Los interrogantes se acumulan de cara a un Mundial eclipsado por Trump
Los interrogantes se acumulan de cara a un Mundial eclipsado por Trump

Donald Trump y su lamebotas Gianni Infantino, presidente de la FIFA, en el sorteo del Mundial celebrado en diciembre. Foto MANDEL NGAN (Pool via REUTERS)
- En Estados Unidos se habla poco del mayor evento deportivo del mundo a dos meses y medio del partido inaugural
En Estados Unidos todos se preguntan cuándo se acabarán las eternas filas en los aeropuertos, provocadas por el cierre parcial del Departamento de Seguridad Nacional.
Pocos se preguntan, en cambio, dada la naturaleza caótica de la Administración, qué pasará si esta situación se mantiene hasta junio en el inicio del Mundial, cuando se espera la llegada de 6 millones de viajeros. El evento deportivo más grande del mundo, con 48 equipos y 104 partidos, ha sido eclipsado completamente por Donald Trump, quien está generando incertidumbre sobre la organización del evento.
La guerra con Irán ha generado un enorme interrogante que aún no se resuelve: la participación de la selección de ese país. Trump se pronunció al respecto el 12 de marzo: “La selección nacional de fútbol de Irán es bienvenida al Mundial, pero realmente no creo que sea apropiado que estén allí, por su propia vida y seguridad”, escribió en su red social en lo que muchos vieron una amenaza velada. El ministro de Deportes iraní aseguró que no ve “ninguna posibilidad” de que Irán participe, pero los futbolistas y la federación de fútbol han dejado claro que sí quieren competir.
La FIFA tiene en sus manos el caso. Irán tiene por lo menos tres partidos programados en Los Ángeles y Seattle, y posiblemente más si clasifica en su grupo, compuesto por Bélgica, Egipto y Nueva Zelanda.
México, uno de los tres anfitriones junto a Canadá, declaró que estaría dispuesto a recibir los partidos de Irán si fuese necesario. Los organizadores han descartado esta semana esta posibilidad, dejando la cuestión en el aire. Se especula que otra selección podría sustituir a Irán en las próximas semanas, una vez se hayan jugado los partidos de repechaje.

Entrenamiento de Irán para un encuentro amistoso, en el Centro de fútbol Huseyin Aygun, Antalya, Turquía, este miércoles. Foto Umit Bektas (REUTERS)
La incertidumbre sobre si podrán acudir se extiende a los hinchas. Y no solo los iraníes. Trump ha instaurado un sistema restrictivo para el procesamiento de visados para extranjeros, incluyendo una prohibición de la entrada de ciudadanos de Haití, Costa de Marfil y Senegal y República del Congo, que se juega un boleto los próximos días. Ni el Gobierno estadounidense ni la FIFA han anunciado ningún plan alternativo, lo que haría que estas selecciones tuvieran un apoyo muy limitado en las gradas.
Incluso aquellos elegibles para una visa podrían verse sin la posibilidad de viajar a Estados Unidos. Estados Unidos anunció una vía rápida para quienes tengan tiquetes del Mundial a su nombre. Este incluye entrevistas y tarifas que pueden superar los 500 dólares, sin incluir un depósito reembolsable de 15.000 dólares para ciertas nacionalidades. Sin embargo, las esperas se han alargado y cabe la posibilidad de que haya personas que no reciban el visado a tiempo. Asimismo, muchos también podrían optar por simplemente no intentarlo dada la dificultad y el costo.
Las dudas sobre el financiamiento del DHS y el funcionamiento de los aeropuertos flotan sobre la organización del torneo. Hace unos días, el Departamento de Interior desembolsó al fin los 625 millones de dólares prometidos a las ciudades organizadoras para cubrir gastos de seguridad. Antes, varios comités organizadores habían advertido que se verían obligados a cancelar los eventos paralelos a los partidos, como los fan fests donde se pueden disfrutar los juegos en pantallas gigantes en espacios públicos.
La presencia de agentes del ICE en los estadios y los fan fests es otra de las preocupaciones. Los oficiales migratorios llevan un año causando terror y muertes en las calles con redadas basadas en perfilamiento racial. El director interino de la agencia, Todd Lyons, rechazó en febrero dejar claro si los agentes operarán o no durante el Mundial. La representante demócrata de Nueva Jersey, Nellie Pou, introdujo la semana pasada una propuesta de ley para prohibir la presencia del ICE en los alrededores de los estadios y festivales paralelos.
“El Mundial debería unir al mundo y no dejar a las familias preguntándose si habrá agentes del ICE esperando fuera de los estadios”, declaró Pou. “No puede haber un torneo exitoso si los aficionados y los jugadores tienen que mirar constantemente por encima del hombro”, añadió.
Precios altos, gradas vacías y temperaturas extremas
A estos problemas se suman otros más generales que no tienen que ver directamente con la gestión de la Administración Trump. Los altísimos precios de las entradas ayer motivaron una demanda de grupos de aficionados contra la FIFA ante la Comisión Europea; y el alcalde de Nueva York, Zohran Mamdani, también se ha pronunciado en reiteradas ocasiones en contra de los precios, que considera excluyentes y discriminatorios, con entradas para la final por encima de los 8.000 dólares.

El estadio Bank of America vacío durante el partido entre Canadá y Uruguay, en Carolina del Norte, el 13 de julio. Foto Jim Dedmon (USA TODAY Sports via Reuters Con)
El espejo del primer Mundial de Clubes y la Copa América, torneos celebrados en Estados Unidos el año pasado, también arroja otras preocupaciones. Si bien el interés es alto para partidos de las fases finales y de las principales selecciones, los encuentros de fase de grupos entre países de menor peso tendrán menor demanda. Es posible que se repitan las imágenes de estadios medio vacíos que amargaron el balance de las competiciones mencionadas.
Asimismo, el calor extremo que afectó ese torneo, así como las sorpresivas tormentas eléctricas de verano que obligaron a retrasar partidos durante horas, también son amenazas. Por un lado, la salud de los jugadores podría verse afectada por jugar en temperaturas de más de 35 °C, en estadios no equipados con sistemas de aclimatación como los que se instalaron en Qatar en 2022 y en horarios de máximo calor elegidos para acomodar a las audiencias globales. Por otro lado, esos planes de horario para lograr máximas audiencias podrían verse afectados si hay largos retrasos por las tormentas eléctricas.
Son un montón de preguntas que, preocupados por mantenerle el ritmo a los vaivenes de Trump, pocos están haciendo y todavía menos están contestando. Por ahora, a menos de 80 días del comienzo del certamen, no entran en el radar de la conversación pública en Estados Unidos. El tiempo dirá si la aparente apatía frente al evento deportivo más grande del mundo ha sido un error y estos problemas terminan sucediendo. O si, por el contrario, son solo pequeños tropezones para un evento titánico que ni siquiera Trump puede descarrilar.

Comments (0)