¿Puede acaso Trump cambiarle el nombre al Lago Ontario?
¿Puede acaso Trump cambiarle el nombre al Lago Ontario?

- El último ataque de Donald Trump contra Canadá —la amenaza de cambiar el nombre del lago Ontario a «Lago América» en medio del fracaso de las negociaciones comerciales entre Estados Unidos y Canadá— ha desatado una nueva ola de indignación a ambos lados de la frontera.
El último insulto se produce tras la reciente escalada retórica entre Trump y el premier de Ontario, Doug Ford, quien ha acusado a Trump de abandonar principios comerciales de larga data y de tratar a Canadá como un estado subordinado.
La amenaza de Trump de cambiar el nombre surge en medio de un amargo fracaso en las negociaciones comerciales, que desencadenó aranceles estadounidenses del 50 % sobre miles de millones de dólares en productos canadienses y la promesa de Canadá de no dejarse matonear y tomar represalias equivalentes.
Sin embargo, detrás de este espectáculo político se esconde un lago con una historia mucho más antigua, profunda y compleja que cualquier disputa moderna. La historia del lago Ontario se remonta a cientos de millones de años, moldeada por antiguos mares, colisiones que formaron montañas y la última era glacial. Así fue como se formó Ontario —y el lago que le da nombre—.
Las antiguas raíces geológicas de Ontario
Mucho antes de que existiera Canadá, el territorio que hoy es Ontario se asentaba sobre la provincia geológica de Grenville, una vasta región de roca cristalina formada hace más de mil millones de años. Estas rocas —parte de la orogenia de Grenville— fueron moldeadas por colisiones continentales que crearon montañas que rivalizaban con el Himalaya.
Con el tiempo, la erosión desgastó esas montañas, dejando tras de sí la base rocosa del sur de Ontario.
El lago Iroquois y el nacimiento del lago Ontario
Hace aproximadamente 20.000 años, la capa de hielo Laurentina cubrió Ontario bajo kilómetros de hielo. A medida que el glaciar retrocedía, el agua de deshielo se acumuló en la cuenca de Ontario, formando una serie de lagos primitivos, precursores de lo que hoy se conoce como Lago Ontario.
Hace casi 12.000 años, el retroceso de un glaciar abrió el valle del San Lorenzo, permitiendo el drenaje del agua y creando un enorme lago proglacial conocido como lago Iroquois. A medida que la tierra se recuperaba del peso del hielo —un proceso llamado ajuste isostático—, los niveles del agua se modificaron, estabilizándose finalmente en el actual Lago Ontario.
Cómo surgió el nombre de Ontario
Durante miles de años antes de la llegada de los europeos, el territorio que hoy es Ontario fue hogar de los Haudenosaunee, Anishinaabe, Huron-Wendat, Cree, Algonquin y otras Primeras Naciones. El nombre Ontario proviene de la palabra Haudenosaunee Ontarí:io, que a menudo se traduce como «gran lago» o «agua hermosa».
La provincia recibió su nombre del lago Ontario cuando se creó en 1867, durante la Confederación. El nombre del lago es anterior a Canadá, a Estados Unidos y a la colonización europea.
Actualmente, más de nueve millones de personas viven a lo largo de la costa canadiense del lago Ontario. En otras palabras: el lago Ontario ya tenía nombre mucho antes de que cualquier líder político moderno, canadiense o estadounidense, entrara en escena.
¿Podría Trump cambiarle el nombre al lago Ontario? ¿Cómo funciona el proceso?
Estados Unidos no puede cambiar el nombre de un lago binacional por sí solo o porque aquel racista lo quiera hacer. El lago Ontario es administrado conjuntamente por Canadá y Estados Unidos mediante una serie de tratados, comisiones y acuerdos binacionales. Dado que el lago es compartido, ninguno de los dos países puede cambiarle el nombre unilateralmente, ni siquiera un presidente estadounidense.
El nombre «Lago Ontario» está reconocido internacionalmente, aparece en la legislación federal de ambos lados de la frontera y está consagrado en tratados que datan de hace más de un siglo. Si Trump quisiera cambiar el nombre de la parte estadounidense del lago, incluso de manera informal, tendría que recurrir a la Junta de Nombres Geográficos de Estados Unidos (BGN), un organismo federal responsable de nombrar accidentes geográficos.
En Canadá, la autoridad para nombrar lugares recae en la Junta de Nombres Geográficos de Canadá (GNBC), las autoridades provinciales de nomenclatura —en este caso, el Ministerio de Recursos Naturales y Silvicultura de Ontario y todas las comunidades indígenas—, a quienes se consulta sobre nombres de importancia cultural. Canadá tendría que dar su consentimiento a cualquier cambio, lo cual, sencillamente, es muy improbable. De modo que el bocón tendrá que comerse sus absurdas amenazas.

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