La UE asegura estar “lista” para implementar el pacto comercial de Mercosur cuando los socios latinoamericanos empiecen a ratificarlo
La UE asegura estar “lista” para implementar el pacto comercial de Mercosur cuando los socios latinoamericanos empiecen a ratificarlo

Antonio Costa, presidente del Consejo Europeo, y Ursula von der Leyen en Bruselas (Bélgica), este jueves. Foto OLIVIER HOSLET (EFE)
- La directora de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, reconoce un “interés claro” de los Estados miembros a que el acuerdo se aplique “lo antes posible”
La Unión Europea estará “lista” para aplicar provisionalmente el acuerdo comercial con Mercosur cuando estos países empiecen a ratificar por su parte el tratado, ha asegurado la mandataria de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, en un intento de despejar las dudas y recelos que al otro lado del Atlántico ha provocado la votación en la Eurocámara a favor de enviar el texto al Tribunal de la UE (TJUE), una maniobra ampliamente considerada como dilatoria.
“Estaremos listos cuando ellos estén listos”, ha declarado Von der Leyen al término de una reunión extraordinaria de líderes de la UE convocados de urgencia la tarde del jueves en Bruselas para discutir “las relaciones transatlánticas” tras la crisis de Groenlandia.
Aunque no figuraba en el menú principal, el acuerdo de Mercosur, que recibió el impulso decisivo en Europa precisamente como respuesta a las amenazas arancelarias de Donald Trump, también fue tratado en la reunión a puerta cerrada organizada por el presidente del Consejo Europeo. En este foro, varios países dejaron claro su apoyo a una aplicación rápida.
Entre los líderes que se han posicionado a favor de la entrada inmediata del acuerdo comercial con Mercosur ha estado el presidente del Gobierno español, Pedro Sánchez. Él ha defendido “la puesta en marcha de las alianzas comerciales, empezando por la aplicación inmediata, aunque sea provisional, del acuerdo firmado con Mercosur”. El español ha unido así su voz a la del canciller alemán, Friedrich Merz, quien no ha dudado en criticar al Parlamento Europeo por su decisión del miércoles y reclamar la puesta en marcha del pacto comercial en cuanto sea posible. “Lamento que el Parlamento Europeo haya puesto otro obstáculo al Mercosur. Pero tengan la seguridad de que no nos detendrán. El acuerdo con el Mercosur es justo y equilibrado. No hay alternativa si queremos un mayor crecimiento en Europa”, dijo el alemán ya desde el Foro Económico de Davos, antes de embarcar rumbo a Bruselas.
Con menos contundencia, pero en la misma línea se han pronunciado los primeros ministros de Países Bajos, Dick Schoof -“creo que debería continuar”-, y el austriaco, Christian Stocker. Este último, pese a votar en contra en el Consejo hace una semana, ha señalado que le parece “una práctica habitual”.
Técnicamente, Von der Leyen no necesitaba de nuevo el visto bueno del Consejo Europeo, es decir, los jefes de Estado y Gobierno de los Estados miembros. Sí que precisa, en cambio, el del Consejo de la UE (representación de los países miembros de la UE, pero a un nivel inferior), que ya se lo dio. Eso es lo que ha explicado Costa, que los Ejecutivos de los países ya habían consentido a este paso la semana pasada, al mismo tiempo que le dieron a la Comisión el permiso para que firmara el acuerdo, algo que se realizó en una ceremonia en Asunción, Paraguay, el pasado sábado.
Pese a ello, en la comparecencia ante los medios la madrugada del jueves a este viernes, Costa formalizó públicamente este paso: “Invito a la Comisión a usar la decisión del Consejo para implementar la aplicación provisional del acuerdo Mercosur”, dijo ante Von der Leyen. Esta frase supone un aval claro.
Hay un motivo para ello: Bruselas es consciente de que el mayor obstáculo no es legal, sino político. Por un lado, conoce la creciente impaciencia de los países del Mercosur, partidarios de que entre en vigor lo antes posible. De hecho, Paraguay tiene previsto presentar la semana que viene el tratado ante la Comisión Permanente del Congreso, mientras que Argentina lo debatirá en sesiones extraordinarias en el Parlamento a partir de febrero. En Brasil y en Uruguay también se mantiene la voluntad de ratificar rápido el texto.
Pero el equilibrio político también pasa por no provocar la ira de la Eurocámara, algo que teme la Comisión. Muchos miembros de la Eurocámara han dejado claro que no quieren que se pase por encima del hemiciclo en una cuestión tan importante. Y con una votación —cuando se produzca— tan ajustada como todos coinciden en que será en un hemiciclo profundamente dividido en torno a este tratado comercial, la Comisión no se puede permitir perder ni un solo apoyo por dar un paso precipitado o mal interpretado.
La “invitación” de Costa a Von der Leyen le da en este sentido un respaldo firme, político, que le permitirá a la alemana afrontar su siguiente tarea: asegurarse de que no agita más las aguas en la Eurocámara. Fuentes comunitarias aseguran en este sentido que el Ejecutivo europeo está dispuesto a escuchar atentamente a todas las partes y que la alemana en persona trabajará con los grupos políticos del hemiciclo para asegurarse el mayor número posible de apoyos.
Además, como ha recordado la propia Von der Leyen, pese a las prisas, no hay tanta urgencia: “No hemos tomado aún una decisión”, ha explicado Von der Leyen, porque todavía no es necesario. “Solo se necesitaría una decisión cuando uno o más países de Mercosur hayan completado sus procedimientos”, ha recordado. Y eso no sucederá, calcula Bruselas, antes de uno u hasta dos meses. Cuando pase, eso sí, ha prometido, la UE hará su parte. Ahí entra esa promesa que seguramente le recordarán los socios dentro de unas semanas: “Estaremos listos cuando ellos estén listos”.

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