¿Qué sabemos sobre el brote de hantavirus? Riesgos y certezas de una enfermedad mortal
¿Qué sabemos sobre el brote de hantavirus? Riesgos y certezas de una enfermedad mortal

Imagen microscópica de una infección de hantavirus. BSIP (Universal Images Group via Getty Images)
- Los expertos matizan los escasos peligros de un eventual atraque en un puerto canario
El hantavirus, una familia poco común de virus transmitidos por roedores, es el responsable de un brote mortal a bordo de un crucero que navegaba por el océano Atlántico sur. La Organización Mundial de la Salud (OMS) ha elevado a siete el número de personas afectadas en torno al crucero de lujo MV Hondius, de bandera holandesa y actualmente fondeado frente a las costas de Cabo Verde con 147 personas a bordo. Ya hay tres muertos, un paciente en estado crítico y tres personas que presentan síntomas leves. Dos de los siete casos han sido confirmados como hantavirus en laboratorio y el resto son considerados sospechosos. Los planes de la OMS pasan por evacuar a los enfermos del barco y que este prosiga su ruta prevista hacia Canarias con el resto del pasaje. Estas son las certezas factuales y lo que sigue, una recopilación de las evidencias científicas, lo que sabemos sobre el hantavirus.
Poco contagioso, pero peligroso
Las tres muertes y los paralelismos con aquellos cruceros que en 2020 permanecieron varados por brotes de coronavirus han creado cierta sensación de pánico, pero el riesgo real es bajo. Hans Kluge, director regional de la OMS para Europa, lo confirmó este lunes, añadiendo que “no es necesario que cunda el pánico ni que se impongan restricciones a los viajes”. La diferencia principal es que el coronavirus era muy contagioso. En Europa tenía un número reproductivo básico (R0) cercano a tres. Es decir, cada persona solía infectar a tres más. El número reproductivo básico del hantavirus es prácticamente cero. El virus se suele transmitir inhalando partículas provenientes de la saliva, las heces y la orina de ratones infectados. Entrando en espacios cerrados donde ha habido muchos animales infectados.
El contagio de persona a persona es extraordinario. Solo se ha demostrado en un par de casos, en una cepa del virus de las 24 registradas en humanos. Es el llamado virus de los Andes, una variante que se detectó en 1996 en Argentina, donde es predominante en algunas regiones, como la Patagonia. Es precisamente de ahí de donde partió el crucero. Estanislao Nistal Villán, investigador del grupo de virología de la Universidad CEU San Pablo, rebaja la alarma. “En estos casos, se requiere un contacto estrecho y prolongado con los fluidos de la persona enferma”. La evidencia científica habla de contextos hospitalarios o sexuales.
Con síntomas iniciales parecidos a la gripe, normalmente el hantavirus causa una enfermedad leve. Su tasa de mortalidad es muy variable: en Argentina, uno de los países donde el virus es más fuerte, la tasa de letalidad promedio de los últimos años rondaba el 18,5%. A medida que la infección avanza, puede derivar en enfermedades como el síndrome pulmonar por hantavirus, que dispara el riesgo de muerte hasta casi el 40%, y la fiebre hemorrágica con síndrome renal, también potencialmente mortal.
Europeo y americano: cuestión de fauna local
El hantavirus es un virus muy variable, ya que se han encontrado hasta 24 cepas distintas en humanos. Rafael Medina Silva, profesor de patología en Emory University School of Medicine, lleva años estudiando su variabilidad, y cree que hay que diferenciar. “Se habla de hantavirus del viejo mundo, el de Europa y Asia, y del nuevo mundo, por los de las Américas”, explica. Las dos infecciones generan una enfermedad con un cuadro ligeramente distinto, en las Américas, los casos más graves degeneran en síndrome pulmonar por hantavirus (con la mencionada mortandad cercana al 40%) y pueden tener ciertos compromisos cardiorrespiratorios. Los virus que circulan en Europa y Asia tienen que ver más con un cuadro renal, aunque también pueden degenerar en casos graves.
¿Pero por qué esta diferencia? Los humanos no somos el reservorio principal de este virus, como podría suceder con la gripe. No somos su hogar natural, por así decirlo; lo son los ratones. Y los ratones en Europa, Asia y América son distintos. “No están en ratas o ratones comunes que se suelen ver en las ciudades”, explica Nistal Villán. “Los mejor descritos son el ratón ciervo, de Estados Unidos, y el ratón colilargo, típico del cono sur de América”. Estos animales son portadores de las variantes del virus más agresivas. “En Europa, y concretamente en España, se han descrito especies de hantavirus en ratones de campo como los topillos, con una patogenicidad muy baja”, explica el experto. En 2024, se registró un caso autóctono en Cataluña. El paciente ingresó en la UCI, pero posteriormente se recuperó sin secuelas. Es uno de los pocos casos graves: normalmente, la enfermedad se manifiesta con síntomas parecidos a una gripe común.
¿Y si atraca el barco en Canarias?
Los planes de la OMS pasan por evacuar a los dos enfermos del barco y que este prosiga su ruta prevista hacia alguno de los puertos de Canarias con el resto del pasaje, que se encuentra en buen estado de salud. ¿Cuáles serían los riesgos reales de este desembarco? “Tomando precauciones, y con la debida cuarentena, se podría hacer con prácticamente ningún riesgo”, explica Medina Silva. “Se entiende un poco la paranoia por lo inusual de esta enfermedad, pero el hantavirus no se transmite entre personas, por lo tanto, el riesgo es mucho menor que con los barcos con el covid hace unos años”.
Un miedo añadido sería la fuga de una eventual fauna infectada del barco, pero todo parece indicar que es un riesgo prácticamente nulo. La OMS parece descartar que haya roedores en el barco y apunta a un contagio anterior. “Teniendo en cuenta la duración del periodo de incubación del hantavirus, que puede oscilar entre una y seis semanas, nuestra hipótesis es que se infectaron fuera del barco”, ha afirmado la directora de prevención y preparación de epidemias y pandemias de la OMS, María Van Kerkhove. Medina se muestra de acuerdo con esta hipótesis por lo complicado que sería un contagio en el barco, que debería implicar a muchos roedores. “Históricamente, estos ratones mantienen el virus en menos de un 5% de la población. El contagio se suele dar por exposición a heces en lugares donde hay mucha población de ratones, mucha vida silvestre. No creo que en el barco haya grandes cantidades de ratones, ni que estos estuviesen infectados”, apunta.

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