CRÓNICAS: ¿Qué Significa la Doble Nacionalidad?
CRÓNICAS: ¿Qué Significa la Doble Nacionalidad?
Por: Lucía P. de García
Toronto.- Casi la mitad de las naciones del mundo otorgan la doble nacionalidad a quien así lo solicita, luego de seguir un proceso legal que previamente fue acordado entre el país de nacimiento y el de adopción. El trámite inicia al llenar una solicitud, cancelar la tarifa respectiva, y mediante examen demostrar conocimientos del idioma y otros aspectos básicos del país del cual se desea recibir la ciudadanía.
En el caso de Canadá, se requiere haber vivido en suelo canadiense durante 3 de los últimos 5 años, ser residente permanente, haber declarado impuestos y aprobar el examen de ciudadanía. Éste consiste en demostrar un conocimiento adecuado del idioma sea inglés o francés, depende del lugar donde se resida; conocer sobre geografía, historia, política canadiense, derechos y obligaciones que tiene cada ciudadano en nuestro país, aspectos que garantizan la integración a la sociedad local. Tras aprobar tales requisitos el proceso culmina con la prestación del juramento de lealtad a Canadá, y la entrega de los documentos de ciudadanía.
Muchas personas que reúnen todos los requisitos se resisten a naturalizarse porque sienten que en cierta forma traicionan a su tierra de origen. No es así. El corazón humano es tan generoso como lo es la acogida que le brinda el país de adopción. El tiempo hace lo demás, los lazos de unión se van creando imperceptiblemente, al adoptar el nuevo idioma, al ir a trabajar, superar algún contratiempo, hacer amigos, conocer nuevos lugares, empezar a querer al nuevo suelo.
De pronto, un día cualquiera uno se da cuenta que está amando a su Patria de adopción de la misma forma que ama a su Patria de nacimiento. Que ese sentimiento es similar al amor filial, aquel por el cual el hijo ama y respeta por igual tanto a su madre como a su padre, pese a las diferencias que los dos puedan tener como personas, pese a sus roles y comportamientos distintos.
La historia de los pueblos cuenta sobre estas convivencias que hermanan y engrandecen. América Latina, por ejemplo, es cuna de personajes que lucharon para librar del coloniaje de España no solamente a quienes nacieron en su propio suelo, también a habitantes de otros terruños sujetos a las mismas circunstancias.
La Ley de Ciudadanía de Canadá, emitida en 1946 y aplicada a partir del 1 de enero de 1947, permitió que los súbditos británicos que vivían en Canadá desde hace generaciones cumplieran el anhelo de ser dueños de estas tierras y de trazar aquí su destino mediante la ciudadanía.
Ésta también fue entregada a los indígenas de las Primeras Naciones e Inuits domiciliados localmente. Dos años después, el 1 de abril de 1949, al ingresar el Dominio de Terranova a la Confederación Canadiense, la nacionalidad incluyó a los habitantes de esa gran porción de suelo nacional.
El 15 de febrero de 1977 una nueva Ley de Nacionalidad entró en vigor en Canadá al aceptarse la ciudadanía múltiple, la cual consiste en ser ciudadano de un tercer país, sea porque uno de los progenitores tiene esa ciudadanía o porque se trata de una decisión personal.
Como fuere, hay que tomar en cuenta que la nacionalidad múltiple crea otras obligaciones legales, administrativas, pago de impuestos, servicio militar, incluso el compromiso de lealtad hacia ese tercer país.
A más de Canadá, reconocen la ciudadanía múltiple México, Italia, España, Francia.
Canadá concede ciudadanía automática a todos los niños que nacen en su suelo, aunque sus padres no sean ciudadanos canadienses.
Hay excepción para los hijos del personal de misiones diplomáticas extranjeras. No obstante, en casos especiales sí pueden obtener la ciudadanía canadiense luego de cumplir ciertos requisitos.
Es importante conocer que quienes nacieron fuera de Canadá después del 15 de febrero de 1977 de madre o padre con ciudadanía canadiense, automáticamente adquieren la Ciudadanía por Ascendencia.
Las personas nacidas fuera de Canadá antes del 17 de abril de 2009, y uno de sus progenitores posee la ciudadanía canadiense aunque no haya nacido en Canadá, antes de los 28 años de edad puede llenar una aplicación que le permite conservar la ciudadanía canadiense.
Cualquiera fuere el caso, las normas internacionales consideran la doble nacionalidad como uno de los más preciados derechos humanos.
Tener dos nacionalidades significa abrir puertas, ampliar horizontes, enriquecer la existencia. Tener dos nacionalidades significa crecer en sentimientos y convertirse en lazo de unión entre los pueblos. Y si usted tiene la ciudadanía canadiense, valórela, haga honor a ella y siéntase afortunado, ser ciudadano canadiense es un privilegio.

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