La UE y la India cierran un acuerdo comercial histórico. Cooperación no aislamiento
La UE y la India cierran un acuerdo comercial histórico. Cooperación no aislamiento

El presidente del Consejo Europeo, António Costa, el primer ministro de la India, Narendra Modi, y la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, este martes en Nueva Delhi. Foto: Manish Swarup (AP)
- Bruselas y Nueva Delhi acercan posturas en medio de los arrebatos de Trump al pactar la reducción o eliminación de un 90% de los aranceles
Mientras las viejas reglas del orden internacional sufren voladuras cada semana, la Unión Europea y la India han apostado por estrechar los lazos con la firma de lo que ambas delegaciones han llamado la “madre” de todos los acuerdos comerciales, según la definición de la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen.
Tanto ella como el presidente del Consejo Europeo, António Costa, han viajado hasta Nueva Delhi para celebrar una cumbre entre la UE y la India en la que han cerrado las negociaciones. Supone un paso decisivo para eliminar barreras a las importaciones entre ambas áreas: 4.000 millones menos en aranceles, calcula Bruselas. Pero, por encima de todo en este continuo terremoto geoestratégico que vive el mundo, es un paso para reducir dependencias de Estados Unidos y de China.
Esas cifras que se conocen ahora pueden no dar la dimensión clara del pacto alcanzado este martes, casi 20 años después de que comenzaran las conversaciones. El Instituto Kiel para la Economía Mundial da dos números en su primer análisis que ofrecen más perspectiva: las dos regiones suman en torno al 20% del producto interior bruto de todo el mundo y casi el 25% de la población mundial. Con esa base, Bruselas defiende que el nuevo marco contribuirá a abrir los mercados, integrar las cadenas de suministro y generar empleo y riqueza para dos “gigantes”, dejando a su agresor (Trump) por fuera
La incertidumbre global, sin duda creada por Trump, ha contribuido a acelerar el pacto de libre comercio que empezó a negociarse en 2007, se estancó entre 2013 y 2022, y ha tomado carrerilla en el último año, coincidiendo con la llegada de Donald Trump a la presidencia estadounidense. El camino recuerda al del tratado comercial con Mercosur, sellado este enero tras 26 años de deliberaciones (aunque ahora ha tropezado en su tramitación parlamentaria después de que la Eurocámara votara remitir el tratado al Tribunal de Justicia de la UE). También en este caso el seísmo trumpista ayudó a vender muchas resistencias internas −no todas− en la UE.
“Aúna las habilidades, los servicios y la escala de la India con la tecnología, el capital y la innovación de Europa”, ha asegurado Von der Leyen durante una comparecencia en el país asiático, tras la cumbre con el primer ministro indio, Narendra Modi. “Creará niveles de crecimiento que ninguna de las dos partes podría alcanzar por sí sola. Y al combinar estas fortalezas, reducimos las dependencias estratégicas, en un momento en que el comercio se utiliza cada vez más como arma”.
La alta representante para Política Exterior y Seguridad de la UE, Kaja Kallas, que también forma parte de la comitiva europea y ha negociado la profundización de las relaciones en materia de Seguridad y Defensa, aseguraba la semana pasada que el vínculo entre la India y la UE atraviesa un “momento crucial” en un mundo que se ha vuelto “más peligroso”. “El orden internacional basado en reglas sufre una presión sin precedentes”, dijo.

António Costa, Narendra Modi y Ursula von der Leyen, este martes en Nueva Delhi. Foto Associated Press/LaPresse (APN)
Llegar a un acuerdo comercial con la India es muy significativo. Este gigante asiático tiene unas barreras arancelarias bastante más elevadas que otras zonas y países. De ahí también que la UE, el área comercial más abierta del mundo, lo celebre. Calcula Bruselas que al reducir los aranceles en esos 4.000 millones de euros al año para las exportaciones europeas —al eliminar o reducir el 90% de los gravámenes actuales— se duplicarán las exportaciones europeas a la India, que en 2024 llegaron a 48.800 millones. Las importaciones, por su parte, llegaron a 71.300 millones.
Entre los sectores beneficiados se encuentra el del motor, que sufre la creciente competencia china. La India se compromete a rebajar paulatinamente las altísimas tarifas a la importación de autos europeos del 110% al 10%, con una cuota de 250.000 vehículos al año. También se eliminarán en buena medida los aranceles de hasta del 44% sobre la maquinaria, del 22% sobre los productos químicos, del 11% sobre los farmacéuticos y del 36% de media que pesan sobre la industria agroalimentaria, según los documentos sobre el acuerdo facilitados por Bruselas.
Para Nueva Delhi, la cuarta economía y el país más poblado del planeta, el acuerdo es un paso clave en la estrategia de modernización del Gobierno. La India es un país de enormes desigualdades, donde conviven legiones de desarrolladores de software con la miseria más absoluta. Pero crece a buen ritmo (un 7,3%, según proyecta el FMI para 2026) a medida que se ha convertido en una creciente alternativa a China como base tecnológica, industrial y manufacturera: las inversiones directas foráneas en la India se dispararon un 73% en 2025, mientras que las dirigidas a la República Popular cayeron por tercer año consecutivo, un 8%, según la ONU.
Modi, que lleva casi 12 años en el poder, ha procurado navegar las complejas aguas de la geopolítica pivotando entre capitales, buscando oportunidades sin comprometerse del todo con nadie, defendiendo una especie de tercera vía de países no alineados.
A la vez que se acerca a Bruselas, mantiene un trato exquisito con la Rusia de Vladímir Putin: es el segundo comprador de su petróleo desde la invasión de Ucrania en 2022, lo que le valió en agosto el aguijonazo arancelario de Trump. Lejos de retractarse, Modi defendió la soberanía de sus compras energéticas y viajó a China, vecino con el que ha mantenido una tensa relación histórica, en un signo de que no hay socio malo en tiempos volubles.
El primer ministro de la India, Narendra Modi, durante una rueda de prensa este martes en Nueva Delhi. Foto Altaf Hussain (REUTERS)
Este martes, al hablar del acuerdo con la UE, Modi ha destacado que la India trabaja para elevar la inversión en el sector del petróleo y el gas hasta los 100.000 millones de dólares para finales de esta década y que busca ampliar el área de exploración hasta un billón de kilómetros cuadrados. “Amigos, hoy la India está trabajando activamente en alianzas globales en todos los sectores”, ha señalado. “La India está emergiendo como un centro global de hidrocarburos”.
El nuevo acompasamiento con la UE puede tomarse como un termómetro del estado de ánimo entre ciertas potencias huérfanas, que se enfrentan a una nueva forma de ejercer el poder duro, a base de embestidas comerciales y militares.
“La cooperación es la mejor respuesta a los retos globales”, ha esbozado Von der Leyen en su discurso en el que ha agradecido a Modi su “hospitalidad excepcional” durante una visita larga, de cuatro días. Trump, sus aranceles y amenazas no han sido mencionados; tampoco las recientes restricciones de Pekín a materiales críticos, como las tierras raras. Pero ambas han flotado alrededor de las palabras de la jefa del Ejecutivo comunitario, al definir el pacto con la India como “la madre de todos los acuerdos de comercio”.
En estos momentos, la UE es el primer socio comercial del país asiático (representa el 11% del total) mientras que, al revés, este es el noveno socio de los Veintisiete (con un 2,4%). Los intercambios se han duplicado en la última década. Aunque el bloque comunitario importa más de lo que vende, es uno de los principales inversores extranjeros en suelo indio, con más de 140.000 millones de euros en 2023, y presencia de unas 6.000 empresas.

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