Dos goles de Matheus Cunha y uno de Vinicius destensan a Brasil en su cómoda victoria ante Haití
Dos goles de Matheus Cunha y uno de Vinicius destensan a Brasil en su cómoda victoria ante Haití

- El triunfo alivia a los de Ancelotti, que lideran su grupo por delante de Marruecos por la diferencia de goles
Tensionada por el empate y sobre todo por el mal juego exhibido ante Marruecos, Brasil se liberó contra Haití, que tuvo más pinta de sparring en el primer tiempo que de rival mundialista. En ese primer periodo, Matheus Cunha con un doblete y Vinicius marcaron la distancia definitiva que permitió a la canarinha sacudirse la presión. Brasil hizo lo que tenía que hacer. Un traspié hubiera generado un terremoto. La asignatura de los goles la aprobó Brasil, la del juego todavía es una incógnita porque la exigencia y el nivel contrario tampoco dio para un diagnóstico realista. El triunfo le dio el liderato de su grupo a Brasil por delante de Marruecos por la diferencia de goles. Los pentacampeones cuentan con un más dos y los marroquíes con un más uno por su triunfo ante Escocia (1-0).
Goleó la selección de Carlo Ancelotti a un contrario que si opuso algo fue entusiasmo y el poderío en el choque de sus futbolistas. Con pelota poco porque a Brasil le bastó con hacer lo que debía para marcar diferencias. No cometió errores groseros en las entregas y sus defensas estuvieron pendientes de las marcas y de las vigilancias cuando Haití quiso jugar en largo para su tanque Frantdzy Pierrot o cuando buscó alguna transición por abajo para tratar de montar contragolpes con Bellegarde, un diez percherón y culibajo de potencia en las arrancadas.
Ancelotti sacó del once respecto al que armó contra Marruecos a Ibañez y a Igor Thiago, los dos novatos con los que sorprendió en el estreno. Danilo y Cunha fueron sus recambios. A los pesos pesados que también naufragaron en el primer partido como Casemiro, Paquetá y Raphinha, el preparador italiano les mantuvo el carrete. Una decisión muy suya la de reforzar a jugadores que considera vitales después de haber sufrido una tunda de fuertes críticas de la mayoría de la prensa brasileña.
El partido dio para apreciar desde el comienzo que Cunha tiene más juego con la pelota que el fornido Igor Thiago. El exdelantero del Atlético, ahora en el United, pisó con clase una pelota para una dejada y después deslizó un pase dañino al espacio con el que citó a Raphinha con el fornido Plácido. La picadita se le fue por medio palmo al atacante del Barça.
Faltaba por entrar en acción Vinicius, que a la primera que amenazó con tirar de cintura y arrancada se perfiló para calcar el gol a Marruecos. Esta vez el latigazo fue más centrado. Lo repelió el meta haitiano y lo rebañó Cunha de rebote. El banquillo de Brasil corrió a celebrarlo en manada al banderín del córner como si el tanto supusiera el título. Ese histrionismo, también un poco teatrero para dar muestras de comunión grupal, no hizo más que delatar la tensión con la que Brasil se había presentado a la cita.
Ya descerrajada, Haití fue castigada de inmediato. Paquetá limpió una pelota en el centro del campo y lanzó a correr a Vinicius. Tuvo pausa el madridista para esperar a que Cunha rompiera en diagonal por detrás de los vendidos centrales haitianos. Cunha reventó la red con un zurdazo a la escuadra que no esperaba Plácido. La resistencia de Haiti decayó ya tanto que a Brasil le valió un mero desmarque de Vinicius para correr a un balón largo y ajustar un toque cruzado. Poco antes, se había roto Raphinha. Las lesiones musculares le han amargado la temporada con el Barça y tiene pita de que parte de este Mundial también. Su rostro serio en el banquillo denotaba malos augurios. Su lugar lo ocupó Rayan, el habilidoso extremo del Bournemouth que puede estar ante la oportunidad de su carrera.
Con 3-0 al descanso Brasil sesteó en el segundo acto. Haití estuvo corajuda y la pelota rondó casi tanto el área de Alisson como el de Plácido. El meta brasileño tuvo una buena reacción en un remate a bocajarro tras un saque de esquina y el haitiano desvió al largueron con la punta de los dedos un zurriagazo de Martinelli, que había entrado junto a Endrick.

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