MR. NOBODY AGAINST PUTIN. Dinamarca-República Checa, 2025. Un film de David Borenstein y Pavel Talankin. 90 minutos
MR. NOBODY AGAINST PUTIN. Dinamarca-República Checa, 2025. Un film de David Borenstein y Pavel Talankin. 90 minutos

Pavel Talankin en MR. NOBODY AGAINST PUTIN
Por Jorge Gutman
MR. NOBODY AGAINST PUTIN. Dinamarca-República Checa, 2025. Un film de David Borenstein y Pavel Talankin. 90 minutos
Un excelente y aleccionador documental, aunque lamentablemente desolador, es lo que los directores David Borenstein y Pavel Talankin deparan en Mr. Nobody Against Putin.
S bien se ha asistido a varias muestras de documentales y relatos de ficción sobre la tragedia de Ucrania por la invasión rusa, el presente documental enfoca de manera remarcable lo que acontece en Rusia con motivo del conflicto bélico.
El dramático relato enfoca a Pavel “Pasha” Talankin, un carismático maestro ruso de la escuela primaria en la pequeña ciudad de Karabash ubicada al sudoeste de Rusia. Además de docente es igualmente el planificador y videógrafo encargado de reflejar los eventos que acontecen en el colegio. Como honesto y entusiasta profesor estimula en los alumnos la curiosidad y su creatividad, por lo que es bien querido a través del notable nivel de comunicación entablado con ellos.
Todo cambia para este docente a partir de febrero de 2022 cuando comienza la abominable incursión de su país en Ucrania. A partir de entonces llegan instrucciones de Moscú en donde los maestros deben divulgar en sus clases los devastadores efectos del neonazismo ucraniano y su efecto en Europa; a ello se agrega la impregnación del patriotismo ruso a través de un contenido propagandístico implantado por Vladimir Putin a fin de justificar la invasión al país vecino. Claro está que todo ello es captado en video a través de la labor de Talankin quien está en completo desacuerdo con las normas implementadas por el Kremlin justificando falsamente la guerra emprendida.
El dramático adoctrinamiento de los alumnos se manifiesta a través de un drástico cambio del plan de estudios donde la política se inmiscuye con la educación. Es así como se asiste a las clases del historiador Pavel Abdulmanov transmitiendo la visión propagandística rusa mediante un revisionismo histórico que obviamente representa un perfecto lavado cerebral de sus discípulos. En consecuencia, Abdulmanov es considerado el mejor profesor de la escuela y por su lealtad al gobierno es premiado con un nuevo departamento habitacional.
Una nota impactante se refleja cuando Talankin constata cómo la deplorable guerra ha cobrado la vida de jóvenes que habían sido sus estudiantes y fueron reclutados para luchar en Ucrania, en donde él asiste al funeral de uno de ellos que allí murió, aunque sin haber video de ese acontecimiento queda registrado el dolor y llanto de su inconsolable madre.
Fuera del ámbito escolar, la labor de Talankin permite observar cómo transcurre la vida de la gente del lugar donde pareciera no haber objeciones o disidencias a la acción encarada por Putin en Ucrania. En tal sentido no resulta extraña la ausencia de oposición mayor ya que en 2023 el autoritarismo del gobierno determinó que cualquiera que se oponga a la ocupación del país vecino será culpado de alta traición.
Mediante una narración sobria se asiste a los pormenores de este tristísimo documento impecablemente realizado por Borenstein y Talankin a lo largo de dos años.
Cuando llegado el momento en que el material filmado pueda resultarle peligroso, este audaz y valiente videógrafo secretamente abandona Rusia en el verano de 2024, un día después de haber organizado la ceremonia de graduación de la escuela primaria local. Talankin trajo consigo abundante material y grabaciones que testimonian la militarización de las escuelas rusas y de la sociedad, permitiendo en consecuencia apreciar este excepcional documental.
PILLION. Gran Bretaña, 2025. Un film escrito y dirigido por Harry Lighton. 107 minutos

Harry Melling y Alexander Skarsgard en PILLION
Con el buen antecedente de haber sido distinguido con el mejor guión en la sección Un Certain Regard del festival de Cannes ahora llega a los cines canadienses Pillion, la ópera prima del escritor y director británico Harry Lighton.
Basado en el libro “Box Hill” de Adam Mars-Jones, el film se adentra en el mundo de los moteros homosexuales situado en una localidad próxima a Londres. Allí vive el tímido e introvertido gay Colin (Harry Melling) quien sin ocultar su orientación sexual habita con su madre Peggy (Lesley Sharp) y su padre Pete (Douglas Hodge) con quien suele cantar en un cuarteto coral, además de desempeñarse como agente de tránsito.
Cuando en una noche navideña en una taberna local Colín conoce a Ray (Alexander Skarsgard), uno de los motoqueros gay que allí se encuentra, el sumiso muchacho se siente atraído por él y después de haberse dado cita en una de las callejuelas oscuras próximas al lugar, Colin mantiene un ardoroso sexo oral. El contraste entre ambos no puede ser más evidente en donde la inseguridad y vulnerabilidad del joven Colin se opone a la fuerte personalidad posesiva de su carismático seductor vestido con su chaqueta de cuero y botas pertinentes.
No transcurrirá mayor tiempo para que Colin abandone su hogar y vaya a vivir donde Ray. Allí el sumiso joven pasa a asumir el rol de un sirviente, teniendo que cocinar, limpiar la casa, asear la ropa y efectuar todas las tareas pertinentes de un empleado doméstico que incluye además alimentar a la perra de su amante; a ello se agrega el hecho de que Ray no le permite dormir en su cama, por lo que Colin no tiene otra opción que pernoctar en el suelo. Ese extraño vínculo que se asemeja al de un amo y su esclavo suscita evidente tensión donde el amor que Colin siente por Ray no llega a ser correspondido más allá de la satisfacción sexual cuando éste lo cree conveniente.
Si bien la puesta escénica del novel realizador es correcta y a nivel interpretativo las actuaciones protagónicas de Melling y Skarsgard son inobjetables, esta audaz concepción erótica de dominio sexual, aunque impregnada de cierto humor, se traduce en una visión poco confortable. Eso no se debe al oprobioso maltrato del personaje dominador hacia el dominado, sino a que la exploración de la subcultura gay podría ser expuesta con mayor sutileza, sin haber recurrido a mostrar explícitamente las continuadas relaciones sexuales de sus protagonistas. En todo caso, esa objeción queda en parte atenuada en la medida en que en su tramo final el vínculo sadomasoquista cede paso a una relación más humana a la vez que emotiva.
En suma, he aquí un film bien realizado aunque complejo y perturbador en los gráficos encuentros sexuales.
THE LOVE THAT REMAINS. Islandia-Dinamarca-Francia-Finlandia-Suecia, 2025. Un film escrito y dirigido por Hlynur Pálmason. 109 minutos

Una escena de THE LOVE THAT REMAINS
Después de muy logrados filmes como A White White Day (2019( y Godland (2022), el realizador islandés Hlynur Pálmason retorna con The Love That Remains considerando el tema de la disolución matrimonial.
Cualquier ruptura de la vida conyugal genera efectos importantes que trascienden la separación física y más aún cuando hay hijos de por medio. De todos modos y basado en su experiencia personal, el realizador trata de evitar grandilocuentes efectos dramáticos al esbozar cómo transcurre la existencia de la pareja protagónica.
En un pueblo rural de Islandia vive Anna (Saga Garðarsdóttir) y su separado esposo Magnus (Sverrir Gudnason) apodado Maggi. Ella es una artista visual tratando de que su trabajo basado en obras con metales corroídos pueda trascender. Por su parte, Maggi es un pescador que está ausente largo tiempo del hogar.
A lo largo de un año con sus cuatro estaciones el relato del director ilustra la vida del quebrado matrimonio habitando en la misma casa junto con la hija adolescente Ida (Ida Mekkin Hlynsdottir), los gemelos Porgils (Porgils Hlynsson) y Grimur (Grimur Hlynsson), además de un querible perro ovejero.
En una narración estructurada en viñetas, en una de las mismas se observa a Magnus deseando reanudar el vínculo con su mujer, aunque ella se opone a ello, sin que se sepa cuál ha sido el motivo de la ruptura marital, lo que no impide que haya ciertos momentos de intimidad sexual. Asimismo el relato exhibe la frustración de Anna al no obtener respuesta favorable de un galerista sueco (Anders Mossling) para la exhibición de sus lienzos. A ello se añaden escenas de los niños jugando en el exterior de la casa, los animales que merodean la granja familiar donde Maggi intenta atrapar a un gallo molesto, como también los paseos de la familia en el bosque cercano a fin de recoger sus frutos.
En este íntimo retrato de una familia que a pesar de su división tal como lo enuncia su título (El amor que permanece) daría la impresión de que hay un lazo que los une, el cineasta consigue combinar momentos serios con situaciones risueñas que permiten crear empatía con sus personajes, especialmente con sus dos protagonistas. Gudnason es sumamente expresivo animando al hombre vulnerable y en cierta forma inmaduro que evidencia la tristeza de su separación y sin saber qué es lo que el futuro habrá de depararle; por su parte, Garðarsdóttir excelentemente transmite a la mujer segura de sí misma que además del amor hacia sus hijos, en el fondo no omite su afección hacia Maggi a pesar de la separación.
El único bemol del film es la introducción de recurrentes elementos fantásticos que tratando de crear un clima de realismo mágico distraen del foco central. En todo caso, eso no alcanza a empañar el contenido global de esta comedia dramática realzada por la estupenda fotografía del realizador, captando la magnificencia del panorama islandés con sus glaciares y montañas.
L’ÀME IDÉALE / YOU FOUND ME. Francia, 2025. Un film de Alice Vial. 95 minutos

Magalie Lépine-Blondeau y Jonathan Cohen en L’ÀME IDÉALE
Siempre resulta agradable sorprender a la audiencia con un original film. Este es el caso de L’âme idéale en el que la debutante directora Alice Vial aborda una comedia romántica de tono inusual nutrida de su inventivo guión coescrito con Jean-Touissaint Bernard.
El relato ambientado en Le Havre presenta a Elsa (Magalie Lépine-Blondeau), una doctora especialista en cuidados paliativos de 40 años de edad trabajando en un hospital local que tiene el don de poder ver y dialogar con las personas muertas. En la primera escena asiste a una cena en la casa de los padres (Afida Tahri, Éric Naggar) de su novio Sofiane (Soufiane Guerrab). Todo transcurre normalmente hasta que ella se retira momentáneamente para entablar una conversación con Nadia (Nina Aboutajedyne), la hermana de Sofiane que se suicidó tiempo atrás. Esa situación motiva a que su novio no tenga más interés en proseguir la relación.
Dos años más tarde y completamente descreída en el amor, su vida rutinaria se altera cuando viajando en moto se accidenta y es rescatada por Oscar (Jonathan Cohen), un músico agradable que la asiste y prontamente se produce entre ambos un encuentro íntimo; en consecuencia, la comunicación con Oscar motiva a que Elsa comience nuevamente a experimentar la sensación de poder amar y mantener una estable relación afectiva.
El núcleo central de esta historia se produce cuando al día siguiente Elsa descubre que su entrañable enamorado es nada menos que un fantasma dado que falleció precisamente cuando se produjo el accidente.
Con una narración sencilla a la vez que efectiva, Vial demuestra haber sido capaz de plasmar una trama ingeniosa que, apelando al recurso fantástico, permite que el amor supernatural cobre vuelo. Consecuentemente, con una reflexión existencial acerca de la vida y la muerte la directora ha vencido el desafío en lograr que la proposición de un increíble vínculo sentimiento entablado entre Elsa y Oscar llegue a adquirir inusual realidad. a la vez que sumamente conmovedor en su conclusión.
Uno de los principales méritos de la película descansa en las magníficas interpretaciones de Lépine-Bondeau y Cohen quienes mantienen una excelente complicidad; la actriz canadiense transmite en su personaje la emoción que le embarga el haber encontrado el amor de su vida; por su parte Cohen seduce animando a un fantasma que ansioso de poder vivir al haber hallado la felicidad sabe que por su especial condición su dicha no puede ser duradera. En roles de apoyo se destacan Anne Benoît animando a una paciente terminal que mantiene una cálida relación con Elsa, Florence Janas como una de las colegas de Elsa y Jean-Christophe Folly caracterizando al director de la clínica.
Dicho lo que antecede, el cinéfilo contempla una improbable fábula romántica nutrida de encanto y ternura, que demuestra la pericia de la novel cineasta con su remarcable narración

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