CRÓNICAS: Artimañas Petroleras
CRÓNICAS: Artimañas Petroleras
Por: Lucía P. de García
Toronto.- Igual a ciertos ilegales que llegan a Estados Unidos, Donald Trump ingresó a Venezuela en forma ilegal. Mientras aquellos lo hacen para mejorar su vida con trabajo, pago de impuestos, realizar las labores más duras en el campo o en las ciudades estadounidenses, él lo hizo para obtener más petróleo. No necesitaba ostentar su poder bélico en la operación relámpago “Resolución Absoluta”, bastaban negociaciones justas, caballerosas y simples como acordar el precio y cancelarlo.
Las artimañas petroleras iniciaron en agosto 2025. Trump envió al Caribe sur, frente a Venezuela, tres buques de guerra, un submarino de propulsión nuclear con misiles y 4.500 efectivos de marina, aeronaves que hundieron pequeñas embarcaciones y abatieron a sus tripulantes, calificándolos de narcotraficantes o miembros de cárteles que con drogas y fentanilo incrementan la violencia en las calles estadounidenses. Indicó que el propio gobernante venezolano, Nicolás Maduro, dirigía el Cártel de los Soles, por lo que usaría la fuerza militar para terminar con tales organizaciones. Y no tuvo reparos para apoderarse de dos navíos con su tripulación y carga de millones de barriles de petróleo, que en diciembre los estaba exportando Venezuela.
Maduro respondió que nada tenía que ver con los cárteles, y si su país era atacado movilizaría a más de cuatro millones de soldados para enfrentar “a la mayor amenaza que se ha visto en nuestro continente en los últimos 100 años”.
En Estados Unidos, organizaciones y expertos en guerra pidieron al Congreso que pare tal despropósito, en tanto el mandatario traía del pasado la Doctrina Monroe para imponerla en América Latina y subyugar al continente. Tras declararse dueño del petróleo venezolano acusó al país de haberle robado “suelos y tierras”, proclamó su derecho a recuperarlos y olvidó que la nacionalización petrolera en América del Sur se dio en los años setenta, con indemnización a las empresas extranjeras.
Todo esto ocurría mientras avanzaba el caso Epstein, pedofilia que involucra al mandatario y otras personalidades, por lo que se creía que lo de Venezuela sólo se trataba de una estrategia para desviar la atención. No fueron fanfarroneadas.
En la madrugada del 3 de enero 2026, 150 aviones de combate atacaron el sistema de comunicaciones, de defensa aérea, destruyeron radares. El ruido despertó a Caracas. En varias zonas se desplegaron vehículos militares; se produjeron incendios y daños en instalaciones y aeropuerto militar, el vallado de la base aérea, la autopista adjunta, barrios, un hospital; en un centro de distribución de salud en La Guardia se destruyeron medicamentos. A la vez, Maduro dispuso implementar el “Estado de Conmoción Exterior” e iniciar la legítima defensa de su país. El decreto fue transmitido en la televisión estatal citando el artículo 51 de la Carta de Naciones Unidas.
Se dice que en el lugar donde estaban Nicolás Maduro y su esposa Cilia Flores se produjo un apagón que permitió el ingreso de Delta Force y su enfrentamiento con 32 escoltas cubanos, quienes fallecieron al tratar de impedir que los esposos fueran detenidos y trasladados a Estados Unidos. Cuando el día llegó encontró más de 100 muertos en Venezuela, y, a la pareja, lista para afrontar lo incierto en Nueva York.
Comprobando que el abuso de Trump crece porque nadie le frena y heridos en su ser latinoamericano, muchos se preguntaban ¿Por qué Estados Unidos arremete contra la soberanía de nuestros países debido al uso de drogas de SUS habitantes, incentivados por ignotos cárteles estadounidenses? ¿Por qué no combate a ese enemigo con los soldados de los recintos militares de su propio territorio?
Mientras el mundo entraba en estupor y Venezuela estaba en shock, en Caracas algunos festejaban el secuestro, otros lamentaban lo ocurrido. Igual se comportaban los venezolanos residentes en diferentes países. Todos ejercían su pleno derecho.
América Latina guardó silencio. Luciendo dignidad, repudiaron el suceso los gobernantes de Brasil, Chile, Colombia, Cuba, México, Uruguay. También España.
Trump entregó la Presidencia de Venezuela a la vicepresidenta Delcy Rodríguez, abogada en derecho económico internacional; alta formación académica y visión política y diplomática en Europa; presidenta de la Asamblea Constituyente; directora del Banco Central; Ministra del Petróleo y otros altos cargos con Hugo Chávez y Nicolás Maduro. También ha sido sancionada por varios países, entre ellos Canadá, por haber socavado la democracia.
Delcy se posesionó el 4 de enero, bajo la advertencia de Trump que de no cumplir sus indicaciones tendría un fin peor que el de Maduro. Tras ratificar a los mismos ministros y miembros de las Fuerzas Militares decretó una semana de duelo por los muertos en la incursión estadounidense, liberó a todos los presos políticos y extranjeros, convocó al país a la unidad y tranquilidad, mientras miles de personas salieron a las calles para exigir la liberación demandatario a coro “¡Maduro aguanta, Venezuela se levanta!”
Sobre Corina Machado, que al parecer esperaba asumir el cargo, Donald Trump dijo que no la escogió “porque no cuenta con el apoyo de la gente”.
En Nueva York, Nicolás Maduro y Cilia Flores fueron presentados ante la Corte Federal, donde en español ratificaron su identidad y su inocencia. Maduro dijo “Fui capturado en mi casa en Caracas, Venezuela. Sigo siendo el presidente de mi país”. Cilia expresó “Soy primera dama de la República de Venezuela”. Se conoce que ella no debía ser detenida pero insistió en acompañar a su marido. Los dos mostraban señales de maltrato físico, por lo que sus abogados pidieron una evaluación médica.
La segunda audiencia está programada para el 17 de marzo. Se les imputó cuatro cargos: conspiración para narcoterrorismo; importe de cocaína; posesión de ametralladoras y dispositivos destructivos; utilizar el Estado, instituciones civiles, militares y diplomáticas para facilitar la producción, protección y envío de cocaína a Estados Unidos en alianza con organizaciones criminales y los grupos terroristas FARC, ELN, Zetas, Cártel de Sinaloa, Cártel de los Soles, Tren de Aragua.
De éste se dice que es un invento; en cuanto al Cártel de los Soles, The New York Times publicó que el Departamento de Justicia de Estados Unidos eliminó las alusiones a ese Cártel por no existir. Sobre el secuestro de la esposa de Maduro, varios demócratas y republicanos señalaron que el hecho vulnera la Constitución estadounidense, por lo que “exigen una revisión pública y exhaustiva de las acciones de los funcionarios estadounidenses involucrados”.
A iniciativa del presidente de Colombia Gustavo Petro, el apoyo de la presidenta de México Claudia Scheinbaum y del presidente de Brasil Luiz Inacio Lula da Silva, la Comunidad de Estados Latinoamericanos y Caribeños (CELAC) se reunió en forma virtual con representantes de los 33 países miembros para analizar la situación. Se evocó el Tratado de Tlatelolco que exalta la Paz y la Proscripción de Armas Nucleares en nuestra región; determina la solución pacífica de controversias; el diálogo y el multilateralismo; el respeto a la soberanía e integridad territorial; la no injerencia en asuntos internos de los Estados; el derecho de los pueblos a la autodeterminación. Se expresó profunda preocupación por el despliegue militar extra regional; se exigió la liberación inmediata e incondicional de Maduro y de su esposa; y se pidió apoyo a un Comunicado Oficial en pos de “un entorno seguro y un compromiso firme con la defensa de la paz, la estabilidad, la democracia y el desarrollo de toda la región”.
Firmaron 21 Estados. Se opusieron Argentina, Costa Rica, Ecuador, El Salvador, Guyana, Jamaica, Paraguay, Perú, Trinidad y Tobago. Javier Milei, Daniel Noboa y Nayib Bukele, gobernantes de Argentina, Ecuador y El Salvador respectivamente, celebraron la caída del “narcoterrorista” Nicolás Maduro. No hubo un comunicado.
Desde la eternidad los hacedores de nuestra Independencia se sintieron desolados. El gran Libertador Simón Bolívar repitió su famosa frase “He arado en el mar…”
La OEA y la ONU, como siempre, emitieron sus usuales exhortaciones. Aunque ya no tienen la relevancia de antes, algo queda de sus discursos y sus buenas intenciones…
En estos días, el Senado de Estados Unidos emitió una resolución aprobada por los partidos Demócrata y Republicano con 52 votos a favor y 47 en contra. Ésta señala que la operación de Trump viola la Constitución estadounidense, por lo que prohíbe el uso de la fuerza militar contra Venezuela sin la autorización expresa del Congreso.
Trump señaló que ingresará a México por tierra para “luchar contra los cárteles del narcotráfico que están en el poder del país”. Que irá por Colombia. El sábado decretó Emergencia Nacional para “cuidar” los ingresos petroleros de Venezuela. Ayer dijo: “entrar y destrozar” Cuba podría ser la única opción que queda para forzar un cambio” y sentenció “no habrá más petróleo ni dinero de Venezuela para Cuba ¡CERO!”
Cuánta razón tenía nuestro gran Libertador Simón Bolívar: “Los Estados Unidos parecen destinados por la Providencia a plagar la América de miserias en nombre de la Libertad”.

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