Animales contra drones
Animales contra drones
A pesar de lo que contó hace siglos Plinio el Viejo sobre los ratones, lo que de verdad aterra a los elefantes son las abejas. En cuanto escuchan cerca el zumbido de sus alitas, se inquietan, agitando sus orejas para espantarlas mientras corren lejos de allí. Lo saben bien en el proyecto Mara Elephant, dedicado a proteger a los elefantes de la reserva keniana del Masai Mara: para evitar choques con la población local, protegen los cultivos con colmenas centinela que espantan a los paquidermos.
El zumbido de los drones molesta tanto a los elefantes que se usan para pastorearlos y que no asalten los cultivos
Sin embargo, no pueden poner abejas en todos los lugares en los que pudieran surgir conflictos con los humanos. Pero han encontrado un buen sustituto: los drones. En su estudio de las poblaciones de elefantes, los investigadores habían descubierto que el ruido de las hélices de los pequeños artefactos voladores provoca en los gigantes africanos el mismo repelús que las abejas. Los drones, de este modo, sirven para pastorear a los elefantes, alejándolos de las poblaciones humanas: durante un año no tocaron ni una sola mazorca en el área de pruebas de esta tecnología.
Los osos negros disparan su ritmo cardiaco en presencia de los drones: hasta 123 pulsaciones más por minuto, incluso en hibernación
“Los drones pueden ser extremadamente ruidosos y pueden afectar el paisaje sonoro natural”, asegura el Servicio de Parques Nacionales de EE UU en una advertencia que prohibía su uso. “Además, pueden tener impactos negativos en la vida silvestre cercana”. No era una suposición: cada vez vamos conociendo mejor los niveles de estrés que estos aparatos provocan en los animales. Los osos negros disparan su ritmo cardiaco en presencia de los drones: hasta 123 pulsaciones más por minuto, un susto registrado incluso en un ejemplar que ya se había recogido para hibernar. Para los investigadores de la Universidad de Minnesota que publicaron este estudio, fue más significativo descubrir que su conducta no variaba en absoluto: la procesión iba por dentro. “Solo porque no podemos observar directamente un efecto no significa que no está ahí”, explicaba Mark Ditmer, autor principal del estudio, sobre la necesidad de ser cautelosos.
Por ejemplo, estos días se ha alertado de que los drones estaban arruinando uno de los momentos más delicados de la vida de las focas y otros mamíferos marinos que buscan cobijo en las playas de California para la crianza. “Estos animales son realmente sensibles y necesitan ese tiempo [cinco semanas de cría y aprendizaje], las crías necesitan ese tiempo con sus madres”, advertía Laura Chapman, responsable del Centro de Mamíferos Marinos.
Susto en trayectoria vertical
Los cetáceos también preocupan a los científicos, dado que ya es común seguir poblaciones de ballenas, orcas o delfines con drones. De momento, según un estudio publicado el mes pasado, parece que el ruido de los aparatos no les causa molestias, a pesar de la gran sensibilidad acústica que disfrutan (y padecen) estos animales. El camino en este tipo de trabajos lo abrió un grupo de la Universidad de Montpellier descubriendo claves para no asustar a las aves al estudiarlas con drones: sobre todo, no conviene acercarse en trayectoria verticalhacia ellas porque se llevarán un susto pensando que es un depredador que se abalanza.
Por todas estas razones, biólogos de la Universidad de Adelaida publicaron en la importante revista Current Biology una serie de buenas prácticas para evitar caer en aquello de que el observador modifica lo observado. Es oportuno cambiar aviones y helicópteros por aparatos no tripulados —durante el siglo XX se murieron 60 biólogos de EE UU en accidentes aéreos tratando de estudiar la vida salvaje—, pero de nada sirve si por el camino espantamos a los animales objeto de estudio.
Hemos visto a halcones, gansos y águilas tumbando drones en pleno vuelo, antílopes que los cornean, canguros que los noquean, y tigres que los cazan
Las denuncias a la policía británica por las molestias de los drones se han multiplicado por 12 en dos años. Los animales no llaman al 112, pero también están tomando medidas. En los últimos meses hemos visto ahalcones, gansos y águilas tumbando en pleno vuelo a estos zánganos de plástico. No son los únicos: gracias a sus cámaras, también tenemos pruebas de antílopes que los cornean,canguros que los noquean a puñetazos, guepardos que les lanzan zarpazos y tigres que los capturan en grupo. Este último caso, un espectacular vídeo de una multitud de tigres siberianos dando caza a un dron, sirvió para mostrar otra cara infame de su uso. En el zoo chino en el que se captaron las imágenes se usan los drones para incentivar el movimiento en unos animales —que malviven en unas condiciones deplorables— ante los turistas que lo visitan.
Antes se hicieron famosos los chimpancés de un zoológico holandés por atrapar usando palos uno de estos aparatos que estaba filmándolos. Allí, en los Países Bajos, parece estar tan extendida esta tecnología que su Policía ha desarrollado una estrategia para derribar los drones potencialmente peligrosos: han entrenado águilas para cazarlos, y lo hacen con una efectividad extraordinaria. El Ejército francés también las usa. Conociendo el instinto de las rapaces para atrapar drones, habrá que ver cómo se desarrolla la futura industria de los drones de reparto en una ciudad como Nueva York, con una de las mayores concentraciones de halcones peregrinos del mundo.
“Necesitamos desarrollar y aplicar proactivamente técnicas de monitoreo de bajo impacto para atender a la amenazada vida salvaje”, dicen los expertos
Los robots no solo van a ocupar los trabajos de los humanos, sino que también se postulan para sustituir a los animales. Por ejemplo, ya se han probado para pastorear a rebaños de ovejas. Y se ha desarrollado un dron en forma de halcón para realizar la labor que realizan estas rapaces en el entorno de los aeropuertos, espantando aves que puedan colisionar con aviones. Ante la crisis actual por la desaparición de abejas, investigadores japoneses han desarrollado unos minidrones que sirvan para polinizar las plantas. Según los expertos, todavía les queda mucho para poder sustituir a los insectos de manera eficiente; podría tratarse de otro caso de solucionismo tecnológico, como el de los drones contra los furtivos, mientras en China están usando trabajadores para polinizar a mano los cultivos. Por no hablar de la patente de IBM de drones que saquen a pasear al perro.
No obstante, los drones siguen tratando de ayudar a las criaturas salvajes.México los desplegó para evitar el robo de huevos de tortugas. En EE UU se usan para diseminar vacunas que salven a los hurones. Y en Sumatra ayudan a conocer el verdadero peligro de extinción que afrontan los orangutanes. Hay millares de ejemplos en los que los aparatos voladores colaboran en labores de conservación. Pero como decían los especialistas en Current Biology: “Necesitamos desarrollar y aplicar proactivamente técnicas de monitoreo de bajo impacto. Hacerlo expandirá nuestro arsenal tecnológico en la batalla para atender la preciosa y cada vez más amenazada vida salvaje de la Tierra”.
Las águilas que cazan drones están listas para actuar en Holanda
La Policía Nacional holandesa está lista para luchar contra posibles drones enemigos con un cuerpo de élite diferente: aves rapaces especialmente adiestradas. Presentado a principios de año como un plan ingenioso que podía dar buenos resultados ante un posible ataque terrorista, la preparación de águilas calvas ha concluido con éxito. Originarias de Estados Unidos, donde su imagen preside el escudo nacional, serán repartidas por el país. Así podrá reducirse el tiempo de vuelo y rendirán más cuando sean empleadas. Como los motores y las hélices de los drones pueden lastimar sus patas, se han diseñado unos protectores especiales para garras y tobillos. Si es necesario, actuarán a su vez en celebraciones multitudinarias, como el Día del Rey, jornada festiva en toda Holanda, o bien durante la ceremonia en recuerdo de los caídos en las guerras mundiales. Es la primera vez en el mundo que un cuerpo policial utiliza aves para combatir el delito.
En los vídeos cedidos por la policía, puede verse al águila lanzándose sobre un dron al aire libre como si fuera una presa, darle un golpe que lo inutiliza, y posarse luego en el suelo junto al vehículo no tripulado. “La amenaza es real, recuerde la agresión frustrada contra la canciller germana, Angela Merkel, en 2013, con un dron que casi llega hasta su cara. O la supuesta carga radiactiva hallada en otro, caído sobre el tejado de la oficina del primer ministro japonés, Shinzo Abe, en 2015 (reivindicado por el Partido Pirata). Si bien no hay amenazas locales por ahora, queremos estar preparados”, señala Dennis Janus, portavoz policial, que ha recibido “llamadas de policías del mundo entero interesándose por el proyecto”.
El pasado enero, Michael Baeten, jefe de operaciones del mismo cuerpo, recordó que “cualquiera puede usar un dron con fines fraudulentos o delictivos, incluidos presuntos terroristas”. En 2015, el departamento de investigación del ministerio de Justicia no descartaba en un informe que “grupos terroristas puedan cargar proyectiles, bombas, gases tóxicos o armamento químico, y hasta nuclear en los drones, lo que podría causar un elevado número de víctimas”. Para proteger a los mandatarios políticos, cuyas medidas de seguridad son permanentes, existe un tipo de dron que lanza una red con un paracaídas capaz de desarbolar el aparato sospechoso y depositarlo en tierra.

El águila calva es llamada también águila blanca, o águila marina americana. Los machos pueden pesar algo más de dos kilos y tienen una envergadura de casi dos metros. Las hembras son mucho más grandes y superan los siete kilos, con una distancia entre los extremos de las alas de unos dos metros y medio. Presente en América del Norte —tomada geográficamente desde México hasta Canadá y Alaska— han sido avistadas también en Europa. Aunque las utilizadas ahora por policía holandesa son de alquiler y pertenecen a una empresa privada, cuentan ya con aguiluchos propios que precisarán cerca de un año de ensayos. Adiestrados por halconeros locales, por motivos de seguridad los agentes no desvelan el número de ejemplares disponible.
El Partido de los Animales, con dos escaños en un Parlamento de 150, ha mostrado su rechazo frontal “al uso inhumano de aves para estas actividades”, y en febrero pasado emitió una lista con cinco preguntas acerca de su bienestar. Además de asegurar que ningún ejemplar había sufrido heridas, el Gobierno contestó que “los halconeros cuidan de ellas y sus vuelos son vigilados siempre por veterinarios”.
Los drones fracasan en la mayor reserva de rinocerontes del mundo
En los últimos cuatro años, los furtivos han masacrado casi 4.500 rinocerontes solo en Sudáfrica, donde vive la gran mayoría de estos emblemáticos animales. Les arrancan de cuajo el preciado cuerno y los dejan desangrándose hasta que mueren o una patrulla llega a tiempo de frenar su dolor con eutanasia. Las dimensiones de la barbarie obligaron al gobierno de Jacob Zuma a tomar todo tipo de medidas para tratar de frenar la tragedia, que llevará a los rinocerontes a la extinción en una década. Hace un par de años aparecieron en escena losdrones, tan de moda, con la promesa de resolver el problema después de reivindicarse útiles para casi cualquier cosa.
Pero no para salvar a los rinocerontes en el Parque Nacional de Kruger, la mayor reserva de rinocerontes del mundo, que alberga entre 7.000 y 8.300 ejemplares. Sudáfrica acaba de cancelar en Kruger el programa de drones que iba a acabar con el furtivismo. “Usamos aviones no tripulados que pueden volar por la noche y encontrar a los cazadores furtivos antes de que maten. Funciona. Está demostrado. La caza furtiva se detiene”, aseguran en su publicidad Air Shepherd, una compañía asociada a este proyecto que puso en marcha la fundación Peace Parks.
Sin embargo, Mark McGill, gerente de operaciones técnicas de los Parques Nacionales de Sudáfrica (SANParks), aseguraba la semana pasada que el período de prueba de los drones fue “muy decepcionante”, ya que no se detectó a ningún cazador furtivo ni se detuvo a nadie, lamentando que estos aparatos necesitan mucho desarrollo antes de que puedan ser útiles. Un portavoz de SANParks reconoce que el periodo de evaluación, con gran repercusión en los medios hace un año, no cumplió las expectativas y por eso se ha decidido cancelarlo. Ningún parque nacional sudafricano cuenta ya con drones de vigilancia contra furtivos, a pesar de toda la publicidad recibida.
“Los drones no tuvieron éxito porque se mueven muchos animales en el parque, no solo los cazadores furtivos”, explica el responsable de proyectos de SANParks, Tumelo Matjekane. Los vehículos aéreos no tripulados desplegados por la empresa sudafricana UDS se sirven de cámaras térmicas para detectar a los criminales por la noche, pero las altas temperaturas del Kruger provocan que las rocas desprendan mucho calor, que se confunden a su vez con los innumerables animales que se mueven por el parque. Un caos que confunde a las cámaras infrarrojas, incapaces de detectar con la rotundidad prometida a los furtivos que desangran el Kruger, una reserva del tamaño de Cáceres o Israel (casi 20.000 km2). El programa, puesto en marcha por Peace Parks Foundation, se financió con las importantes donaciones de la Lotería holandesa y sueca (en torno a dos millones de euros en conjunto) para la lucha contra los furtivos.
Siguen matando más de tres rinocerontes al día desde hace un lustro, 1.054 el año pasado, 662 en el Parque Kruger
“Cada tecnología es costosa, pero tenemos que entender que la inmensidad, robustez y los patrones climáticos del Parque Nacional Kruger influyen en el rendimiento de cualquier tecnología. Muchas de las que se han probado en el parque en ocasiones no han sido capaces de soportar algunos de estos elementos”, explica a MateriaIke Phaahla, portavoz de los parques. En 2016, mientras estuvo en marcha el programa de drones, se detuvo en el Kruger a 417 furtivos; ni uno gracias a los aparatos voladores.
Sin embargo, Matjekane no cierra la puerta del todo: “Fue un experimento. Si pueden mejorar y cumplir con nuestros requisitos, los usaremos”. Desde UDS se defienden asegurando que, al menos, su mera presencia disuadía a los cazadores. Consultado por Materia, el codirector de la empresa, Otto Werdmuller Von Elgg, se mostró confuso y aseguró que pedirá explicaciones a SANParks esta semana. Hace unas semanas, reconocía en The New York Times que solo habían divisado furtivos un puñado de veces, sin detenciones, y culpaba al parque de no darles apoyo.
Los drones usan cámaras térmicas que se confunden con animales y las rocas que desprenden calor por las altas temperaturas del Kruger
En ese mismo reportaje, otros especialistas insistían en que los drones son una tecnología que se encuentra en fase de desarrollo, y que hacer experimentos “no le sirve al rinoceronte”, ya que se siguen matando más de tres al día desde hace un lustro, 1.054 el año pasado, 662 en el Kruger. “Si bien las intervenciones de estilo militar pueden proporcionar victorias a corto plazo, estas vienen con costos financieros y socioeconómicos a largo plazo tanto para las personas que viven alrededor de áreas protegidas como para otros esfuerzos de conservación”, aseguró Jo Shaw, responsable del programa de rinocerontes de WWF en Sudáfrica, al conocer las últimas cifras de animales cazados.
MEDIDAS DESESPERADAS

El kilo de cuerno de rinoceronte puede valer en el mercado negro unos60.000 dólares(56.000 euros), lo que lo convierte en un bien muy preciado por los criminales. Eso provocó que el pasado 7 de marzo unos asaltantes arrancaran el suyo a un rinoceronte de un pequeño zoo de las afueras de París, muy lejos de los entornos africanos en los que se mueven los furtivos. Le pegaron tres tiros en la cabeza y le cortaron el cuerno con una motosierra. Dos semanas después, un zoo en Dvur Kralove (República Checa) decidió cortar los cuernos de sus 18 rinocerontes de forma preventiva (en la imagen): “Ha sido una decisión muy difícil, pero el riesgo de verlos muertos es muy alto y preferimos priorizar su seguridad”, declaró Premysl Rabas, director del zoo. “No podemos ganar la lucha contra la caza furtiva sin atender la demanda de cuerno de rinoceronte ilícito. La falta de una acción global para controlar el tráfico transnacional de vida silvestre está haciendo fracasar a las personas que protegen a los rinocerontes”, denuncia Margaret Kinnaird, líder de práctica de vida silvestre para WWF.








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