❌
Improvements
Thank you for your feedback!
Error! Please contact site administrator!
Send
Sending...
×
  • Canadá
  • Latinoamérica
  • Mundo
  • Cine
  • Deportes
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Ciencia
  • Salud
  • Especiales
  • Inmigrando a Canadá
  • Latinoamérica
  • August 23, 2026 , 10:08am

Martín Guzmán, exministro argentino: “Con Milei la economía crece, pero muchísima gente está peor que antes”

Martín Guzmán, exministro argentino: “Con Milei la economía crece, pero muchísima gente está peor que antes”

Martín Guzmán en su oficina en el centro de la Ciudad de Buenos Aires, Argentina, el 19 de agosto. Foto Mariana Eliano

 

  • El académico, que integró el último gobierno peronista, valora la disciplina fiscal de Milei pero cuestiona el diseño de su ajuste y reivindica los impuestos como herramienta redistributiva

 

Hay 8.500 kilómetros de distancia y una diferencia de pronunciación entre los dos lugares que habita Martín Guzmán (La Plata, 1982): Hudson y Hudson.

El exministro de economía argentino vive parte del tiempo en una casa de ese barrio del sur del Gran Buenos Aires —que pronuncia udson— y parte en un piso en Nueva York, frente al río jadson. En Estados Unidos es profesor a tiempo completo de la Universidad de Columbia, donde además dirige un instituto; en Argentina da clases en la Universidad de La Plata (localidad 60 kilómetros al sur de Buenos Aires) y lidera una consultora que le permite conservar los vínculos con los principales actores económicos y políticos del país.

En diciembre 2019 un llamado del presidente electo, el peronista Alberto Fernández, lo hizo dejar su carrera en el extranjero y regresar a Argentina, donde pasó de ser un desconocido —a lo sumo, un académico asociado al premio Nobel de Economía Joseph Stiglitz, su mentor— a liderar el ministerio más caliente del país. Desde allí, la visión de Guzmán comenzó a abrir una grieta interna con la vicepresidente y artífice de la fórmula presidencial, la corrupta Cristina Fernández de Kirchner. Mientras Kirchner priorizaba sostener el gasto como una herramienta para preservar la demanda y el bienestar social, Guzmán consideraba que la baja de la inflación y la estabilización requería avanzar hacia un mayor equilibrio de las cuentas públicas. La tensión entre ambas miradas se convirtió en una guerra abierta y entorpeció la marcha de la gestión hasta terminar con la renuncia forzada de Guzmán en julio de 2022.

Pregunta: Javier Milei logró instalar en la sociedad argentina la idea de que es deseable procurar el equilibrio fiscal. Al mismo tiempo, existe un malestar creciente por las consecuencias del ajuste. ¿Hay forma de compatibilizar un enfoque progresista de la economía y el orden de las cuentas públicas?

Respuesta: Es posible y necesario, porque la sostenibilidad fiscal es una condición para que la economía funcione bien. En el caso de Milei, hubo una concentración del ajuste en partidas con consecuencias para la productividad, como la inversión en obra pública y educación universitaria. Y, al mismo tiempo, redujo impuestos sobre el segmento de mayor capacidad contributiva. En 2021 [durante su gestión, luego del primer año de la pandemia de Covid-19], la reducción del déficit fiscal se daba con una recomposición del gasto público, inclusive aumentando la inversión en obra pública, pero disminuyendo otros gastos —los de funcionamiento y también las partidas extraordinarias de la pandemia— y una mejora de la recaudación fiscal. Lo deseable hubiera sido continuar en ese sentido, avanzando más rápidamente con la reducción de los subsidios al consumo de energía.

P: ¿Hay una dificultad de los gobiernos progresistas para hablar de orden fiscal?

R: El problema ha sido más visible en Argentina, pero no fue de todo el progresismo. En nuestro gobierno, una parte insistía mucho en eso y otra no veía el problema de financiar mal los déficits fiscales, lo que generó un conflicto. Pero sí hace falta más cohesión en el principio de que la sostenibilidad fiscal es también un principio rector de cualquier esquema que apunte a la justicia social. Si no, termina pagando el más vulnerable con la inflación, que afecta más al que menos capacidad de protegerse tiene.

 

Martín Guzmán en Buenos Aires, Argentina, este miércoles. Foto Mariana Eliano

 

P: ¿Hay algo de lo que hizo Milei que le hubiera gustado hacer a usted?

R: En el esquema general, las diferencias con Milei son muy grandes, pero la premisa de que era necesario reducir el déficit es algo que yo sostuve durante la gestión. También coincidimos en que la inflación debía estar en el centro de los objetivos de la política económica y en que emitir, cuando no mejora la demanda por la moneda, genera presiones inflacionarias. De todos modos, creo que hay una exageración en el peso que se le da a la cuestión puramente monetaria como determinante de la inflación; otros factores como las expectativas o la inercia también impactan. De hecho, Argentina tiene hoy inflación de alrededor de 2% mensual a pesar de que no hay financiamiento del Banco Central al Tesoro.

P: ¿Cuáles le parece que son los límites de este esquema económico?

R: El problema fundamental del esquema de política económica de Milei es que no genera prosperidad para la economía real. Hoy tenemos una economía real en las zonas urbanas que está estancada o en caída. La economía crece un poquito —la expectativa es de un crecimiento cercano al 2% este año—, pero eso está explicado principalmente por cuatro sectores cuyo crecimiento no redunda en un aumento del empleo: agro, energía, minería e intermediación financiera. El resto de la economía está sufriendo y tres sectores que son motores de empleo y actividad en las zonas urbanas están en caída o estancamiento: industria, construcción y comercio. De modo que la economía crece un poquito, pero muchísima gente está peor que antes.

P: ¿En qué se basa para decir que la gente está peor?

R: Los salarios reales en estos sectores están por debajo del nivel que había al comienzo del gobierno de Milei. Vemos que hay millones de personas que se han endeudado y una tasa de morosidad récord para los préstamos a las personas en la Argentina: 12,5% de la cartera de los bancos y más del 30% de la de billeteras virtuales y fintech están en situación de mora. Esto es porque la gente tomó deuda para sostener sus niveles de consumo o para realizar pequeñas inversiones que le permitiesen emplearse en sectores informales (por ejemplo, comprar equipamiento para cortar el pelo o una moto para hacer delivery), pero luego los ingresos no fueron compatibles con el repago de esas deudas por las tasas altísimas que tienen.

P: ¿Cómo se podría enganchar el resto de la economía a esos cuatro sectores que crecen?

R: No se da solo; ese crecimiento no va a derramar. Hoy vemos que, a pesar de que ha habido un crecimiento del PIB, cae la recaudación fiscal justamente porque los sectores que impulsan el crecimiento de la economía están pagando menos impuestos. Y continuará la reducción de la carga impositiva porque el Gobierno les ha concedido regímenes especiales, como el RIGI. Eso implica que estos sectores no compartan su rentabilidad, lo que limita la capacidad del Estado de invertir en infraestructura o educación, que aumentan la productividad.

P: El Gobierno diría que esos sectores crecen, justamente, porque los incentivaron a invertir con marcos favorables.

R: En absoluto. Esos sectores venían creciendo antes del RIGI, sobre todo hidrocarburos. El punto que dispara la transformación del sector es la nacionalización de YPF en 2012. Yo pienso que estarían creciendo independientemente del signo del gobierno y, además, me consta porque estuve cerca de esta situación. Muchos proyectos anunciados en el marco del RIGI igual iban a ocurrir, ya estaban programados. Con el nivel de productividad y competitividad del sector es rentable aunque pague 5%, 10% o 20% de impuesto a las ganancias. Los reclamos del sector nunca pasaron por ahí; pasaban por reglas claras para la remisión de utilidades y el acceso al mercado de cambios para la compra de divisas.

 

El exministro de Economía de Argentina, en su oficina, el 19 de agosto. Foto Mariana Eliano

 

P: La versión oficialista dice que estamos sufriendo las consecuencias de la transición de un modelo a otro y que vamos a encontrar un nuevo escenario de equilibrio en el que industrias que no eran rentables, como podría ser la textil, se reconvertirán o ajustarán su tamaño a la demanda real. ¿Usted volvería a apalancar a esas industrias que hoy están en crisis?

R: Yo no le veo el sentido a proteger industrias solamente por generación de trabajo, pero para poder tener esa discusión y evaluar qué sectores son viables o no tendríamos que tener una economía que esté funcionando de forma razonable, donde haya demanda. Lo que yo veo hoy es una desinversión en aquellos rubros que determinan lo que los economistas llamamos “la ventaja comparativa dinámica”. La discusión no es si el desarrollo viene de la mano de proteger o no un sector sino qué rol tendrá el Estado en apuntalar inversiones de tecnología, infraestructura y conocimiento, clave para que el sector privado tenga mejores condiciones de productividad.

P: Usted renegoció la deuda de 45.000 millones de dólares con el FMI contraída por Mauricio Macri en 2018 y luego Milei sumó en 2025 otro préstamo con el organismo por 20.000 millones. ¿Cómo debería encararse un nuevo proceso de desendeudamiento?

R: Hoy el país paga tasas de interés sobre la deuda pública externa con el sector privado que son muy bajas, en promedio 3% en dólares, y los vencimientos están pudiendo refinanciarse vía mercado local. Por ahora la situación sigue siendo manejable. Con el fondo sí va a haber un problema. Argentina es el mayor acreedor del mundo del FMI, le debe ya 56.000 millones de dólares aproximadamente, lo que se explica por los préstamos acordados por Macri y por Milei. Ambos, desde mi entendimiento, violaron las propias reglas del FMI y fueron préstamos de carácter de apoyo político, para que estas personas ganaran las elecciones. No contaron con el amplio apoyo político que establece el organismo ni, en el caso de la de Milei, con el respaldo del Congreso que manda la ley.

P: ¿Ese argumento serviría para desconocer la deuda?

R: No iría sobre eso porque aquí las deudas las han tomado gobiernos elegidos por el pueblo y el concepto de deuda odiosa tiene otra definición. Sí me parece que se debería negociar de modo que no haya una imposición de condicionalidades que impliquen un deterioro de cómo vive la sociedad argentina, porque acá hay dos partes que son responsables de esta situación: el deudor y el acreedor. Si se quiere condicionar a un gobierno de un país soberano por una deuda que se dio para influir en un resultado electoral, eso es inaceptable.

P: ¿Cuán importante es para los líderes políticos y económicos comprender este nuevo ecosistema de poder en el que los tecnomagnates tienen un gran peso?

R: Hoy tenemos un problema enorme, definitorio para la humanidad, que es la desigualdad. Ha escalado a niveles nunca vistos y tiene consecuencias políticas y geopolíticas, de desigualdad en el poder. Veo necesario que se cobren impuestos a la riqueza, porque de otro modo vamos a tener sociedades mucho más inestables. No hay forma de abordar los desequilibrios sociales que genera la evolución de la tecnología y la distribución de sus ganancias si no gravamos de una forma sensata a la riqueza. Esto tiene que estar en el centro de la agenda de los líderes del mundo y creo que la acción organizada de los pueblos vía los gobiernos es fundamental.

P: Aprendiendo del pasado, y de cara a las elecciones presidenciales de 2027, ¿el progresismo debería estar trabajando en una visión unificada sobre estos temas?

R: Hay tres cosas necesarias para poder ganar una elección y gobernar bien la Argentina: liderazgo, mensaje y equipos. El mensaje es cuál es la visión, cuál es el programa. Lo que muchas veces pasa es que se construye o hay un liderazgo, aún si es efímero, pero no termina de haber un mensaje aunado. Entonces, cuando se llega al gobierno más tarde o más temprano empiezan a aparecer los conflictos.

P: ¿Le interesaría volver a tener un rol en la gestión pública?

R: Sin duda que voy a estar, en la medida que haya un proyecto con el que me identifique. Está en mi ADN, y mi motivación tiene que ver con cómo nos podemos organizar y estar mejor en Argentina.

Comments (0)

×

CATEGORIES

  • Canadá
  • Ciencia
  • Cine
  • Deportes
  • Especiales
  • Espectáculo
  • Hablemos de Cine
  • Inmigración
  • Inmigrando a Canadá
  • Latinoamérica
  • Mundo
  • Salud
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Canadá
  • Ciencia
  • Cine
  • Deportes
  • Especiales
  • Espectáculo
  • Hablemos de Cine
  • Inmigración
  • Inmigrando a Canadá
  • Latinoamérica
  • Mundo
  • Salud
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Canadá
  • Ciencia
  • Cine
  • Deportes
  • Especiales
  • Espectáculo
  • Hablemos de Cine
  • Inmigración
  • Inmigrando a Canadá
  • Latinoamérica
  • Mundo
  • Salud
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Canadá
  • Ciencia
  • Cine
  • Deportes
  • Especiales
  • Espectáculo
  • Hablemos de Cine
  • Inmigración
  • Inmigrando a Canadá
  • Latinoamérica
  • Mundo
  • Salud
  • Sucesos
  • Tecnología
  • Classifieds
  • About us
  • Contact
  • Advertise
  • Simple Promotion
  • Classifieds
  • About us
  • Contact
  • Advertise
  • Simple Promotion
  • Classifieds
  • About us
  • Contact
  • Advertise
  • Simple Promotion
  • Classifieds
  • About us
  • Contact
  • Advertise
  • Simple Promotion
Powered by Software4publishers.com
Please write the reason why you are reporting this page:
Send
Sending...
Please register on Clascal system to message this user
Reset password Return registration form
Back to Login form