Couillard apoya el término “genocidio cultural” para escuelas residenciales
Couillard apoya el término “genocidio cultural” para escuelas residenciales
MONTREAL.- Philippe Couillard expresó su acuerdo con el uso del término “genocidio cultural” para referirse al sistema de escuelas residenciales de Canadá, en respuesta a la publicación de un informe de la Comisión Verdad y Reconciliación.
En resumen, el tan esperado informe condena los más de 100 años de la política aborigen de Canadá, señalando que “el establecimiento y el funcionamiento de las escuelas residenciales fueron un elemento central de esta política, que pudo haber sido mejor descrita como genocidio cultural”.
Mientras el Premier de Quebec no entró en detalles, expresó la necesidad de una revisión de la relación con los pueblos aborígenes.
Hizo hincapié en la importancia de las comunidades aborígenes para ayudar a desarrollar la economía de la provincia.
El informe incluye 96 recomendaciones para avanzar hacia la reconciliación de Canadá con sus Primeras Naciones.
Estas conclusiones contemplan no solo los distintos niveles de gobierno, sino a las escuelas, sociedades, iglesias y gobiernos aborígenes.
El Primer Ministro, Stephen Harper, no se ha comprometido a dar seguimiento a las recomendaciones.
Durante el período de preguntas, Harper reiteró el apoyo de su gobierno a los pueblos aborígenes, haciendo referencia al financiamiento establecido en el recién presupuesto y las inversiones para las Primeras Naciones.
La oposición lo afrontó con los resultados del informe.
Los miembros del NDP, incluyendo líder de la oposición Tom Mulcair, cuestionó a Harper reiteradamente sobre si el gobierno adoptaría plenamente la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas, que los miembros de la comisión llamaron “el marco para la reconciliación”.
“Canadá es uno de los pocos países en el mundo donde se reconocen los derechos de los aborígenes y de tratados, y esa es una de las razones por las que el gobierno acepta la declaración de la ONU como un documento de aspiraciones”, dijo.
La declaración describe los estándares mínimos de derechos humanos para los pueblos indígenas. Canadá votó en contra cuando fue aceptado por la ONU en 2007, junto con Australia, Nueva Zelanda y Estados Unidos. Los países argumentaron que sus respectivas soberanías serían socavadas.
El Presidente de la Comisión, Murray Sinclair, dijo que no le importaba la caracterización que hace el gobierno de la declaración. “Debe ser un documento de aspiraciones”.
Sinclair expresó preocupación por la resistencia del gobierno a la adopción de la Declaración de las Naciones Unidas sobre los Derechos de los Pueblos Indígenas.



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