{"id":527038,"date":"2025-01-07T11:34:59","date_gmt":"2025-01-07T15:34:59","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=527038"},"modified":"2025-01-07T11:34:59","modified_gmt":"2025-01-07T15:34:59","slug":"internet-no-nos-ha-vuelto-malos-ya-eramos-asi-la-trampa-de-anorar-aquella-red-amable-de-hace-20-anos","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2025\/01\/07\/internet-no-nos-ha-vuelto-malos-ya-eramos-asi-la-trampa-de-anorar-aquella-red-amable-de-hace-20-anos\/","title":{"rendered":"\u201cInternet no nos ha vuelto malos, ya \u00e9ramos as\u00ed\u201d: la trampa de a\u00f1orar aquella red \u201camable\u201d de hace 20 a\u00f1os"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_527039\" style=\"width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-527039\" class=\"wp-image-527039 size-custom-big-size\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-1200x831.png\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"831\" srcset=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-1200x831.png 1200w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-300x208.png 300w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-768x532.png 768w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-636x441.png 636w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-80x55.png 80w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM-105x73.png 105w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/01\/Screen-Shot-2025-01-07-at-10.34.16-AM.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p id=\"caption-attachment-527039\" class=\"wp-caption-text\">Un joven conectado a internet en el a\u00f1o 1999. TORSTEN BLACKWOOD (AFP via Getty Images)<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 class=\"a_st\"><em>&#8211; Una serie de artistas y de movimientos en la red reivindican aquella red inocente que conocimos hace 25 a\u00f1os, pero otros especialistas se\u00f1alan que todos los errores actuales ya exist\u00edan entonces y de que esa nostalgia es una trampa para no centrarnos en hallar soluciones<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">En los visuales de los conciertos de\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/smoda\/famosos\/2024-12-29\/maria-escarmiento-he-aprendido-a-no-aguantar-ninguna-chapa.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/smoda\/famosos\/2024-12-29\/maria-escarmiento-he-aprendido-a-no-aguantar-ninguna-chapa.html\">Mar\u00eda Escarmiento<\/a>, como en los de muchas otras figuras de la escena urbana, aparecen iPods, tel\u00e9fonos Blackberry y capturas de pantalla de Fotolog, Messenger o Tuenti. Buena parte del p\u00fablico es demasiado joven para haber utilizado esas tecnolog\u00edas, pero sabe para qu\u00e9 sirvieron esos aparatos y webs. Incluso ellos los asocian a una \u00e9poca durante la que los espacios virtuales eran m\u00e1s acogedores, divertidos y habitables. Es la fuerza de la est\u00e9tica Y2K o del\u00a0<i>Flow 2K<\/i>, uno de los \u00faltimos\u00a0<i>revivals<\/i>\u00a0que, en todas las disciplinas art\u00edsticas, consiste en recuperar y reinterpretar los dise\u00f1os e interfaces de los dispositivos electr\u00f3nicos de hace alrededor de 20 a\u00f1os.<\/p>\n<p class=\"\">Es el en\u00e9simo giro nost\u00e1lgico de una cultura obsesionada con la\u00a0<i>retroman\u00eda<\/i>. Hace a\u00f1os que los\u00a0<i>millenials<\/i>\u00a0son adultos y ahora podr\u00edan estar buscando el tiempo perdido mediante la evocaci\u00f3n de las horas que pasaron chateando en\u00a0<i>MSN Messenger<\/i>\u00a0(no fueron tan emocionantes: se sol\u00eda hablar con los compa\u00f1eros de clase inmediatamente despu\u00e9s de estar con ellos) y buscando pel\u00edculas y canciones de Evanescence, Green Day y Eminem en eMule (muchas veces sonaban mal y el ruido del ordenador, encendido toda la noche, provocaba pesadillas). Adem\u00e1s, tal y como advierten acad\u00e9micos como Grafton Tanner (autor de\u00a0<a href=\"https:\/\/es.everand.com\/book\/481978163\/The-Circle-of-the-Snake-Nostalgia-and-Utopia-in-the-Age-of-Big-Tech\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/es.everand.com\/book\/481978163\/The-Circle-of-the-Snake-Nostalgia-and-Utopia-in-the-Age-of-Big-Tech\"><i>Nostalgia y utop\u00eda en la era de las Big Tech<\/i><\/a>), internet, con su forma de archivo, encaja especialmente bien con la nostalgia, y todo este movimiento de reivindicaci\u00f3n y arqueolog\u00eda (que desempolva material desde los tiempos dorados del IRC y\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2008\/07\/06\/eps\/1215325609_850215.html\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/diario\/2008\/07\/06\/eps\/1215325609_850215.html\"><i>Habbo Hotel<\/i><\/a>\u00a0hasta los primeros a\u00f1os de Facebook, justo antes del esc\u00e1ndalo de Cambridge Anal\u00edtica) es una excusa perfecta para relanzar productos o producir contenidos virales sin demasiado esfuerzo.<\/p>\n<p class=\"\">No obstante, el\u00a0<i>Flow 2000<\/i>\u00a0tambi\u00e9n podr\u00eda significar que echamos de menos el viejo internet (si es que algo as\u00ed existi\u00f3) o, por lo menos, que necesitamos una red a otra escala y a otra velocidad, m\u00e1s humana y m\u00e1s amable. Hace poco, el cr\u00edtico cultural Kyle Chayka\u00a0<a href=\"https:\/\/www.newyorker.com\/culture\/infinite-scroll\/the-fantasy-of-cozy-tech\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/www.newyorker.com\/culture\/infinite-scroll\/the-fantasy-of-cozy-tech\">escribi\u00f3 en\u00a0<i>The New Yorker<\/i><\/a>\u00a0sobre \u201ctecnolog\u00eda acogedora\u201d, una de las \u00faltimas fantas\u00edas que difunden plataformas como TikTok. \u201cTecnolog\u00eda acogedora\u201d es la etiqueta que agrupa contenidos sobre usuarios que, mientras beben de una taza humeante, navegan sin prisa o juegan a videojuegos agradables y sencillos en dispositivos con dise\u00f1os ergon\u00f3micos y suaves. Es una imagen m\u00e1s potente de lo que parece porque transmite algo que perdimos en alg\u00fan momento de la \u00faltima d\u00e9cada: sensaci\u00f3n de control; la idea de que es posible volver a disfrutar de la tecnolog\u00eda con tranquilidad.<\/p>\n<p class=\"\">Durante los \u00faltimos meses se han publicado en Espa\u00f1a varios ensayos que exploran este deseo (nost\u00e1lgico o proyectado hacia el futuro) de un internet mejor.<i>\u00a0Las redes son nuestras<\/i>\u00a0(Marta G. Franco, Consonni),\u00a0<i>Utop\u00edas digitales<\/i>\u00a0(Ekaitz Cancela, Verso Libros) y\u00a0<i>La viralidad del mal\u00a0<\/i>(colectivo Proyecto Una, Descontrol Editorial) son libros que coinciden en el diagn\u00f3stico y proponen distintas soluciones colectivas para escapar de este internet degradado en el que las plataformas han ganado la batalla a los usuarios, el odio ha superado a las redes de apoyo, la extracci\u00f3n de datos y el af\u00e1n de lucro ensucian cada rinc\u00f3n y el entretenimiento est\u00e1 envenenado. De paso, desmontan algunos mitos tecn\u00f3fobos y alertan contra los discursos que lanzan los gur\u00fas a sueldo de las grandes tecnol\u00f3gicas. Estos libros tambi\u00e9n contienen muchas de las posibles respuestas para esas dos preguntas que, \u00faltimamente, recordamos tan a menudo: \u00bfHa cambiado la red o hemos perdido nosotros la inocencia? En resumen: \u00bfen qu\u00e9 momento se fastidi\u00f3 internet?<\/p>\n<h3 class=\"\">Una utop\u00eda truncada<\/h3>\n<p class=\"\">Los m\u00e1s pesimistas consideran que la historia de internet es la historia de un gran fracaso: otra enorme decepci\u00f3n colectiva porque la \u00faltima utop\u00eda veros\u00edmil (una red horizontal y libre) se qued\u00f3 por el camino. En su ensayo, Marta G. Franco explica que la historia de internet est\u00e1 marcada por sucesivos robos o expropiaciones forzosas, y que el tercero y \u00faltimo de estos robos se produjo hace ocho a\u00f1os. El primero se complet\u00f3 durante el salto de la red para\u00a0<i>nerds<\/i>\u00a0de los noventa a la de la burbuja de las\u00a0<i>puntocom<\/i>; el segundo, cuando surgi\u00f3 la Web 2.0 y los usuarios ganaron protagonismo, pero tambi\u00e9n se convirtieron en productores de datos gratuitos; y el tercero y m\u00e1s reciente, cuando las fuerzas de ultraderecha (lo que llama \u201cla Internacional del Odio\u201d, formada por pol\u00edticos como Trump y Milei) transformaron \u201caquellas plataformas que nos ayudaron a encontrarnos y organizarnos en un campo de minas y experiencias desagradables\u201d. Sin embargo, la autora no es pesimista (\u201csi nos robaron y perdimos tres veces es porque un rato antes, tres veces, \u00edbamos ganando\u201d) y cree que todav\u00eda internet puede cambiar a mejor.<\/p>\n<p class=\"\">Mayte G\u00f3mez Molina (conocida en redes como Ingrata Bergman), artista digital, poeta e investigadora, apunta que es necesario preguntarse a qui\u00e9n ha decepcionado internet: \u201cAunque ahora no podamos imaginarlo, podr\u00eda haber tenido muchas formas. Muchos pioneros y artistas del\u00a0<i>net art<\/i>\u00a0de los noventa y los dos mil exploraron la creaci\u00f3n de directorios, de otros buscadores y c\u00f3mo llevar la estructura de la red al l\u00edmite, creando interfaces llenas de ramificaciones. Luego los buscadores recuperaron la comunicaci\u00f3n unidireccional y estandarizaron la manera de navegar; as\u00ed que para esas personas s\u00ed que ha sido una decepci\u00f3n. Pero para quienes ten\u00edan un inter\u00e9s econ\u00f3mico y de extensi\u00f3n del capitalismo, internet se ha convertido justo en lo que quer\u00edan, que no es tan diferente de la televisi\u00f3n. Los dem\u00e1s lo vivimos como un espacio conflictivo, donde hay muchas cosas decepcionantes pero que siempre se regenera y abre nuevas posibilidades. internet hace algo muy cruel y dif\u00edcil de llevar emocionalmente: primero te decepciona, pero enseguida te da esperanza de nuevo\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Esos ciclos de ilusi\u00f3n y desilusi\u00f3n tambi\u00e9n afectan al discurso sobre las redes que, en momentos de desencanto como el actual, pueden funcionar como profec\u00eda autocumplida. En el colectivo Proyecto Una tampoco quieren ser pesimistas: \u201cNo nos gusta la hiperfijaci\u00f3n de ciertas izquierdas con la derrota. Parte del internet que tenemos es la evoluci\u00f3n l\u00f3gica de aquel proyecto de unos hippies que pensaron que pod\u00edan arreglar el mundo con la tecnolog\u00eda. Ahora se est\u00e1n dando cuenta de que los problemas del mundo eran m\u00e1s sociales que tecnol\u00f3gicos; pero hay alternativas\u201d. Uno de los t\u00f3picos que m\u00e1s combaten desde este colectivo dedicado al pensamiento y el activismo digital es la idea de que todav\u00eda existe una frontera entre el mundo virtual y el real y, por tanto, ser\u00eda posible escapar de uno al otro. \u201cNo existe el mundo real y el mundo digital como entes separados. Somos materialistas: el mundo es aquello que construimos con nuestra capacidad de actuar sobre \u00e9l\u201d, se\u00f1alan.<\/p>\n<p class=\"\">Este grupo de fil\u00f3sofas, programadoras y\u00a0<i>youtubers<\/i>\u00a0tampoco tolera esos mensajes fatalistas de fondo tecn\u00f3fobo que, ante la mala situaci\u00f3n de muchos espacios\u00a0<i>online<\/i>, toman la parte por el todo y consideran que toda la tecnolog\u00eda (especialmente desde la popularizaci\u00f3n de la Inteligencia Artificial) se rige por reglas inciertas sobre las que no es posible intervenir: \u201cNaturalizar comportamientos humanos o esencializar la evoluci\u00f3n y el impacto de una tecnolog\u00eda se hace bien por ignorancia, bien por intereses privados que buscan crear esa ignorancia. Siempre que recibamos un mensaje, sea en el mundo\u00a0<i>offline<\/i>\u00a0o el\u00a0<i>online,<\/i>\u00a0tenemos que preguntarnos: \u00bfqui\u00e9n lo emite? \u00bfpor qu\u00e9 lo enuncia as\u00ed? \u00bfqu\u00e9 beneficio puede estar sacando? \u00bfa qui\u00e9n le interesa que repita esto? La peor propaganda es la que replicamos sin siquiera darnos cuenta\u201d, advierten.<\/p>\n<h3 class=\"\">\u00bfPero qu\u00e9 echamos tanto de menos?<\/h3>\n<p class=\"\">En\u00a0<i>Los hechos de Key Biscaine<\/i>, la \u00faltima novela de Xita Rubert (nacida en 1996), hay una escena en la que dos amigas adolescentes entran en\u00a0<i>Omegle<\/i>, una web muy popular alrededor de 2010 que, como\u00a0<i>Chatroulette<\/i>, serv\u00eda para chatear con extra\u00f1os. \u201cInfinitud virtual de penes. Pavoroso universo f\u00e1lico. Tras cada chat hab\u00eda una entrepierna siempre lista para insinuarse y preparada para descubrirse\u201d, describe la narradora. Situaciones as\u00ed eran muy habituales en espacios hoy a\u00f1orados y mitificados (como aquellas webs y determinados foros) que, ya entonces, reproduc\u00edan comportamientos machistas y racistas. Por eso, desde Proyecto Una ponen en duda que el internet de hace 20 a\u00f1os fuera m\u00e1s libre: \u201c\u00bfEra libre, para qui\u00e9n? Que se pueda decir cualquier cosa no significa que exista m\u00e1s libertad. Significa que se impone la del m\u00e1s fuerte. En\u00a0<i>4Chan<\/i>\u00a0se bromeaba con que no hab\u00eda mujeres en internet y, si alguien se identificaba as\u00ed, se le exig\u00eda que ense\u00f1ase las tetas. Este tipo de espacios (como el resto, vaya) no eran neutros.\u201d Creen que la situaci\u00f3n no ha cambiado tanto y es que hoy \u201clas plataformas comerciales grandes dejan que crezca el fascismo, precisamente, cuando no toman medidas para moderar. Cuando prefieren las ganancias que les ofrece el\u00a0<i>engagement<\/i>\u00a0de un mensaje de odio o un bulo racista a intervenir determinados comportamientos\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">A pesar de que internet nunca fue del todo libre, casi cada usuario podr\u00eda mencionar determinado hito que le afect\u00f3 especialmente (desde la violaci\u00f3n virtual en un juego de rol de 1993\u00a0<a href=\"http:\/\/www.juliandibbell.com\/articles\/a-rape-in-cyberspace\/\" target=\"_blank\" rel=\"noopener\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"http:\/\/www.juliandibbell.com\/articles\/a-rape-in-cyberspace\/\">recogida por el periodista Julian Dibbell<\/a>\u00a0hasta la primera victoria electoral de Trump o, por qu\u00e9 no, el cierre de Tuenti) y establecer una fecha subjetiva en que se fastidi\u00f3 internet. Adem\u00e1s, muchos coincidir\u00edan en que el sarcasmo como c\u00f3digo y enfoque para cualquier interacci\u00f3n ha sido otro de los factores que m\u00e1s han deteriorado la red, y es que lleva al menos una d\u00e9cada funcionando como arma de doble filo. \u201cEl sarcasmo puede acercarte a aquello sobre lo que ironizas. Convertir en espect\u00e1culo algo horrible puede promoverlo o hasta radicalizarlo\u201d, explica G\u00f3mez. \u201cPor un lado hay que superar el fen\u00f3meno de la personalidad algor\u00edtmica (como me junto con gente que piensa como yo, no puedes reconocer que el otro pueda llegar a pensar distinto). Por otro, si atendemos y convertimos en espect\u00e1culo a los ultras, incel, neofascistas y personas violentas que se organizan en internet, parece que no pueden hacerte da\u00f1o, que son im\u00e1genes o representaciones sin poder real. Cuando algo se convierte en meme da la sensaci\u00f3n de que no existe e ironizar demasiado convierte en ficci\u00f3n cosas posibles y peligrosas\u201d, expone la investigadora.<\/p>\n<p class=\"\">Como todos los escapismos nost\u00e1lgicos, el mito acerca de una red anterior al sarcasmo (y al dominio de las grandes compa\u00f1\u00edas) donde todo fue m\u00e1s sincero y m\u00e1s sencillo es una trampa melanc\u00f3lica. La poeta austr\u00edaca Ingeborg Bachmann escribi\u00f3 que cuando uno cumple los 30 descubre la capacidad de recordar, y quienes fueron adolescentes mientras la banda ancha se instalaba en la mayor\u00eda de hogares tienen ahora esa edad. Por eso internet se ha llenado de recuerdos sobre s\u00ed misma, aunque, con algo de esfuerzo, siga siendo posible encontrar novedades llenas de esp\u00edritu colaborativo. \u201cTodav\u00eda hay mucha amabilidad en internet. Solo hay que irse a Youtube y ver esos videos sobre c\u00f3mo se arregla determinada lavadora\u201d, apunta G\u00f3mez. \u201cMucho contenido es una muestra de buena voluntad; el verdadero\u00a0<i>youtuber<\/i>\u00a0es el que tiene diez visitas en cada v\u00eddeo. Ah\u00ed hay un mont\u00f3n de cosas tiernas, pr\u00e1cticas, err\u00e1ticas, rar\u00edsimas, y tambi\u00e9n un mont\u00f3n de gente ayudando de forma desinteresada\u201d, ejemplifica.<\/p>\n<p class=\"\">Oche Zamora, educador social, camarero y uno de esos usuarios que hacen que siga mereciendo la pena abrir Facebook, tambi\u00e9n piensa que mucha gente contin\u00faa haciendo un uso luminoso de internet: \u201cHemos llegado a sospechar que todas las publicaciones esconden un espurio deseo de reconocimiento y que todo lo que hacemos en redes lo hacemos para simular que somos mejores de lo que somos en realidad\u201d, se queja. \u201cY no creo que sea as\u00ed. Todos queremos que nos quieran y, sobre todo, que nos quieran determinadas personas. \u00bfQu\u00e9 problema hay? Pero es que en las redes tambi\u00e9n existe un deseo de expresarse, de jugar, de reflexionar y de pasarlo bien, y no s\u00f3lo una maquiav\u00e9lica estrategia para conseguir\u00a0<i>likes<\/i>\u201d, comenta. \u201cViendo en lo que se est\u00e1n convirtiendo las redes, anuncios de eventos y opinatorio polarizado sobre el en\u00e9simo debate de la agenda medi\u00e1tica, uno echa de menos aquella exposici\u00f3n de lo \u00edntimo. Ojal\u00e1 leer historias personales o confesiones otra vez\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Entonces, \u00bfexiste alg\u00fan camino para recuperar las cosas buenas de internet que echamos de menos sin caer en la nostalgia interesada del\u00a0<i>Flow 2K<\/i>\u00a0o en discursos apocal\u00edpticos? Los ensayos citados ofrecen algunas claves pol\u00edticas (como recuperar la soberan\u00eda digital) e individuales (como dar visibilidad a esos proyectos y locales autoorganizados que siguen existiendo); y Mayte G\u00f3mez concluye: \u201cHay que frenar ese pensamiento reaccionario y ese miedo a la tecnolog\u00eda que surge a partir de la idea de que internet nos ha vuelto peores. Eso no es verdad: ya \u00e9ramos as\u00ed. Si internet es poco amable es porque nosotros cada vez lo somos menos. No se puede perpetuar la idea de que las m\u00e1quinas son entes con voluntad propia, hay que responsabilizarse de lo que pasa en internet\u201d.<\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &#8211; Una serie de artistas y de movimientos en la red reivindican aquella red inocente que conocimos hace 25 a\u00f1os, pero otros especialistas&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":527039,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[24,11355],"tags":[],"class_list":["post-527038","post","type-post","status-publish","format-standard","has-post-thumbnail","hentry","category-mundo","category-tecnologia"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/527038","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=527038"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/527038\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":527040,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/527038\/revisions\/527040"}],"wp:featuredmedia":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media\/527039"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=527038"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=527038"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=527038"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}