{"id":518615,"date":"2024-06-08T12:09:08","date_gmt":"2024-06-08T16:09:08","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=518615"},"modified":"2024-06-08T12:09:08","modified_gmt":"2024-06-08T16:09:08","slug":"entre-el-miedo-y-la-zozobra-asi-viven-cuatro-mujeres-victimas-de-acoso","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2024\/06\/08\/entre-el-miedo-y-la-zozobra-asi-viven-cuatro-mujeres-victimas-de-acoso\/","title":{"rendered":"Entre el miedo y la zozobra: as\u00ed viven cuatro mujeres v\u00edctimas de acoso"},"content":{"rendered":"<p><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"alignnone size-custom-big-size wp-image-518616\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-1200x680.png\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"680\" srcset=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-1200x680.png 1200w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-300x170.png 300w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-768x435.png 768w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-636x360.png 636w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM-129x73.png 129w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2024\/06\/Screen-Shot-2024-06-08-at-12.08.24-PM.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><\/p>\n<h5><em>Hombres se\u00f1alados de acoso por Manuela Besada y Vita Osorio.\u00a0<span class=\"a_m_m\">CORTES\u00cdA<\/span><\/em><\/h5>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 class=\"a_st\"><em>&#8211; Las afectadas han buscado denunciar, pero se han chocado con la burocracia y con el hecho de que acosar no es un delito si no hay violencia f\u00edsica o sexual<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">Por dos a\u00f1os un hombre desconocido observ\u00f3 por horas la ventana de la habitaci\u00f3n de Vita. A Manuela un desconocido le lanz\u00f3 piedras a su ventana mientras le gritaba que sab\u00eda d\u00f3nde trabajaba y cu\u00e1l era su apellido. A Carolina, un vecino la encerr\u00f3 en un cuarto y la oblig\u00f3 a ver c\u00f3mo se masturbaba. A Lauren, un hombre la segu\u00eda a cada evento profesional en el que participaba. Las cuatro mujeres no se conocen entre s\u00ed, pero todas conocen un mismo miedo: el de tener un acosador. Las cuatro han buscado denunciar y se han estrellado con burocracia y con un hecho que lo dificulta todo: el acoso, cuando no media violencia f\u00edsica o sexual, no es un delito. Por eso, las cuatro no han tenido otra opci\u00f3n que armarse de valor y aprender a vivir con unos ojos extra\u00f1os asedi\u00e1ndolas.<\/p>\n<p class=\"\">No es f\u00e1cil. Vita Osorio, por ejemplo, comprob\u00f3 que las mujeres no est\u00e1n seguras en ning\u00fan lado. Ni siquiera en su hogar. Para ella, el acoso comenz\u00f3 cuando un individuo, que se cruz\u00f3 en la calle en una oportunidad,<a href=\"https:\/\/x.com\/Vita_Osorio\/status\/1755367511149641776\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/x.com\/Vita_Osorio\/status\/1755367511149641776\">\u00a0apareci\u00f3 de pie en frente de su ventanal\u00a0<\/a>y empez\u00f3 a pasar horas all\u00ed, sobre todo en madrugada. Osorio lo ignor\u00f3, cerr\u00f3 las cortinas. Pero not\u00f3 que eso no lo deten\u00eda. El sujeto segu\u00eda ah\u00ed, buscando verla en los resquicios de las persianas. Despu\u00e9s de grabarlo numerosas veces haciendo lo mismo, alert\u00f3 a su vecindario, una zona residencial de Medell\u00edn, Antioquia. Para su sorpresa, la respuesta es que \u201cNicol\u00e1s\u201d, como le dijeron que era su nombre, era famoso por acosar en la zona. Todos parec\u00edan saberlo, y todos parec\u00edan haberlo naturalizado.<\/p>\n<p class=\"\">Lauren Flor vive en la misma ciudad. Cuenta que durante un a\u00f1o ha sido v\u00edctima del acoso de Pablo Restrepo, un estudiante de la facultad de astronom\u00eda en la Universidad de Antioquia, donde ella es docente. Tras las negativas de la acad\u00e9mica a responder sus continuas interacciones en redes sociales, Restrepo vir\u00f3 a un hostigamiento digital que pronto salt\u00f3 de las pantallas. El estudiante empez\u00f3 a aparecer en los eventos a los que Flor asiste, se ha parado fuera de su oficina por horas y le ha gritado insultos mis\u00f3ginos, que se refieren expl\u00edcitamente a su papel como mujer en la ciencia.<\/p>\n<p class=\"\">Como a Vita, el agresor de Manuela Besada la asedi\u00f3 en su propio hogar. Un d\u00eda cualquiera, un extra\u00f1o tir\u00f3 piedras a la ventana y cuando ella atendi\u00f3, le grit\u00f3: \u201cyo soy su amigo Fabi\u00e1n\u201d. Besada aclara que no conoc\u00eda al sujeto, el que revela datos de su vida personal a los gritos, frente a su casa. Carolina Uribe, en cambio, s\u00ed conoc\u00eda a su acosador, era su vecino y estaban trabajando en su proyecto juntos. El colegaje se transform\u00f3 en acoso luego de que el hombre se le insinuara sexualmente y ella lo rechazara, a lo que \u00e9l respondi\u00f3, como cuenta aterrorizada Uribe, encerr\u00e1ndola para obligarla a verlo masturbarse. Esa primera agresi\u00f3n sexual fue apenas el primer paso de una obsesi\u00f3n que se convirti\u00f3 en acoso y que ha durado casi una d\u00e9cada.<\/p>\n<p class=\"\">Historias de personas obsesionadas con otras parecen ser cada d\u00eda m\u00e1s comunes. Si bien algunos casos alcanzan notoriedad, r\u00e1pidamente pasan al olvido. Pero el problema que persiste y, en algunos casos, escala de la fijaci\u00f3n y el hostigamiento, hasta el colmo de la violencia, el asesinato o el feminicidio. Usualmente son hombres obsesionados con mujeres y, sea cual sea el tipo de acoso, psicol\u00f3gico como el de Osorio o sexual como el de Uribe, la mayor\u00eda tiene un importante componente de g\u00e9nero. La Secretar\u00eda de la Mujer de Medell\u00edn ha atendido este a\u00f1o a 358 mujeres por denuncias de acoso. 52 de ellas fueron v\u00edctimas de violencia sexual.<\/p>\n<p class=\"\">Para Viviana Rodr\u00edguez, abogada que lleva 15 a\u00f1os investigando el acoso, las pr\u00e1cticas que van del acoso callejero al acoso psicol\u00f3gico por redes sociales son tan comunes porque han sido naturalizadas. \u201cLa sociedad tiene normalizado que nosotras tengamos que calcular cada paso en nuestra vida para no ser agredidas. Y a la final, todos los tipos de acoso pretenden encerrarnos\u201d, sostiene la experta.<\/p>\n<h3 class=\"\">La justicia<\/h3>\n<p class=\"\">Al constante temor que soportan las v\u00edctimas de acoso, se le suma el tortuoso proceso de buscar justicia. Si bien las situaciones que han sufrido Manuela, Vita, Lauren y Carolina tienen matices, todas cargan con la misma frustraci\u00f3n cuando se refieren a la capacidad del Estado para protegerlas. Las barreras son enormes. No solo a nivel penal, sino en las rutas de atenci\u00f3n primarias. Lo que hacen muchas mujeres es llamar a la Polic\u00eda que suele remitirlas a la Fiscal\u00eda o a las l\u00edneas o patrullas p\u00farpuras de cada ciudad. Sin embargo, si no hay delito o denuncia formal, la ayuda que reciben las v\u00edctimas es m\u00ednima.<\/p>\n<p class=\"\">En el a\u00f1o 2020, la Corte ya hab\u00eda dado luces sobre lo complejo que puede ser alcanzar justicia para las mujeres. En la sentencia T-344, encontr\u00f3 que dos operadores jur\u00eddicos no tuvieron un enfoque de g\u00e9nero en sus decisiones, e inst\u00f3 al Ministerio de Justicia a incorporarlo en la administraci\u00f3n de justicia. Pese a ello, ninguna de las cuatro mujeres entrevistadas encontr\u00f3 esa perspectiva en sus procesos. Por el contrario, encontraron una revictimizaci\u00f3n constante.<\/p>\n<p class=\"\">Cuando Besada asisti\u00f3 a una Casa de Justicia, por indicaci\u00f3n de la l\u00ednea p\u00farpura, le dijeron que su angustia era \u201cun show\u201d. En la Fiscal\u00eda no encontr\u00f3 respuesta: \u201cNo es un delito porque no ha tenido suficiente sistematicidad\u201d le dijeron. Vita se estrell\u00f3 con lo mismo: \u201cPararse en el espacio p\u00fablico a mirar no es delito\u201d, le respondieron. Para Uribe la historia fue similar.<\/p>\n<p class=\"\">Tras a\u00f1os de asedio, en 2023 se motiv\u00f3 a denunciar ante la Fiscal\u00eda, donde le dijeron solo pod\u00edan avanzar penalmente por el episodio en el que su acosador la oblig\u00f3 a verlo masturbarse. Decidi\u00f3 hacerlo pero, tan solo tras unas semanas, la entidad archiv\u00f3 su denuncia. Con el apoyo de activistas feministas, elev\u00f3 una queja a la Procuradur\u00eda, de la que no ha tenido noticias. \u201cA las mujeres no nos educan para que nos podamos defender de acosadores y abusadores. No nos ense\u00f1an las rutas\u201d, expresa en medio de la incertidumbre.<\/p>\n<p class=\"\">Las denunciantes sienten un desamparo total, que viene desde las normas sobre acoso, seg\u00fan Rodr\u00edguez, la experta. Se\u00f1ala que han avanzado lento en el pa\u00eds, y van mucho m\u00e1s atr\u00e1s que en pa\u00edses como Estados Unidos. \u201cAll\u00ed el primer concepto de acoso sexual es m\u00e1s o menos de los a\u00f1os 60 y en Colombia apenas se incorpor\u00f3 en el 2008\u2033, se\u00f1ala. \u201cEl delito de acoso es insuficiente, subestimamos mucho los efectos psicol\u00f3gicos. La seguridad est\u00e1 pensada desde los hombres\u201d, agrega.<\/p>\n<p class=\"\">Muchas veces ni las denuncias son suficientes. Cuando Flor, la profesora, hizo p\u00fablico su caso, la hermana del hombre la contact\u00f3. Le revel\u00f3 que \u00e9l tiene varias denuncias por violencia intrafamiliar, y que en la Universidad hay otras v\u00edctimas de \u00e9l. Pese a ello, Restrepo lleva 11 a\u00f1os estudiando en el campus.<\/p>\n<h3 class=\"\">Las redes sociales<\/h3>\n<p class=\"\">Ante la inoperancia del Estado, muchas mujeres han optado por denunciar en las redes sociales. Un ejemplo es la historia de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/america\/2024-05-10\/detenida-en-venezuela-rebeca-garcia-una-acosadora-serial-de-mujeres-impune-durante-siete-anos.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/america\/2024-05-10\/detenida-en-venezuela-rebeca-garcia-una-acosadora-serial-de-mujeres-impune-durante-siete-anos.html\">Rebeca Garc\u00eda\u00a0<\/a>en el pa\u00eds vecino de Venezuela, que gan\u00f3 notoriedad en X y volvi\u00f3 a traer el debate a la mesa. En Colombia, hace unos meses, se hizo viral el caso de\u00a0<a href=\"https:\/\/x.com\/las_guamas_\/status\/1689456148443791360\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/x.com\/las_guamas_\/status\/1689456148443791360\">Mar\u00eda Antonia San\u00edn<\/a>\u00a0quien tambi\u00e9n hizo un escrache, una medida protegida por la Corte Constitucional en la\u00a0<a href=\"https:\/\/www.corteconstitucional.gov.co\/Relatoria\/2021\/T-275-21.htm\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/www.corteconstitucional.gov.co\/Relatoria\/2021\/T-275-21.htm\">sentencia T-275\/21<\/a>. Relat\u00f3 en X, paso a paso, el suplicio que ha sufrido por casi una d\u00e9cada. Pese a la atenci\u00f3n que acapar\u00f3 su denuncia, no ha logrado detener el hostigamiento. En d\u00edas pasados, volvi\u00f3 a alertar en sus redes que su acosador ha seguido hostig\u00e1ndola, pese a que sobre \u00e9l recae una orden de alejamiento.<\/p>\n<p class=\"\">De hecho, las redes sociales son armas de doble filo. Para muchos acosadores son el escenario ideal para mantener el asedio bajo el anonimato, desde incontables cuentas falsas en diferentes plataformas. Uribe recuerda que su agresor, tras unos a\u00f1os de calma, volvi\u00f3 a buscarla en redes como Facebook o Instagram, donde lleg\u00f3 a contar al menos 30 perfiles con los que buscaba contactarla. Restrepo, el agresor de Flor, agudiz\u00f3 su violencia contra ella y sus conocidos a trav\u00e9s de sus redes.<\/p>\n<p class=\"\">Adicional a ello, en las plataformas se refleja c\u00f3mo concibe la sociedad esta violencia machista. Las opiniones sobre las denuncias oscilan entre el rechazo y las justificaciones que, para Rodr\u00edguez, la experta, son un enorme obst\u00e1culo para combatir el acoso. \u201cLa percepci\u00f3n general es que nada es tan grave como para darle privaci\u00f3n de la libertad a una persona. Por eso creo que finalmente es la transformaci\u00f3n social lo que nos da pautas. El derecho se queda corto\u201d, asevera. En esa l\u00ednea se sit\u00faa Besada, quien subraya la ausencia de pol\u00edticas de prevenci\u00f3n.<\/p>\n<p class=\"\">Osorio coincide y se enfoca en la urgencia de trabajar en una transformaci\u00f3n cultual para enviar la idea patriarcal que culpabiliza a las mujeres por la violencia que sufren. Tambi\u00e9n apunta a que hacen falta redes apoyo que permitan a las v\u00edctimas menos solas ante la falta de protecci\u00f3n estatal. En su caso, sus amigos la acompa\u00f1an que cuando \u201cNicol\u00e1s\u201d aparece en su vecindario, y le han ayudado a difundir el caso. No obstante, sabe que no todas las v\u00edctimas cuentan con ese respaldo. \u201cYo nunca hab\u00eda sentido la necesidad de una red de apoyo, hasta ahora\u201d, reflexiona. Ni Manuela, ni Vita, ni Lauren piden c\u00e1rcel para sus acosadores. Solo garant\u00edas para vivir sin zozobra.<\/p>\n<p class=\"\">Las v\u00edctimas han logrado que les asignen medidas de seguridad en cabeza de la polic\u00eda, que ha tenido la tarea de visitarlas y recorrer las zonas del acoso cada cierto tiempo. Denuncian que no se ha cumplido, que son ellas quienes se han visto obligadas a cambiar sus rutinas para evitar cualquier riesgo. Cuando sale de su casa, Osorio le comparte la ubicaci\u00f3n a su mejor amigo y afirma que la \u00faltima vez que \u201cNicol\u00e1s\u201d se plant\u00f3 frente a su casa fue hace dos meses. Sabe que volver\u00e1. \u201cEso es lo que \u00e9l suele hacer desde hace dos a\u00f1os: aparece un tiempo muy insistentemente, y cuando estoy con los nervios destrozados desaparece\u201d, dice desesperanzada. \u201cIgual s\u00e9 que la Fiscal\u00eda no va a hacer nada\u201d, concluye.<\/p>\n<p class=\"\">En los caos de Flor y Uribe sus acosadores no se han detenido; por el contrario, sus agresiones se agudizan. Al cierre de esta nota, Flor le hizo llegar a este peri\u00f3dico una nueva amenaza por parte de Restrepo, quien le env\u00edo un mensaje a su WhatsApp personal, en el que le manifest\u00f3 que ya sabe donde vive. La profesora tuvo que dejar de dar clases presenciales y terminar\u00e1 el semestre en modo virtual. Esa fue la soluci\u00f3n de las directivas de la universidad. Besada durmi\u00f3 temporalmente en otra casa, y busca mudarse. Osorio puso en alerta a su vecindario. Uribe, espera ansiosa una respuesta de alguna entidad. Las cuatro claman por justicia, se niegan a que el silencio y el miedo siga siendo su \u00fanica alternativa. Ni una m\u00e1s, repiten.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Hombres se\u00f1alados de acoso por Manuela Besada y Vita Osorio.\u00a0CORTES\u00cdA &nbsp; &nbsp; &#8211; Las afectadas han buscado denunciar, pero se han chocado con la burocracia&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":518616,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[23],"tags":[],"class_list":["post-518615","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-latinoamerica"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/518615","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=518615"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/518615\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":518617,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/518615\/revisions\/518617"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/518616"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=518615"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=518615"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=518615"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}