{"id":485414,"date":"2019-12-15T17:24:37","date_gmt":"2019-12-15T17:24:37","guid":{"rendered":"http:\/\/diarioelpopular.com\/?p=485414"},"modified":"2019-12-15T17:24:37","modified_gmt":"2019-12-15T17:24:37","slug":"la-naturaleza-se-enfada-mas-en-el-poblado-tlapaneca","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2019\/12\/15\/la-naturaleza-se-enfada-mas-en-el-poblado-tlapaneca\/","title":{"rendered":"La naturaleza se enfada m\u00e1s en el poblado tlapaneca"},"content":{"rendered":"<div class=\"articulo-encabezado-texto\">\n<div id=\"articulo-titulares\" class=\"articulo-titulares\">\n<div class=\"articulo-subtitulos\">\n<div id=\"attachment_485415\" style=\"width: 646px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-485415\" class=\"size-custom-full-size wp-image-485415\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2019\/12\/1576284426_824203_1576289111_noticia_normal_recorte1-636x390.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"390\" \/><p id=\"caption-attachment-485415\" class=\"wp-caption-text\">Ni\u00f1os de Zontecomapa frente a una de las aulas de su antigua escuela, que sucumbi\u00f3 al hurac\u00e1n en 2013.<\/p><\/div>\n<h4 class=\"articulo-subtitulo\"><em>Seis a\u00f1os despu\u00e9s de los huracanes Ingrid y Manuel, los ind\u00edgenas mexicanos desplazados de sus tierras a\u00fan no han recuperado su vida completa<\/em><\/h4>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/div>\n<aside id=\"compartir_superior\" class=\"compartir\">\n<div class=\"compartir-social\">\n<p>Los bisabuelos indios dec\u00edan que el r\u00edo se sal\u00eda de su cauce cada 48 a\u00f1os. Habr\u00edan hecho sus cuentas, pero los nietos ya no est\u00e1n de acuerdo con ellas: ahora les toca llorar m\u00e1s a menudo. En 2013 <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2013\/09\/23\/actualidad\/1379957399_633833.html\">la furia de los huracanes Ingrid y Manuel<\/a>recorri\u00f3 el Estado mexicano de Guerrero, caus\u00f3 105 muertos y afect\u00f3 a 13.000 viviendas; escuelas, centros de salud\u2026 todo se lo llev\u00f3 el viento y el agua. Lo que suele llamarse desastre no es m\u00e1s que un fen\u00f3meno natural. El desastre vino despu\u00e9s y persiste todav\u00eda. Entre el 11 y el 18 de septiembre de aquel a\u00f1o, el cerro a un lado de Zontecomapa sucumbi\u00f3 al temporal y toneladas de piedra, tierra y cultivos de ma\u00edz cayeron sobre el r\u00edo empujando sus aguas hacia el poblado donde dorm\u00edan los tlapanecas. Ese tsunami fluvial en un cauce que bajaba crecido oblig\u00f3 a los ind\u00edgenas a refugiarse monta\u00f1a arriba. Nunca volvieron a sus viviendas. \u201cLa gente trep\u00f3. Muchos d\u00edas hubo hambre y sed, no pod\u00edamos comunicarnos, solo llorar. Todo era lodo y lodo. Todo era oscuro. Unos pocos caminamos para buscar apoyo. Llegamos llorando a comunicar\u201d. Antonio Rodr\u00edguez Jim\u00e9nez tiene 58 a\u00f1os y era el comisario de su comunidad aquellos d\u00edas. Su nombre y sus apellidos son imposiciones de hace siglos: \u00e9l es indio tlapaneca y su idioma es el me\u2019phaa. Solo en esa lengua saben los tlapanecas decir c\u00f3mo se llama el r\u00edo que devor\u00f3 su pueblo.<\/p>\n<p>La comunidad todav\u00eda recuerda el helic\u00f3ptero en el que aterriz\u00f3 el gobernador del Estado, antes de hacer unas promesas y largarse por d\u00f3nde hab\u00eda venido: por el aire. Para calibrar la incomunicaci\u00f3n en la que vive esta comunidad hay que recorrer m\u00e1s de dos horas en autom\u00f3vil desde Tlapa, la capital de La Monta\u00f1a, donde se re\u00fane el comercio, algunos servicios y mucha violencia asociada al narcotr\u00e1fico, es decir, a la pobreza. El veh\u00edculo sube de curva en curva por la carretera, despu\u00e9s desciende dando tumbos entre c\u00e1rcavas y charcos por las pistas de tierra, movi\u00e9ndose de lado a lado como una antigua diligencia. El nuevo emplazamiento de Zontecomapa ya mira al r\u00edo desde arriba, pero sus casas, sus escuelas, las tiendas y el Ayuntamiento est\u00e1n colgados de un barranco. Ay de la pr\u00f3xima vez que la naturaleza d\u00e9 un rugido.<\/p>\n<p>La comunidad tiene 1.480 habitantes y muchos de ellos se han reunido para recibir a los forasteros. Les obsequian con pozole, un desayuno de ma\u00edz y cerdo picante reci\u00e9n salido del caldero a la lumbre y rematan la hospitalaria ceremonia con collares de camelias silvestres. Pero los ind\u00edgenas quieren que este reportaje vaya al grano: \u201cNo tenemos agua corriente, la nueva escuela de secundaria es un puro cascar\u00f3n, sin luz, los ba\u00f1os se atoran. Queremos un puente porque no podemos cruzar cuando llueve; no tenemos Internet, ni computadoras y algunas de las aulas ya se han cuarteado de nuevo; no enchufamos los ventiladores por miedo a que se desprendan, de las luces saltan chispas\u2026\u201d.<\/p>\n<p>El comisario (alcalde), las maestras, el personal sanitario, cada uno se acerca a dejar su s\u00faplica para las autoridades, que hasta ahora, seis a\u00f1os despu\u00e9s, han prestado o\u00eddos sordos, dicen. Y a\u00fan faltan lamentos. Susana Parra Olea, una de las maestras, con 30 a\u00f1os de servicio en la comunidad, se acerca para presentar a tres mujeres que no superan la timidez. La maestra hace la traducci\u00f3n al espa\u00f1ol. Vienen a decir que ellas, y no son las \u00fanicas, a\u00fan no tienen la casa prometida. Han construido algo provisional para vivir. Rosa Rubio Castro, 36 a\u00f1os, seis de familia; Hermelinda Aurelia Mar\u00eda, cinco comparten la vivienda, y Natalia Ram\u00edrez Aurelio, siete malviviendo como pueden. Son el ejemplo de un desastre que solo empez\u00f3 con la riada.<\/p>\n<p>El cambio clim\u00e1tico ha obligado a millones de personas en todo el mundo a<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2013\/09\/18\/actualidad\/1379538699_375972.html\">desplazamientos forzosos y estas son las consecuencias.<\/a> Los huracanes Ingrid y Manuel solo pusieron el agua y el viento, la tormenta perfecta ya estaba situada en La Monta\u00f1a de Guerrero: vulnerabilidad f\u00edsica, ambiental, t\u00e9cnica, econ\u00f3mica y \u00e9tnica. Esas son las condiciones que describen los expertos para que el fen\u00f3meno natural se convierta en desastre. \u201cLa vulnerabilidad de las poblaciones no la determina el hurac\u00e1n sino las condiciones previas, por eso la gran exposici\u00f3n de M\u00e9xico a estas crisis ambientales son sus condiciones de partida\u201d, explica el bi\u00f3logo Fernando Arag\u00f3n Durand, que ha participado en dos informes del IPCC. Se refiere, desde luego, a la pobreza, la marginaci\u00f3n y el abandono en que el Estado tiene sumidas a estas poblaciones. \u201cEl cambio clim\u00e1tico se aborda en M\u00e9xico desde el punto de vista de la mitigaci\u00f3n, es decir, del combate a las emisiones de efecto invernadero, pero deber\u00eda centrarse en eliminar la vulnerabilidad. Si el nuevo Gobierno ha elegido el discurso de reducir la pobreza tendr\u00eda que vincularlo con la pol\u00edtica clim\u00e1tica\u201d, sostiene este experto en planeaci\u00f3n y desarrollo sostenible.<\/p>\n<p>Cuando Ingrid y Manuel azotaron esta sierra de Guerrero, en la comunidad ind\u00edgena ya hab\u00eda grietas: siglos de exclusi\u00f3n que los arrincon\u00f3 en las monta\u00f1as m\u00e1s escarpadas, a merced de la naturaleza, un territorio deforestado por la industria maderera que deja los suelos como serr\u00edn frente al agua brava, viviendas de adobe y tejado de lat\u00f3n que no aguantan un soplido y una econom\u00eda precaria que impide recuperarse del golpe. Esa y no otra es la tormenta perfecta, como bien se recoge en una investigaci\u00f3n acad\u00e9mica de Alejandra Toscana y Alma Villase\u00f1or <a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2013\/09\/19\/actualidad\/1379621833_362444.html\">sobre aquel hurac\u00e1n combinado de 2013.<\/a><\/p>\n<section id=\"sumario_2|foto\" class=\"sumario_foto centro\"><a name=\"sumario_2\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<figure class=\"foto foto_w980\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" src=\"https:\/\/ep01.epimg.net\/sociedad\/imagenes\/2019\/12\/14\/actualidad\/1576284426_824203_1576289481_sumario_normal.jpg\" srcset=\"\/\/ep01.epimg.net\/sociedad\/imagenes\/2019\/12\/14\/actualidad\/1576284426_824203_1576289481_sumario_normal_recorte1.jpg 1960w, \/\/ep01.epimg.net\/sociedad\/imagenes\/2019\/12\/14\/actualidad\/1576284426_824203_1576289481_sumario_normal_recorte2.jpg 720w, \/\/ep01.epimg.net\/sociedad\/imagenes\/2019\/12\/14\/actualidad\/1576284426_824203_1576289481_sumario_normal.jpg 980w\" alt=\"Casas para reubicar a los desplazados de la comunidad de La Lucerna.\" width=\"980\" height=\"653\" \/><figcaption class=\"foto-pie\"><span class=\"foto-texto\">Casas para reubicar a los desplazados de la comunidad de La Lucerna.<\/span>\u00a0<\/figcaption><\/figure>\n<div class=\"sumario-texto\"><\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<p>Los expertos exigen medidas de prevenci\u00f3n de la vulnerabilidad con las que combatir, de paso, el cambio clim\u00e1tico. Por ejemplo, impedir talas abusivas y cultivos que empobrecen los suelos. O trazar una carretera que no sea una herida abierta en la monta\u00f1a. Algunas de las v\u00edas por las que ahora entra el cami\u00f3n de Coca-Cola para su reparto semanal las abrieron los madereros para sacar su mercanc\u00eda sin pensar en tifones ni huracanes.<\/p>\n<p>Los ind\u00edgenas se apuntan humildemente al reparto de la culpa. Ellos tambi\u00e9n han talado para sembrar ma\u00edz en la vertical del cerro: \u201cEs dif\u00edcil explicarlo, el hombre tambi\u00e9n destruye, nuestros abuelos limpiaban con las manos, ahora se usa lo qu\u00edmico. Esa es la causa y la consecuencia ya la estamos viendo\u201d, se autoinculpa en nombre de todos Antonio Rodr\u00edguez. El paseo por el r\u00edo le da la raz\u00f3n con creces: a un lado, la maleza casi cubre la antigua sala de usos m\u00faltiples de la escuela, un edificio circular ca\u00eddo contra el suelo como una tarta enorme. De la tienda de Ernesto Cirilo Constancio apenas se atisba el tejado, lo que hab\u00eda debajo de \u00e9l ah\u00ed enterrado estar\u00e1. La antigua vivienda de Ram\u00f3n D\u00edaz de la Cruz sigue en pie, pero las grietas suben del suelo al techo: son dos cuartos m\u00ednimos, uno para la cocina y el otro para que durmiera la familia, en su caso, 10 hijos. Las dem\u00e1s eran parecidas y las que les han hecho nuevas en la ladera de la monta\u00f1a para reubicarlos tras el desastre siguen siendo as\u00ed, pero no de adobe, de cemento. Eso no es garant\u00eda de nada, como se ver\u00e1.<\/p>\n<p>A una hora y media de Tlapa, pero viajando en otra direcci\u00f3n, varias hileras de casitas de colores sorprenden en la cresta de la sierra. Es como un decorado de plastilina. Tambi\u00e9n son tlapanecos, una cultura muy devota de la virgen de Guadalupe que recibe, a cambio, muy poco del cielo. Bonifacio Solano Navarrete est\u00e1 pelando un \u00e1rbol en su patio, donde transitan las gallinas y se pelean los gallos, cuando le sorprende la visita. El comisario manda de inmediato reunir a la comunidad por el altavoz y los campesinos y algunas mujeres se acercan al Ayuntamiento (la comisar\u00eda). Se muestran desconfiados y t\u00edmidos, am\u00e9n de protocolarios; no suelen ser objeto del inter\u00e9s de nadie. \u201c\u00bfY esto que usted propone, qu\u00e9 beneficio nos traer\u00e1 a nosotros?\u201d, pregunta uno de ellos a la periodista.<\/p>\n<p>La comisar\u00eda se hizo de concreto (cemento) pero cuando llueve se mojan m\u00e1s si est\u00e1n dentro que fuera de ella. El olor a humedad y las manchas justifican su queja. Falta pavimentaci\u00f3n en las calles, un m\u00e9dico, luz, la escuela de prescolar no tiene sanitarios dignos de tal nombre. Y las casitas apenas miden seis por ocho metros cuadrados. \u201cTengo que poner mi lumbre fuera porque dentro es peque\u00f1o y se llena todo de humo\u201d, dice con una voz casi inaudible Mercedes G\u00e1lvez Guzm\u00e1n. Lo m\u00e1s chistoso es que los vecinos ya est\u00e1n pidiendo un muro de contenci\u00f3n porque ven que el terrapl\u00e9n va a enterrar algunas construcciones cualquier d\u00eda en que vuelvan a ser protagonistas de eso que llaman el cambio clim\u00e1tico, al que se refiere as\u00ed Emigdio Maldonado Navarrete, de 62 a\u00f1os: \u201cSi dej\u00e1ramos de talar mejorar\u00edamos algo. Y tambi\u00e9n dejamos los pl\u00e1sticos por todos lados, las bolsas calientan el suelo y ahora las gripas son m\u00e1s fuertes\u201d.<\/p>\n<p>La verdad de estas comunidades es una constataci\u00f3n cient\u00edfica: cada fen\u00f3meno natural que padecen les deja m\u00e1s desnudos para el siguiente. Donde antes hab\u00eda una sala de usos m\u00faltiples ahora no hay computadoras; donde antes se levantaba un puente ahora los ni\u00f1os caminan hora y media para ir a la escuela y los padres lo mismo para llegar a sus antiguos cultivos de ma\u00edz, frijoles y cacahuates. Las poblaciones desplazadas solo empeoran sus condiciones de vida, coinciden los estudios. Y el resto, en sus casas, delante del noticiero seguir\u00e1 las futuras desgracias con la misma frase: \u2018siempre les toca a los mismos\u2019. Pero no se trata de una fatalidad, sino de un territorio dejado de la mano de los gobernantes: no son desastres naturales, sino sociales y pol\u00edticos, dicen en su informe Alejandra Toscana y Alma Villase\u00f1or.<\/p>\n<p>Despu\u00e9s del zarpazo de Ingrid y Manuel, M\u00e9xico tembl\u00f3 en 2017 y la nueva escuela de Zontecomapa, tambi\u00e9n de cemento, se cuarte\u00f3. Y no hace ni tres meses, cuando los vecinos levantaban un muro para encauzar de nuevo el r\u00edo, lleg\u00f3 la tormenta Narda y le peg\u00f3 un bocado a lo construido. No, definitivamente, la naturaleza ya no se enfada con la misma frecuencia que calcularon los bisabuelos tlapanecas.<\/p>\n<section id=\"sumario_1|despiece\" class=\"sumario_despiece centro\"><a name=\"sumario_1\"><\/a><\/p>\n<div class=\"sumario__interior\">\n<header class=\"sumario-encabezado\">\n<h4 class=\"sumario-titulo\"><span class=\"sin_enlace\">MUERTE ENTRE LAS AMAPOLAS<\/span><\/h4>\n<\/header>\n<div class=\"sumario-texto\">\n<p>La pobreza es la \u00fanica causa. Ella es la que deja los muertos y la miseria cuando los fen\u00f3menos naturales golpean las estribaciones de la Sierra Madre del Sur en el Estado de Guerrero. Ella es la que obliga a los campesinos a sembrar amapolas y amasar la goma de la hero\u00edna. La Monta\u00f1a de este Estado mexicano es una de las zonas m\u00e1s golpeadas por las balas del narcotr\u00e1fico. Rara es la semana que Tlapa, la capital, no registra alg\u00fan cad\u00e1ver. Estos d\u00edas, los cazahuates blancos est\u00e1n en flor y dan brillo a los caminos que conducen a la sierra, los mismos que usa el narco para trasladar la cosecha de sus amapolas. La zona siempre est\u00e1 militarizada, cuando no es por los desastres naturales es por el tr\u00e1fico de droga, pero la violencia no cesa. A las plantaciones clandestinas respondi\u00f3 el Estado con fumigaciones masivas que afectaron a otros cultivos. Los campesinos siempre andan en protestas: a veces por subvenciones que no llegan, fertilizantes que llegan tarde, levantamientos contra la miner\u00eda de oro y plata que amenaza la tierra. El centro de Derechos Humano de La Monta\u00f1a Tlachinollan les acompa\u00f1a en sus reivindicaciones. Tambi\u00e9n toman nota de las carencias de la poblaci\u00f3n los miembros del Instituto Nacional de los Pueblos Ind\u00edgenas (INPI), con el presupuesto recortado. Pero la pobreza no remite en estas sierras. Y ella es la puerta de las maldiciones que asolan La Monta\u00f1a.<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<\/section>\n<\/div>\n<\/aside>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Seis a\u00f1os despu\u00e9s de los huracanes Ingrid y Manuel, los ind\u00edgenas mexicanos desplazados de sus tierras a\u00fan no han recuperado su vida completa Los bisabuelos&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-485414","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485414","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=485414"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485414\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":485416,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/485414\/revisions\/485416"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=485414"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=485414"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=485414"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}