“Tenemos voz” y “es nuestra casa”, dicen jóvenes malvinenses a Argentina
“Tenemos voz” y “es nuestra casa”, dicen jóvenes malvinenses a Argentina

LONDRES.- Foto cedida por el Gobierno de las Islas Malvinas en la que aparecen Ailie Biggs (1i), Caris Stevens (2i), Michael Poole (3i) y James Marsh (4i), integrantes de un grupo de seis malvinenses que quiere entregar a la presidenta argentina, Cristina Fernández, el proximo jueves en Nueva York un ensaje de autodeterminación. Fernández intervendrá ante el Comité de Descolonización de la ONU el día en que se cumplirá el trigésimo aniversario del final de la guerra que enfrentó al Reino Unido y a Argentina por la soberanía de las islasMalvinas.
Viviana García
No conocieron a los militares argentinos ni los horrores de la guerra de las Malvinas de 1982, pero seis jóvenes isleños llevan a Nueva York un mensaje claro para la presidenta de Argentina, Cristina Fernández: “Tenemos voz y derecho a ser británicos”, “vivimos allí” y “es nuestra casa”.
Nacidos la mayoría después del conflicto que enfrentó al Reino Unido y a Argentina por la soberanía de las Malvinas, seis isleños estarán el jueves en EEUU para tratar de reunirse con Fernández, quien intervendrá ante el Comité de Descolonización de la ONU el día en que se cumplirá el trigésimo aniversario del final de la guerra.
En entrevista en Londres, cuatro de los seis jóvenes que viajaron a Nueva York explicaron con pasión su deseo de ser británicos, pero insistieron en que no sienten rencor hacia los argentinos y están a favor del diálogo con Buenos Aires, siempre que no implique la negociación de la soberanía.
Aile Biggs, de 29 años; James Marsh, de 31; Michael Poole, de 27, y Caris Stevens, de 25, son cuatro de los seis malvinenses que llevan el mensaje de la autodeterminación, que dicen es compartido por los casi 3.000 habitantes de las islas del Atlántico Sur, que ellos denominan Falkland.
Otros dos, Krysteen Ormand, de 23 años, y Andy Pollard, de 32, están ya en Estados Unidos, donde viajarán también Mike Summers y Roger Edward, miembros del Gobierno legislativo de las islas, que ha costeado el viaje de los seis jóvenes.
Aunque aún no saben si podrán entrevistarse con Fernández, los seis jóvenes confían en poder hacerlo.
Todos coincidieron en que la soberanía no es negociable y que tienen derecho a tener “voz” sobre el futuro de las islas, porque -como dijo James Marsh- “no queremos que se nos recuerde solo por la guerra, somos jóvenes y tenemos derecho a ser respetados”.
Para Marsh, que no había cumplido los dos años cuando estalló el conflicto en abril de 1982, es “insultante” para sus familias y sus antepasados que Argentina no reconozca sus derechos.
“En estos tiempos, los deseos de los pueblos no pueden ser ignorados”, dijo Marsh, quien está a favor de tratar con Argentina asuntos de pesca o petróleo, pero “la soberanía es un no”.
Los jóvenes se quejaron del constante reclamo territorial que hace Argentina de las islas desde 1833 y que esta disputa se enseñe incluso a los niños en las escuelas argentinas.
“Nuestro principal mensaje es la autodeterminación, tener voz sobre nuestro futuro, no nos importa tener un diálogo con Argentina. Pedimos ser reconocidos, vivimos allí, es nuestra casa”, subrayó Caris Stevens, diseñadora de interior.
También se quejaron del acoso del Gobierno argentino hacia los isleños al haber conseguido que los países vecinos impidan el amarre en sus puertos de barcos con bandera malvinense.
Esa decisión se acordó a finales del año pasado por los países del Mercosur, formado por Argentina, Uruguay, Paraguay y Brasil.
Los jóvenes reconocen que esa prohibición les ha dificultado la vida puesto que los alimentos que reciben, como frutas y verduras, son más caros porque llegan a través de transporte aéreo.
“Estas restricciones tienen un efecto diario, la comida es más cara”, como la fruta y la verdura, ya que la traen por avión desde Chile, dijo Ailie Biggs, que ha estudiado empresariales.
Los cuatro isleños creen que las restricciones que impone Fernández tendrán un efecto contrario hacia Argentina.
“No estamos dispuestos al diálogo si nos hace difícil la vida, es una forma de acoso. No nos sensibilizan a hablar con ellos. Pero no es culpa de los argentinos”, afirmó Stevens, en referencia a que los problemas los provoca el Gobierno de Buenos Aires.
La tensión entre Argentina y el Reino Unido se agravó en 2011 por el bloqueo a los barcos malvinenses, a lo que se sumó el malestar de Buenos Aires por la presencia del príncipe Guillermo, nieto de la reina Isabel II, en el archipiélago y el envío de un destructor británico.
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