{"id":489780,"date":"2020-04-10T00:49:00","date_gmt":"2020-04-10T00:49:00","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=489780"},"modified":"2020-04-10T00:49:00","modified_gmt":"2020-04-10T00:49:00","slug":"un-cacaotal-entre-dos-pesadillas","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2020\/04\/10\/un-cacaotal-entre-dos-pesadillas\/","title":{"rendered":"Un cacaotal entre dos pesadillas"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_489781\" style=\"width: 646px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-489781\" class=\"size-custom-full-size wp-image-489781\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2020\/04\/RHGNREWBJ5EORCXOFEMNRPNK5M-636x445.jpg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"445\" \/><p id=\"caption-attachment-489781\" class=\"wp-caption-text\">Una finca de cacao, en Guayas, Ecuador.INSIGHTS \/ UNIVERSAL IMAGES GROUP VIA GETTY<\/p><\/div>\n<h4 class=\"a_st font_secondary color_gray_dark normal\"><em>Los peque\u00f1os finqueros ecuatorianos se enfrentan al drama de la pandemia y al anunciado retroceso de la cotizaci\u00f3n del cacao<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">Tengo el recuerdo de Bitricio Salazar bien marcado. M\u00e1s bien chico, rondando los sesenta, el pantal\u00f3n por dentro de la ca\u00f1a de las botas de agua, como est\u00e1 mandado cuando te manejas en la espesura, sombrero de paja con dibujo y ala corta y camisa de manga larga cerrada hasta el pu\u00f1o; los insectos mandan en estas tierras de calor y humedad y es bueno protegerse.<\/p>\n<p class=\"\">Repasando las fotos de aquel viaje, lo encuentro posando en medio de su imponente cacaotal y caigo en que llevaba la camisa mal abotonada, un pico m\u00e1s alto que otro. Tampoco le preocupaba. Lo que realmente importaba era seguir la faena, que ese d\u00eda estaba en cortar bamb\u00fa, una planta maderable de r\u00e1pido crecimiento imprescindible para salir adelante. Bitricio trabaja tres hect\u00e1reas y media con cuatro de sus once hijos y el bamb\u00fa es su segunda fuente de ingresos.<\/p>\n<p class=\"\">Por los datos que me dan, le calculo que si el a\u00f1o es bueno ingresar\u00e1n unos 4.200 d\u00f3lares por la venta del cacao. Pienso en los gastos, hago las cuentas y el balance es estremecedor. El cacao da lo justo para sobrevivir. El bamb\u00fa, el maguey y el zapote que salpican las fincas todav\u00eda le dejan lejos del umbral de la dignidad.<\/p>\n<p class=\"\">Llegu\u00e9 a su finca siguiendo la senda del chocolate, que empieza en el cacao. En Ecuador eso acostumbra suceder en los cultivos de cacao Nacional de Guayas y Los R\u00edos. As\u00ed es desde que Guayaquil estuvo en el centro de un comercio que defini\u00f3 el destino y la fortuna de la ciudad, y el r\u00edo Guayas traz\u00f3 el rumbo de las plantaciones, generalmente cauce arriba, a veces bajando hacia el mar. Va para un siglo del esplendor de las grandes haciendas, cuando la almendra del cacao engord\u00f3 tantas fortunas que le dec\u00edan Pepa de Oro. Nada es igual, pero el cacao sigue.<\/p>\n<p class=\"\">Conozco otras fincas, como la de los hermanos Salazar, no muy lejos de la de Bitricio, con \u00e1rboles que rondan los cien a\u00f1os, y ninguna es grande. Llegados los malos tiempos, las grandes familias derivaron hacia el banano mientras el cacao se refugiaba en las fincas m\u00e1s humildes. El revent\u00f3n del mercado mundial de chocolate empieza a devolver las grandes plantaciones al paisaje de Guayas y Los R\u00edos, pero el cacaotal sigue siendo minifundista.<\/p>\n<p class=\"\">Bitricio es un resistente. Se hizo cargo de su finca con la reforma agraria del 73 y necesit\u00f3 treinta a\u00f1os de tr\u00e1mites y esperas para conseguir la titularidad. Cuando nos encontramos, una compa\u00f1\u00eda chocolatera le pagaba 1,20 d\u00f3lares por cada kilo de cacao en baba y se consideraba afortunado; otros reciben un d\u00f3lar por el grano ya fermentado y seco, lo que reduce el peso un 40%.<\/p>\n<p class=\"\">El precio de venta al p\u00fablico de una tableta de 100 gr de chocolate ecuatoriano de calidad est\u00e1 entre 6 y 9 d\u00f3lares. El precio del cacao transformado multiplica hasta por 7.500 la cotizaci\u00f3n del producto del que nace. Mientras, Bitricio sigue con su vida, cortando bamb\u00fa para aguantar, rezando cada d\u00eda a los dioses del clima, las plagas y las cosechas, y buscando materiales menos endebles sobre los que construir sus sue\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"\">Pienso en Bitricio ahora m\u00e1s que nunca, cuando Guayaquil se muestra como epicentro de la tragedia y la tristeza, y pienso tambi\u00e9n en los miles de peque\u00f1os finqueros que comparten su trayecto para alimentar la vida de cada d\u00eda en Guayas y Los R\u00edos. No me gustar\u00eda estar en su pellejo. Sus sue\u00f1os, siempre livianos, han dejado paso a una doble pesadilla que apenas ofrecen salidas. De un lado, el drama de la pandemia que esquilma la regi\u00f3n y diezma las familias; del otro, la devastaci\u00f3n que se les viene.<\/p>\n<p class=\"\">El anunciado retroceso del mercado mundial del chocolate volver\u00e1 a dejar muy tocada la cotizaci\u00f3n del cacao. Bitricio y sus colegas son el eslab\u00f3n m\u00e1s d\u00e9bil de una cadena que acostumbra romperse por el mismo sitio, que es el suyo; los productores son los paganos de todas las crisis. Tambi\u00e9n son el espejo que muestra el estado vital del peque\u00f1o productor agrario. Sin importar lo que cultiven, cr\u00eden o recolecten, son imprescindibles para conservar las se\u00f1as de identidad de una sociedad m\u00e1s necesitada de ra\u00edces que nunca.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Los peque\u00f1os finqueros ecuatorianos se enfrentan al drama de la pandemia y al anunciado retroceso de la cotizaci\u00f3n del cacao &nbsp; Tengo el recuerdo de&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11358],"tags":[],"class_list":["post-489780","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-especiales"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/489780","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=489780"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/489780\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":489782,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/489780\/revisions\/489782"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=489780"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=489780"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=489780"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}