Se complica la negociación de la deuda
Se complica la negociación de la deuda

Casa Rosada, sede del gobierno argentino.
Un grupo de bonistas plantea exigencias muy duras
BUENOS AIRES, 18 JUN – Uno de los grupos de acreedores de la deuda externa en moneda extranjera de Argentina rechaza la propuesta del gobierno y amenaza con ir a los tribunales de Estados Unidos, lo que complica la delicada situación económica y social del país sudamericano, encima en el peor momento de la pandemia.
La gravedad de la situación quedó reflejada en la reunión de urgencia mantenida anoche por el presidente Alberto Fernández y el ministro de Economía, Martín Guzmán, que llevó al diseño de una nueva estrategia frente a los bonistas.
Anoche, el gobierno argentino y los acreedores acordaron levantar la confidencialidad que rige en las negociaciones para reestructurar deuda emitida bajo legislación extranjera por 66.300 millones de dólares.
“A pesar de los esfuerzos realizados por el gobierno, continúa existiendo una diferencia” entre lo que puede dar Argentina en estos momentos y lo que pretenden los acreedores, dijeron a la agencia estatal Télam fuentes oficiales.
Si bien un grupo de bonistas se orientan a aceptar la propuesta de Buenos Aires, el sector más duro, que lideran BlackRock y Monarch, la rechazan.
El primero de ello emitió anoche un feroz comunicado que amenaza con una eventual denuncia por default contra la Argentina. Ese mensaje lleva la firma de Larry Fink, CEO de BlackRock.
Fink es un amigo personal del presidente estadounidense Donald Trump, que, según la prensa especializada de Wall Street, suele compartir encuentros con Steven Mnuchin, secretario del Tesoro de Estados Unidos, un engranaje de influencia en el sistema financiero global.
Días atrás el presidente argentino solicitó a su colega mexicano, Andrés Manuel López Obrador, que abriera un canal alternativo con Fink, pero de nada sirvió, como tampoco otras negociaciones paralelas llevadas a cabo por funcionarios argentinos.
“No era solamente una diferencia económica o financiera.
Había ausencia de empatía, y esa falencia psicológica -clave en cualquier negociación- conspiró contra los resultados que buscaban Fink y Alberto Fernández”, indicó el portal argentino Infobae.
La ofuscación del gobierno, reveló hoy a ANSA una fuente cercana a la negociación, es que “luego de avances en la negociación de la deuda, algunos bonistas están exigiendo ahora cláusulas legales, que en su momento exigieron a los llamados fondos buitres y que hundieron a la Argentina” El gobierno argentino sostiene que los planteos del ala dura de los bonistas están por encima de los criterios de sustentabilidad recomendados por el Fondo Monetario Internacional (FMI).
La estrategia de Buenos Aires parte de un supuesto inamovible: la oferta final del gobierno está apoyada en un bono de 49.90 dólares de Valor Presente Neto (NPV), el pago hacia adelante del capital y de los intereses devengados de los títulos, que vencerán durante este año.
Además, contempla un cupón atado a la evolución de las exportaciones que se liquidaría entre 2026 y 2046.
Los acreedores privados más duros exigen un bono de 53 a 55 dólares de Valor Presente Neto (NPV), un cupón vinculado al crecimiento del Producto Bruto Interno (PBI) monitoreado bajo el artículo IV del FMI, y la exigencia de insertar en los nuevos títulos ciertas Cláusulas de Acción Colectivas (conocidas como CAC’s).
Esas cláusulas se establecieron en 2005 y diez años más tarde, luego de sufrirlas Argentina entre otros países, fueron repudiadas por el sistema financiero global.
Argentina se mantiene firme en su oferta de 49,90 dólares de NPV por bono y en el ministerio de Economía, junto al presidente Fernández, enfilan a tres posiblse alternativas.
A) hacer oficial la oferta o sea registrar la propuesta oficial ante la Comisión de Bolsa y Valores de Estados Unidos (SEC) y correr el riesgo de tener escasa adhesión como ya sucedió en mayo. B) no presentar ninguna oferta y levantar la propuesta que ya está registrada en la SEC. Y C) cerrar la oferta vigente y ejecutar el canje con los bonistas que ya entraron.
Inevitablemente, las tres opciones ponen a la Argentina cerca de los tribunales de Manhattan. El plazo de negociación caduca el próximo 22 de junio.
La prensa argentina especula hoy que el presidente Fernández podría entrar en escena y él mismo sentarse con los bonitas y liderar un nuevo diálogo. Pero algunas analistas ven eso como una alternativa “impensada”.
Argentina ya modificó su oferta inicial y en la última enmienda con una reducción del período de gracia de tres años a dos entre otras cuestiones.
“Yo quiero ser optimista. Todos queremos evitar el default.
La Argentina está haciendo un esfuerzo enorme tratando de hacer una oferta que también atienda el reclamo de los acreedores. La reestructuración de esta deuda es complejísima”, dijo Fernández días atrás.

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