El machismo mide su peso electoral en la pelea entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella
El machismo mide su peso electoral en la pelea entre Paloma Valencia y Abelardo de la Espriella

Abelardo de la Espriella y Paloma Valencia. Luisa Gonzalez (Reuters) / ESTEBAN VEGA LA-ROTTA
- El candidato ultra hace comentarios misóginos a dos periodistas
El candidato de la ultraderecha camina por un terreno delicado para pasar a la segunda vuelta presidencial en Colombia.
Abelardo de la Espriella (conocido como El Tigre), quien compite por el segundo lugar en las encuestas con la uribista Paloma Valencia, concedió dos entrevistas, una en radio y otra en televisión, que marcan el debate por sus comentarios misóginos.
En el programa de radio Piso 8 dijo que sumó muchos votos femeninos por el tamaño de sus genitales, y le pidió a la reportera presente hacerle zoom a una foto en la que se resaltan, situación por la que luego se disculpó. Y en la televisión llamó ignorante a una veterana periodista cuando esta le preguntó sobre un comentario del penalista de años atrás: “La ética no tiene nada que ver con el derecho”. Periodistas y políticos salieron a defender a las mujeres y a cuestionar al abogado, con lo que el machismo pasó a ser protagonista en la mesa electoral. Para Valencia se abre una oportunidad para remontar, pero De la Espriella también tiene un camino para mantenerse por encima de ella en las encuestas.
La oportunidad electoral la vio primero Juan Daniel Oviedo, fórmula vicepresidencial de Valencia, quien compartió en las redes sociales el vídeo de De La Espriella en el programa de radio. “Decir que ganó el voto femenino ‘por lo grande que lo tiene’ habla únicamente de su pequeñez“, escribió. El paso en falso del ultra le resonaba especialmente al economista, blanco de comentarios homofóbicos de De la Espriella pocos días después de la consulta presidencial en la que Oviedo se midió con Valencia y otros candidatos de derecha. Más que herir su campaña, terminaron dándole más visibilidad al exconcejal de Bogotá: logró la segunda mayor votación, solo por debajo de Valencia, y así terminó como su fórmula a la Presidencia.
Pero Oviedo capitalizó en ese momento votos de un centro político que su fórmula, Paloma Valencia, tiene el difícil reto de convencer sin perder a los que la apoyan en su sector de siempre, el de la derecha establecida. Por eso, cuando habla de género, la senadora lo hace siempre desde una esquina conservadora: no considera que el aborto sea un derecho, dice que el feminismo es de izquierda y habla de defender que las infancias sean adoptadas por familias diversas (como la de su vicepresidente).
Este martes, Valencia también vio la oportunidad electoral y rechazó los comentarios del candidato que le compite en la derecha. Pero lo hizo de forma discreta, sin mencionar su nombre ni hablar de machismo. Sugirió, mejor, unas disculpas. “Las mujeres periodistas no tienen por qué aguantar bromas sexuales, insinuaciones ofensivas ni ataques personales por atreverse a preguntar”, dijo en sus redes sociales, y añadió: “Quien se equivoca en el trato debería reconocerlo y disculparse”. Un punto intermedio en el que señala el obvio sexismo de su contrincante, sin llamarlo misógino. Un claro contraste con la reacción del candidato de izquierda, Iván Cepeda: “Hay que derrotar el patriarcado en la sociedad colombiana”.
Sin embargo, quienes la rodean en campaña fueron menos discretos. “El machismo no puede seguir normalizándose ni disfrazándose de humor, “carreta” o “chabacanería”. Eso no es carisma ni autenticidad. Es una falta de respeto”, dijo el exsenador David Luna, quien hace campaña por Valencia.
Aunque la candidata uribista tiene mucho que ganar si el penalista se hunde con sus comentarios, también puede perder mucho si la campaña del ultra la perfila como la candidata woke, la de la corrección política. Así lo demuestra la reacción del senador electo e influencer Alejandro Bermeo, cercano a las comunicaciones de la campaña de De la Espriella y miembro del partido que lo avaló, Salvación Nacional. “El establecimiento, con el auspicio directo de Paloma Valencia, le está fabricando un MeToo a Abelardo de la Espriella”, dijo en redes sociales. “Como buenos progres desesperados, sacan banderas de género como arma para eliminar a quien no pertenece al club del ‘sí se puede’ del progresismo light”, añadió. Cuando el mismo De la Espriella respondió a Cepeda, le acusó de “sacar provecho electoral de las encerronas de los políticamente correctos”. No mencionó explícitamente a Paloma Valencia.
La campaña de Valencia ya ha tenido dificultades para captar a una parte del electorado de derecha, que no solo se inclina por De la Espreilla por su discurso de outsider, sino que le parece “más fuerte”. “Yo tengo los cojones para hacer lo que Colombia necesita que se haga”, dijo el candidato en un evento en Bogotá la semana pasada, en otra muestra de que no le importa hablar de sus genitales para resaltar su género. También ha dicho que él sí lucha contra la violencia contra las mujeres, pues representó como abogado a la familia de Rosa Elvira Celis, una mujer violada y asesinada brutalmente en Bogotá en 2012, y a Natalia Ponce de León, una mujer atacada con ácido por su pareja en 2014.
Lo que está por verse es si un evento de machismo desinfla una candidatura o resulta inane entre el electorado de derecha. Al ingeniero Rodolfo Hernández, quien compitió con Petro hace cuatro años como un candidato externo al establecimiento político y de derecha, le golpeó el video que publicó el periodista Daniel Coronell dos días antes de las elecciones, en el que aparece en un yate en Miami bailando con varias mujeres en vestidos de baño. El exalcalde de Bucaramanga también había dicho antes que “el ideal sería que las mujeres se dedicaran a la crianza de los hijos”, pero ese comentario no impidió que pasara a segunda vuelta.
Otro ejemplo de la falta de incidencia lo dio Donald Trump en 2016, cuando era candidato republicano. A un mes de las elecciones, se conoció un audio en el que el empresario habla de agarrar los genitales de las mujeres cuando se le dé la gana: “Cuando eres una estrella, te dejan hacerles cualquier cosa”. A pesar del escándalo que generó el audio, venció a Hillary Clinton, quien representaba la “vieja política” para gran parte del electorado. El voto antiestablecimiento puede pesar más que el rechazo al machismo.
Esa ha sido justamente la carta de De La Espriella. Sus vídeos hechos con inteligencia artificial repiten que Valencia representa a “los de siempre”, donde no solo ubica al uribismo clásico, sino a viejos rivales políticos de la senadora: el expresidente Juan Manuel Santos, la candidata presidencial Claudia López o el ministro del Interior, Armando Benedetti. Ninguno de los tres está siquiera cerca en la campaña de la uribista, pero la campaña del ultra ha buscado montar ese relato. La política se ha defendido argumentando que es de “los de siempre”, pero en el sentido de que siempre ha trabajado por Colombia, mientras que él ha vivido fuera del país por muchos años. Ese segundo relato no ha sido tan exitoso.
Paloma Valencia y Abelardo de La Espriella saben que cualquier paso en falso de acá al 31 de mayo define quién gana entre el electorado de derecha y pasa a una casi fija segunda vuelta frente al senador de izquierda Iván Cepeda. También sabrán que el machismo jugó un rol en la campaña, pero no es claro aún si a favor o en contra del candidato que se ufana ante una reportera de sus genitales.

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