{"id":531269,"date":"2025-04-29T09:20:26","date_gmt":"2025-04-29T13:20:26","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=531269"},"modified":"2025-04-29T09:20:26","modified_gmt":"2025-04-29T13:20:26","slug":"la-familia-que-sembro-una-selva-con-mas-de-cien-especies-de-arboles-en-un-cerro-arido-de-lima","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2025\/04\/29\/la-familia-que-sembro-una-selva-con-mas-de-cien-especies-de-arboles-en-un-cerro-arido-de-lima\/","title":{"rendered":"La familia que sembr\u00f3 una \u2018selva\u2019 con m\u00e1s de cien especies de \u00e1rboles en un cerro \u00e1rido de Lima"},"content":{"rendered":"<div id=\"attachment_531270\" style=\"width: 1210px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" aria-describedby=\"caption-attachment-531270\" class=\"wp-image-531270 size-custom-big-size\" src=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-1200x800.png\" alt=\"\" width=\"1200\" height=\"800\" srcset=\"https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-1200x800.png 1200w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-300x200.png 300w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-768x512.png 768w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-636x424.png 636w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM-110x73.png 110w, https:\/\/diarioelpopular.com\/wp-content\/uploads\/2025\/04\/Screen-Shot-2025-04-29-at-9.19.39-AM.png 1024w\" sizes=\"auto, (max-width: 1200px) 100vw, 1200px\" \/><p id=\"caption-attachment-531270\" class=\"wp-caption-text\">Esther y Herberth han construido un puente colgante y una casita para los visitantes. Foto Francesca Raffo<\/p><\/div>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<h4 class=\"a_st\"><em>&#8211; Hace cuatro d\u00e9cadas, una madre desplazada por la violencia comenz\u00f3 este proyecto del que hoy se encargan sus hijos. Es un bosque de m\u00e1s de 4.000 metros cuadrados abierto al p\u00fablico<\/em><\/h4>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">Esther Rodr\u00edguez Huam\u00e1n, de 85 a\u00f1os, lleg\u00f3 a Lima hace 43 a\u00f1os desde su natal<a href=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2022-12-26\/el-pueblo-de-ayacucho-el-lugar-mas-mortifero-para-los-manifestantes-de-peru.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/internacional\/2022-12-26\/el-pueblo-de-ayacucho-el-lugar-mas-mortifero-para-los-manifestantes-de-peru.html\">\u00a0Ayacucho, una regi\u00f3n andina al sur de Per\u00fa afectada, en ese momento, por el conflicto armado interno<\/a>. Como muchas otras familias, migr\u00f3 a la capital con su esposo y sus siete hijos, y se asent\u00f3 en San Juan de Lurigancho, el distrito con mayor poblaci\u00f3n de Lima: m\u00e1s de 1,2 millones de habitantes en 2024. El alcalde les cedi\u00f3 un terreno de tierra y piedra en la falda del cerro. Era completamente \u00e1rido, tan distinto a su tierra: \u201cExtra\u00f1aba mi huerta y estaba triste\u201d, cuenta Rodr\u00edguez desde el lugar donde construy\u00f3 su casa. Pero ese lugar hoy no se parece en nada a lo que era en 1982, cuando reci\u00e9n llegaron, porque en ese momento ella decidi\u00f3 poner el primer \u00e1rbol. Y as\u00ed fueron sembrando uno tras otro hasta convertirse en\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2025-04-13\/cansados-de-esperar-que-los-politicos-hagan-algo-voluntarios-brasilenos-reverdecen-sus-ciudades.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2025-04-13\/cansados-de-esperar-que-los-politicos-hagan-algo-voluntarios-brasilenos-reverdecen-sus-ciudades.html\">un \u00e1rea de 4.000 metros cuadrados completamente verdes y con m\u00e1s de 100 especies de \u00e1rboles<\/a>, una\u00a0<i>selva escondida,<\/i>\u00a0como la han llamado.<\/p>\n<p class=\"\">Le dicen la\u00a0<i>selva escondida<\/i>\u00a0porque nada hace parecer que detr\u00e1s de las paredes blancas y la reja negra de su casa se encuentra este espacio. Es necesario entrar, pasar la casa y subir unas escaleras para llegar. Solo en la entrada, ya se siente el arbolado: el olor, los ruidos de las hojas y, sobre todo, la frescura. Una baja de temperatura notable en el verano lime\u00f1o, especialmente en un distrito que tiene 1,62 metros cuadrados de \u00e1reas verdes por habitante, cuando el promedio de Lima Metropolitana es de tres y algunos distritos con mayor poder adquisitivo superan los 10, seg\u00fan cifras de la Municipalidad de Lima al 2021. La Organizaci\u00f3n Mundial de la Salud recomienda\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2023-04-04\/un-boom-de-huertos-urbanos-para-pintar-de-verde-el-gris-santiago-de-chile.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2023-04-04\/un-boom-de-huertos-urbanos-para-pintar-de-verde-el-gris-santiago-de-chile.html\">al menos nueve por habitante<\/a>.<\/p>\n<p class=\"\">Al costado del primer \u00e1rbol que sembr\u00f3, uno que tiene el tronco m\u00e1s grueso que los otros por la edad, Esther Rodr\u00edguez cuenta que llegar de la sierra a una ciudad donde casi no llueve y los cerros son des\u00e9rticos fue un golpe para ella. As\u00ed que, mientras sus hijos iban al colegio, comenz\u00f3 a sembrar. \u201cTemprano cocinaba y despu\u00e9s sub\u00eda al cerro. Amontonaba tierrita y pon\u00eda la planta. Llevaba agua en un balde por la ma\u00f1ana y tarde\u201d, dice. \u201cComenc\u00e9 a poner abono y poner plantas. Lo hac\u00eda poco a poco, solita\u201d, agrega. \u201cYo siempre dec\u00eda que mientras viva, voy a plantar\u201d.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"a_m a_m-h \">\n<p><div style=\"width: 424px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_re lazyload a_m-h\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/U2IEK4WEL5DBLEY3LUX4IGEOWI.jpg?auth=889557310116336f972258d0e01b56647042bf09577305e3df982af3c4c4b164&amp;width=414\" sizes=\"auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw\" srcset=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/U2IEK4WEL5DBLEY3LUX4IGEOWI.jpg?auth=889557310116336f972258d0e01b56647042bf09577305e3df982af3c4c4b164&amp;width=414 414w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/U2IEK4WEL5DBLEY3LUX4IGEOWI.jpg?auth=889557310116336f972258d0e01b56647042bf09577305e3df982af3c4c4b164&amp;width=828 640w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/U2IEK4WEL5DBLEY3LUX4IGEOWI.jpg?auth=889557310116336f972258d0e01b56647042bf09577305e3df982af3c4c4b164&amp;width=980 1000w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/U2IEK4WEL5DBLEY3LUX4IGEOWI.jpg?auth=889557310116336f972258d0e01b56647042bf09577305e3df982af3c4c4b164&amp;width=1960 1960w\" alt=\"Esther Escobar Rodr\u00edguez en una de las partes m\u00e1s altas de la Selva escondida y la vista del distrito de San Juan de Lurigancho. \" width=\"414\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Esther Escobar Rodr\u00edguez en una de las partes m\u00e1s altas de la Selva escondida y la vista del distrito de San Juan de Lurigancho. Foto Francesca Raffo<\/p><\/div><figcaption class=\"a_m_p\" aria-hidden=\"true\"><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">Tra\u00eda injertos desde Ayacucho y otras zonas de Per\u00fa, trabajaba la tierra, plantaba y regaba. Pese a las condiciones complejas del terreno,<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/12\/05\/planeta_futuro\/1544021865_722852.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2018\/12\/05\/planeta_futuro\/1544021865_722852.html\">\u00a0siempre supo que sus \u00e1rboles crecer\u00edan, pero \u201cnunca pens\u00e9 que har\u00eda tanto\u201d, dice<\/a>. Sembrar en el cerro \u2014un terreno empinado\u2014 es dif\u00edcil. Para ello, Esther Rodr\u00edguez construy\u00f3 andenes de piedra y tierra, unas estructuras agr\u00edcolas en forma de terraza en las laderas de las monta\u00f1as, utilizados antiguamente por los Incas, para facilitar el cultivo en terrenos inclinados. As\u00ed, la siembra fue creciendo hacia arriba.<\/p>\n<p class=\"\">Son sus hijos los que ahora han tomado el mando de la selva escondida. Por la edad, la madre ya no puede hacerlo. Esther y Herberth Escobar Rodr\u00edguez, de 55 y 59 a\u00f1os, respectivamente, se encargan de la administraci\u00f3n y el cuidado de las plantas. Tienen \u00e1rboles frutales, ornamentales y medicinales; hay naranja, l\u00facuma, mango, n\u00edspero, mandarina, olivo, toronja, guan\u00e1bana y m\u00e1s. Plantas que nunca se imaginaron que crecer\u00edan con el clima lime\u00f1o lo han hecho, como el caf\u00e9 o el cacao, originarios de la selva. Sin embargo, otros lo hacen lentamente: \u201cEl pan de \u00e1rbol, que crece en la selva, no creci\u00f3 bien porque necesita mucha humedad. Est\u00e1 creciendo, pero es chiquitito, lleva siete a\u00f1os\u201d, cuenta Esther mientras pasea por el terreno.<\/p>\n<p class=\"\">Gilberto Dom\u00ednguez, investigador de la Universidad Nacional Agraria La Molina en Lima, especialista en ciencias forestales, explica que esta t\u00e9cnica de adaptaci\u00f3n es conocida como huertos familiares en la selva. Este es un sistema agroforestal diversificado donde el agricultor siembra, alrededor de su casa, especies para su consumo. \u201cComo est\u00e1 cerca a la casa, tiene un control permanente y, si no se adaptan, se van reemplazando. Es un trabajo de hormiga, pero una vez que prende, la planta es un sistema que puede funcionar sosteniblemente\u201d, dice. Aunque, no necesariamente la calidad de los productos es la misma.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"a_m a_m-h \">\n<p><div style=\"width: 424px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_re lazyload a_m-h\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/VU7UOCNAOBHB3BN6UHGTUMLU6Q.jpg?auth=6db5bef6fb68b8792fed85444e0037b0fd8a240aa5ae821d6e2d11a58f54aff9&amp;width=414\" sizes=\"auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw\" srcset=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/VU7UOCNAOBHB3BN6UHGTUMLU6Q.jpg?auth=6db5bef6fb68b8792fed85444e0037b0fd8a240aa5ae821d6e2d11a58f54aff9&amp;width=414 414w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/VU7UOCNAOBHB3BN6UHGTUMLU6Q.jpg?auth=6db5bef6fb68b8792fed85444e0037b0fd8a240aa5ae821d6e2d11a58f54aff9&amp;width=828 640w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/VU7UOCNAOBHB3BN6UHGTUMLU6Q.jpg?auth=6db5bef6fb68b8792fed85444e0037b0fd8a240aa5ae821d6e2d11a58f54aff9&amp;width=980 1000w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/VU7UOCNAOBHB3BN6UHGTUMLU6Q.jpg?auth=6db5bef6fb68b8792fed85444e0037b0fd8a240aa5ae821d6e2d11a58f54aff9&amp;width=1960 1960w\" alt=\" Un \u00e1rbol de pl\u00e1tanos en la Selva escondida.\" width=\"414\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Una planta de pl\u00e1tanos en la Selva escondida.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0Foto Francesca Raffo<\/p><\/div><figcaption class=\"a_m_p\" aria-hidden=\"true\"><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">El especialista sostiene que esta iniciativa es \u201cmuy interesante y particular\u201d, ya que la siembra de \u00e1rboles en Lima \u2015y en San Juan de Lurigancho\u2015 es \u201cdif\u00edcil por la disponibilidad de agua, sobre todo en los cerros donde las personas tienen dificultades de acceso al agua para el consumo. Agrega que, en Lima, \u201c<a href=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/08\/01\/planeta_futuro\/1470047619_925392.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/elpais\/2016\/08\/01\/planeta_futuro\/1470047619_925392.html\">la precipitaci\u00f3n es m\u00ednima, solo hay ciertas gar\u00faas en la \u00e9poca de invierno<\/a>\u00a0y no es una lluvia que abastece a los cultivos\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Para poder regar todo el terreno, los hermanos han tenido que construir dos pozos de agua, uno a media altura y otro en la zona m\u00e1s alta del cerro, porque el abastecimiento de agua llega \u00fanicamente a la parte m\u00e1s baja de la casa. Los pozos los llenan con una bomba el\u00e9ctrica, aunque este mecanismo tiene un alto coste de electricidad, explican.<\/p>\n<p class=\"\">La zona\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2022-07-28\/el-campesino-que-hizo-florecer-un-desierto.html#:~:text=Joaqu%C3%ADn%20Guti%C3%A9rrez%20convirti%C3%B3%20sus%20tierras,cambio%20clim%C3%A1tico%20se%20puede%20mitigar\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/america-futura\/2022-07-28\/el-campesino-que-hizo-florecer-un-desierto.html\">ha creado ya su propio ecosistema<\/a>, los \u00e1rboles han hecho que aves y mariposas aparezcan. Hace a\u00f1os, encontraron serpientes. El clima tambi\u00e9n cambia, dice Herberth: \u201cPor las mismas plantas, a veces, cuando en otras zonas no llueve, ac\u00e1 hay una peque\u00f1a llovizna\u201d. Esther a\u00f1ade la parte est\u00e9tica: \u201cLas plantas le han dado belleza a este lugar. Era un lugar seco y feo, pero las plantas le ha dado belleza y frescura\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Los beneficios de los bosques urbanos van desde\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2022-03-22\/espacios-verdes-que-levantan-el-animo-y-mejoran-la-vida.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/clima-y-medio-ambiente\/2022-03-22\/espacios-verdes-que-levantan-el-animo-y-mejoran-la-vida.html\">mejorar la calidad del aire hasta la salud mental de los vecinos<\/a>, explica Patricia Atala, directora de conocimiento de Lima C\u00f3mo Vamos, instituci\u00f3n que monitorea de forma permanente la calidad de vida y los espacios p\u00fablicos de la ciudad. \u201cPor m\u00e1s que sea una iniciativa privada, el beneficio lo reciben todos\u201d, asegura. Permite la captura de carbono y contaminantes de aire, \u201cespecialmente en distritos con alta densidad poblacional, donde hay altos niveles de contaminaci\u00f3n\u201d, agrega. Adem\u00e1s, contribuyen a reducir enfermedades respiratorias, estr\u00e9s, ansiedad y temperaturas extremas.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"a_m a_m-h \">\n<p><div style=\"width: 424px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_re lazyload a_m-h\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/6TTNUQPM7JEPHLAHWSVUOGTNZ4.jpg?auth=fa68760e0a9cc56a93e74f096959fbdd5518564fd70f1da74b7f6c32c8d36c7c&amp;width=414\" sizes=\"auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw\" srcset=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/6TTNUQPM7JEPHLAHWSVUOGTNZ4.jpg?auth=fa68760e0a9cc56a93e74f096959fbdd5518564fd70f1da74b7f6c32c8d36c7c&amp;width=414 414w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/6TTNUQPM7JEPHLAHWSVUOGTNZ4.jpg?auth=fa68760e0a9cc56a93e74f096959fbdd5518564fd70f1da74b7f6c32c8d36c7c&amp;width=828 640w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/6TTNUQPM7JEPHLAHWSVUOGTNZ4.jpg?auth=fa68760e0a9cc56a93e74f096959fbdd5518564fd70f1da74b7f6c32c8d36c7c&amp;width=980 1000w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/6TTNUQPM7JEPHLAHWSVUOGTNZ4.jpg?auth=fa68760e0a9cc56a93e74f096959fbdd5518564fd70f1da74b7f6c32c8d36c7c&amp;width=1960 1960w\" alt=\"Herbert Escobar Rodr\u00edguez quien se encarga del cuidado de los \u00e1rboles en la Selva escondida.\" width=\"414\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Herbert Escobar Rodr\u00edguez quien se encarga del cuidado de los \u00e1rboles en la Selva escondida. Foto Francesca Raffo<\/p><\/div><figcaption class=\"a_m_p\" aria-hidden=\"true\"><\/figcaption><\/figure>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<p class=\"\">Fue reci\u00e9n seis meses antes de la pandemia que la familia decidi\u00f3 abrir el espacio al p\u00fablico cobrando un ingreso de seis soles por persona (1,40 euros). Esto les sirve para cubrir los gastos que tienen: electricidad, agua, personal, abono y fumigaci\u00f3n o alimento para los animales, entre otros. Sin embargo, a los vecinos muchas veces los dejan ingresar gratis para que disfruten del espacio. Actualmente, la selva escondida est\u00e1 recomendada en el circuito tur\u00edstico que recopila la municipalidad distrital.<\/p>\n<p class=\"\">Quienes pasean por la selva escondida van ladeando los caminos del cerro y viendo todas las especies de \u00e1rboles se\u00f1aladas con su nombre com\u00fan y cient\u00edfico. Adem\u00e1s, Esther y Herberth han puesto puentes, casetas y zonas de descanso. En el terreno tambi\u00e9n hay animales como cuyes, gallinas, conejos, chivos y tortugas, por las cuales tienen una custodia temporal del Servicio Nacional Forestal y de Fauna Silvestre (Serfor), ya que son animales silvestres. Los residuos de los animales, adem\u00e1s, los usan para abonar la tierra.<\/p>\n<p class=\"\">Ahora que son los hijos quienes\u00a0<a href=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/madrid\/2021-08-12\/el-bosque-urbano-de-los-seis-vecinos-del-suroeste-de-madrid.html\" data-link-track-dtm=\"\" data-mrf-link=\"https:\/\/elpais.com\/espana\/madrid\/2021-08-12\/el-bosque-urbano-de-los-seis-vecinos-del-suroeste-de-madrid.html\">se encargan del cuidado de la vegetaci\u00f3n<\/a>, reconocen el trabajo que por a\u00f1os hizo su madre. Esther, quien tambi\u00e9n es profesora de biolog\u00eda y ciencias naturales en secundaria, cuenta: \u201cMi mam\u00e1 era la \u00fanica que hac\u00eda esto, era un sacrificio. Para nosotras era nuestro patio, ven\u00edamos a jugar, pero no \u00e9ramos conscientes\u201d.<\/p>\n<p class=\"\">Hoy, Esther Rodr\u00edguez Huam\u00e1n ya no puede subir hasta lo m\u00e1s arriba. Pero eso no significa que haya dejado sus plantas y sus flores: \u201cPara m\u00ed las plantas significan maravilla\u201d, dice. \u201cHasta que me muera estar\u00e9 con mis plantas\u201d. Vacila cuando se le consulta por sus favoritas, las rosas le gustan, pero sus preferidas son unas que ha sembrado y \u201cflorean en la puerta\u201d. No recuerda el nombre, pero las ve cada d\u00eda al entrar a su casa.<\/p>\n<p>&nbsp;<\/p>\n<figure class=\"a_m a_m-h \">\n<p><div style=\"width: 424px\" class=\"wp-caption alignnone\"><img loading=\"lazy\" decoding=\"async\" class=\"_re lazyload a_m-h\" src=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JITINMDU55F4HOGN7S7GDRYKIU.jpg?auth=c696795441c2b6752a109c083f518b22ec6ba394c512374528ecfa7eadea3fe6&amp;width=414\" sizes=\"auto, (min-width:1199px) 1155px,(min-width:1001px) calc(100vw - 44px),(min-width:768px) 767px, 100vw\" srcset=\"https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JITINMDU55F4HOGN7S7GDRYKIU.jpg?auth=c696795441c2b6752a109c083f518b22ec6ba394c512374528ecfa7eadea3fe6&amp;width=414 414w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JITINMDU55F4HOGN7S7GDRYKIU.jpg?auth=c696795441c2b6752a109c083f518b22ec6ba394c512374528ecfa7eadea3fe6&amp;width=828 640w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JITINMDU55F4HOGN7S7GDRYKIU.jpg?auth=c696795441c2b6752a109c083f518b22ec6ba394c512374528ecfa7eadea3fe6&amp;width=980 1000w,https:\/\/imagenes.elpais.com\/resizer\/v2\/JITINMDU55F4HOGN7S7GDRYKIU.jpg?auth=c696795441c2b6752a109c083f518b22ec6ba394c512374528ecfa7eadea3fe6&amp;width=1960 1960w\" alt=\" Esther Rodr\u00edguez Huam\u00e1n frente al primer \u00e1rbol que sembr\u00f3 en su casa en San Juan de Lurigancho hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os. \" width=\"414\" height=\"276\" \/><p class=\"wp-caption-text\">Esther Rodr\u00edguez Huam\u00e1n frente al primer \u00e1rbol que sembr\u00f3 en su casa en San Juan de Lurigancho hace m\u00e1s de 40 a\u00f1os.\u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 \u00a0 Foto Francesca Raffo<\/p><\/div><figcaption class=\"a_m_p\" aria-hidden=\"true\"><\/figcaption><\/figure>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>&nbsp; &nbsp; &#8211; Hace cuatro d\u00e9cadas, una madre desplazada por la violencia comenz\u00f3 este proyecto del que hoy se encargan sus hijos. 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