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  • October 10, 2014 , 12:01am

HABLEMOS DE CINE

HABLEMOS DE CINE

Robert Gustafsson en THE 100-YEAR OLD MAN WHO CLIMBED OUT THE WINDOW AND DISAPEARED

Robert Gustafsson en THE 100-YEAR OLD MAN WHO CLIMBED OUT THE WINDOW AND DISAPEARED

Por Jorge Gutman
 
Considerando que la película que aquí se comenta ha sido la de mayor repercusión popular en Suecia, su país de origen, surge la reflexión sobre cómo las diferentes condiciones culturales pueden influir en su valoración. Eso viene al caso porque el humor escandinavo de este film, puede que no sea percibido del mismo modo en América del Norte. Sin entrar a considerar el best seller sueco de Jonas Jonasson en el que El Anciano de 100 años que Saltó por la Ventana y Desapareció está basado, lo cierto es que tal como está expuesto en la pantalla en la adaptación realizada por el realizador Felix Herngren conjuntamente con el guionista Hans Ingemansson, lo que se aprecia es una comedia moderada con algunos momentos bien logrados pero sin reflejar el desenfado o el encanto que en principio debería tener.
Su protagonista es Allan Karisson, un experto dinamitero en su juventud, quien es uno de los pocos mortales que llega a cumplir 100 años de existencia conservando aún el dinamismo y entusiasmo de vivir. Precisamente, el día de su centenario logra escaparse de la residencia para ancianos donde habita saltando por la ventana, tal como su título lo indica, en procura de una libertad que le está faltando. Ya libre, se las ingenia para llegar a la estación local de autobuses, comprar un pasaje para alejarse de la ciudad y desaparecer, no sin antes apoderarse sin saberlo de una maleta plena de dinero en su interior. De allí en más comienza su gran aventura donde tratará de ser localizado por un inspector policial no muy eficiente, a la vez que perseguido por parte de unos mafiosos que quieren recuperar la valija sustraída. Las peripecias que atraviesa Allen, acompañado de ciertos personajes excéntricos que se le unen en la ruta –con un elefante incluido-, originan una comedia disparatada y absurda que evidentemente está distanciada de cualquier realidad.
Los momentos más interesantes de la trama se presentan a través de los recuerdos de Allan sobre acontecimientos históricos que le tocó vivir a lo largo del siglo pasado y que marcaron su existencia de modo singular. Entre algunas figuras políticas que llegó a conocer se encuentra la de Franco durante su paso por España durante la guerra civil y con quien mantiene una amable relación; alterna con el vicepresidente Truman; logra atraer la atención de Stalin al saberlo partícipe de la invención de la bomba atómica, aunque termina irritándolo cuando se entera que mantuvo buenas migas con Franco enviándolo como castigo a Gulag para realizar trabajos forzados con el inepto hermano de Albert Einstein; incursiona en Francia durante la cadena de protestas que tuvo lugar en Francia en mayo de 1968, para finalmente entrecruzarse con Reagan y Gorbachev.
El relato trae reminiscencias de The Grand Budapest Hotel de Wes Anderson juzgado este año que además de transcurrir entre presente y pasado también hace referencia a episodios vividos por sus protagonistas en Europa durante el mismo período; sin embargo, en la realización de Herngren no están presentes el espíritu lúdico, la remarcable ironía, excelentes diálogos, fascinante delirio y la indiscutida riqueza visual de la encantadora comedia de Anderson. Hay ciertamente situaciones que despiertan carcajadas con su humor irreverente (los bailes de Franco y de Stalin), pero son las menos y en muchos casos carecen de la sutileza necesaria para que realmente la intriga del film llegue a seducir. Eso puede ser atribuido a un guión no muy satisfactorio así como a una duración excesiva donde el relato se torna repetitivo.
Lo más remarcable de esta película es la notable interpretación de Robert Gustafsson que a pesar de ser un actor muy popular en Suecia, es desconocido en Canadá. Con sus 49 años de edad, gracias a un excelente trabajo de maquillaje brinda la apariencia física del personaje central durante diferentes etapas de su vida y especialmente como anciano; en tal sentido, transmite muy bien la humanidad de un hombre imperturbable de la realidad que lo rodea y dispuesto a hacer lo que desea.
Conclusión: La vida fantasiosa de un individuo centenario en una comedia de humor sueco que podrá satisfacer a una audiencia capaz de apreciarlo.
Steve Carell en ALEXANDER AND THE TERRIBLE, HORRIBLE, NO GOOD, VERY BAD DAY

Steve Carell en ALEXANDER AND THE TERRIBLE, HORRIBLE, NO GOOD, VERY BAD DAY

 
ALEXANDER AND THE TERRIBLE, HORRIBLE, NO GOOD, VERY BAD DAY. Estados Unidos, 2014. Un film de Miguel Arteta
No siempre la adaptación de libros populares alcanza a transmitir satisfactoriamente su contenido en su traslado al cine; afortunadamente ese no es el caso del libro de Judith Viorst que dedicado al público infantil logró inmensa repercusión popular desde su aparición en 1972 con varios millones de copias vendidas. Ahora, tanto el sector al cual va dirigido como así también los adultos pueden disfrutar de una película que, aunque absolutamente inofensiva, simple y directa, cumple su objetivo de entretener.
Teniendo en cuenta que el cuento no contiene más que 32 páginas, el film podría acomodarse a un cortometraje, sin embargo la adaptación realizada por el guionista Rob Lieber ha permitido que su metraje se haya extendido razonablemente a 80 minutos.
El relato se desarrolla en el transcurso de dos días donde en el primero de ellos Alexander (Ed Oxenbould), el tercero de los 4 hijos de la familia integrada por su padre Ben (Steve Carell), madre Kelly (Jennifer Garner), sus dos hermanos adolescentes Anthony (Dylan Minnette), Emily (Kerris Dorsey) y el bebe Trevor de escasos meses, se siente un poco de lado al ver que a los suyos todo les sale bien, cosa que no ocurre con él; eso se debe en parte porque un compañero de la escuela está por realizar una fiesta justo en el mismo día en que pensaba reunir a sus amiguitos para celebrar su duodécimo cumpleaños.
En todo caso, el terrible, horrible y no muy buen día acontece al día siguiente desde el preciso momento en que se despierta y una sucesión de pequeños accidentes le acontecen. Sin embargo, eso no solo le ocurre a él sino a todos los miembros de la familia. Así su madre se apresura para llegar a su trabajo en una importante editorial en la cual debe supervisar un evento en el que las cosas no resultan de acuerdo a lo planeado por un error cometido en la edición de un cuento infantil; su padre, que es un ingeniero desempleado, acude con su bebé a cuestas a una entrevista de trabajo para un puesto de diseñador de video juegos donde en principio los resultados de la misma son poco prometedoras para conseguir el empleo buscado; Anthony fracasa en el examen para lograr su licencia de conducir a fin de poder llevar en coche a su engreída amiga (Bella Thorne) a la ceremonia de graduados; por su parte, Emily deberá superar su resfrío para participar en la obra Peter Pan llevada a cabo en su escuela. A pesar de las calamidades y desastres que se suceden en este día atroz, se sabe de antemano que todos los problemas tendrán una positiva solución y es así que no causa sorpresa alguna comprobar que Alexandre pueda celebrar su cumpleaños en compañía de sus amiguitos en un clima de radiante felicidad.
Parte de lo que se presencia resulta poco plausible desde una visión realista, pero el relato es en esencia una fábula ingenua donde los acontecimientos “dramáticos” presentados son indoloros evitando crear preocupación a los padres sobre los que sus hijitos observan en la pantalla. Juzgado bajo esa óptica queda como balance un cuento inocente donde el director Miguel Arteta ha sabido imprimirle la energía y fluidez necesaria para que su visión resulte amena.
El film cuenta con un elenco homogéneo que sin desplegar histrionismo alguno cada uno de los actores cumple satisfactoriamente con los roles asignados. Como sorpresa, se aprecia la participación del veterano comediante Dick Van Dyke en una de las escenas del relato interpretándose a sí mismo; eso trae una dosis de nostalgia para el público que tuvo oportunidad de apreciarlo en su época de auge, sobre todo en la comedia musical Mary Poppins.(1964)
Conclusión: Un apacible entretenimiento familiar
Reese Witherspoon y Ger Duany en THE GOOD LIE

Reese Witherspoon y Ger Duany en THE GOOD LIE

 
THE GOOD LIE. Estados Unidos, 2014. Un film de Philippe Falardeau
El director canadiense Philippe Falardeau quien con enorme sensibilidad brindara hace tres años Monsieur Lazhar incursiona ahora en el cine de los Estados Unidos trayendo otro relato de gran humanidad. En este caso, el realizador optó por incursionar en la tragedia que azotó a Sudán durante la guerra tribal en la década del 80, con especial referencia a “los niños perdidos” que ha sido testimoniado en el excelente documental God Grew Tired of Us: The Story of Lost Boys of Sudan (1987). El interés del realizador ha sido narrar a través de un relato de ficción lo que aconteció con algunos de esos niños inocentes que vieron su familia e infancia destruida por estar sumidos involuntariamente en el horrendo conflicto bélico.
En forma sencilla pero efectiva, el guión de Margaret Nagle se basa en los eventos mencionados dramatizando la odisea de un grupo de chicos huérfanos de Sudán quienes en 1987 sufriendo hambre y miseria y frente al continuado ataque de soldados rebeldes, huyen de sus aldeas para buscar refugio en Kenya a través de una caminata de más de 1000 kilómetros sufriendo los avatares del cansancio físico que implica esa triste aventura más el impacto emocional de saberse acosados por ametralladoras asesinas. La acción se traslada a 2001 cuando algunos de esos refugiados, ya adolescentes, reciben la noticia de que se les ofrece la oportunidad de trasladarse a los Estados Unidos para radicarse allí. Ellos son Jeremiah (Ger Duany), Paul (Emmanuel Jal), Mamere (Arnold Oceng) y su hermana Abital (Kuoth Wiel). Al momento de arribar al aeropuerto Kennedy de Nueva York, se les comunica que los muchachos serán enviados a Kansas City en tanto que Abital vivirá en Boston en el hogar de una familia que aceptó darle acogida; esa separación producirá una gran pesadumbre entre los integrantes del grupo.
De allí en más el relato se concentra en Paul, Mamere y Jeremiah a partir del momento en que son recibidos en Missouri por Carrie (Reese Witherspoon) quien desempeñándose en una agencia de empleos tiene como misión de conseguirles trabajo.
La adaptación a las nuevas condiciones de vida no será fácil en la medida que la tierra americana producirá como es natural una fuerte colisión cultural para estos jóvenes al vivir en un medio social mucho más avanzado que el del cual provienen y que obviamente produce algunos momentos de franco humor.
Así como en Monsieur Lazhar Falardeau retrató muy bien la experiencia de un inmigrante en Quebec, nuevamente aquí logra infundir emoción en la saga de los expatriados refugiados quienes a pesar de experimentar un nivel de vida mucho más elevado del que estaban acostumbrados no pueden olvidar sus raíces así como algunos recuerdos vividos en el pasado.
Sin entrar en mayores detalles de lo que acontece en el resto del film, se puede adelantar que en todo momento su relato destila el profundo amor fraternal que reina en el grupo, a pesar de algunos pequeños sinsabores, y sobre todo el enorme sentido de familia heredado de sus padres. Precisamente, eso se destaca fundamentalmente en el personaje de Mamere, capaz de realizar un sacrificio encomiable que destaca sus altos valores humanos.
Falardeau ofrece un film de gran inspiración donde el público logra un sentimiento de empatía tanto con los personajes como con sus protagonistas; en tal sentido cabe señalar que la mayoría de sus actores están ligados profundamente con Sudán dado que se trata de actores no profesionales donde algunos de ellos son hijos de refugiados sudaneses y otros tuvieron participación como “niños soldados” según lo que se da a conocer en los créditos finales. De allí que no resulta sorprendente que todos ellos se desempeñen con máxima naturalidad lo que otorga gran autenticidad a lo que se está exhibiendo al punto tal de creer que se trata de un documental antes que un relato de ficción.
Conclusión: Una dramática historia de supervivencia en un film profundamente humano

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