{"id":489609,"date":"2020-04-07T02:26:28","date_gmt":"2020-04-07T02:26:28","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=489609"},"modified":"2020-04-07T02:26:28","modified_gmt":"2020-04-07T02:26:28","slug":"la-ultima-cruzada-del-rey-diego","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2020\/04\/07\/la-ultima-cruzada-del-rey-diego\/","title":{"rendered":"La \u00faltima cruzada del rey Diego"},"content":{"rendered":"<h4><em><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-medium wp-image-489610\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/1585827023_234497_1585839601_noticia_normal_recorte1-300x200.jpg\" alt=\"\" width=\"300\" height=\"200\" \/><\/em><\/h4>\n<h4><em>Ha estado al borde de la muerte dos veces. Se hundi\u00f3 en el alcohol y en la coca\u00edna. Tiene el coraz\u00f3n d\u00e9bil y le cuesta caminar. Pero cada vez que regresa, enfebrece a la hinchada. Ahora entrena al Gimnasia, un club ruinoso que se ha puesto en manos de un \u00eddolo crepuscular con fervor religioso. Porque Maradona en Argentina no es un asunto racional, es cuesti\u00f3n de fe. Diego Armando es y ser\u00e1 una leyenda sin fin.<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>En esencia, esta es una historia crepuscular: un viejo \u00eddolo futbol\u00edstico acude al rescate de un equipo modesto y casi condenado al descenso. Pero el lector, que habr\u00e1 echado un vistazo al titular y a las im\u00e1genes, supone ya que las cosas no son tan simples. Nunca lo son cuando se refieren a <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/diego-armando-maradona\/\">Diego Armando Maradona<\/a>. Ni cuando se trata del <a href=\"https:\/\/elpais.com\/deportes\/2019\/11\/19\/actualidad\/1574188718_637244.html\">Gimnasia y Esgrima, el club m\u00e1s antiguo de Am\u00e9rica<\/a>, con una historia rebosante de leyendas y una vitrina muy escasa de trofeos. Quiz\u00e1 en El Bosque, el paraje que anuda a Maradona y al Gimnasia, se oculte uno de esos nervios secretos que convierten a Argentina en Argentina. Para lo bueno, para lo malo y para lo peor.<\/p>\n<p>\u2014\u201cYo crec\u00ed en un barrio privado de Buenos Aires. Un barrio privado de agua, de luz y de tel\u00e9fono\u201d.<\/p>\n<p>En cuanto el peronista <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/alberto-fernandez\/\">Alberto Fern\u00e1ndez<\/a> asume la presidencia de la Rep\u00fablica, el 10 de diciembre de 2019, invita a Diego Armando Maradona. Le conviene esa fotograf\u00eda. \u00c9l ser\u00e1 presidente por unos a\u00f1os, pero Maradona ser\u00e1 rey para siempre. A estas alturas no hay ya quien discuta eso. Pese a las drogas, a la violencia con sus mujeres, a los hijos ileg\u00edtimos, a los innumerables disparates que han jalonado su existencia (\u201csi yo no hubiera hecho las cosas malas que hice en mi vida\u201d, dice, \u201cPel\u00e9 no ser\u00eda ni segundo\u201d), el hombre de Villa Fiorito desprende un aura reconocible por cualquier argentino. Si el esp\u00edritu de este pa\u00eds enorme e inefable se resume en lo popular, y eso lo reconoci\u00f3 incluso el refinado <a href=\"https:\/\/elpais.com\/noticias\/jorge-luis-borges\/\">Jorge Luis Borges<\/a>, Maradona \u201ces\u201d lo popular.<\/p>\n<p>Pero Maradona no acude de inmediato a la Casa Rosada. Alberto Fern\u00e1ndez tiene que esperar hasta el 26 de diciembre. Ese d\u00eda, Maradona se presenta con chaqueta, pantal\u00f3n corto y zapatillas blancas. Se le rinden los honores necesarios y el palacio se blinda con un operativo de seguridad extraordinario. El presidente le recibe al pie de la escalera, como a una visita de Estado. El secretario general de la Presidencia, Miguel Cuberos, y el abogado V\u00edctor Stinfale le sujetan de los brazos porque Maradona apenas puede caminar. El ministro de Hacienda, Mart\u00edn Guzm\u00e1n, abandona su despacho y corre con una camiseta para que Maradona la firme. Por fin, Maradona se asoma al balc\u00f3n que da a la Plaza de Mayo, el famoso balc\u00f3n de Per\u00f3n y Evita, y grita: \u201c\u00a1Volvimos!\u201d. A muchos antiperonistas se les revolver\u00e1n las tripas, pero hablamos de Maradona, el \u201ccara sucia\u201d de Villa Fiorito, el ni\u00f1o que sali\u00f3 gambeteando de uno de los barrios m\u00e1s pobres del \u00e1rea metropolitana bonaerense y llev\u00f3 el bal\u00f3n hasta la porter\u00eda de Inglaterra. Hay que aceptarle como es.<\/p>\n<p>\u2014\u201cYo amo al Boca, pero mi coraz\u00f3n ama al tripero\u201d.<\/p>\n<p>El Club de Gimnasia y Esgrima La Plata, el m\u00e1s antiguo de Am\u00e9rica, fue fundado el 3 de junio de 1887, solo cinco a\u00f1os despu\u00e9s de que empezara a construirse la propia ciudad de La Plata por un grupo de funcionarios y comerciantes, gente acomodada y respetuosa del orden. Uno de ellos era Ram\u00f3n Lorenzo Falc\u00f3n, el m\u00e1s siniestro jefe de polic\u00eda que tuvo Buenos Aires, asesinado en 1909 por un anarquista y reasesinado en 2018 con una bomba anarquista en su tumba de la Recoleta, lo cual da idea de su fama.<\/p>\n<p>Al principio, la instituci\u00f3n se mantuvo ajena al f\u00fatbol, un juego que por esa \u00e9poca empezaban a importar profesores y ferroviarios brit\u00e1nicos. Pero el f\u00fatbol se hizo r\u00e1pidamente popular. En 1903, el Gimnasia y Esgrima contaba ya con dos equipos. Un cuarto de siglo despu\u00e9s, la masiva inmigraci\u00f3n europea se hab\u00eda hecho con el club. Eran tipos rudos, obreros, peones, muchos de ellos empleados en los frigor\u00edficos c\u00e1rnicos de Berisso, de ah\u00ed que les llamaran triperos. El proletariado de la zona prefiri\u00f3 en general el blanquiazul del Gimnasia al rojiblanco del otro club de la ciudad, el Estudiantes (llamados pincharratas, aunque hoy siguen siendo considerados m\u00e1s chetos o elitistas), y as\u00ed quedaron las cosas. Para los triperos, el Gimnasia es el equipo del pueblo llano. El que sabe sufrir. El que no se rinde.<\/p>\n<p>No hace falta explicar que triperos y pincharratas se llevan muy, muy mal. El Estudiantes ha sido cinco veces campe\u00f3n liguero de Argentina, cuatro veces campe\u00f3n de Am\u00e9rica y una vez campe\u00f3n del mundo. El Gimnasia gan\u00f3 en 1929 la \u00faltima Liga amateur y la Copa Centenario de 1993, el \u00fanico a\u00f1o en que se disput\u00f3. La diferencia en el palmar\u00e9s profundiza la te\u00f3rica desigualdad social entre unos y otros.<\/p>\n<p>\u201cDejemos los t\u00edtulos, lo que importa es que somos el club m\u00e1s querido en La Plata, el m\u00e1s popular, el que mejor representa a la gente\u201d, afirma Mariano Ber\u00f3n, exdirectivo, dedicado ahora a coordinar la incansable hinchada tripera.<\/p>\n<p>Quiz\u00e1 Maradona y el Gimnasia estaban destinados a encontrarse. En la memoria tripera permanece un hecho que en su momento pareci\u00f3 banal. En 1984, cuando <a href=\"https:\/\/elpais.com\/deportes\/2020\/02\/23\/actualidad\/1582481480_032459.html\">Maradona estaba y\u00e9ndose del Barcelona al N\u00e1poles,<\/a> se present\u00f3 de improviso en un partido del Gimnasia. El rival era el Tigre. El Gimnasia regresaba aquel a\u00f1o a Primera Divisi\u00f3n. A Maradona le faltaban a\u00fan dos a\u00f1os para ascender a los cielos durante el Mundial de M\u00e9xico. El caso es que Maradona fue al estadio El Bosque. Ni \u00e9l recuerda por qu\u00e9. En el Gimnasia no lo olvidaron.<\/p>\n<p>\u2014\u201cEl gran capit\u00e1n soy yo\u201d.<\/p>\n<p>En agosto de 2019, Diego Armando Maradona es un hombre roto. Ha terminado con el alcohol y la coca\u00edna, pero convalece de una reciente operaci\u00f3n en la rodilla derecha (le han puesto una r\u00f3tula artificial), sufre una grave artrosis, arrastra una vieja lesi\u00f3n en el hombro, tiene el coraz\u00f3n d\u00e9bil y la tensi\u00f3n arterial por las nubes. Se trata de un hombre de 58 a\u00f1os que ha estado al borde de la muerte al menos dos veces y ha castigado a fondo su cuerpo. Los m\u00e9dicos prescriben reposo absoluto hasta octubre.<\/p>\n<p>Maradona fue un genio sobre el c\u00e9sped y luego se convirti\u00f3 en una estrella de la televisi\u00f3n argentina, con programas como <em>La noche del 10<\/em> y <em>De zurda<\/em>. Pero hasta la fecha ha desarrollado una carrera mediocre como entrenador. Doce partidos y una sola victoria con el Mandiy\u00fa (1994), 11 partidos y dos victorias con el Racing de Avellaneda (1995), eliminaci\u00f3n en cuartos de final del Mundial de 2010 con la selecci\u00f3n argentina, ning\u00fan t\u00edtulo con el Al Wasl de Emiratos (2011-2012), fracaso en el intento de ascender al Al Fujairah a la Primera Divisi\u00f3n de Emiratos (2017), dos finales de ascenso perdidas con los Dorados de Sinaloa mexicanos (2018-2019).<\/p>\n<p>Pese a la orden de reposo y al escaso brillo de su historial como t\u00e9cnico, el agente Christian Bragarnik ofrece los servicios de Maradona a varios clubes argentinos. El m\u00e1s necesitado de ellos es el Gimnasia y Esgrima, \u00faltimo en la clasificaci\u00f3n, \u00faltimo en los promedios, casi desahu\u00adciado tras solo cinco jornadas. Maradona opta por el Gimnasia. Los detalles de su contrato nunca se har\u00e1n p\u00fablicos. Ciertamente, no cobra los 17 millones de d\u00f3lares anuales que le pagaban en Emiratos, ni much\u00edsimo menos. Recibe unos haberes variables, de acuerdo con los ingresos que genera su presencia. \u201cMaradona se paga solo\u201d, dice Mauro Coronato, exvicepresidente y participante en las negociaciones que concluyeron en su contrataci\u00f3n. Algo hay de cierto: en tres d\u00edas, el n\u00famero de socios pasa de 30.000 a 33.000; los patrocinadores llaman a la puerta; las camisetas con el nombre de Maradona y el n\u00famero 10 se venden por miles (a casi 50 d\u00f3lares); el modesto Gimnasia y Esgrima de La Plata aparece en todos los medios del mundo.<\/p>\n<p>\u2014\u201cNo tengo miedo de que se me caiga la corona\u201d.<\/p>\n<p>Maradona se estrena como director t\u00e9cnico del Gimnasia y Esgrima el domingo 15 de septiembre frente a uno de sus antiguos equipos, el Racing de Avellaneda. Es la locura. En el peque\u00f1o estadio El Bosque, oficialmente llamado Juan Carmelo Zerillo (farmac\u00e9utico y presidente del club hace un siglo), no cabe ni un aficionado m\u00e1s. Se trata de una construcci\u00f3n de 1924, de aire modernista, con instalaciones polideportivas (piscina semiol\u00edmpica, canchas de tenis, sala de boxeo) y unas peculiares gradas montadas sobre una estructura met\u00e1lica que permiten acoger a 25.000 personas. Cuando est\u00e1 vac\u00edo, El Bosque, con su jard\u00edn y su exterior arbolado, resulta casi buc\u00f3lico. El 15 de septiembre de 2019 es una olla a presi\u00f3n. Hay c\u00e1maras de todo el mundo. Incluso la directiva del Estudiantes, el gran rival, se siente obligada a enviar una delegaci\u00f3n para rendir pleites\u00eda al \u00eddolo.<\/p>\n<p>El Gimnasia pierde, 1-2. Pero el entusiasmo no decae. Ese d\u00eda, el Gimnasia descubre lo que significa manejarse con Maradona y su corte. \u201cUna multitud se mueve siempre en torno a \u00e9l\u201d, explica el periodista platense Facundo Ach\u00e9, que lleva 28 a\u00f1os informando sobre el Gimnasia y Esgrima. La directiva instruye a los aficionados: no deben acerc\u00e1rsele, no deben tocarle, no deben importunarle. Se fabrica un disfraz de Maradona (lograd\u00edsimo) dentro del cual, durante los partidos, suda Gustavo, miembro de la filial (lo que en Espa\u00f1a se llamar\u00eda \u201cpe\u00f1a\u201d) que lleva el nombre del entrenador. El mu\u00f1eco de Maradona realiza tareas de animaci\u00f3n junto a la mascota tradicional, un lobo (por lo de que el club vive en El Bosque), pero permanece en la banda opuesta a los banquillos: no hay que molestar al rey.<\/p>\n<p>Ni este periodista, ni casi nadie, puede acercarse a Maradona. \u201cHay que pasar muchos filtros para acceder a \u00e9l, y entonces depende de su humor\u201d, admite un directivo. El entrenador no trabaja todos los d\u00edas. En general, su semana va de mi\u00e9rcoles a domingo. Es su ayudante, Sebasti\u00e1n Gallego M\u00e9ndez, quien lleva la gesti\u00f3n cotidiana. Cuando Maradona acude a un entrenamiento, los periodistas deben irse. \u201cSolo nos han permitido ver una sesi\u00f3n de trabajo desde que lleg\u00f3 al Gimnasia y no hemos tenido ning\u00fan contacto con \u00e9l\u201d, explica Ach\u00e9. Maradona sigue viviendo en Bella Vista, un conjunto de urbanizaciones de lujo al noroeste de Buenos Aires, y recorre 200 kil\u00f3metros de ida y 200 de vuelta para acudir a El Bosque. Parece que finalmente est\u00e1 a punto de alquilar una residencia en Campos de Roca, una urbanizaci\u00f3n cerrada cerca de La Plata.<\/p>\n<p>En diciembre, a los tres meses de su llegada, Maradona demuestra qui\u00e9n manda. Hay elecciones a la presidencia del club y Gabriel Pellegrino, el hombre que dirige el Gimnasia desde 2016, renuncia a la reelecci\u00f3n: la instituci\u00f3n est\u00e1 en una p\u00e9sima situaci\u00f3n financiera y el equipo permanece hundido en el fondo de la tabla. Maradona, sin embargo, decide que Pellegrino, el presidente que le contrat\u00f3, ha de seguir. \u201cSi se queda Pellegrino, se queda Maradona\u201d, dice. La afici\u00f3n entra en p\u00e1nico ante la posibilidad de que el \u00eddolo se vaya. Pellegrino se presenta en el \u00faltimo minuto y arrasa a sus rivales.<\/p>\n<p>\u2014\u201cDe aqu\u00ed va a tener que sacarme la Gendarmer\u00eda\u201d.<\/p>\n<p>Maradona tiene sus compromisos personales y pol\u00edticos. El 22 de enero, justo antes de que recomience la competici\u00f3n futbol\u00edstica argentina tras la pausa navide\u00f1o-veraniega, el \u00eddolo renqueante viaja a Caracas para saludar a Nicol\u00e1s Maduro y expresarle su \u201capoyo pol\u00edtico\u201d. \u201cVenezuela es un ejemplo de dignidad para todos\u201d, proclama.<\/p>\n<p>A su vuelta, prosigue la gira triunfal de Maradona: en cada cancha que visita el Gimnasia se rinde homenaje al rey con placas conmemorativas, ovaciones y c\u00e1nticos. En el Marcelo Bielsa, el estadio del Newell\u2019s Old Boys (donde Maradona jug\u00f3 brevemente en 1993), le sientan en un trono junto a la banda. Tambi\u00e9n en El Bosque dispone de un trono con sus iniciales. La gloria del t\u00e9cnico no se contagia al equipo, que sigue hundido en la tabla de promedios, la que suma los resultados de varias temporadas y decide qui\u00e9n desciende.<\/p>\n<p>La gente del Gimnasia no cae en el desaliento. A esta hinchada se la llama La 22 porque tuvo como jefe espiritual al <em>Loco Fierro,<\/em> de nombre real Gustavo Amuch\u00e1stegui, muerto en 1991 por disparos de la polic\u00eda de Rosario. El loco en la baraja del tarot se asocia al n\u00famero 22. La 22 ha protagonizado acontecimientos tel\u00faricos (el 5 de abril de 1992, un gol contra el Estudiantes fue festejado con tanta pasi\u00f3n que el Observatorio de la Universidad de La Plata registr\u00f3 un leve movimiento s\u00edsmico), haza\u00f1as discutibles (en 2013 celebr\u00f3 el ascenso quemando una gigantesca bandera de 100 metros robada a los rivales del Estudiantes) e incontables peleas callejeras. Para la Filial Maradona, cada partido empieza temprano, con un asado en un predio de Los Hornos, un barrio popular de La Plata, regado con abundante alcohol; las calles se cortan y los autobuses urbanos desv\u00edan su recorrido. \u201cLlegamos ya calientes a El Bosque\u201d, comenta Nano Oliver, jefe de la filial. \u201cA veces hacemos cosas que no deber\u00edamos hacer, pero son cosas que forman parte del folclore del f\u00fatbol\u201d, se disculpa.<\/p>\n<p>En el descanso de los partidos se canta el himno nacional: \u201cSean eternos los laureles que supimos conseguir\u2026\u201d. Se aprovecha cualquier ocasi\u00f3n para reivindicar la soberan\u00eda argentina sobre las Malvinas. Para Oliver, no cabe duda de que el Gimnasia es una instituci\u00f3n \u201cmuy nacionalista\u201d, y eso \u201cgusta a Maradona\u201d.<\/p>\n<p>La armon\u00eda inmune a las derrotas parece quebrarse el 16 de febrero, cuando el Gimnasia visita el Gigante, la cancha del Rosario Central. Como Maradona jug\u00f3 en el Newell\u2019s, rival rosarino del Central, la afici\u00f3n canalla se muestra hostil con Maradona. Por primera vez, en lugar de homenaje, hay silbidos y abucheos. Y el Gimnasia pierde de nuevo, 1-0. El rey se desencaja: \u201cTengo ganas de llorar, pero no lloro\u201d, declara. \u201cHabl\u00e9 con mis hijas porque est\u00e1n preocupadas, tienen miedo de que me ahorque. No voy a ahorcarme, tranquilos\u201d. Acto seguido, lanza un inesperado desaf\u00edo al presidente de su club, el hombre que le contrat\u00f3 y al que dos meses antes hizo ganar las elecciones: \u201cNadie se baja del barco, yo soy el capit\u00e1n y me los llevo a todos. Que no se le ocurra al presidente del Gimnasia echarme, porque antes le echo yo a \u00e9l. Quiero renovar, quiero estar con mis muchachos\u201d.<\/p>\n<p>Pero la vida sigue. El Gimnasia permanece hundido, con muchas probabilidades de descender a fin de temporada, el 31 de mayo. Maradona mantiene su gloria. El periodista Andr\u00e9s Burgo, autor de <em>El \u00faltimo Maradona,<\/em> entre otros libros, hace una definici\u00f3n pragm\u00e1tica (potencialmente extensible al conjunto del pa\u00eds) sobre la simbiosis entre el Gimnasia y su venerado t\u00e9cnico: \u201cSe juntan un equipo ag\u00f3nico y la imagen ag\u00f3nica de Maradona: un equipo en descenso y un entrenador al que le cuesta caminar\u201d.<\/p>\n<p>La perspectiva desde el Gimnasia resulta diferente. \u201cSe ha establecido un gran v\u00ednculo sentimental entre el Gimnasia y Maradona; pase lo que pase, la afici\u00f3n le estar\u00e1 siempre agradecida\u201d, opina el periodista Facundo Ach\u00e9.<\/p>\n<p>En el predio de Los Hornos, un grupo de triperos, lata de cerveza en mano, lo explica de otra forma: \u201cNos da igual perder, nos da igual bajar, \u00bfno se dan cuenta de que teniendo a Maradona entramos en la historia?\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Ha estado al borde de la muerte dos veces. 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