Militares retirados e iglesias evangélicas: las bases organizadas del ultraderechista Abelardo de la Espriella
Militares retirados e iglesias evangélicas: las bases organizadas del ultraderechista Abelardo de la Espriella

Seguidores de Abelardo de la Espriella en el cierre de campaña, en Buga (Colombia), el 14 de junio. Foto ERNESTO GUZMAN JR (EFE)
– El candidato presidencial ha dado relevancia a oficiales antipetristas y activistas antiaborto desde el principio de su campaña
Abelardo de la Espriella, candidato ultraderechista a la Presidencia de Colombia, ha sabido cautivar a los mayores detractores de Gustavo Petro.
Los veteranos de la fuerza pública se emocionan cuando lo ven terminar sus discursos con una venia militar. “¡Firmes por la patria!”, exclama, con la mano rígida y su dedo corazón en su sien. El ultra les promete restaurarles “el honor” que, según él, les arrebató el Gobierno de izquierdas.
Mientras tanto, un sinnúmero de grupos evangélicos se ilusiona con quien dice ser una suerte de reencarnación de Ciro el Grande, un rey persa que, según la Biblia, permitió el retorno del pueblo de Israel del exilio en Babilonia. “Quiero ser el Ciro de Colombia”, les dice el ultra para reafirmarles que los va a “salvar” ante los avances del progresismo de izquierda. Todo ha rendido sus frutos. Militares en retiro y feligreses de iglesias evangélicas se movilizan para votarlo en masa este domingo.
La importancia de estas dos bases organizadas ya era evidente en noviembre, cuando De la Espriella se dio un baño de masas en el Movistar Arena de Bogotá. Representaban a gran parte de los 15.000 asistentes a la “Primera Convención de Defensores de la Patria”. “Han venido porque, como yo, se cansaron de que maltraten la patria y están aquí para defenderla”, les dijo, al tiempo que les agradeció por las cadenas de WhatsApp que replicaron en sus celulares y las firmas que recolectaron en las calles para avalar su candidatura. Tuvo apartados específicos para cada grupo. “¡El tigre honra a sus guerreros! ¡Viva la fuerza pública!”. “¡El tigre ruge por la fe! ¡Dios bendiga a Colombia!”.
Julián Uscátegui, concejal de Bogotá por el uribista Centro Democrático e hijo del general retirado Jaime Humberto Uscátegui, comenta en una llamada telefónica que “es innegable” que la gran mayoría de los veteranos se decantó por De la Espriella desde el principio. Solo “un grupo minoritario” estuvo con Paloma Valencia, la candidata de su colectividad. “Él fue el primero en convocarlos y organizarlos”, afirma sobre un grupo que se cuenta en cientos de miles de sufragios. “Los activos [unos 400.000] no votan, pero sí lo hacen sus familias, los retirados [unos 1,2 millones] y las familias de los retirados”, dice el concejal, que ha centrado gran parte de su trabajo en apoyar a los veteranos.
De la Espriella incluyó desde el principio de su campaña a dos icónicos oficiales retirados: el mayor Germán Rodríguez, influencer y ahora senador electo por Salvación Nacional —el partido que avala al candidato—, y el general Eduardo Zapateiro, quien se retiró de la campaña cuando la Fiscalía anunció una imputación en su contra por supuesto acoso sexual. Ellos son apenas la cara visible de un apoyo que se traduce en asistencia a actos masivos y vigilancia de las votaciones como testigos electorales. Los generales retirados, además, graban y difunden videos en los que piden el voto por el ultra. “Mucha gente admira a las Fuerzas Militares y a los policías. Así que tener el apoyo de ellos, como símbolo de institucionalidad, va a motivar a muchos votantes”, asegura Uscátegui.
De la Espriella trae varias promesas para este sector. La principal es que las Fuerzas Armadas tendrán vía libre para combatir con mano dura a los grupos criminales, frente a los cuales han dicho sentirse “maniatadas” bajo Gustavo Petro. “Que lo sepa todo el mundo: delincuente que no se someta, ¡será dado de baja en el acto, sin titubeos!”, aseguró De la Espriella en el Movistar Arena. Los riesgos de violaciones a los derechos humanos quedarán en un segundo plano, igual que las violaciones del pasado: el ultra considera que los integrantes de la fuerza pública fueron tratados injustamente en la justicia transicional y, pese a que no puede eliminarla como ha dicho que querría, promete protecciones jurídicas con “el indispensable fuero militar”. Asegura, además, que reincorporará a altos mandos que Petro forzó a retiro. Los compromisos se completan con más recursos para dotar a la fuerza pública de armas, vehículos y tecnología.
El hijo del general Uscátegui asegura que los aumentos de salarios que hizo Petro en la fuerza pública no implicarán apoyos masivos al candidato oficialista, Iván Cepeda. “Puede que alguno que otro que sienta algo de gratitud por una medida que, en realidad, era un proyecto de todas las bancadas del Congreso. Pero la mayoría no pondrá un mejor salario por encima de su honor ”, dice. Para él, juega la emoción de sentirse reivindicados, ya sea a través del saludo militar o del esfuerzo por “contrarrestar la narrativa de la izquierda” sobre los abusos, que acumulan condenas en la justicia. “Abelardo se ha comprometido a valorar el trabajo de la fuerza pública y a que vuelvan a ocupar un lugar fundamental”, concluye.
El Ciro de Colombia
De la Espriella ha invocado a Ciro el Grande para congraciarse con los evangélicos y crear lo que él llama la patria milagro. “Quiero ser el Ciro que libere a Colombia de la inseguridad, que renueve nuestro sistema de salud, que recupere la economía y que persiga el crimen con mano de hierro”, decía ya en agosto del año pasado en una entrevista radial. No importa que por años fuera ateo y que su conversión haya sido hacia el catolicismo. Bibiana Ortega, experta en religión y política y profesora de Ciencia Política de la Universidad Javeriana, explica que justamente Ciro liberó a los judíos sin ser uno de ellos: “La simbología es que Dios a veces se vale de mediadores externos para que su pueblo vuelva a la tierra prometida”.
Las promesas principales para este sector giran alrededor de la idea de “defender la familia”. El ultra se autorreconoce como provida y suele pronunciarse en contra del derecho al aborto, aunque matiza que respeta las decisiones de la Corte Constitucional. Algo similar sucede con la adopción por parte de personas del mismo sexo: niega ser homofóbico, pero afirma que le preocupa la “ideología de género” en las escuelas. Una de sus banderas es el regreso de la religión a las aulas. “Los conservadores cristianos están dispuestos a dejar de lado que defendió a la mafia o narcos, siempre y cuando importe la familia tradicional y el derecho a la vida, porque ese es el centro del dogma de ellos”, comenta Ortega, que añade que el discurso también atrae a católicos conservadores.
Una gran parte del equipo del ultra hace parte de estas congregaciones. Carlos Alonso Lucio, pastor de la iglesia Casa sobre la Roca y excongresista, es su jefe programático. Jaime Andrés Beltrán, pastor de la iglesia Camino a La Libertad y exalcalde de Bucaramanga, es su gerente para las regiones. La líder cristiana Sara Castellanos es una de las integrantes de la bancada de cuatro senadores del partido del ultra y ha prometido que una de sus primeras iniciativas será un referendo para reformar la Constitución y revertir el derecho al aborto.
Todo esto será clave el domingo, cuando muchos fieles salgan a votar. “Se suele sobreestimar el voto de las iglesias: la gente no siempre vota por lo que diga el pastor. Pero creo que sí será el caso en esta segunda vuelta. Solo hay dos formas de ver el mundo y Abelardo defiende la de ellos, la de ir contra el ‘comunismo’ y un Estado grande”, evalúa la experta Ortega.

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