{"id":494421,"date":"2020-10-18T12:24:19","date_gmt":"2020-10-18T16:24:19","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=494421"},"modified":"2020-10-18T12:24:19","modified_gmt":"2020-10-18T16:24:19","slug":"cronica-de-un-cruce-ilegal-por-el-canal-de-la-mancha","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2020\/10\/18\/cronica-de-un-cruce-ilegal-por-el-canal-de-la-mancha\/","title":{"rendered":"Cr\u00f3nica de un cruce ilegal por el canal de la Mancha"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_494422\" style=\"width: 646px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-494422\" class=\"size-custom-full-size wp-image-494422\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2020\/10\/5f8b66e418d74-636x318.jpeg\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"318\" \/><p id=\"caption-attachment-494422\" class=\"wp-caption-text\"><em>Se calcula que tan solo en agosto, casi 1.500 migrantes llegaron a Gran Breta\u00f1a en peque\u00f1as embarcaciones por el canal de la Mancha.<\/em><br \/><em>Foto: Sameer Al-Doumy. AFP<\/em><\/p><\/div>\n<h4><em><strong>M\u00e1s de 6.200 migrantes han intentado cruzar en botes inflables e incluso en simples flotadores<\/strong><\/em><\/h4>\n<p id=\"p543819-m160-159-161\" class=\"contenido\">\u00a1Inglaterra! Tras a\u00f1os de errancia, semanas de espera en un campo insalubre en la costa francesa y siete horas de angustia en un precario bote hinchable por el canal de la Mancha, el kuwait\u00ed Walid logr\u00f3 su objetivo y super\u00f3 la traves\u00eda de la \u2018ruta de la muerte\u2019. Su amigo Falah a\u00fan espera.<\/p>\n<p>Desde Grande-Synthe (norte de Francia) hasta Dover (sur de Inglaterra), pasando por las aguas territoriales francesas, los equipos de la AFP acompa\u00f1aron durante tres semanas a Walid, su amigo iraqu\u00ed Falah y sus dos hijas, Arwa, de 9 a\u00f1os, y Rawane, de 13, que sufre una grave diabetes.<\/p>\n<p id=\"p543819-m204-2-205\" class=\"contenido\">Los 33 kil\u00f3metros que separan la Costa de \u00d3palo francesa de los acantilados de Dover, en la costa brit\u00e1nica, tienen la reputaci\u00f3n de ser una de las rutas mar\u00edtimas m\u00e1s frecuentadas y peligrosas del mundo.<\/p>\n<p id=\"p543819-m210-3-211\" class=\"contenido\">Sin embargo, desde 2018, los intentos de cruzar se multiplican. Entre el 1.\u00ba de enero y el 31 de agosto, 6.200 migrantes \u2013seg\u00fan la prefectura mar\u00edtima francesa del canal de la Mancha y el mar del Norte\u2013 probaron suerte en un bote inflable, en el caso de los m\u00e1s afortunados, o en kayak o incluso con un simple flotador.<\/p>\n<p><em><strong><span id=\"p543819-m216-4-217\" class=\"articulo-subtitulo\">Cr\u00f3nica de una traves\u00eda<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p id=\"p543819-m222-5-223\" class=\"contenido\">En un sotobosque cerca de unas v\u00edas en Grande-Synthe, localidad del norte de Francia, bajo una tienda de campa\u00f1a tambaleante, fabricada con lonas plastificadas, el kuwait\u00edWalid, de 29 a\u00f1os, y el iraqu\u00ed Falah, de 50, viven pendientes de sus tel\u00e9fonos.<\/p>\n<p>Es su \u00fanico v\u00ednculo con la persona que dar\u00e1 el visto bueno para que embarquen. A cambio de 3.000 euros (unos 3.500 d\u00f3lares) por persona podr\u00e1n subir a bordo de una \u201cpeque\u00f1a barca\u201d, esas lanchas neum\u00e1ticas con peque\u00f1o motor de calidad dudosa.<br \/>\nLa silueta del traficante aparece en el tel\u00e9fono en el momento en que entra una llamada de WhatsApp. Nunca lo han visto. Esas redes criminales, a menudo kurdas o albanesas, utilizan intermediarios para establecer contacto.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfC\u00f3mo va todo, hermano?<\/p>\n<p>&#8211; Bien, gracias a Dios.<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfTienes novedades?<\/p>\n<p>&#8211; No&#8230;<\/p>\n<p>&#8211; \u00bfMa\u00f1ana, inshala (si Dios quiere)?<\/p>\n<p>&#8211; Inshala (&#8230;). Si ma\u00f1ana hay buen tiempo, vamos.<\/p>\n<p>Hace un mes que Walid espera junto con la familia de Falah, a la que conoci\u00f3 en la ruta del exilio en Fr\u00e1ncfort, una traves\u00eda clandestina que ser\u00eda el camino a una vida mejor.<\/p>\n<p>\u201cA pesar de que este trayecto es apodado \u2018la ruta de la muerte\u2019, queremos cruzar.Partimos hacia lo desconocido: solo estamos Dios, el agua y nosotros. Es Al\u00e1 el que decidir\u00e1 nuestro destino\u201d, dice Falah.<\/p>\n<p>Este hombre discreto huy\u00f3 de Irak en 2015, \u00e9poca en la que el grupo Estado Isl\u00e1mico se encontraba en plena expansi\u00f3n. De Kerbala (al sur de Bagdad) fue a pie hasta Turqu\u00eda, luego Grecia, Macedonia y Croacia. Era el a\u00f1o de la gran ola migratoria a Europa, cuando Alemania abri\u00f3 sus puertas a cerca de 900.000 migrantes, antes de cerrar sus fronteras.<\/p>\n<p>Los dos primeros a\u00f1os que pas\u00f3 all\u00ed le dieron el sentimiento ef\u00edmero de haber hallado un pa\u00eds de acogida. Pero el fracaso de sus solicitudes de asilo lo empujaron a volver a la carretera.<\/p>\n<p>Falah no pide \u201clo imposible\u201d: \u201cSolo quiero vivir de manera decente y que mis hijas se sientan libres y seguras\u201d, afirma este hombre de pelo canoso.<\/p>\n<p>Walid, exiliado desde 2018, es un \u2018bid\u00fan\u2019, esos beduinos oriundos de Kuwait, pero ap\u00e1tridas de generaci\u00f3n en generaci\u00f3n. Sin pasaporte, no tienen el estatuto de ciudadano ni el de extranjero en su propio pa\u00eds, lo que los priva de todo derecho pol\u00edtico, social o econ\u00f3mico.<\/p>\n<p>El hombre pas\u00f3 por Grecia, donde dej\u00f3 sus huellas digitales en el marco del Convenio de Dubl\u00edn que rige los mecanismos de solicitud de asilo en los pa\u00edses europeos. Hoy en d\u00eda se siente defraudado por la Uni\u00f3n Europea, que \u201cno te da nada y termina por expulsarte\u201d.<\/p>\n<div id=\"p543819-m318-6-319\" class=\"articulo-quote\">\n<div class=\"quote-bk\">\n<p id=\"m323-322-324\" class=\"mensaje\">Solo quiero vivir de manera decente y que mis hijas se sientan libres y seguras<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p id=\"p543819-m228-6-229\" class=\"contenido\">Este hombre de rostro cuadrado, barba algo crecida y cabellos negros un poco largos no tiene \u201cmiedo\u201d de la traves\u00eda. \u201cLo m\u00e1s duro es no saber cu\u00e1ndo partes\u201d. \u201cAntes, nunca me qued\u00e9 m\u00e1s de cinco d\u00edas seguidos en el mismo lugar. Pero aqu\u00ed no se sabe si es ma\u00f1ana, en dos d\u00edas o en dos meses\u201d.<\/p>\n<p><em><strong><span id=\"p543819-m234-7-235\" class=\"articulo-subtitulo\">Estar listo cada noche<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p id=\"p543819-m240-8-241\" class=\"contenido\">Antes de que el cielo est\u00e9 despejado, el mar se muestre clemente y no haya muchos gendarmes desplegados en la zona, hay que esperar y esperar en condiciones que ponen a prueba a estos migrantes.<\/p>\n<p>Walid, Falah y sus dos hijas no son los \u00fanicos. Decenas est\u00e1n diseminados en los alrededores. Cuatro a\u00f1os despu\u00e9s del desmantelamiento de la llamada \u2018Jungla\u2019 de Calais (un gran campo de migrantes del norte de Francia) a fines de 2016, eritreos, iran\u00edes, afganos o sirios contin\u00faan llegando a la costa francesa con la esperanza de cruzar.<\/p>\n<p>Quienes lo logran son reemplazados r\u00e1pidamente por otros, a pesar del desmantelamiento regular de los campamentos.<\/p>\n<p>Entre las avispas, los cuatro exiliados matan el tiempo, duermen poco y mal, pues el estridente ruido de los trenes los despierta a cada rato.<\/p>\n<p>Con unos cacharros encontrados aqu\u00ed y all\u00e1 (una cacerola quemada, una sart\u00e9n abandonada) se las apa\u00f1an para satisfacer sus necesidades. Los botes del yogur se utilizan como vasos y los trozos de cart\u00f3n hacen las veces de alfombra.<\/p>\n<p>\u201cMire, vivimos en la basura, con los insectos\u201d, suspira Walid. Cada d\u00eda, Falah se desvive para encontrar cubitos de hielo para conservar la insulina de su hija mayor.<\/p>\n<p>Cuando hace bueno, se lavan en el canal, cerca de donde viven, y limpian su ropa en el agua fangosa. Los d\u00edas est\u00e1n marcados por la recogida de madera para hacer fuego y los dos repartos diarios de alimentos que organizan unas asociaciones a un kil\u00f3metro de all\u00ed.<\/p>\n<p>Pero el des\u00e1nimo siempre est\u00e1 rondando, y hay veces en que Falah se echa a llorar. \u201cNo tenemos ninguna fecha precisa. Tienes que estar listo cada noche para dejarlo todo atr\u00e1s. Si no, el barco no te espera. Durante dos d\u00edas hemos dormido incluso con los zapatos puestos\u201d, explica Walid.<\/p>\n<p><em><strong>Walid ha intentado cruzar en tres ocasiones. Tres fracasos.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cLa primera vez hab\u00eda demasiados controles. La segunda, llegamos hasta la playa. Despu\u00e9s de estar esperando cinco horas trajeron e hincharon el barco, pero en el \u00faltimo momento nos dimos cuenta de que el neum\u00e1tico estaba rasgado, as\u00ed que el traficante nos pidi\u00f3 que baj\u00e1ramos\u201d, cuenta, dando caladas a su cigarrillo.<\/p>\n<div id=\"p543819-m381-10-382\" class=\"articulo-quote\">\n<div class=\"quote-bk\">\n<p id=\"m386-385-387\" class=\"mensaje\">Tienes que estar listo cada noche para dejarlo todo atr\u00e1s. Si no, el barco no te espera. Durante dos d\u00edas hemos dormido incluso con los zapatos puestos<\/p>\n<\/div>\n<\/div>\n<p id=\"p543819-m246-9-247\" class=\"contenido\">Vencido por el cansancio y la impaciencia, ya no conf\u00eda en la persona que les ayudar\u00e1 a cruzar porque cree que es un estafador. Falah ya ha pagado parte de la suma, en met\u00e1lico, as\u00ed que poco puede hacer. Pero Walid ha decidido cambiar: pagar\u00e1 m\u00e1s dinero, 3.000 libras (3.800 d\u00f3lares, 3.360 euros), pero su nuevo contacto tiene una tasa de \u00e9xito del \u201c100 %\u201d, seg\u00fan cree. Los caminos de ambos se separan.<\/p>\n<p><em><strong><span id=\"p543819-m252-10-253\" class=\"articulo-subtitulo\">Medicinas y cruasanes<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p id=\"p543819-m258-11-259\" class=\"contenido\">Es jueves 10 de septiembre, hace un mes y trece d\u00edas que lleg\u00f3 a Grande-Synthe y el sol estival y un viento suave animan las esperanzas de Walid. La traves\u00eda es inminente, confirma su traficante.<\/p>\n<p>\u201cNo sabemos hasta qu\u00e9 hora esperaremos antes de ponernos en camino\u201d, dice, antes de irse al punto de encuentro.<\/p>\n<p>A varios kil\u00f3metros, Falah, que cambi\u00f3 de campamento, tambi\u00e9n est\u00e1 a punto de irse.<br \/>\nApresuradamente, mete los medicamentos de su hija en un neceser y los cruasanes en una bolsa. \u201cTengo miedo de cre\u00e9rmelo porque, en m\u00e1s de un mes, solo he visto el mar una sola vez\u201d, suelta, temiendo una nueva decepci\u00f3n.<\/p>\n<p>En Inglaterra, todo ser\u00e1 m\u00e1s f\u00e1cil, conf\u00eda. \u201cPodr\u00e9 trabajar en la restauraci\u00f3n o en el sector de la automoci\u00f3n\u201d.<\/p>\n<p>20H00. Walid y su grupo llegan a una playa a unos 25 km de Calais. El canal de la Mancha est\u00e1 tranquilo como una balsa de aceite, el cielo est\u00e1 despejado. Los gendarmes patrullan por la costa. De noche, los haces de sus linternas barren las dunas.<\/p>\n<p>En la oscuridad, susurrando y escondido en el bosque detr\u00e1s de la playa, el grupo espera a que se presente alguna oportunidad.<\/p>\n<p>Dos veces aparece una patrulla de gendarmes que incluso confisca un barco, r\u00e1pidamente reemplazado por los traficantes, dispuestos a ganarse los m\u00e1s de 40.000 euros (47.000 d\u00f3lares) por embarcaci\u00f3n si la traves\u00eda se cumple con \u00e9xito, seg\u00fan Walid.<\/p>\n<p>Son apenas las 07H00 cuando, con las primeros destellos del alba, se lanzan al mar tres lanchas neum\u00e1ticas, a toda velocidad. El grupo de Walid se aleja r\u00e1pidamente, temiendo que la barca se estropee en aguas francesas, un escenario que los devolver\u00eda a la casilla de salida.<\/p>\n<p id=\"p543819-m264-12-265\" class=\"contenido\">La barca, empujada por un motor de 15 caballos, avanza hacia el noroeste a 3 nudos (5,5 km\/h). A bordo van 14 personas, incluyendo mujeres, un beb\u00e9 y cinco ni\u00f1os, todas con chaleco salvavidas de color naranja.<\/p>\n<p><em><strong><span id=\"p543819-m270-13-271\" class=\"articulo-subtitulo\">Brazos hacia el cielo<\/span><\/strong><\/em><\/p>\n<p id=\"p543819-m276-14-277\" class=\"contenido\">Dos horas despu\u00e9s de su salida, el Th\u00e9mis, el barco patrullero de la Direcci\u00f3n de Asuntos Mar\u00edtimos de Francia, alcanza al grupo, seg\u00fan puede comprobar la AFP. Su posici\u00f3n es se\u00f1alada a las unidades de vigilancia de ambos lados del estrecho, pero no se produce ninguna intervenci\u00f3n por los riesgos que implica, tanto para los migrantes como para los barcos, salvo si uno de estos se estropea.<\/p>\n<p><em><strong>Los traficantes lo saben.<\/strong><\/em><\/p>\n<p>\u201cDesde el momento en el que estamos en el mar, la prioridad ya no es impedir la traves\u00eda, sino garantizar la salvaguarda de la vida humana\u201d en una zona por la que transita el 25 % del tr\u00e1fico mar\u00edtimo mundial, seg\u00fan la prefectura mar\u00edtima. Walid y sus compa\u00f1eros contin\u00faan el periplo. El motor, que de tan fuerte que suena tapa los sonidos de las voces, se apaga. Se pone en marcha de nuevo. Las aguas brit\u00e1nicas est\u00e1n a tan solo unos kil\u00f3metros.<\/p>\n<p>Y de repente, a lo lejos, se divisa una silueta roja, la del \u201cSandettie\u201d, el buque de baliza que marca la entrada en aguas brit\u00e1nicas. Son m\u00e1s de las 10H00.<\/p>\n<p>Walid est\u00e1 exultante, agotado pero emocionado. Lanza su celular al agua para borrar cualquier rastro de su pasado, y sus compa\u00f1eros levantan los brazos al cielo, gritando, seg\u00fan pudo ver la AFP a distancia. Poco despu\u00e9s, un patrullero de los guardacostas recupera la embarcaci\u00f3n y los remolca hasta el puerto de Dover.<\/p>\n<p>Tras siete horas de traves\u00eda, bajo un cielo brumoso, los ocupantes tocan tierra brit\u00e1nica, como decenas de otros migrantes ese mismo d\u00eda.<\/p>\n<p>Walid, con tejanos, chaqueta oscura y mascarilla blanca, desembarca el \u00faltimo, cargando una mochila con algo de ropa. Una media hora despu\u00e9s sube escoltado en un autob\u00fas, que lo lleva a un centro de acogida temporal situado en Kent.<\/p>\n<p>All\u00ed podr\u00e1n pedir asilo y realizar una primera entrevista, seg\u00fan la ley. Luego ser\u00e1n enviados a alg\u00fan centro de alojamiento financiado por el Estado. Quedan por delante meses de procedimientos administrativos. Pero, en una econom\u00eda muy liberal abierta a la mano de obra barata, permanecer en la clandestinidad no asusta a los migrantes.<\/p>\n<p>Walid est\u00e1 dispuesto a hacer lo que sea para ganarse la vida: por fin est\u00e1 en el Reino Unido.<\/p>\n<p>Al otro lado del canal, Falah est\u00e1 muy contrariado. Al final no pudieron cruzar y tiene la moral por los suelos por este nuevo fracaso. Extenuados y sin perspectivas de futuro, el padre y sus hijas siguen esperando.<\/p>\n<p id=\"p543819-m282-15-283\" class=\"contenido\"><em>CL\u00c9MENT MELKI, SAMEER AL-DOUMY Y THOMAS BERNARDI<\/em><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>M\u00e1s de 6.200 migrantes han intentado cruzar en botes inflables e incluso en simples flotadores \u00a1Inglaterra! 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