La Eurozona aplaza la decisión para salvar a Grecia
La Eurozona aplaza la decisión para salvar a Grecia

Ciudadanos alzan sus manos durante una protesta en la plaza Syntagma, frente al Parlamento griego, este domingo en Atenas. Foto: Alexandros Vlachos / EFE
Efe. Luxemburgo/Atenas.- Los ministros de Finanzas de la zona euro concluyeron en la madrugada de este lunes sin acuerdo la reunión destinada a desbloquear el quinto tramo del rescate a Grecia, que tendrá que esperar hasta julio para recibir el sí de sus socios sobre los 12.000 millones de euros.
“Ha sido imposible tomar una decisión hoy sobre el desembolso”, dijo el ministro belga de Finanzas, Didier Reynders, en declaraciones a la prensa al término de la reunión del Eurogrupo, que concluyó de madrugada, tras 7 horas de negociaciones y una conferencia telefónica del G7 (Canadá, Francia, Alemania, Italia, Japón, Gran Bretaña y EEUU) en medio.
“Necesitamos primero una clara decisión por parte del Parlamento griego (de confianza en el Gobierno griego y de apoyo al programa de ayuda). A principios de julio decidiremos y organizaremos el desembolso a mediados de julio”, explicó.
“No me puedo imaginar un segundo que nos podamos comprometer a financiar” a Grecia sin contar con un compromiso de las autoridades griegas con el programa, dijo por su parte el presidente del Eurogrupo, Jean-Claude Juncker, al término de la reunión.
“Habrá un voto de confianza en el Parlamento griego pedido por el primer ministro griego (el martes). Habrá que esperar a ese resultado y después habrá que esperar el voto final sobre el programa sobre el que Grecia se ha comprometido con las socios europeos e internacionales”. dio Juncker.
Esta segunda exigencia es una evidencia, pero como el voto se ha fijado parlamentariamente a finales de junio, debemos evidentemente esperar a ese voto”, añadió.
El comunicado consensuado por los ministros insiste en la necesidad de alcanzar un acuerdo entre las distintas fuerzas políticas helenas sobre las reformas económicas exigidas por las instituciones internacionales a cambio del dinero.
“Dado el alcance, magnitud y naturaleza de las reformas requeridas en Grecia, la unidad nacional es un requisito previo para el éxito”, dice el texto.
En este sentido, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, reiteró hoy en el Parlamento griego su mensaje de unidad y recalcó que las duras medidas de ahorro son la única manera de garantizar la liquidez del Estado.
La ministra española de Economía y Finanzas, Elena Salgado, consideró que “hubiera sido deseable que (el dinero) estuviera hoy” pero explicó que a su juicio tenerlo listo en julio es suficiente. “Lo ha dicho el FMI y nosotros también”, recalcó.
De acuerdo con los ministros, deben cumplirse tres condiciones antes de ese desembolso: la aprobación por parte del Parlamento griego tanto del programa asociado a la ayuda como que el Gobierno, avance en la definición del plan de rescate a largo plazo como pide el Fondo Monetario Internacional (FMI) y definir con más concreción el papel del sector privado en un segundo programa de ayuda.
Tanto Reynders como Juncker, aseguraron que en la reunión de hoy los ministros han avanzado en las negociaciones sobre la implicación del sector privado en un segundo rescate.
Ha habido “un progreso muy neto” respecto a las últimas semanas pues el Eurogrupo ha aceptado el acuerdo franco-alemán de optar por una participación voluntaria, dijo Juncker.
De hecho, el comunicado aprobado por los ministros explica que “se buscará la participación del sector privado” de manera que los acreedores griegos suscriban “de manera informal y voluntaria” nueva deuda del país según vaya venciendo la que tienen en cartera.
Esa aportación deberá suponer “una reducción sustancial de la financiación anual requerida en el programa, a la vez que se evita un impago selectivo para Grecia”, reza el texto.
Los ministros no mencionaron la cifra que alcanzará el segundo rescate, aunque se especula con que serían 110.000 millones de euros, importe que Papandréu mencionó al decir en Atenas que el nuevo programa alcanzará una cifra similar al puesto en marcha en mayo del año pasado, que ascendió a ese monto.
Referéndum en otoño
Por otra parte, y en una medida destinada a templar el descontento en la calle, el primer ministro griego, Yorgos Papandréu, anunció este domingo que convocará un referéndum en otoño para introducir cambios en el sistema político y administrativo del país, al borde de la quiebra por su abultada deuda.
Papandréu está dispuesto a presentar en una consulta popular unos cambios que hoy calificó en el Parlamento como “necesarios para terminar con las raíces de los problemas que trajeron la crisis a Grecia”.
El primer ministro informó de que nombrará a un equipo de 20 a 25 asesores de todos los sectores para estudiar los cambios necesarios y “a continuación convocaré a un referéndum en otoño”.
El plebiscito abordará las medidas que estudiará el citado equipo, cuyo objetivo será corregir males como la corrupción, la evasión de impuestos, la fuga de capitales y los privilegios de los diputados y altos funcionarios.
Esos asuntos están precisamente en el centro de las críticas del movimiento griego de los “indignados”, que desde hace casi un mes protestan de forma pacífica a diario ante el Parlamento, y en otras muchas plazas, pidiendo que “se vayan los ladrones”.
De esta forma y después de haber tratado de imponer el orden en su partido con una remodelación del gabinete, Papandréu parece estar tratando de hacer un guiño a la calle para aplacar el descontento popular.
En su intervención parlamentaria de hoy reconoció que “el sentimiento de injusticia entre el pueblo (…) puede hacer explosionar todo el sistema político actual” debido a la creciente percepción de que la mayor parte de las medidas de austeridad las soportan quienes menos tienen.
El primer ministro reiteró en el hemiciclo, al inicio de un debate de tres días, previo a la votación de la moción de confianza, su mensaje de unidad y recalcó que las duras medidas de ahorro son la única manera de garantizar la liquidez del Estado.
“Si no cobramos el quinto tramo del rescate, de 12.000 millones de euros, nos quedaremos sin fondos pronto” y no se podrán pagar los sueldos ni las pensiones, subrayó.
Las nuevas medidas, con recortes en los salarios públicos y subidas de impuestos, además del despido de funcionarios, aumentará una cifra de desempleo ya situada en el 15,9 % y reducirá los ingresos estatales, que ya han sufrido un descenso de casi un 15 %, según los analistas.
“Ya era conocido hace un año”, afirmó, cuando Grecia recurrió a la ayuda del UE y del FMI, que el rescate de 110.000 millones de euros “no iba a ser suficiente”, por lo que se está negociando con los socios un nuevo rescate “similar”.
Papandréu subrayó que pese al éxito en la aplicación del primer plan de ajuste, que redujo el déficit del 15,4 % del PIB en 2009 al 10,5 % en 2010, “Greciano podrá regresar a los mercados financieros en 2012 para financiar su deuda”.
Ante esta situación y sin alternativas a los recortes para evitar la quiebra, reiteró a la oposición la necesidad de buscar un consenso, y apeló a sus correligionarios a refrendar las medidas de ahorro y privatizaciones por valor de 78.000 millones de euros hasta 2015.
“Debemos ser nosotros los que hagamos los cambios. No podemos esperar que nuestros socios nos presten de sus bolsillos si no estamos dispuestos a poner orden en nuestra casa”, aseguró Papandréu.
En caso de pasar el voto de confianza, Papandréu se enfrenta a un segundo reto de mayor calado, conseguir que su formación socialista, con una estrecha mayoría en el Parlamento, apruebe la nueva oleada de medidas que incluyen despidos, cierre de empresas estatales, incremento de impuestos y la reducción de salarios y pensiones.
La semana pasada su grupo parlamentario amenazó con no aprobar esas medidas “antisociales” y pidió explicaciones por el fracaso de la austeridad aplicada en 2010 para recortar los gastos del Estado.
Por su parte, el nuevo ministro de Finanzas, Evangelos Venizelos, que sustituyó al impopular Yorgos Papacontantínu, se refirió en un entrevista en el dominical “To Vima” a la necesidad de “un reparto más justo del peso de las medidas.”
“La prioridad inmediata del Gobierno es la de hacer mas evidente el reparto justo de la carga”, dijo Venizelos.
