tanos que Estados Unidos se come.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014A muchos les sorprende c\u00f3mo lleg\u00f3 a hacerse tan rico.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el momento m\u00e1s tenso de la conversaci\u00f3n con Alt\u00fazar lo interrumpe una llamada. Es su esposa. Han quedado para cenar en el Toks y tiene prisa. El Toks es una cadena de restaurantes de sillones de escay y un men\u00fa de 250 pesos (unos 13 d\u00f3lares \/ 11,7 euros). Un lugar al que acude la clase media mexicana en el resto del pa\u00eds, pero donde en Tapachula se re\u00fanen las se\u00f1oras de misa y perlas y los finqueros de <em>chevrolet suburban<\/em>.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Mire, aqu\u00ed no hay secreto. Yo me lo gan\u00e9 trabajando\u2014 y resuelve el asunto antes de despedirse.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el rancho de pl\u00e1tanos, entre unos paneles de madera y pl\u00e1stico donde han instalado el experimento con abono de lombriz que pretende dejarles millones de d\u00f3lares, su empleado, Hugo Ju\u00e1rez, y \u00fanico responsable de estas cinco hect\u00e1reas, es m\u00e1s tajante.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfNo tiene miedo de que entren a robarles a esta finca?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfMiedo? Nadie le roba a don Eduardo.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En el norte de Tapachula, a media hora en coche de las fincas plataneras, se abre una selva espesa que oscurece la carretera salpicada de baches, piedras y ramas ca\u00eddas. Y a menos de 40 kil\u00f3metros del infierno sofocante que se sufre en las plantaciones frutales, pero tambi\u00e9n en las sucias y grises calles de la ciudad, el clima de repente se torna amable, fresco. La naturaleza virgen env\u00eda un mensaje a sus vecinos: dejen de aniquilarme y vivir\u00e1n mejor.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">La carretera serpentea las faldas del volc\u00e1n del Tacan\u00e1 que, como el r\u00edo Suchiate, divide M\u00e9xico de Guatemala sobre sus imponentes 4.092 metros de altura. Y las vistas, por primera vez en todo el recorrido de esta frontera, parecen las de una postal de viajes.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En lo alto de la monta\u00f1a se produce otro de los cultivos que ha mantenido econ\u00f3micamente a Tapachula y a los municipios de alrededor desde hace m\u00e1s de 100 a\u00f1os. El caf\u00e9. Esta zona, conocida como la regi\u00f3n del Soconusco, es la que m\u00e1s lo produce de M\u00e9xico. La mayor parte del caf\u00e9 que presume Chiapas se cosecha en estas coordenadas. Y aunque el desplome de los precios del oro negro ha provocado que en M\u00e9xico ocho de cada 10 productores tengan menos de dos hect\u00e1reas, sobre esta sierra hay un hombre que tiene m\u00e1s de 700.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Una <em>pick up<\/em> blanca estaciona en un paraje de pel\u00edcula. Las monta\u00f1as verdes se alzan sobre las nubes y desde un coqueto restaurante en la cima, de manteles de tela blancos, con un porche de dise\u00f1o californiano que huele a caf\u00e9 reci\u00e9n hecho, la miseria de los migrantes en Tapachula y los burdeles inhumanos de Huixtla quedan muy lejos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u201cA media cuadra del cielo\u201d est\u00e1 la finca Hamburgo, reza un eslogan. Una de las plantaciones de caf\u00e9 m\u00e1s famosas de la zona. Que adem\u00e1s se emplea para un turismo de lujo, con tres caba\u00f1as boutique, <em>jacuzzi<\/em>y piscina privada.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Casas estilo californiano en Tapachula, \u00bfc\u00f3mo ven? En 1900 las compraron prefabricadas y se las trajeron hasta ac\u00e1 arriba\u2026 Mi familia y yo vivimos en una de esas, ah\u00ed a un lado del beneficio.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El due\u00f1o de este complejo tiene el cabello rubio, los ojos de un verde poco com\u00fan en esta tierra de agricultores morenos y encorvados y una piel manchada por el sol. En el dedo coraz\u00f3n de su mano derecha lleva un anillo de oro con el escudo de su familia. Unos ancestros que poco ten\u00edan que ver con la tradici\u00f3n chiapaneca. Tomas Edelmann, de 57 a\u00f1os, es el bisnieto del primer grupo de migrantes alemanes que fundaron esta regi\u00f3n. Y en eso s\u00ed coincide con la realidad tapachulteca de estos d\u00edas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Es el propietario de tres fincas de caf\u00e9, que suman en total m\u00e1s de 700 hect\u00e1reas. La que lleva el nombre de su marca Hamburgo, la hered\u00f3 de su bisabuelo, Arthur Erich Edelmann, originario de Perleberg (a 150 kil\u00f3metros de Berl\u00edn), que en su pa\u00eds vend\u00eda maquinaria para caf\u00e9 pero solo hab\u00eda visto la planta en fotos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-484420\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412887_sumario_normal_recorte1-636x454.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"454\" \/><\/p>\n<h3 dir=\"ltr\"><em><strong>TOMAS EDELMANN, EMPRESARIO CAFETERO\u00a0<\/strong>\u201cNo podemos subirles el sueldo\u201dEs propietario de tres fincas de caf\u00e9, que hered\u00f3 de su bisabuelo. Unas cien familias trabajan en sus campos. Hay escuelas, pero no tienen ni seguridad municipal ni hospitales. Todo depende de la benevolencia del patr\u00f3n.<\/em><\/h3>\n<p dir=\"ltr\">En 1888, el primer Edelmann se embarca con un grupo de empresarios alemanes invitados por el presidente mexicano Porfirio D\u00edaz para repoblar estas tierras e impulsar econ\u00f3micamente la regi\u00f3n del Soconusco. \u201cAntes de que ellos llegaran, en Tapachula solo hab\u00eda selva\u201d, cuenta. Y de las ganancias de estos terrenos enclavados en las monta\u00f1as viven todav\u00eda sus herederos, que exportan la mayor parte de su producci\u00f3n a Estados Unidos. Uno de sus clientes en sus mejores tiempos fue la cadena de cafeter\u00edas Seattle\u2019s Best Coffee, antes de que la comprara Starbucks en 2003.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tomas recorre con su camioneta cada uno de los rincones de esta monta\u00f1a, donde las plantas del caf\u00e9 se cr\u00edan junto a enormes ceibas, \u00e1rboles de teca, de <em>breadfruit<\/em> (t\u00edpicos del sudeste asi\u00e1tico), de r\u00edos que abastecen de agua a todo el complejo gracias a una peque\u00f1a hidroel\u00e9ctrica que su abuelo construy\u00f3 hace un siglo. Tiene incluso una isla, acondicionada para que los turistas puedan acampar y experimentar unas noches la sensaci\u00f3n de dormir en medio de la jungla.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">El heredero de los Edelmann es el \u00fanico de sus hermanos que ha mantenido esta finca. Asegura que ya no es un buen negocio. \u201cHace 30 a\u00f1os s\u00ed, el caf\u00e9 daba mucho dinero, ahora solo intentamos ingresar lo suficiente para no cerrar. Antes hab\u00eda muchas fincas como la nuestra, pero la mayor\u00eda de los due\u00f1os ya se han ido\u201d, cuenta. En estos meses est\u00e1n innovando con el cultivo de nuez de la india.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Este empresario, que se esfuerza para que sus hijos contin\u00faen con su legado, es capaz de reconocer, de un solo vistazo, si una planta est\u00e1 infectada de broca \u2014unos gusanos min\u00fasculos que se alimentan del grano todav\u00eda rojo\u2014 y muestra entusiasmado todas las variedades de caf\u00e9 de las que disponen: las hojas grandes y densas del Maragogype y del Pacamara, la Robusta o el Catua\u00ed.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u201cImag\u00ednense la monta\u00f1a cuando la planta florece. Todo lo que ven se ti\u00f1e de blanco, un paisaje nevado en Tapachula\u201d. Una cotorra, un \u00e1guila y un zopilote sobrevuelan en menos de una hora su cabeza.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En direcci\u00f3n contraria al cielo viven los campesinos que trabajan estas tierras.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un pueblo hecho para el cultivo de este grano. Alrededor de 100 familias habitan unas casas de ladrillo que se amontonan alrededor del beneficio, unos 500 metros carretera abajo del hotel <em>boutique<\/em>. Cuentan con un comedor que sirve platos de caldo de verduras y algo de guisado de pollo, con un horno de le\u00f1a a cargo de una familia y una capilla. En lo m\u00e1s parecido que hay a una plaza municipal, se encuentran las oficinas donde acuden a sellar una ficha que acredita, en \u00e9poca de cosecha \u2014a partir de octubre y noviembre\u2014, cu\u00e1ntos kilos de grano recogi\u00f3 cada jornalero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Mar\u00eda, la esposa de un campesino que carga a una ni\u00f1a de dos a\u00f1os mientras espera una furgoneta que la bajar\u00e1 a la finca colindante, cuenta que lo habitual es que se cosechen cinco cajas de 60 kilos cada semana. En total, de media, cobran unos tres d\u00f3lares al d\u00eda.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Ellos tambi\u00e9n han heredado el oficio de sus padres, la mayor\u00eda guatemaltecos. Si existiera oficialmente una nacionalidad para ellos, ser\u00eda la del caf\u00e9. Nacieron entre estas plantas y no conocen m\u00e1s vida que la de los l\u00edmites de estas hect\u00e1reas y las vecinas. Y el esquema est\u00e1 dise\u00f1ado para que sus hijos tengan el mismo destino.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tanto para los trabajadores de la finca Hamburgo como para las que la rodean, hay escuelas donde los ni\u00f1os aprenden a leer y a escribir, pero tambi\u00e9n a cosechar el grano. Son instituciones homologadas por la Secretar\u00eda de Educaci\u00f3n P\u00fablica mexicana.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">No cuentan con seguridad municipal ni hospitales. Todo depende de la benevolencia del patr\u00f3n. Edelmann asegura que sus comunidades se organizan con unos jefes, nombrados por los pobladores, quienes se encargan de mantener el orden. Y cuando alguien se enferma, son sus veh\u00edculos los que trasladan al paciente al centro de salud m\u00e1s cercano, que est\u00e1 a m\u00e1s de 30 kil\u00f3metros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un hombre de unos 60 a\u00f1os camina arrastrando un machete por la orilla de una carretera sin asfaltar. Edelmann lo saluda por su nombre y este le responde y vuelve a mirar hacia el suelo. \u201cEl se\u00f1or lleva toda la vida con nosotros y ahora que ya no puede trabajar como antes, le dejamos que se encargue de tareas menos rudas, como limpiar los caminos\u201d, explica el finquero.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Unos metros m\u00e1s abajo del pueblo, est\u00e1n las galleras. Los barracones donde viven decenas de familias tienen nombre de jaulas de animal. Son unas naves peque\u00f1as de hormig\u00f3n, donde caben alineadas 10 o 15 literas. Ni siquiera tienen un colch\u00f3n, se recuestan sobre las tablas de madera que cubren con una manta.<\/p>\n<div id=\"attachment_484422\" style=\"width: 646px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-484422\" class=\"size-custom-full-size wp-image-484422\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/11\/1574412254_489288_1574412920_sumario_normal_recorte1-1-1-636x748.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"748\" \/><p id=\"caption-attachment-484422\" class=\"wp-caption-text\">ARRIBA, LA HIDROEL\u00c9CTRICA DE LA FINCA HAMBURGO. ABAJO, LOS CUARTOS DE LOS TRABAJADORES<\/p><\/div>\n<p dir=\"ltr\">\u2014 Aunque no lo crea, estamos teniendo m\u00e1s problemas que nunca con la mano de obra. Los campesinos ya no quieren trabajar el caf\u00e9 aqu\u00ed y se van a Estados Unidos.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014\u00bfY han pensado en subirles el sueldo?<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Edelmann se molesta. La miseria entre la que viven estos jornaleros es m\u00e1s que evidente.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014No podemos. De verdad que no\u2026 Tal y como est\u00e1n las cosas, es que no nos dan las cuentas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Huir del campo, de los parques, de los burdeles y salir de esta regi\u00f3n ha sido siempre el \u00fanico objetivo de quienes pisan estas tierras. Pero este punto de la frontera con Guatemala se ha convertido para muchos en una sima profunda y larga de la que no consiguieron escapar. Cuatro mil kil\u00f3metros hacia la frontera norte son muchos kil\u00f3metros.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Tapachula est\u00e1 desbordada por una emergencia humanitaria insostenible, con cientos de migrantes sobreviviendo en sus calles, parques, hoteles y fincas. Un hervidero que ha captado cierta atenci\u00f3n medi\u00e1tica en los \u00faltimos meses. Pero esta capital del sur es tambi\u00e9n una parte del M\u00e9xico cruel al que no mira nadie. Los focos y la ayuda internacional quedan tan lejos como su destino.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">En las galleras, dos ni\u00f1os de dos y cinco a\u00f1os corretean con unos gatos en la entrada de estas viviendas paup\u00e9rrimas.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\u2014Buenas tardes, patroncita.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Unas mujeres preparan un caldo para sus maridos en una cacerola sobre un fuego de le\u00f1a en un patio exterior. La sopa, tan trasl\u00facida que deja a la vista el fondo oxidado de la olla, no tiene m\u00e1s ingredientes que un tomate, algunas verduras y una papa. Con eso tendr\u00e1n que apa\u00f1arse por ese d\u00eda cuatro adultos hambrientos y cinco ni\u00f1os.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">Un cerdo hermoso y rosado devora un kilo de tortillas de ma\u00edz entre cuatro cajas de madera. \u201cMire, se\u00f1o, en cuanto engorde un poco m\u00e1s, lo vendo por unos 2.500 pesos [unos 130 d\u00f3lares]\u201d, desvela esperanzada la se\u00f1ora Mercedes, una mujer de m\u00e1s de 70 a\u00f1os, hija de guatemaltecos, que naci\u00f3 en esta finca. El animal vale el doble de lo que ganar\u00eda su marido por un mes de cosecha.<\/p>\n<p dir=\"ltr\">\n<h4>CR\u00c9DITOS<\/h4>\n<ul>\n<li>Direcci\u00f3n del proyecto: <strong>Javier Lafuente<\/strong>, <strong>Jos\u00e9 Luis Sanz<\/strong><\/li>\n<li>Coordinaci\u00f3n: <a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/guiomar_del_ser\/a\">Guiomar del Ser<\/a> y <a href=\"https:\/\/elpais.com\/autor\/patricia_rodriguez_blanco\/a\/\">Patricia R. Blanco<\/a><\/li>\n<li>Edici\u00f3n: <strong>\u00d3scar Mart\u00ednez<\/strong>, <strong>Jacobo Garc\u00eda<\/strong><\/li>\n<li>Dise\u00f1o e Infograf\u00eda: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/fhernandez\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Fernando Hern\u00e1ndez<\/a> y <a href=\"https:\/\/twitter.com\/anafv\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Ana Fern\u00e1ndez<\/a><\/li>\n<li>Front-end: <strong>Bel\u00e9n Polo<\/strong> y <a href=\"https:\/\/twitter.com\/nnatali\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Nelly Natal\u00ed<\/a><\/li>\n<li>Desarrollo: <a href=\"https:\/\/twitter.com\/JacintoCorral\" target=\"_blank\" rel=\"nofollow noopener\">Jacinto Corral<\/a><\/li>\n<li>Textos: <strong>Jacobo Garc\u00eda<\/strong>, <strong>\u00d3scar Mart\u00ednez<\/strong>, <strong>Roberto Valencia<\/strong>, <strong>Elena Reina<\/strong>, <strong>Carlos Mart\u00ednez<\/strong> y <strong>Carlos Dada<\/strong><\/li>\n<li>V\u00eddeo: <strong>Teresa de Miguel<\/strong>, <strong>H\u00e9ctor Guerrero<\/strong>, <strong>Gladys Serrano<\/strong>, <strong>M\u00f3nica Gonzalez<\/strong><\/li>\n<li>Foto: <strong>H\u00e9ctor Guerrero<\/strong>, <strong>Fred Ramos<\/strong>, <strong>M\u00f3nica Gonz\u00e1lez<\/strong>, <strong>V\u00edctor Pe\u00f1a<\/strong>, <strong>Gladys Serrano<\/strong><\/li>\n<li>Edici\u00f3n de Imagen: <strong>H\u00e9ctor Guerrero<\/strong><\/li>\n<li>Redes Sociales: <strong>Anna Lagos<\/strong><\/li>\n<li>Edici\u00f3n de textos: <strong>Ana Lorite<\/strong><\/li>\n<li>Edici\u00f3n y grafismo de v\u00eddeo: <strong>Sonia S\u00e1nchez Carrasco<\/strong>, <strong>Eduardo Ort\u00edz<\/strong><\/li>\n<li>Edici\u00f3n de audio: <strong>Teresa de Miguel<\/strong><\/li>\n<\/ul>\n<p dir=\"ltr\">\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Son las 19.24 en el parque central de Tapachula. 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