Un campesino peruano pleitea contra una eléctrica en Alemania por el cambio climático
Un campesino peruano pleitea contra una eléctrica en Alemania por el cambio climático

El agricultor peruano Saúl Luciano Lliuya espera al inicio de su juicio contra la compañía energética alemana RWE en el Tribunal Supremo Regional de Hamm (Alemania).
La lucha de Saúl Luciano Lliuya es la de David contra Goliat. La de un campesino de los Andes peruanos contra una gran compañía eléctrica alemana. Pero es sobre todo, la vivencia de un habitante del planeta más al que el cambio climático amenaza su modo de vida y que ha acabado convertido en un referente de la llamada justicia climática. Lliuya ha comparecido este lunes ante la corte de Hamm, en el noroeste de Alemania, donde ha logrado superar un nuevo escalón judicial en busca de compensación por parte de un gran emisor de gases contaminantes, para paliar los estragos que el calentamiento del planeta está causando en su valle.
“Es un precedente muy importante”, estima Noah Walker, un antropólogo que ha viajado con Lliuya desde Perú para asesorarle y que se muestra optimista ante lo que considera un revés judicial para la compañía en un caso que dura ya dos años, apadrinado por Germanwatch, una ONG alemana. Si en la primera instancia, un tribunal de Essen desestimó la demanda, ahora, en la fase de apelación, los jueces han decidido de momento seguir adelante con el proceso. Walker reconoce sin embargo que la fase de pruebas va a ser complicada y que serán peritos independientes como geólogos y científicos climáticos los que tengan que desplazarse hasta Huaraz para hacer las mediciones.
Causa-efecto
Desde RWE, la gran eléctrica alemana, un portavoz explica que ellos no dudan de que “el cambio climático es una realidad contra la que luchamos” y de que “el señor Luciano está sufriendo a causa de ello”, pero también cree el representante de RWE Guido Steffen que “el cambio climático es un fenómeno demasiado complejo, que depende de muchos factores como para encontrar una causa-efecto con una sola empresa”. “Todos contribuimos a las emisiones y eso supondría que todos podríamos acusar a todos. A una aerolínea, a una empresa de transportes…”.
A dos horas en coche de la sala en la que Lliuya defendía su caso, representantes del mundo entero se reunían en Bonn en la conferencia del clima de Naciones Unidas que pretende sentar las bases para aplicar el Acuerdo de París de lucha contra el cambio climático. Allí, por la vía política reman en la misma dirección que el campesino peruano para buscar soluciones, pero también para convencer a los inconvencibles de que la pasividad no es una opción. “Yo lo que quiero es que se frene el cambio climático”, concluye Lliuya.

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