{"id":490082,"date":"2020-04-18T12:16:47","date_gmt":"2020-04-18T16:16:47","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=490082"},"modified":"2020-04-18T12:16:47","modified_gmt":"2020-04-18T16:16:47","slug":"necesidades-en-el-mundo-presente","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2020\/04\/18\/necesidades-en-el-mundo-presente\/","title":{"rendered":"NECESIDADES EN EL MUNDO PRESENTE"},"content":{"rendered":"<p><strong><em>\u201cNo hay mayor esclavitud que apasionarse a desear y poseer lo indiviso, para oprimir, probarlo todo y no participar nada\u201d<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>\u00a0<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>=============================<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/ Escritor<\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong><em>corcoba@telefonica.net\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/em><\/strong><\/p>\n<p><strong>=============================<\/strong><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0\u00a0 <\/strong>El mundo necesita l\u00edderes coherentes, con andanzas responsables y testimonios veraces, que vivan y se desvivan por hacerlo en serio en cualquier situaci\u00f3n que se hallen; y, para ello, hemos de poner esp\u00edritu aut\u00e9ntico de donaci\u00f3n, cesi\u00f3n incondicional, valor para saltar todas las barreras y val\u00eda para ofrecer el mejor ejemplo a partir de uno mismo. Los tiempos vividos nunca han sido f\u00e1ciles, necesitan del coraje social colectivo, bajo gu\u00edas que hayan tomado la enorme constancia de actuar con franqueza, en un proceder de fidelidad a lo arm\u00f3nico y de lealtad permanente hacia sus an\u00e1logos. Ciertamente, somos gente en camino, cada cual con sus necesidades, dispuestos a mirar hacia el futuro, centr\u00e1ndonos en la misi\u00f3n principal, en protegernos para poder subsistir como linaje. Esta es la l\u00ednea que hemos de seguir, aunque nos inunden mil incertidumbres, pues la fuerza del planeta ha de residir en su soplo human\u00edstico, que es donde habita realmente la capacidad de discernimiento, para llevar a buen t\u00e9rmino ese equilibrio general que toda atm\u00f3sfera requiere para sentirse bien.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Juntos aprendemos unos de otros y nos ayudamos a salir de cualquier crisis. No hay otro modo para rehacerse, que levantarse como pueblo, abrazados a ese horizonte celeste que nos api\u00f1a. Por eso, actitudes como la de Estados Unidos que haya anunciado la suspensi\u00f3n de los fondos, a la Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud, en un per\u00edodo de tantas dificultades, no es una postura muy acertada. Toda uni\u00f3n es poca para los esfuerzos en la lucha contra el coronavirus COVID-19, m\u00e1xime cuando la citada instituci\u00f3n est\u00e1 en primera l\u00ednea apoyando con orientaci\u00f3n, capacitaci\u00f3n, equipos y servicios concretos para salvar vidas, especialmente a los m\u00e1s vulnerables. Ojal\u00e1 se retorne a esa unidad. No hay otra forma de detener esta pandemia y sus devastadoras consecuencias.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Tras un liderazgo que nos hermane como humanidad, en el que podr\u00e1 haber diversos enfoques, s\u00ed que hemos de ser conscientes de tomar una senda de crecimiento sostenible, no vayamos a ahorcarnos en sociedades putrefactas, endiosadas hasta el extremo de no respetar las diferencias. Creo que es el momento de que prevalezca lo veraz, frente una desinformaci\u00f3n sangrante de noticias falsas que nos dejan sin aliento; el turno de los grandes cient\u00edficos y pensadores, de los hombres de palabra, que son los que verdaderamente han de ganarnos la confianza. Jam\u00e1s perdamos el respeto entre la ciudadan\u00eda, tampoco la defensa de los derechos humanos, y a\u00fan menos el aguante, el combate y la vigilancia, el sentido del humor y la luz naciente del verdadero amor. Nadie puede ignorar las injusticias de este mundo. Seguramente todos podemos hacer algo m\u00e1s por el pr\u00f3jimo. Esas voluntades que excluyen, que caminan sin \u00e9tica alguna, que reducen su vida a un mero consumo, quiz\u00e1s sean los primeros que hemos de recuperar, pues la mentira en la que viven es tan extensiva como cruel, pues suelen terminar sus vidas en deseos posesivos. No hay mayor esclavitud que apasionarse a desear y poseer lo indiviso, para oprimir, probarlo todo y no participar nada. A esta infernal situaci\u00f3n no podemos adaptarnos; los despose\u00eddos tienen un mundo que les pertenece, que les han usurpado y que tienen que ocupar.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>A prop\u00f3sito, dec\u00eda el inolvidable escritor colombiano Gabriel Garc\u00eda M\u00e1rquez (1927-2014), \u201cque nunca era demasiado tarde para construir una utop\u00eda que nos permita compartir la tierra\u201d; personalmente creo que no le faltaba raz\u00f3n, pues todos estamos predestinados a obligarnos a dise\u00f1ar un futuro mejor. Ser\u00eda bueno, que nos dej\u00e1ramos recrear por ese mundo que ha dejado de ser un campo de batalla para convertirse en un territorio de quietud. Tomemos el impulso en com\u00fan para no fracasar, que cada cual sume sus posibilidades vitales, esto nos deber\u00eda entusiasmar y dar fuerza a cada cultura para darlo todo por los dem\u00e1s, para crecer hacia ese proyecto \u00fanico e irrepetible de donaci\u00f3n que nos fraternice. Claro que sobran fronteras y frentes. Si tienes autoridad, destierra de ti las corazas y pon coraz\u00f3n, renuncia a tus intereses personales y lucha por el bien colectivo. Sin duda, son los peque\u00f1os gestos de cada d\u00eda los que nos hacen crecer interiormente. Lo importante es dejarse transformar, salir de las enfermizas coyunturas, no abandonando nunca el camino de la escucha, ya que si en verdad queremos que el coraz\u00f3n del mundo se haga luz para todos, antes han de cambiar los latidos de cada cual. Quiz\u00e1s debi\u00e9ramos pensar que a\u00fan no hemos sabido organizarnos, y as\u00ed a veces nos sentimos como un extra\u00f1o en el camino que nosotros mismos hemos trazado. De ah\u00ed; lo trascendente que es no perder el tiempo y disfrutar de ese espacio que est\u00e1 dentro de nosotros mismos, donde deber\u00edamos intentar morar, ofreci\u00e9ndolo.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>Se dice que los ni\u00f1os son la esperanza del mundo, y bajo ese anhelo, hemos de dejar de estar ociosos, y pelear hondo por salir del arcaico \u201cojo por ojo\u201d, que lo \u00fanico que nos hace es que acabemos ciegos de odio. En efecto, otro mundo ha de ser posible cuanto antes. Para una persona de paz, todo el mundo es su tronco. El desaf\u00edo pasa por salirse de ese \u00e1mbito dominador, que todo lo avasalla y subyuga a su antojo, por vivir la propia entrega de tal manera que los esfuerzos tengan un sentido de v\u00ednculo de familia, de lugares fraternos, donde resuenen m\u00e1s los silencios celestes del alma que los ruidos terrenales del cuerpo. Tal vez tengamos que apuntar m\u00e1s alto para reconquistar otro universo m\u00e1s vivo, m\u00e1s humano y tambi\u00e9n m\u00e1s divino, al despojar de nuestra torpe existencia toda m\u00edstica po\u00e9tica: un Dios sin verso, un verso sin palabra y una palabra sin pulso. As\u00ed, los del pedestal de esta torpe naturaleza, prefieren esconder las l\u00e1grimas, ignorar las situaciones dolorosas, esconderlas y encubrirlas. Saber llorar con los dem\u00e1s, esto s\u00ed que es compasi\u00f3n. Reaccionar ante lo injusto con sencilla mesura y clemencia, esto tambi\u00e9n es comprensi\u00f3n. Al fin y al cabo, todos nosotros somos una tribu que hemos de absolvernos rec\u00edprocamente, pues el abecedario de las apariencias ha dominado nuestros andares hasta ahora. Conservar la pulsaci\u00f3n que soy, con esa inocencia de cr\u00edo, esto s\u00ed que es en suma POES\u00cdA, que nos eleva y purifica. Dej\u00e9monos ascender.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p><strong>V\u00edctor CORCOBA HERRERO \/ Escritor<\/strong><\/p>\n<p><strong><a href=\"mailto:corcoba@telefonica.net\">corcoba@telefonica.net<\/a><\/strong><\/p>\n<p><strong>17 de abril de 2020.-<\/strong><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>\u201cNo hay mayor esclavitud que apasionarse a desear y poseer lo indiviso, para oprimir, probarlo todo y no participar nada\u201d \u00a0 ============================= V\u00edctor CORCOBA HERRERO\/&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11353,81],"tags":[],"class_list":["post-490082","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-algo-mas-que-palabras","category-columnistas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/490082","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=490082"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/490082\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":490083,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/490082\/revisions\/490083"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=490082"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=490082"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=490082"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}