¿Por qué esta pareja mexicana con 3 niños nacidos en Canadá se enfrentan a la deportación?
¿Por qué esta pareja mexicana con 3 niños nacidos en Canadá se enfrentan a la deportación?

Israel Ochoa y Nora Trueba llegaron a Toronto hace 11 años. Desde entonces, han tenido tres hijos aquí. Su solicitud para permanecer en Canadá ha sido rechazada. (Grant Linton / CBC)
TORONTO.- En diciembre pasado, al regresar del centro comercial Dufferin Mall, Nora Trueba vio a la entrada de su casa a funcionarios de inmigración deteniendo a su marido, Israel Ochoa, según narración a la cadena CBC.
“Oh, Dios mío, yo estaba en estado de shock”, recuerda Trueba. Ella observó como los funcionarios inmovilizaron sus manos por la espalda y se lo llevaron. Su hijo menor, Kayden, de cuatro años de edad, gritó: “Amor, Amor,” el apodo de los niños por su padre.
Su ojos s encontraron y Ochoa señaló en silencio a Trueba para mantenerse tranquila; Trueba comenzó desesperadamente a cantar una canción de Navidad para distraer a su pequeño niño, aterrorizado de pensar que los oficiales detendrían a todos.
En los EE.UU., la promesa del candidato republicano Donald Trump para sacar por la fuerza a 11 millones de trabajadores ilegales y construir un muro a lo largo de la frontera de México con Estados Unidos, ha puesto el destino de los trabajadores migrantes como Trueba y Ochoa a la vanguardia de la campaña electoral. Pero oímos mucho menos acerca de los trabajadores indocumentados en Canadá. En realidad, los mexicanos son una parte cada vez mayor de la fuerza laboral de Toronto, en las panaderías, restaurantes, y los trabajos de limpieza. Todos los años, miles son deportados.
Para Trueba y Ochoa, esa noche de diciembre fue el principio del fin de 11 años en la clandestinidad.
Habían llegado a Toronto en la primavera de 2005, los recién casados de luna de miel de San Salvador Atenco, cerca de Ciudad de México.
En su tierral natal, hubo violentas protestas en masas más en contra del gobierno por expropiar tierras de los campesinos pobres para construir un aeropuerto – tensiones que estallaron un año después en cientos de detenciones y denuncias de violaciones de los derechos humanos por parte de la policía estatal.
Temiendo por su seguridad, la joven pareja decidió correr el riesgo de quedarse en Canadá, pasando largas horas en limpieza de restaurantes después de la medianoche y asistían a clases de inglés durante el día, convirtiéndonse en parte de su vecindario – cuidándose todo el tiempo para no llamar la atención de las autoridades.
Durante esos 11 años, la pareja tuvo tres hijos, los cuales asisten a una escuela local en la esquina de su casa, que no está lejos del centro comercial de Dufferin Mall.

Luka, 5, izquierda, y Kayden, 3, dos estaban allí cuando su padre fue detenido por agentes de Servicios Fronterizos de Canadá. (Grant Linton / CBC)
Después del arresto de Ochoa, los vecinos salieron para ayudar. Uno de ellos se llevó a Trueba con sus hijos y les encontró un abogado. Otro vecino, junto con su arrendatario de 11 años, pagó la fianza de Ochoa de $5.000, junto con un certificado de $10.000.
Tres semanas más tarde, Trueba se entregó y aplicópara permanecer en Canadá por razones humanitarias y de compasión. Días después, Ochoa fue puesto en libertad. Se les emitieron permisos de trabajo por el año pero en julio, se les rechazó la solicitud de la pareja para quedarse. Ochoa recibió recientemente en el correo una orden de deportación.
Un studio en el 2009 por parte de CBSA (Canadian Border Services Agency) (Agencia de Servicios Fronterizos de Canadá) acerca de las detenciones y el deportaciones, muestra que ese año la agencia federal deportó a 4.623 mexicanos.
CBSA no incluyó a niños nacidos en Canadá en ese conteo, ya que no tiene autoridad sobre los ciudadanos canadienses. A los niños se les permite permanecer si los padres pueden encontrar un tutor para cuidar de ellos, o darlos a la Sociedad de Ayuda a los Niños (Children’s Aid Society). En realidad, casi nadie deja atrás a sus hijos.
Trueba todavía no ha recibido su orden de deportación, pero si su marido se va, ella y los niños se van con él.
“No, no puedo vivir separado de mi familia”, dijo Ochoa, “No puedo. Estábamos buscando una oportunidad de vivir juntos en este país.”
“Y esa es la oración que tenemos en nuestra familia”, agregó Trueba. “Es por eso que estamos pidiendo una oportunidad. Si esta es la oportunidad de ser la voz de todas las familias que están teniendo la misma situación que nosotros, incluso si no cambia mi situación me gustaría ser parte de ayudar a otros a cambiar el sistema “.
Trueba y Ochoa ya han comprado sus billetes de avión para regresar a México. Pero Trueba dice que apelarán la expulsión.
En cuanto a su hijo mayor, se le preguntó sobre su rutina diaria, Carlos Ochoa describe la mañana de “matemáticas fácil,” juegos y recreo, actividades familiares como para cualquier canadiense de nueve años de edad, salvo por un detalle.
“Cuando cantamos O Canadá”, dijo Carlos, “Rezo a Dios que mis padres pudieran quedarse aquí.”

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