{"id":541344,"date":"2026-02-23T10:53:26","date_gmt":"2026-02-23T14:53:26","guid":{"rendered":"https:\/\/diarioelpopular.com\/?p=541344"},"modified":"2026-02-23T10:53:26","modified_gmt":"2026-02-23T14:53:26","slug":"cronicas-en-pos-de-el-dorado","status":"publish","type":"post","link":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/2026\/02\/23\/cronicas-en-pos-de-el-dorado\/","title":{"rendered":"CR\u00d3NICAS. En Pos de El Dorado"},"content":{"rendered":"<p class=\"p1\"><em><strong>Por: Luc\u00eda P. de Garc\u00eda<\/strong><\/em><\/p>\n<p class=\"p1\"><em><strong>Toronto.-<\/strong><\/em> Ante noticias sobre un imperio con tal riqueza que su monarca se ba\u00f1aba en oro; donde mujeres bellas e ind\u00f3mitas conocidas como \u201clas Amazonas\u201d se cortaban uno de sus pechos para poder manejar arco y flecha; donde abundaban canela y frutos exquisitos, sendas expediciones empezaron a recorrer Am\u00e9rica del Sur en b\u00fasqueda de aquel sitio misterioso identificado como \u201cEl Dorado\u201d. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">En territorio que hoy corresponde a Ecuador, un d\u00eda cualquiera un ind\u00edgena de nombre Muequeta cont\u00f3 que aquel fant\u00e1stico reino estaba al este de la Villa de San Francisco de Quito. Hacia all\u00e1 se dirigi\u00f3 el capit\u00e1n Gonzalo D\u00edaz de Pineda a mediados de 1538. Solamente lleg\u00f3 hasta el volc\u00e1n Sumaco; vencido por las inclemencias, regres\u00f3.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">El gobernador de Quito, Gonzalo Pizarro, quien manten\u00eda cual tesoro un ishpingo, flor de la canela, que a\u00f1os antes le hab\u00eda entregado el Inca Atahualpa como prueba de la existencia de aquel imperio imposible de dominar, recordaba que su hermano Francisco hab\u00eda recibido como rescate por Atahualpa un cuarto lleno de oro, plata y piedras preciosas. Con esos antecedentes, ansioso de ampliar su jurisdicci\u00f3n e interesado en dar con aquel pa\u00eds de la canela y El Dorado, invit\u00f3 compartir la aventura a quien ya conoc\u00eda la zona, el capit\u00e1n Gonzalo D\u00edaz de Pineda; y al Gobernador de Guayaquil, capit\u00e1n Francisco de Orellana. Los dos aceptaron gustosos, y a ellos se les juntaron los sacerdotes Fray Gonzalo de Vera y Fray Gaspar de Carvajal, dispuestos a evangelizar a los \u201csalvajes\u201d que encontrar\u00edan.<\/p>\n<p class=\"p1\">En marzo de 1541 parti\u00f3 de la Villa de San Francisco de Quito la expedici\u00f3n integrada<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0 <\/span>por 200 espa\u00f1oles y 4.000 ind\u00edgenas de las altiplanicies ecuatorianas, quienes llevaban las pesadas cargas de alimentos, ropa, p\u00f3lvora; y estaban a cargo del ganado, las llamas, 2.000 cerdos, 200 caballos,1.000 perros.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Al cruzar los Andes, fr\u00edo, cansancio y neumon\u00eda terminaron con la vida de 140 ind\u00edgenas. Al llegar a la selva, otros tantos hab\u00edan sucumbido v\u00edctimas de abismos, lluvia, ci\u00e9nagas; acoso de bichos, mosquitos, animales salvajes, enfermedades.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">En pocos meses llegaron a Sumaco. All\u00ed les dio alcance Francisco de Orellana, quien hab\u00eda salido de Guayaquil d\u00edas m\u00e1s tarde, y juntos reanudaron la marcha. Durante los diez meses que se perdieron en la jungla murieron o desaparecieron ind\u00edgenas y espa\u00f1oles; se agotaron alimentos, vestido, armas; fueron presas de angustia, soledad.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Por fin llegaron al r\u00edo Coca. Los ind\u00edgenas de la regi\u00f3n les facilitaron v\u00edveres, canoas y les ayudaron a construir un bergant\u00edn, que realmente era una balsa armada con clavos fabricados con pedazos de hierro, a la que cubrieron con maleza. A ella subieron a los enfermos y a los muy d\u00e9biles, los otros continuaron a pie por las orillas. Al llegar al r\u00edo Napo ya no ten\u00edan nada, se hab\u00edan comido los \u00faltimos caballos y perros. Entonces decidieron que un grupo se quedara con Gonzalo Pizarro; el otro, compuesto por los dos frailes y 57 hombres al mando de Francisco de Orellana, siguiera r\u00edo abajo en b\u00fasqueda de ayuda. <span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Al cabo de los 12 d\u00edas acordados y conscientes de que era in\u00fatil seguir esperando, Gonzalo Pizarro decidi\u00f3 volver a Quito. Francisco de Orellana opt\u00f3 por avanzar.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">En junio de 1534, luego de m\u00e1s de dos a\u00f1os de penurias, Gonzalo Pizarro y sus acompa\u00f1antes entraron a Quito. \u201cLa poblaci\u00f3n sali\u00f3 a recibirles con l\u00e1grimas en los ojos, y, conmovida e impresionada, cubri\u00f3 sus desnudeces\u201d.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Francisco de Orellana continu\u00f3 por el Napo cada d\u00eda m\u00e1s caudaloso, hasta llegar el domingo 12 de Febrero de 1492 a una \u201cextensi\u00f3n de agua espl\u00e9ndida que deshac\u00eda y se\u00f1oreaba todo el r\u00edo y parec\u00eda que le consum\u00eda en s\u00ed, porque ven\u00eda tan furioso y con tan grande avenida, que era cosa de mucha grima y espanto ver tanta palizada de \u00e1rboles y madera seca como tra\u00eda, que pusiera tant\u00edsimo temor mirarle, cuanto m\u00e1s andando por \u00e9l\u201d. As\u00ed describi\u00f3 en sus \u201cRelatos de Viaje\u201d Fray Gaspar de Carvajal al referirse al encuentro con el r\u00edo que llamaron Mara\u00f1\u00f3n o R\u00edo de las Amazonas.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Navegando por el gran r\u00edo Amazonas y despu\u00e9s de una serie de peripecias entre las que se registra un ataque de las mujeres amazonas, apenas 43 hombres llegaron al oc\u00e9ano Atl\u00e1ntico el 24 de agosto de 1542, y de all\u00ed se enrumbaron hacia Espa\u00f1a.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Atr\u00e1s qued\u00f3 El Dorado, que ante la codicia humana se visti\u00f3 de verde intenso y escondi\u00f3 sus m\u00e1s preciados tesoros bajo el suelo donde crecen los \u00e1rboles de canela, a los que dispers\u00f3 entre el follaje de las selvas. A las bellas amazonas les otorg\u00f3 el poder de hechizar a los expedicionarios y llevarlos a los abismos o hundirlos en los r\u00edos. A las l\u00e1grimas de sufrimiento de quienes nunca regresaron las torn\u00f3 en p\u00e1jaros de bellos c\u00e1nticos, mariposas de radiantes colores, flores de formas cautivantes y perfumes exquisitos.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">A nuestra Am\u00e9rica del Sur le encarg\u00f3 el cuidado del r\u00edo de mayor importancia en el mundo, ya que junto a sus afluentes constituye la quinta parte de la reserva de agua dulce de nuestro planeta, y uno de los pulmones de la Madre Tierra. All\u00ed se ha desarrollado un h\u00e1bitat especial con una fauna inmensa y una flora rara y ex\u00f3tica sobre la que a\u00fan no se ha realizado un estudio cient\u00edfico completo.<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n<p class=\"p1\">Como suramericanos, es nuestra obligaci\u00f3n cuidar tan fastuoso tesoro, que empieza a mostrar las consecuencias de la contaminaci\u00f3n ambiental mundial, la miner\u00eda ilegal, los abusos de la extracci\u00f3n petrolera, la deforestaci\u00f3n de las selvas. Es nuestra obligaci\u00f3n ense\u00f1ar a respetar, amar y velar por el bienestar de nuestra Madre Tierra, la que generosamente nos abraza y cobija con su entra\u00f1able amor\u2026<span class=\"Apple-converted-space\">\u00a0<\/span><\/p>\n","protected":false},"excerpt":{"rendered":"<p>Por: Luc\u00eda P. de Garc\u00eda Toronto.- Ante noticias sobre un imperio con tal riqueza que su monarca se ba\u00f1aba en oro; donde mujeres bellas e&hellip;<\/p>\n","protected":false},"author":99,"featured_media":0,"comment_status":"open","ping_status":"open","sticky":false,"template":"","format":"standard","meta":{"footnotes":""},"categories":[11362],"tags":[],"class_list":["post-541344","post","type-post","status-publish","format-standard","hentry","category-cronicas"],"_links":{"self":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541344","targetHints":{"allow":["GET"]}}],"collection":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts"}],"about":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/types\/post"}],"author":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/users\/99"}],"replies":[{"embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/comments?post=541344"}],"version-history":[{"count":1,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541344\/revisions"}],"predecessor-version":[{"id":541345,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/posts\/541344\/revisions\/541345"}],"wp:attachment":[{"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/media?parent=541344"}],"wp:term":[{"taxonomy":"category","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/categories?post=541344"},{"taxonomy":"post_tag","embeddable":true,"href":"https:\/\/diarioelpopular.com\/index.php\/wp-json\/wp\/v2\/tags?post=541344"}],"curies":[{"name":"wp","href":"https:\/\/api.w.org\/{rel}","templated":true}]}}