Julio Iglesias hace públicos mensajes de las mujeres que le acusan para tratar de desacreditarlas
Julio Iglesias hace públicos mensajes de las mujeres que le acusan para tratar de desacreditarlas

Foto archivo. Julio Iglesias durante un concierto en Austin (Texas), en 2014. Manuel Nauta (Corbis/Getty Images)
- Los acusados de violencia sexual desvían habitualmente el foco hacia sus víctimas como “arma defensiva”, explican dos expertas
Julio Iglesias ha publicado este jueves en su perfil de Instagram varios mensajes que supuestamente ha recibido desde WhatsApp de las trabajadoras que le han denunciado por agresión sexual, entre otros delitos. “La evidencia es clara: las comunicaciones de WhatsApp enviadas por las denunciantes durante el tiempo que trabajaron en mi casa y las comunicaciones después de irse demuestran que la información difundida carece de veracidad”, señala el cantante en un comunicado, que incluye capturas de pantalla de esos mensajes privados.
“Este es el único medio que me permite ejercer legítimamente mi derecho a la defensa y dejar constancia de la absoluta falsedad de los hechos denunciados”, ha afirmado el cantante después de que la Fiscalía española no le permitiera personarse en las diligencias preprocesales que se han abierto en este país (una especie de investigación previa de la Fiscalía para analizar si tiene competencias para asumir el caso y si existen indicios para querellarse). Algo que le habría permitido acceder al contenido de la denuncia.
No es extraño que los acusados de violencia sexual utilicen el argumento de que lo sucedido es responsabilidad de las denunciantes o de que estas mantienen una vida normal, como ocurrió en el caso de La Manada, la violación múltiple de una joven durante unos Sanfermines por la que el Tribunal Supremo condenó a 15 años de cárcel a los agresores. Uno de los cinco acusados encargó a un detective que repasara las redes de la víctima en los días posteriores a su denuncia. Llegó incluso a presentar un informe ante el juez que finalmente acabó retirándose. Se desvía así la mirada de los hechos denunciados hacia la actitud de las denunciantes, culpándolas a ellas. En este caso en concreto, se presentan mensajes con tono afectuoso con el objetivo de demostrar que este tipo de expresiones inhabilita la posibilidad de que se haya dado violencia.
El cantante, además, publica el nombre de las dos mujeres que remiten esos mensajes. La ley de enjuiciamiento criminal prohíbe en España la “divulgación o publicación de información de la identidad de las víctimas” de delitos de violencia sexual.
Aunque por lo pronto no hay ningún procedimiento judicial abierto en contra de Iglesias, tan solo las diligencias preprocesales de la Fiscalía. Soledad Murillo, experta en políticas de igualdad, explica que, en caso de que se abriera un proceso en su contra, “se le puede acusar de mala fe”. “Lo que ha querido es perjudicarlas revelando su identidad”, sostiene. Algo que, según alega, no implicaría penas ni sanciones, pero sí es “una baza más” para la defensa de las denunciantes.

Capturas de pantalla subidas por Julio Iglesias a sus redes sociales.
En uno de los mensajes que Iglesias atribuye a sus trabajadoras, del 20 de abril de 2021, se lee: “Profesor buenas noches, espero puedas dormir sin malestar, sueñes con los angelitos y puedas descansar, te quiero mucho y si necesitas algo de mí aquí estoy a tu entera disposición, gracias por tu paciencia y tus enseñanzas del día de hoy, todos los días a tu lado son valiosos para mí porque aprendo un poco más (añade un corazón) un beso y un abrazo! Feliz noche”.
En otro mensaje (1 de mayo de 2021) se lee: “Hola profesor!! Buenas tardes, me avisas cuando quieras que vaya para hacer los ejercicios”, y en otro enviado el 2 de mayo, esta persona le dice “Buenos días profesor! Espero que hayas tenido una muy buena noche, recuerda colocarte la faja postural.. un beso.. te veo en un rato”.
En uno más del 23 de septiembre de 2022, le desean “Feliz cumpleañooooosss Julitoooo!!! Querido profesor, que Dios te siga llenando de mucha salud para que puedas seguir gozando de esta hermosa vida, te mando un beso y un abrazo, TE QUIERO. siempre te recuerdo, con cariño. Atte, tu fisioterapeuta por siempre”. Y en otra captura publicada por el cantante, otra persona le dice que “Solo quiere saludarlo”, “mandarle un fuerte abrazo” y decirle que “le quiere mucho”. En otra, del 26 de marzo de 2023, consta: “Holaaa señor. Espero no molestarlo con mi breve mensaje. Solo es para saludarlo y mandarle un fuerte abrazo, estas demás decirle que lo quiero mucho y que estoy a la orden!”.
En su comunicado, el cantante asegura que “es muy grave que la mentira y la desinformación se utilicen como armas para atacar personas”. Por eso, justifica, adjunta “algunas de las comunicaciones de WhatsApp que ponen de manifiesto la incoherencia de las denuncias y la manipulación mediática” a la que está “siendo sometido”.
Las publicaciones de Iglesias llegan después de que la Fiscalía de la Audiencia Nacional haya rechazado por el momento la petición de su abogado de personarse en la investigación abierta después de que el pasado 5 de enero se recibiera una denuncia presentada por la organización internacional Women’s Link Worldwide en nombre de dos extrabajadoras del cantante. La organización considera que el cantante cometió los delitos de “trata de seres humanos con fines de imposición de trabajo forzado y servidumbre”, “contra la libertad y la indemnidad sexuales”, “acoso”, “lesiones y contra los derechos de los trabajadores”.
Los hechos denunciados ocurrieron supuestamente en 2021 en las residencias del artista en República Dominicana y Bahamas y afectan a una exempleada del hogar del cantante y a una fisioterapeuta, que han aportado ante el tribunal documentos laborales, fotografías, grabaciones, mensajes de Whatsapp o registros de llamadas para demostrar la veracidad de sus acusaciones, que incluyen agresiones sexuales, vejaciones y humillaciones laborales sistemáticas. Algunos de los mensajes publicados por Iglesias son posteriores, fechados en 2022 y 2023.
Acusaciones de vida normal
Es muy habitual que los acusados de violencia sexual —y sobre los que debe pesar la presunción de inocencia— apuesten por la estrategia de desviar el foco de los hechos denunciados a la actitud de la víctima, e incluso de tratar de demostrar que estas siguen una vida normal, como si eso fuera prueba de que no hay delito.

Capturas de pantalla subidas por Julio Iglesias a sus redes sociales.
La jurista feminista Altamira Gonzalo explica que esta es una “arma defensiva” que los acusados de agresión sexual usan “con un carácter muy general”. “Siempre ha sido la mujer la que me ha provocado, ha sido ella la que ha dado el primer paso. Yo no quería, pero ella se insinuó: siempre se intenta justificar la conducta de la mujer”, ejemplifica Gonzalo. Algo en lo que coincide Murillo: “Es la forma habitual de proceder de los agresores”.
Ambas feministas apuntan a que en este caso la relación laboral es un aspecto muy relevante. “Normalmente, los agresores buscan personas que tengan cierto grado de vulnerabilidad. Pero en el caso de la dependencia laboral, esa vulnerabilidad está per se incluida en esa relación de dependencia. Por lo tanto, quien tenga que juzgar estos hechos ha de tener muy en cuenta cómo esa relación de dependencia podría hacer explicable un cierto tono afectuoso o cariñoso”, afirma Gonzalo. Murillo es contundente: que haya una relación laboral “aumenta la cautividad” de las denunciantes.
Esta experta señala, por un lado, que las dos extrabajadoras son “absolutamente conscientes del poder que tiene [Iglesias], no solo en su casa, sino en relaciones con sus semejantes, que pueden ser empleadores”. Además de que “los abusos sexuales son como los maltratos” y las víctimas siempre quieren “evitar que las agresiones vayan a más”, de ahí que sea “muy común” que intenten un acercamiento con ellos, “sobre todo cuando media una relación laboral y de dependencia”. Y, por otro lado, Murillo explica que “las mujeres normalizan esas relaciones” y que “reconocerse como víctimas es un proceso largo”. E incluso cuando lo hacen, tardan “muchísimo en actuar”.
Gonzalo añade que, independientemente de los mensajes que puedan publicarse, es vital ir a la denuncia concreta. “Eso es tirar tiros fuera del campo. Porque lo que los tribunales tendrán que analizar son los hechos concretos denunciados y valorar si esos hechos son constitutivos o no de una sanción penal. Si esos acometimientos sexuales han sido consentidos o no. Y también tendrán que valorar cómo afecta la relación de dependencia laboral a la libertad de esa mujer”, expone. “Y la penosidad añadida que supone tener que aguantar ese hostigamiento o esa agresividad sexual además de tener que realizar su trabajo, y todo para poder cobrar un salario y poder vivir. Eso es lo esencial y no un mensaje que haya podido enviar una mujer o dos o tres”, sostiene la jurista.

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