CRÓNICAS: Primera Encíclica de León XIV
CRÓNICAS: Primera Encíclica de León XIV
Por: Lucía P. de García
Toronto.- El 25 de mayo de 2026 El Vaticano publicó la primera encíclica del Papa León XIV “Magnífica Humanidad”, en latín Magnifica Humanitas. El texto que versa sobre “la custodia de la persona humana en el tiempo de la Inteligencia Artificial” fue elaborado con la participación de teólogos, docentes universitarios y expertos en IA.
El valor del documento crece con el tiempo y obliga a revisarlo con atención, ya que es una alarma sobre los peligros de una tecnología que el Papa señala está guiada por intereses económicos y militares de las potencias, las cuales han encargado a ciertas corporaciones o empresarios privados dominar mediante vigilancia, exclusión, manipulación del conocimiento.
Advierte que la Inteligencia Artificial no es una herramienta neutral, por lo que exhorta al mundo una reflexión seria basada en la ética. Y “desarmar la IA” antes que crezca aún más el poder de su estructura digital manipulada. Con tal finalidad ha preparado la Encíclica de 49 páginas divididas en Introducción, cinco Capítulos, Conclusión.
Resumo el documento según el orden del texto:
La dignidad de la persona, creada a imagen y semejanza a Dios, no necesita ser demostrada ni puede ser un recurso que se explota por lo que produce.
La inviolabilidad de los derechos humanos, el derecho a la vida desde la concepción hasta su final natural.
El reconocimiento a los derechos de las minorías, especialmente los de las mujeres, con leyes que valoren su trabajo, educación, responsabilidades sociales y políticas.
El pontífice indica que es inmoral e inaceptable eliminar o someter a una nación. Los pueblos tienen el derecho a existir, ser respetados, custodiar su propia identidad, velar por el bien común, contribuir con su originalidad a la familia de las naciones.
Es deber el universalizar bienes como las tecnologías, éstas no pueden estar en manos de unos pocos incrementando la brecha de la revolución digital.
Exhorta superar el paternalismo, el asistencialismo, el miedo, la indiferencia que golpea las generaciones futuras, ansiosas de solidaridad y de esperanza.
Demanda justicia social para los migrantes, refugiados, desplazados; acceso a oportunidades, protección; combatir la desinformación, el odio, la discriminación.
A quienes se ven obligados a partir, garantía de vías legales y seguras, acogida e integración digna.
A todos, el derecho a continuar viviendo en su propia tierra en paz y seguridad.
Llama a la sociedad y a la propia Iglesia a hacer un examen de conciencia que depure relaciones y estructuras que provocan distorsiones, prevaricaciones, desigualdades.
Incita escuchar a las víctimas de abusos sexuales, espirituales, institucionales, económicos, de poder y de conciencia. Comprensión y reconocimiento del daño, reparación justa y medidas de prevención.
León XIV solicita especial atención a la Inteligencia Artificial. Señala que se debe crear un Código Ético y difundirlo en todo el mundo, ya que la IA no posee conciencia moral, ni capacidad afectiva, empatía, peor espiritualidad.
Convoca tratar a la IA bajo marcos jurídicos, políticas de supervisión y vigilancia claras, constantes e imparciales. Priorizar el cuidado ambiental sobre las necesidades de la IA de inmensas cantidades de agua y energía. Controlar su generación de altas emisiones de dióxido de carbono. Velar que no se destruya toda la Creación.
Insiste en que ya se debe desarmar la IA, para evitar el avance del poder de quienes la dirigen y la conviertan en herramienta de dominio, exclusión o vigilancia masiva. La humanidad “no debe ser sustituida ni superada” por máquinas.
A los medios de comunicación incita una “ecología” que proteja datos personales, libertad de pensamiento, transparencia en los contenidos, rigor informativo crítico.
“AYUNO DE LA IA” para mantener vivo el deseo de los jóvenes de hacer preguntas y no volver inútil el pensamiento ante la facilidad de las máquinas. Que siga siendo la escuela el lugar de “buscar y amar la verdad”, de compartir el tiempo que crea amistades, valora el trabajo, las virtudes, protege la dignidad.
El Papa señala que si bien la tecnología libera al hombre de tareas pesadas o repetitivas, lo ha dejado en la desocupación y ha incrementado los niveles de pobreza y desigualdad, por lo que se necesita una transformación digital con beneficios sociales estables, que dignifiquen el trabajo, auspicien la prosperidad compartida y la financiación del cuidado medioambiental, única fuente de desarrollo y paz sostenibles.
Indica que la familia es célula fundamental e insustituible de toda organización comunitaria, la base que brinda estabilidad y permite al ser humano construir el futuro.
León XIV pide perdón por el retraso de la Iglesia en ciertos asuntos. Lamenta el crecimiento de la industria bélica, el uso de armas autónomas relacionadas con la IA. El incremento de desconfianza entre los pueblos, lo que auspicia el surgimiento del multipolarismo y cambios económicos desordenados. Respalda que la ONU lleve a los países a superar la actual crisis de valores.
La Encíclica termina con una invitación a vivir las nuevas tecnologías a la luz del Evangelio, en un itinerario sobrio y esperanzador, donde todos podamos dar testimonio de “la belleza de una Magnífica Humanidad habitada por Dios”.

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