La Carretera Austral, la ruta que abre las puertas al fin del mundo: “Es imposible no querer quedarse en la Patagonia chilena”
La Carretera Austral, la ruta que abre las puertas al fin del mundo: “Es imposible no querer quedarse en la Patagonia chilena”

Guanacos en los paisajes del sector Chacabuco, dentro del Parque Nacional Patagonia.Foto Cristian Soto Quiroz
- El indómito territorio del sur de Chile, donde se impulsa un plan para mejorar su infraestructura vial y atraer más turistas, invita a recorrer sus glaciares, parques nacionales y paisajes que parecen resistirse al paso del tiempo
Hay caminos que se recorren y otros que se quedan en la memoria. La Carretera Austral, esos 1.247 kilómetros que atraviesan la Patagonia chilena desde las regiones de Los Lagos hasta Aysén, pertenece a la segunda categoría. Basta con transitarla una vez para entender por qué tantos viajeros terminan seducidos, al punto de echar raíces en sus cercanías.
El arquitecto Francisco Croxatto lo comprobó en 1989, cuando recorrió durante un mes esta vía también conocida como Ruta Siete, junto a su padre, Horacio Croxatto —uno de los mayores expertos mundiales en anticoncepción de emergencia y Premio Nacional de Ciencias Aplicadas y Tecnológicas en 2016— y sus hermanos. “Yo quedé tan enamorado de la naturaleza de la región de Aysén que en ese momento decidí que, cuando terminara de estudiar en la universidad, me vendría a vivir aquí. Así lo hice y, sin duda alguna, el gancho fue la carretera”, recuerda hoy, en medio de la vía solitaria, con la mirada puesta en una cascada de aguas cristalinas que cae sobre las rocas.
Relata que muchos de los paisajes observados hace casi 40 años parecen haberse quedado detenidos en el tiempo, puesto que no han sufrido casi cambios. Croxatto es el propietario del Parque Exploradores, a unos 52 kilómetros de la pequeña aldea turística de Puerto Río Tranquilo donde también tiene un hotel. Un largo paseo por los senderos, llenos de árboles y fauna silvestre, lleva a presenciar el glaciar Exploradores, a los pies de la cumbre más alta de toda la Patagonia chilena (4.058 metros de altura): el monte San Valentín. Este ventisquero solo se puede apreciar a lo lejos debido a que Corporación Nacional Forestal (Conaf), dependiente del Ministerio de Agricultura, ordenó el cierre definitivo del acceso frontal en diciembre de 2025, después de que un informe elaborado por la Dirección General de Aguas (DGA) determinó que el glaciar ha experimentado en los últimos años cambios morfológicos significativos asociados a procesos de fractura y colapso del hielo.
Andrea Carretta, guardabosques del Parque Nacional Laguna San Rafael, avanza con la agilidad de quien conoce cada uno de los senderos que llevan al mirador San Valentín y luego de un recorrido de unos 40 minutos queda frente a frente con el glaciar Exploradores, donde el silencio solo es interrumpido con el silbido del viento. Este italiano de 49 años, con varias décadas ya instalado en Chile, contempla la masa de hielo, de 18 kilómetros de longitud y tres de ancho, con la mirada entrenada de quien la ha visto cambiar con el paso del tiempo. Para él, el retroceso de los glaciares funciona como un termómetro para medir el pulso del cambio climático. Una forma de hacer este cálculo es a través de las morrenas, una acumulación de piedras y sedimentos que se produce después de los avances o retrocesos de los glaciares como respuesta a las etapas frías o cálidas del clima.

Una embarcación con visitantes y representantes de la Agrupación de Turismo Local recorre el lago Bertrand, en Puerto Bertrand, Región de Aysén. Fotos Cristian Soto Quiroz





El telón de fondo de Exploradores es el Campo de Hielo Norte, un vestigio de lo que perteneció al manto de hielo patagónico de hace 18.000 años. Otro de los glaciares a los que se puede llegar a través de la Carretera Austral es al Calluqueo, localizado en el Monte San Lorenzo de la comuna de Cochrane, que por ser de menor tamaño –cuyo rango de altura oscila entre 599 y 3.605 metros sobre el nivel del mar– ha servido como un laboratorio natural para dimensionar los efectos del calentamiento global.
Victoria Gallardo, una guía turística, señala con su dedo hacia tres puntos del glaciar: la laguna proglacial Calluqueo, y los dos macizos Torres Los Mellizos y una cumbre del Cerro Ortúzar conocida como La Aguja por ser una formación rocosa en forma de punta. Este se puede conocer tras avanzar por la Carretera Austral desde la localidad de Cochrane unos cinco kilómetros y desviar a la Ruta X-901, donde se debe recorrer unos 45 kilómetros adicionales. “Es el glaciar más accesible de los más de 26.000 que existen en Chile (una superficie estimada en 21.000 kilómetros cuadrados). Esto lo hace muy atractivo para los turistas, pero también es visitado por muchos montalistas porque tiene una dificultad técnica relacionada con sus paredes de rocas e hielo”, comentó Gallardo.

Un niño pasea en bicicleta a orillas del lago General Carrera, en Puerto Río Tranquilo, Región de Aysén. Fotos Cristian Soto Quiroz




Lagunas de aguas turquesas
Cuando no está congelada, como sucede durante el invierno austral (junio a septiembre), la laguna Calluqueo es navegable por sus aguas lechosas. Aysén concentra el 35% de los recursos hidrícos de todo el país, cuyo máximo representante es el Lago General Carrera –el más grande de Chile y que es compartido con Argentina– que acompaña por todo el viaje en autopista en la región. También destaca el río Baker, el más caudaloso de Chile, que debido a su navegabilidad fue usado por los colonos del siglo XX como una vía de transporte fluvial. Este nace en la pequeña aldea de Puerto Bertrand, donde habita casi un centenar de personas, y después de recorrer casi 200 kilómetros desemboca en Tortel. Franco Rodríguez, un guía turístico de 34 años, que el rafting, la pesca con mosca y los paseos naúticos suelen atraer a decenas de visitantes: “Sin embargo, lo que más busca el que viene a Puerto Bertrand es la tranquilidad. No es un pueblo de turismo de masas, sino más personalizado”.
Rodríguez, oriundo de la región Biobío, llegó a esta población hace seis y se enamoró de inmediato. “Me quedé a vivir y ya creé mi propia agencia de turismo”, relató mientras hacía un recorrido con periodistas por el azulado Lago Bertrand. Otro de los ríos que concentra a visitantes durante la temporada de noviembre a mayo es el Cochrane. A las orillas de sus aguas turquesas, María Francisca Zúñiga ofrece paseos naúticos y Cristián Dunkler la experiencia de la pesca en mosca recreativa, una actividad que consiste en capturar a truchas y otros peces para después liberarlos vivos en el río. “Yo soy de Pucón [Región de La Araucanía], pero un día vine a trabajar acá y encontré que no hay otra belleza como la de la de Cochrane. Es imposible no querer quedarse en la Patagonia chilena”, explica Dunkler.

La nieve es levantada por el viento en las cumbres del cerro Castillo, en Aysén Patagonia. Foto Cristian Soto Quiroz
Los ríos, lagunas y lagos de Aysén, llamativos por una pureza casi intacta, se convierten en espejos de la Carretera Austral, cuyo trazado se estrecha, a ratos, entre montañas que parecen inclinarse sobre el camino como queriendo tragárselo.
En estos puntos se pueden observar a trabajadores con maquinarías que remueven rocas y ensanchan la vía, lo que no impide transitar por ella, aunque en ocasiones se debe tener paciencia para avanzar. Esto es advertido en algunos carteles, localizados en distintos tramos, donde se pide disculpas por las molestias y se explica que se trata de un pequeño “sacrificio” para mejorar los accesos. Las obras obedecen al Plan Ruta Siete, anunciado en abril por el Gobierno de José Antonio Kast que contempla una inversión de unos 850 millones de dólares durante el período 2026-2030 para mejorar la conectividad en unos 244 kilómetros de esta red austral.
La vía es un trazado con tramos de pavimento y ripio, donde en ocasiones se hace necesario tomar un ferry para continuar con el recorrido. Lo recomendable es planificar el viaje a través de la plataforma del Servicio Nacional de Turismo (Sernatur) llamada Planifica Tu Viaje, que se puede encontrar en el sitio web aysenpatagonia.cl. De hecho, esta plataforma se convertirá en la oficial para poder recorrer la Carretera Austral.
Marcelo Santana, gobernador de Aysén, dijo a EL PAÍS que en el Gobierno de Gabriel Boric (2022-2026) ya estaba el plan de desarrollo de zonas extremas, un convenio entre el Ejecutivo y la Gobernación destinado a potenciar la conectividad, infraestructura y productividad de la región. “Estas inversiones son claves para el desarrollo. Ahora, necesitamos que venga aparejada de inversión privada, sobre todo la hotelera”, precisó.

Vehículos transitan por la Carretera Austral mientras una intensa nevazón cubre el paisaje de Aysén Patagonia. Foto Cristian Soto Quiroz
No solo se potencia esta ruta terrestre con la intención de recibir un mayor número de turistas en Aysén, sino que también se amplía el aeropuerto nacional de Balmaceda, en la ciudad de Coyhaique. Se espera que una vez inicie operaciones la nueva terminal, el 1 de octubre, puedan ser recibidos hasta 1,2 millones de pasajeros al año.
La demanda turística ha aumentado en los últimos cuatro años. “Tenemos el problema de estacionalidad, como otros destinos, pero entre diciembre y marzo de este 2026 recibimos más de 250.000 turistas, lo que significa un crecimiento del 40% respecto al período anterior”, explicó Claudio Montecinos, director regional de Sernatur Aysén.
Huemules, guanacos y pumas
La fauna silvestre es una de las mayores joyas a las que se puede acercar el visitante a lo largo de un viaje terrestre por Aysén. Es en el Parque Nacional Patagonia donde se pueden apreciar a grupos de guanacos, un lejano pariente de los camellos nativo de América del Sur, o en ocasiones con pumas y también algunos ejemplares de especies amenazadas como el huemul.
La estancia, por donde se puede transitar en auto, fue creada en 2018, luego de que la familia estadounidense Tompkins cedió un lote de terrenos al Estado chileno como parte de la gran donación que, además, permitió la conformación de otros cuatro parques nacionales y la expansión de tres adicionales. Pero los animales no se limitan a dejarse observar en una sola zona de la Patagonia chilena, pues forman parte del paisaje. Así ocurre en las montañas de Villa Cerro Castillo, donde los huemules pastan con calma mientras las aves trazan círculos en el cielo, o en otros tramos de la ruta donde ovejas, vacas y caballos caminan sin prisa.

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