Las grandes empresas piden estabilidad y previsibilidad ante la incertidumbre política que se avecina en Argentina
Las grandes empresas piden estabilidad y previsibilidad ante la incertidumbre política que se avecina en Argentina

Santiago Mignone en el cierre del Coloquio de IDEA, este viernes. Foto IDEA
- El coloquio de IDEA reunió a más de un millar de ejecutivos de empresas locales y multinacionales y expresó la inquietud del sector ante el proceso electoral del próximo año
El tradicional coloquio anual del Instituto para el Desarrollo Empresarial de Argentina (IDEA), que hasta este viernes reunió a un millar de ejecutivos de grandes firmas nacionales y multinacionales, dejó varios mensajes para Javier Milei. Algunos expresados en voz alta y sobre el escenario, otros sugeridos o murmurados en los pasillos o en charlas informales. Entre los primeros, que las grandes empresas respaldan el rumbo económico de su Gobierno ultraderechista, la desregulación y el ajuste del gasto público. Entre los segundos, que hay dudas sobre sus posibilidades de lograr la reelección en 2027, por lo que las nuevas inversiones esperarán a que se despeje la incógnita del futuro del país. Ante la incertidumbre política que observan los empresarios, el énfasis del coloquio estuvo puesto en la necesidad de garantizar la estabilidad y la previsibilidad, en reclamar acuerdos que trasciendan a las ideologías.
“El empresariado no quiere volver al pasado”, dijo en el cierre del coloquio Santiago Mignone, presidente de IDEA. “Persistir en el rumbo de estabilización de la economía no es simple, pero creemos que no hay otro”, agregó y detalló que ese único camino incluye “equilibrio fiscal, niveles de inflación compatibles con el mundo, sostenibilidad de la deuda y honrar los compromisos asumidos sin importar quién los haya asumido en nombre del Estado”, remarcó. Su mención al pasado se refería al peronismo, en especial a su versión kirchnerista, la principal fuerza de oposición al Gobierno y la última opción que los grandes empresarios querrían ver regresar a la Casa Rosada.
Con esas palabras concluían tres días de conferencias y debates convocados por IDEA en una helada ciudad de Mar del Plata. La consigna del encuentro, Invirtiendo la historia, de promesa a potencia, resumía los intereses de las grandes compañías, que apuestan no tanto por terminar con el eterno péndulo que hace oscilar al país de derecha a izquierda con cada cambio de Gobierno, sino por estabilizar al péndulo en una determinada posición.
Desde el primer día, quedó clara la postura de los organizadores: el titular del coloquio, Fabián Kon, planteó el respaldo del establishment empresarial al programa general del Gobierno, pero, a la vez, dejó abierta la pregunta que inquieta al sector: “¿Puede Argentina sostener la estabilidad? ¿Puede crecer durante veinte años con estabilidad?“.
Santiago Mignone y Fabián Kon en Mar del Plata, Buenos Aires, este viernes. Foto IDEA
Las dudas sobre la estabilidad son las dudas sobre la continuidad de Milei. Y se cimientan en los problemas que afronta gran parte de la población. Según datos oficiales del instituto nacional de estadísticas (Indec), la actividad económica se desbarrancó un 2,9% mensual en julio y la amenaza de una recesión es concreta. La pobreza subió cuatro puntos en un semestre y llegó al 32,3% de la población. El ingreso per cápita familiar cayó, en promedio, el 6,7% desde fines de 2025 a mediados de este año. El desempleo trepó al 7,9% y el trabajo informal al 45%. La inflación, que Milei logró reducir significativamente, se mantiene cerca del 2% mensual. Los indicadores financieros tampoco ayudan: el llamado riesgo país, el índice con que la banca JP Morgan mide la diferencia de tasa que pagan los bonos de una nación respecto de los del Tesoro de EE UU, comenzó a aumentar en las últimas semanas y este viernes superó los 650 puntos.
En ese contexto, el mensaje elaborado por IDEA se basó en exponer la experiencia de otros países que superaron períodos de inestabilidad económica y en remarcar que lo hicieron mediante programas extendidos en el tiempo. “La inflación baja no aparece de un día para otro. En muchos casos llevó entre 4 y 10 años consolidarla”, advirtió Kon e insistió en la necesidad de “sostener el rumbo”. “La estabilidad no es un fin en sí mismo”, argumentó, “es una herramienta para mejorar la vida de las personas. Cuando la estabilidad se sostiene, la pobreza cae”, dijo y puso como ejemplos a Polonia, Brasil y Uruguay.
Fue justamente un expresidente uruguayo el que trajo uno de los casos más celebrados por la platea de empresarios. Representante de una derecha liberal y conservadora, Luis Lacalle Pou (2020-2025) expuso como clave de la estabilidad en su país el respeto a las instituciones y el rol de los líderes. “El presidente debe garantizar la unión y construcción. Se gobierna para todos, no solo para los partidarios”, dijo. “Los desacuerdos no deben ser motivo de agravios y descalificación. Uno cosecha lo que siembra”, agregó. Los aplausos que respondieron a sus palabras parecían querer hacerse oír a 400 kilómetros, en Buenos Aires.
Ni Milei ni sus ministros estuvieron en el coloquio, optaron por estar en la Semana de Argentina en París, Francia, en busca de inversores extranjeros. Sí participaron del encuentro de IDEA con mensajes grabados o por teleconferencia. “Lo primero que hay que tener es paciencia, los procesos de crecimiento no son instantáneos”, coincidió Milei con el diagnóstico empresario, el miércoles, en una entrevista abierta. Pero lo que dijo después ya no pareció tan coincidente: en tono de campaña anticipada, dijo que en 2027 los argentinos deberán elegir entre “vivir en un país próspero”, si lo votan a él, o “pagarán las consecuencias”, si optan por sus opositores, “un grupo de personas que está dispuesto a romper todo”.
¿Mileísmo sin Milei?
La adhesión de los grandes empresarios al rumbo general del Gobierno no se traduce en adhesión plena a Milei. No son pocos los que creen, según comentaban durante el coloquio, que la incertidumbre política se reduciría si para las próximas elecciones el candidato de ese modelo fuera una figura con mejor imagen que el presidente, hoy lastrado por una percepción social negativa superior al 60%. Sin convencer a todos, la senadora Patricia Bullrich es uno de los nombres que atraen esas especulaciones: forma parte del bloque de la ultraderecha, pero ha marcado sus diferencias con decisiones y modos de Milei. La exministra de Seguridad estuvo en Mar del Plata y pidió “acelerar las reformas” para que las mejoras lleguen a consumidores y empresas. “La transformación necesita decisión, continuidad y sensibilidad social para que no quede nadie afuera”, señaló, una frase que nunca pronunciaría el presidente.
Participación de Javier Milei desde París (Francia), el 30 de septiembre. Foto IDEA
El reclamo de “sensibilidad social” también se pudo escuchar varias veces a lo largo del coloquio, con voces críticas ante la inflexibilidad del plan económico, la prioridad total para la contención de la inflación sin tener en cuenta su impacto en pequeñas y medianas empresas y en los sectores populares. No se trata de posturas contrarias al ajuste del gasto público, sino proclives a moderarlo para hacerlo sostenible.
El diagnóstico y los planteos diferían según los sectores empresarios. El optimismo parecía dominar entre ejecutivos de compañías mineras, petroleras y afines, las grandes ganadoras del modelo vigente, aunque aún entre ellos persistía la idea de que las inversiones entrarán en compás de espera. Mientras, la preocupación y las dudas afloraban entre quienes se dedican a la industria y los servicios, los rubros más perjudicados junto con la construcción.
También en otra área favorecida desde 2023: para los directivos del sector financiero, el temor latente es que en 2027 se replique la inestabilidad que precedió a las elecciones de medio término, hace justo un año, cuando el tradicional refugio de los argentinos en el dólar para superar cualquier crisis hizo tambalear al programa de Milei. Aquella vez, lo rescató un multimillonario apoyo de Estados Unidos, facilitado por Donald Trump.
Entre los productores industriales, el dato repetido para describir el estado de situación era elocuente: el consumo masivo hoy está al menos 15% debajo del nivel de 2023 y no se avizora una mejoría. Desde allí surgían los pedidos de mayor pragmatismo en las medidas oficiales para reanimar el consumo y la actividad, como fomentar la baja de tasas y encajes bancarios o incentivar el crédito. “No queremos enfrentarnos con Milei ni salir a romper todo”, resumía un directivo de una destacada firma nacional, “pero sería importante que nos escuchen y evitar insistir con errores antes de que sea demasiado tarde”.

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