{"id":513994,"date":"2023-11-07T08:48:17","date_gmt":"2023-11-07T12:48:17","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=513994"},"modified":"2023-11-11T11:20:58","modified_gmt":"2023-11-11T15:20:58","slug":"cronicas-dia-del-recuerdo","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2023\/11\/07\/cronicas-dia-del-recuerdo\/","title":{"rendered":"CR\u00d3NICAS: D\u00eda del Recuerdo, Noviembre 11"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-full-size wp-image-513995\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-636x434.png\" alt=\"\" width=\"636\" height=\"434\" srcset=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-636x434.png 636w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-300x205.png 300w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-768x524.png 768w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-80x55.png 80w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM-107x73.png 107w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2023\/11\/Screen-Shot-2023-11-07-at-7.46.10-AM.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 636px) 100vw, 636px\" \/><\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"p1\"><em><strong>Por: Luc\u00eda P. de Garc\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><em><strong>Toronto.-<\/strong> <\/em>El teniente coronel John McCrae descansaba en una ambulancia del puesto canadiense de enfermer\u00eda avanzada en Ypres, en los campos de Flandes, B\u00e9lgica. Hab\u00eda tenido un d\u00eda agotador. Ni siquiera hab\u00eda podido contar los heridos que hab\u00eda atendido; le dol\u00eda haber enterrado la v\u00edspera a su amigo, el teniente coronel Alexis Helmer; le inquietaba el curso que tomaba esa Primera Guerra Mundial que hab\u00eda empezado el a\u00f1o anterior, el 28 de julio de 2014.<\/p>\n<p class=\"p1\">Sus pensamientos le llevaron hacia su amado Canad\u00e1, donde hab\u00eda nacido 43 a\u00f1os antes en Guelph, estudiado en el Instituto Profesional Colegiado Guelph, nombrado profesor de ingl\u00e9s y matem\u00e1ticas en la Universidad Agr\u00edcola de Ontario. Con las clases privadas que impart\u00eda hab\u00eda financiado sus estudios de medicina en la Universidad de Toronto. Tras unirse a la fraternidad Zeta Psi, promoci\u00f3n 1894, hab\u00eda publicado sus primeros poemas. Hab\u00eda ejercido como m\u00e9dico del Hospital de Toronto. En Montreal, como pat\u00f3logo del Hospital de Exp\u00f3sitos y Beb\u00e9s, del Royal Victoria Hospital y del Hospital Alexandra de Enfermedades Contagiosas; tambi\u00e9n como<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>profesor de la Universidad McGuill, donde, con su colega, el ingl\u00e9s J. G. Adami, hab\u00eda escrito un Manual de Patolog\u00eda para estudiantes de medicina. En Estados Unidos hab\u00eda trabajado en el Hospital Johns Hopkings de Baltimore y como profesor en la Universidad de Vermont. En Inglaterra, donde hab\u00eda estudiado algunos meses, hab\u00eda recibido la membres\u00eda del Royal College of Physicians. Acompa\u00f1ando a Lord Gray, Gobernador General de Canad\u00e1, hab\u00eda viajado por canoa por la Bah\u00eda de Hudson, atendiendo como m\u00e9dico las dolencias de los expedicionarios y aliviando la dura jornada con sus poes\u00edas y narraci\u00f3n de historias. Debido a que Canad\u00e1 integraba el Dominio del Imperio Brit\u00e1nico, estaba participando en la Primera Guerra Mundial como cirujano Oficial M\u00e9dico y Mayor de la Primera Brigada de Artiller\u00eda de Campa\u00f1a.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">John McCrae volv\u00eda de sus recuerdos cuando vio que desde el suelo de los campos de Flandes emerg\u00edan miles de amapolas silvestres vestidas de rojo, rojo cual la sangre que vert\u00edan las heridas de los combatientes, rojo cual la tonalidad que adquir\u00eda el atardecer de aquel 3 de mayo de 1915. Inspirado, empez\u00f3 a escribir \u201cIn Flandes Fields\u201d:<\/p>\n<p class=\"p1\"><span class=\"Apple-converted-space\"><span style=\"font-size: large;\">En los campos de Flandes<br \/>\ncrecen las amapolas.<br \/>\nFila tras fila<br \/>\nentre las cruces que marcan nuestras tumbas.<br \/>\nY en el cielo a\u00fan vuela y canta la valiente alondra,<br \/>\nsu voz apagada por el fragor de los ca\u00f1ones.<\/span><\/span><\/p>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">Somos los muertos.<br \/>\nHace pocos d\u00edas viv\u00edamos,<br \/>\ncant\u00e1bamos auroras, ve\u00edamos el rojo del crep\u00fasculo,<\/span><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">am\u00e1bamos, \u00e9ramos amados.<br \/>\nAhora yacemos, en los campos de Flandes.<\/span><\/div>\n<div><\/div>\n<div><\/div>\n<div><span style=\"font-size: large;\">Contra el enemigo proseguid nuestra lucha.<br \/>\nTomad la antorcha que os arrojan nuestras manos exang\u00fces.<br \/>\nMantenedla bien en alto.<br \/>\nSi falt\u00e1is a la fe de nosotros los muertos,<br \/>\njam\u00e1s descansaremos,<br \/>\naunque florezcan<br \/>\nen los campos de Flandes,<br \/>\nlas amapolas.<\/span><\/div>\n<p class=\"p1\"><span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Sin saber por qu\u00e9 desech\u00f3 su poema. No se enter\u00f3 que lo recogi\u00f3 un compa\u00f1ero y lo envi\u00f3 a la revista londinense Punch, que lo public\u00f3 en diciembre, sin identificar a su autor. Aunque la revista rectific\u00f3 despu\u00e9s, escribi\u00f3 mal su apellido. Para entonces las estrofas ya se declamaban en todos los frentes, incluso lleg\u00f3 a Estados Unidos, que ingresar\u00eda a la contienda dos a\u00f1os m\u00e1s tarde. A John McCrae le hizo gracia la repentina fama, s\u00f3lo coment\u00f3 que se dar\u00eda por satisfecho si se escribiera bien su nombre y si su poema \u201cpermit\u00eda a los hombres ver cu\u00e1l era su deber\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Luego de unos meses fue trasladado a Bolougne, Francia, a comandar el Hospital General Canadiense No. 3. All\u00ed segu\u00eda cuando le sobrevino una meningitis y fue llevado al Hospital General Brit\u00e1nico en Wimereux, donde falleci\u00f3 el 28 de enero de 1918. Al siguiente d\u00eda fue enterrado en el cementerio del mismo lugar, con todos los honores militares.<\/p>\n<p class=\"p1\">El mismo a\u00f1o, el hermoso y sentido poema de John McCrae conmovi\u00f3 a la neoyorquina Moina Michael, trabajadora de YMCA, quien decidi\u00f3 portar de por vida, sobre la vestimenta y en el lado del coraz\u00f3n, una amapola artificial como insignia, en honor a los soldados ca\u00eddos en combate. Su gesto se extendi\u00f3 por Estados Unidos, luego por Canad\u00e1 y por los pa\u00edses de la Commonwealth. Hoy es una tradici\u00f3n que se conmemora cada 11 de noviembre, D\u00eda del Recuerdo.<\/p>\n<p class=\"p1\">En el terrible conflicto b\u00e9lico participaron m\u00e1s de 70 pa\u00edses y se incorporaron m\u00e1s de 70 millones de combatientes. Canad\u00e1 envi\u00f3 al frente 175.000 soldados, 61.000 fallecieron.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Por aquellos a\u00f1os el mundo ten\u00eda unos 1.200 millones de habitantes, la mitad se involucr\u00f3 directa o indirectamente en aquella contienda de la cual se dice es imposible se\u00f1alar una cifra real de afectados. De todas maneras, se conjetura que dej\u00f3 10 millones de militares muertos; los civiles posiblemente llegaron a 60 millones. Talvez hubo 21 millones de personas heridas, 8 millones desaparecidas. S\u00f3lo Latinoam\u00e9rica y los pa\u00edses del norte de Europa se mantuvieron neutrales. La Primera Guerra Mundial termin\u00f3 a las 11 horas, del d\u00eda 11, del mes 11 de 1918.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; Por: Luc\u00eda P. de Garc\u00eda Toronto.- El teniente coronel John McCrae descansaba en una ambulancia del puesto canadiense de enfermer\u00eda avanzada en Ypres, en&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":513995,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[21,11191],"tags":[],"class_list":["post-513994","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-canada","category-top-news"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513994","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=513994"}],"version-history":[{"count":6,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513994\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":514113,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/513994\/revisions\/514113"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/513995"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=513994"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=513994"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=513994"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}