Los republicanos se lanzan a la caza del doctor Fauci, la cara de la lucha de EE UU contra la covid
Los republicanos se lanzan a la caza del doctor Fauci, la cara de la lucha de EE UU contra la covid

Anthony Fauci, el pasado 29 de julio, durante su comparecencia en el Senado de Estados Unidos, en Washington. Foto: Allison Robbert (AP)
- Parlamentarios lamebotas de Trump planean imputar por desacato al científico por no responder en una comisión del Senado diseñada para perseguirle por su gestión de la pandemia
“Siguiendo el consejo de mi abogado, me niego respetuosamente a responder, amparándome en mis derechos conforme a la Quinta Enmienda de la Constitución”.
Hasta un centenar de veces repitió Anthony Fauci el miércoles esta frase durante las más de tres horas que duró su comparecencia ante el Senado de Estados Unidos. El hombre que encabezó la lucha contra la pandemia del coronavirus, primero enfrentándose a Donald Trump para desmentirlo en sus fantasiosa aseveraciones y luego con Joe Biden, y que dirigió ejemplarmente durante 38 años, con administraciones republicanas y demócratas, el Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas, reconocía, con gran dolor, que no iba a responder a las preguntas de los parlamentarios.
El argumento para negarse a hablar era la “obsesión desquiciada” del senador republicano Rand Paul, presidente de la comisión, para que pase los últimos días de su vida “entre rejas”, para beneplácito de Trump, quien lo declaró como su enemigo.
Hace tiempo que los republicanos tienen a este científico de 85 años en el punto de mira para vengarse. El deseo de revancha de un Trump victorioso que volvía a la Casa Blanca en 2025 impulsó a Biden a conceder un polémico indulto a Fauci, entre otros familiares y aliados políticos, en el último día de su mandato.
Pero ese perdón presidencial le protege por todo lo ocurrido hasta el momento de su concesión, el 20 de enero de 2025, no de los hechos posteriores. Y los republicanos, a insistencia del ególatra, han dejado claro que van a usar hasta el último resquicio para perseguir al hombre clave en la respuesta que dio Estados Unidos a dos de las grandes pandemias del último medio siglo: el VIH/sida y la covid.

El senador republicano Rand Paul, el pasado 29 de julio tras la comparecencia de Anthony Fauci en el Senado, en Washington. Foto Allison Robbert (AP Photo/Allison Robbert)
El senador Paul lidera la campaña vengativa contra Fauci, al que acusa de haber financiado con fondos públicos al laboratorio chino del que asegura, sin que haya ni una sola confirmación científica, que surgió el coronavirus. “Un millón de estadounidenses murieron. Quince millones fallecieron en todo el mundo. La verdadera pregunta es si los contribuyentes deberían financiar investigaciones que transformen un virus animal en uno humano”, dijo el republicano.
Seis años después de la pandemia, los científicos continúan debatiendo si el virus fue originado por accidente en un laboratorio o surgió como resultado de un contagio humano en un mercado. Pero Paul y los suyos, sin pruebas científicas, ya han tomado una decisión, y esta apunta directamente a Fauci.
El republicano también echa en cara al científico la decisión de cerrar escuelas e iglesias para contener la propagación de la enfermedad, tal cual lo hizo el resto del mundo. Y lleva días machacando con la publicación de un diario de Fauci, que, según él, muestra su hipocresía y vanidad. “¿Condujeron sus acciones a la mayor epidemia provocada por el hombre en la historia?”, preguntó el senador por el Estado de Kentucky. “¿Hay millones de muertos a causa de sus experimentos?”, continuó.
Ahora, tras la comparecencia del miércoles, le acusa también de desacato por no haber respondido a las preguntas de los senadores. “Obstruir una investigación del Congreso es ilegal. Su negativa a testificar tendrá repercusiones”, le espetó. Fauci argumentó que a lo largo de su extensa carrera había demostrado el respeto que tiene por el Congreso, ante el que ha testificado o informado más de 200 veces, pero que en esta ocasión se negaba a participar por considerar que la audiencia es parte de una campaña de difamación en su contra y sobre decir quién está detrás de todo.
Paul ya ha anunciado una votación el próximo miércoles para declarar a Fauci en desacato con el argumento de que, debido al indulto que recibió, no tendría derecho a la protección de la Quinta Enmienda, que permite a un interrogado negarse a declarar para evitar incriminarse. Si, como es previsible, no alcanza los 60 votos necesarios en el Senado, el republicano ha dicho que enviará el caso al Departamento de Justicia, dirigido de forma interina por Todd Blanche, un estrecho amigo y aliado de Trump que incluso ejerció como su abogado personal y que no tiene reparos en poner su departamento a las órdenes de lo que dicte Trump. La parcialización de la justicia al orden del día.
Un hombre derrotado
La imagen de Fauci en el Senado era la de un hombre derrotado. Con el semblante pétreo y las manos temblorosas, se le acusó, entre otras cosas, de ser “un megalómano y un mentiroso”, de ser el responsable de cada muerte relacionada con la covid o de cualquier reacción adversa a su vacuna e incluso de haberse beneficiado económicamente en secreto de su cargo. El caso, en realidad, se refiere al millón de dólares que recibió en 2021 de una fundación israelí, un premio por defender la ciencia que fue totalmente transparente y publicitado en su momento, pero que los republicanos ahora buscan cómo darle la vuelta.
Al proceso de lapidación se ha unido el propio Trump. En una serie de mensajes en su red social, Truth, en su usual y abusiva forma de hablar, dijo de Fauci que tenía “ideas de loco” y que o bien no tenía ni idea de nada o bien era deshonesto. Incluso le llegó a acusar de mentir sobre sus habilidades deportivas y de ser un pésimo atleta.

Joe Biden, en el centro, firma en enero de 2021 una orden ejecutiva sobre el coranavirus rodeado de la entonces vicepresidenta, Kamala Harris, y el científico Anthony Fauci, en Washington. Foto JONATHAN ERNST (Reuters)
La comparecencia refleja la polarización extrema de las instituciones estadounidenses, con los demócratas mostrando su apoyo y los republicanos compitiendo por ver quién es más agresivo. Según el analista y consultor demócrata David Axelrod, el espectáculo de la semana pasada del Senado no tenía nada que ver con la sanidad pública, sino que fue “una vieja vendetta personal de un senador”.
Este antiguo asesor del presidente Barack Obama recordó en un mensaje de X que había muchas cosas que los senadores podrían haber preguntado a Fauci sobre las lecciones que tanto él como Estados Unidos deberían haber aprendido de la pandemia. “En cambio, se embarcaron en un intento evidente de demonizar y tender una trampa a este valioso científico de 85 años, a quien un presidente republicano entregó la Medalla de la Libertad por su trabajo para salvar a millones de personas durante la epidemia del sida”, añadió.
Fauci, al frente desde 1984 del Instituto Nacional de Alergias y Enfermedades Infecciosas y de su laboratorio, tiene una larguísima y distinguida trayectoria como epidemiólogo. Dirigió la respuesta a crisis de salud pública como el sida, la gripe aviar, el ébola, el zika y, finalmente, el coronavirus. El presidente Biden solía destacar su dedicación las 24 horas del día durante los años de la pandemia, a veces con llamadas durante la madrugada.
Durante los primeros años del sida, fue muy criticado por grupos de activistas como ACT UP por la lentitud en la aprobación de los fármacos, pero más tarde contribuyó a desestigmatizar la enfermedad y logró que se destinaran fondos millonarios para su investigación.
Pero nada de esto pareció pesar en su audiencia ante el Senado. Tras décadas de servicio, se ve abocado de nuevo a luchar para defender su nombre, aunque muchos le hayan ya declarado culpable de antemano.

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