El G-7 refuerza las sanciones a la energía rusa y busca fórmulas para reducir la dependencia de China
El G-7 refuerza las sanciones a la energía rusa y busca fórmulas para reducir la dependencia de China

Foto de familia de los líderes del G-7, con algunas de sus parejas y con otros líderes invitados, en Évian-les-Bains. Foto Evelyn Hockstein (REUTERS)
- El grupo cierra filas pese a las grandes tensiones entre Trump y los aliados, mientras el republicano vuelve a amenazar a Teherán
Los líderes del G-7 han conseguido en la cumbre de Évian-les-Bains (Francia) un nivel de convergencia considerable considerando las grietas en el interior del grupo.
Este miércoles han logrado acordar un comunicado común sobre cuestiones geopolíticas en el que se comprometen a “incrementar la presión sobre la economía de guerra rusa”. “Endureceremos las sanciones, incluidas aquellas sobre los sectores del gas y el petróleo”, señala el comunicado, que apunta que la distensión de la crisis del estrecho de Ormuz facilita las cosas.
“Consideramos que es el momento adecuado para proceder con nuevas medidas, ya que el presidente Trump ha encarrilado un acuerdo que respaldamos para reabrir el estrecho de Ormuz”, se lee en el texto. El presidente de EEUU, Donald Trump, se refirió al pacto con Irán de nuevo este miércoles, advirtiendo con dureza a Teherán de que, si no se porta de forma adecuada, Washington reanudará los bombardeos. En otro momento, al llegar tarde a una sesión, Trump se plantó en la sala y dijo arrogántemente, dirigiéndose a la mesa donde estaban sentados sus homólogos: “soy el jefe”.
El grupo también ha aprobado una declaración conjunta con la cual fija el objetivo de reducir la dependencia de China en materia de tierras raras por debajo del 60% para 2030, en el marco de un esfuerzo de los socios para reducir el impacto de ciertos desequilibrios económicos frente al gigante asiático.
La perspectiva de nuevas sanciones representaría un golpe para el Kremlin, que se suma a la bajada de los precios en el mercado —que reduce el margen para hacer caja— y a las constantes ofensivas de Ucrania sobre su infraestructura energética.
Los líderes también se comprometen a aumentar la entrega a Ucrania de capacidades de defensa aérea, nuevos sistemas, interceptores y capacidades de largo alcance. Por otra parte, se declaran “listos para considerar facilitar a Ucrania licencias para aumentar la producción militar”, según se lee en el comunicado.
Esa es una petición del presidente de ese país, Volodímir Zelenski, que busca así reforzar su arsenal y superar los cuellos de botella en las entregas tras el ataque de Estados Unidos a Irán y el consiguiente desvío de recursos a ese escenario de combate.
Llamas y humo se elevaban desde una instalación de una refinería de petróleo tras un ataque con drones ucranios, en Moscú este martes, en una imagen de un video difundido en redes sociales. Foto SOCIAL MEDIA (via REUTERS)
Sobre la cuestión iraní, los líderes han celebrado el acuerdo entre EE UU e Irán, reclamando la completa reapertura del estrecho de Ormuz y que este quede libre de peajes. Al respecto, y sin entrar en una crítica directa a Israel, el G-7 manifiesta su apoyo “a través de un alto el fuego inmediato y robusto, los esfuerzos de las autoridades libanesas para conseguir el desarme de Hezbolá y la protección de la soberanía y la integridad territorial de Líbano con las adecuadas garantías de seguridad internacional”.
La declaración del G-7 en materia de minerales críticos no se limita a establecer un objetivo de reducción de dependencia, sino que apunta a la voluntad de desarrollar mecanismos de almacenamiento -públicos o privados- para reducir la exposición a prácticas coercitivas en momentos de tensión.
El esfuerzo se enmarca en un contexto más amplio de voluntad de reequilibrar la relación económica con China, que el G-7 considera marcada por una sobrecapacidad productiva del gigante asiático conseguida a base de masivos subsidios. Esta situación produce una alteración de la competición que amenaza la subsistencia de sectores productivos europeos.
El comunicado conjunto en materia geopolítica, que en los días previos no estaba nada claro ni siquiera que se aprobara, representa una significativa bajada de tensión en la relación entre los socios, profundamente desgastada. Las desavenencias son profundas, y este momento de convergencia no puede ser considerado como un cambio de tendencia. Pero sin duda representa un momento de distensión útil para los fines europeos, que ganan tiempo para avanzar en la culminación de objetivos sin añadir nuevas turbulencias. Y eso, con la Administración de Donald Trump, es un logro.
Trump manifestó el martes en Évian su disposición a reactivar sanciones energéticas contra Rusia que había suspendido debido a la tensión del mercado provocada por su ataque contra Irán. La cuestión es ver si está realmente dispuesto a ir más allá de la mera reactivación, añadiendo nuevas medidas. Eso es lo que apunta el compromiso del comunicado, pero el tiempo dirá si ello se traduce en medidas reales o si el Kremlin conseguirá persuadir a la Casa Blanca a no proceder.
Rusia está en claras dificultades por la eficaz defensa de Ucrania. Y un incremento de la presión, calculan los aliados, podría finalmente convencer a Moscú de que su ofensiva es insostenible y que la mejor alternativa es alcanzar un acuerdo razonable.
Este miércoles, tercera y última jornada de la cumbre, los líderes del G-7 han celebrado también una reunión con algunos de los principales ejecutivos del sector de la inteligencia artificial. Entre ellos, Sam Altman (OpenAI), Darío Amodei (Anthropic) y Demis Hassabis (Google Mind).

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