Los partidos aliados de Milei se dividen por la protección al jefe de Gabinete, investigado por corrupción
Los partidos aliados de Milei se dividen por la protección al jefe de Gabinete, investigado por corrupción

- El PRO del expresidente Macri y la Unión Cívica Radical exponen fracturas internas, tras evitar la interpelación de Manuel Adorni en el Congreso
El impacto del escándalo de corrupción que protagoniza Manuel Adorni, el jefe de ministros de Javier Milei, continúa expandiéndose.
Ya no solo genera tensión dentro del Gobierno argentino, donde el presidente ultra insiste en sostenerlo pese al avance de la causa judicial por enriquecimiento ilícito. En las últimas horas también frustró una sesión del Senado, suspendida por el mismo oficialismo que la había convocado este jueves, para evitar un pedido de interpelación al jefe de Gabinete. Y, además, provocó fracturas en los partidos que han mantenido una postura de diálogo y colaboración con Milei, el PRO del expresidente Mauricio Macri y la centenaria Unión Cívica Radical (UCR). Ambas agrupaciones se dividieron internamente esta semana entre quienes protegen al cuestionado funcionario y quienes consideran que es necesario apartarlo.
“Manuel [Adorni] es inocente”, reiteró Milei este viernes, desde Madrid. “A mis ministros los banco hasta las últimas consecuencias”, dijo en una entrevista con El observador, en la que solo concedió: “Si la justicia lo considera culpable, lo eyecto de una patada”. El caso Adorni estalló en marzo pasado y hoy el alto funcionario es investigado por gastos en propiedades y viajes muy por encima de sus ingresos declarados. Tras negar cualquier irregularidad, incluso ante el Congreso, Adorni terminó admitiendo hace 15 días que ocultó al fisco unos 500.000 dólares.
La oposición intentó esta semana avanzar en el Congreso con la interpelación al jefe de Gabinete, el proceso que habilitaría su posterior remoción. El martes en la Cámara de Diputados y el jueves en el Senado, los bloques del peronismo y de diversas agrupaciones del centro a la izquierda buscaron dar los primeros pasos en esa dirección. Pero el partido del Gobierno, La Libertad Avanza (LLA), contó con el respaldo de la UCR y el PRO para evitarlo.
En el Senado, para no correr riesgos, el oficialismo debió suspender la sesión que había llamado para aprobar diversos proyectos de interés para el Gobierno. En Diputados, el radicalismo y el partido de Macri no dieron quórum cuando la oposición pretendía avanzar directamente contra Adorni y negociaron con LLA la convocatoria a debatir desde el martes próximo, en comisión y sin premura, los expedientes relacionados con el jefe de Gabinete (pedidos de informes, de interpelación o remoción). “Bajar al recinto junto al kirchnerismo y otros sectores para conseguir algo que ya se había logrado no tenía sentido”, plantearon en un comunicado conjunto ambos partidos.
“Era montarnos a un show que había armado el kirchnerismo”, justificó la ausencia el jefe del bloque del PRO, el diputado Cristian Ritondo. Pero pronto quedó claro que esa decisión provocó fisuras en su partido. Aunque sus legisladores parecen actuar con autonomía, el propio expresidente Macri ya ha sentado posición, cuando le reclamó a Milei que “defienda el cambio y no a Adorni”. En la Cámara alta, el PRO se diferenció y presentó esta semana un proyecto de resolución para interpelar al jefe de ministros el 2 de julio. Y este jueves, un destacado dirigente anunció que abandonaba al PRO.
“Desde hace ya un tiempo me cuesta reconocer en muchas decisiones del partido el espíritu que nos dio origen”, planteó el exministro y exsenador Esteban Bullrich, en una carta pública a Macri donde presentó su “renuncia irrevocable” como integrante de la agrupación. “La protección brindada a Manuel Adorni fue, para mí, el hecho que terminó de hacer evidente esa distancia. No porque crea que una persona defina el destino de un partido, sino porque las organizaciones revelan su verdadera identidad en aquello que deciden justificar, tolerar o defender”, advirtió Bullrich.
Las tensiones en la UCR también quedaron expuestas. “¿Qué les dieron para no venir? ¿Qué negociaron? ¡Qué gran ocurrencia tienen algunos de afanarse [robarse] el logo de la UCR para intentar tirar más de cien años de lucha y valores!”, protestó el legislador radical Pablo Juliano cuando el bloque de diputados del partido retaceó su apoyo a las iniciativas contra Adorni.
Seis diputados del radicalismo elevaron una nota formal para que el bloque ya no pueda ostentar el sello partidario: “La Cámara cuenta con diputados y diputadas nacionales, también afiliados a la Unión Cívica Radical, que no se sienten representados por las posiciones políticas, legislativas e institucionales adoptadas por dicho bloque parlamentario, las cuales se apartan de manera ostensible de los principios históricos, los valores democráticos y las tradiciones republicanas que caracterizaron a la UCR desde sus orígenes”, expresaron tras la fallida sesión para interpelar al jefe de Gabinete.
Mientras los partidos aliados o dialoguistas con la ultraderecha dirimen sus diferencias internas, el Gobierno de Milei consigue ganar tiempo, a la espera de que, finalmente, el escándalo Adorni se atenúe y salga del foco de la opinión pública.

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