De la Espriella y Noboa forjan una alianza para atajar a los criminales ecuatorianos refugiados en Colombia
De la Espriella y Noboa forjan una alianza para atajar a los criminales ecuatorianos refugiados en Colombia

Abelardo de la Espriella y Daniel Noboa. Foto Presidencia/Getty
- Los gobiernos sudamericanos ponen la lupa en los capos que han cruzado la frontera y que se esconden con identidades nuevas y vidas de bajo perfil
Una noticia que pasó desapercibida en Colombia ha tenido una gran resonancia en Ecuador. Las autoridades anunciaron esta semana la captura de Inda Mariela Peñarrieta Tuárez y Michelle Macías Peñarrieta, la esposa y la hija de alias Fito, quien lideró la banda Los Choneros y hoy se encuentra preso en Estados Unidos.
El presidente Abelardo de la Espriella celebró la captura y dijo que las enviará “con gusto” a su “amigo”, Daniel Noboa. “Así se trabaja, Abelardo”, respondió el mandatario ecuatoriano. La alianza entre los dos países sudamericanos toma particular relevancia cuando, en los últimos años, Colombia se ha convertido en una especie de retaguardia de los criminales ecuatorianos.
Michelle se hacía pasar por Paola Zapata. Usaba una cédula de identidad colombiana falsa y procuraba llevar una vida que no levantara sospechas en la pequeña población de Sabana de Torres, en el departamento de Santander y a más de 1.000 kilómetros de la frontera con Ecuador. Su verdadera identidad salió a la luz cuando la Policía colombiana, en un operativo coordinado con el FBI y las autoridades ecuatorianas, irrumpió en la casa donde vivía con su madre. Ambas tenían una notificación roja de Interpol por un caso de lavado de activos que investiga la justicia ecuatoriana alrededor de la red familiar de José Adolfo Macías, Fito. Según la Fiscalía, a través de un esquema de empresas, movieron alrededor de 25 millones de dólares.
John Reimberg, ministro del Interior ecuatoriano, ha dicho que madre e hija se habían refugiado en Colombia bajo la “protección de grupos irregulares”. El funcionario vinculó esa supuesta protección con los lazos que Los Choneros han creado en Colombia a través de sus actividades ilícitas. Las autoridades señalan que varios operativos han dado cuenta de que las bandas criminales de Ecuador han forjado relaciones con grupos colombianos, como el Clan del Golfo o las distintas disidencias de las FARC.
La captura de las dos mujeres es el primer operativo conjunto entre los gobiernos de Noboa y De la Espriella, mandatarios que han prometido endurecer la lucha contra las redes del narcotráfico y han mostrado una gran afinidad en materia de seguridad.
En una reciente entrevista con Caracol Radio, el ecuatoriano resaltó que, tras la llegada del penalista a la Presidencia el pasado 7 de agosto, hay “una relación muy distinta” y que “existe una cooperación real en seguridad” con Colombia. “Vamos atrás de los bandidos y vamos atrás de la gente que le hace tanto mal a nuestras familias”, añadió.
Además, los dos mandatarios integraron a sus respectivos países al Escudo de las Américas, la coalición impulsada por Donald Trump para combatir el crimen transnacional en la región. Bajo esa asociación, han fortalecido las operaciones conjuntas.
La nueva relación marca un giro total con respecto a la que Noboa mantuvo con el expresidente Gustavo Petro. Quito abrió el pasado enero una guerra comercial, acusando al entonces mandatario de no cooperar con la seguridad binacional. Noboa solo reculó cuando conversó con el entonces candidato De la Espriella, quien le prometió implementar una política de mano dura si llegaba al poder.
Aun así, buena parte de las recientes capturas de capos ecuatorianos en Colombia se produjo durante el gobierno del izquierdista. Las policías colombiana y ecuatoriana, la Interpol, el FBI y otras agencias han trabajado en distintas operaciones para localizar a fugitivos ecuatorianos que cruzaron la frontera.
En octubre de 2025, las autoridades capturaron en Medellín a alias Fede, el sucesor de Fito. En la capital de Antioquia, el entonces líder de Los Choneros caminaba con aparente tranquilidad, oculto tras una identidad falsa y un enjambre de escoltas. Había llegado allí tras fugarse de la Penitenciaría del Litoral, una de las cárceles más peligrosas de Ecuador.
Meses después, en junio, quien cayó fue alias Javi, hermano de Fito, en Bogotá. La Policía confirmó que tenía información de que se encontraba en Colombia hacía ya un año y medio, y de que viajaba con facilidad entre ambos países. Reimberg había acusado a Petro de facilitar el refugio de los criminales: “La Policía colombiana es de primer mundo, pero muchas veces las decisiones políticas no acompañan este tipo de operaciones contra los grupos criminales. Los criminales que salen corriendo de Ecuador buscan protección en Colombia. Si no encontraran allí garantías para permanecer ocultos, habrían buscado otro destino”.
Capos con identidades falsas
No son los únicos que se han refugiado en Colombia. Ángel Aguilar Morales, alias Lobo Menor, señalado como uno de los autores intelectuales del magnicidio del candidato presidencial Fernando Villavicencio, vivió varios años en Medellín. Compró inmuebles y vehículos. y llegó a construir una vida en Colombia bajo una identidad falsa. Finalmente, fue capturado el pasado marzo en México.
A la lista se suma alias Ruano, señalado como cabecilla de la banda La Siate y vinculado por las autoridades ecuatorianas con una disidencia de las FARC. Localizado en Tumaco el 27 de mayo, Colombia lo entregó esa misma noche a Ecuador. Unas semanas después apareció otro nombre conocido: Galo Javier Suárez Román, Gato Negro, segundo al mando de Los Tiguerones. El 30 de junio fue capturado en Colombia y el 3 de julio ya se encontraba en Guayaquil.
Quizá uno de los casos más reveladores del fenómeno es el de Wilmer Chavarría, alias Pipo, líder de Los Lobos, también implicado en el asesinato de Villavicencio. Pipo no solo se escondió en Colombia, sino que construyó una nueva identidad. Después de fingir su muerte en Ecuador, pasó a utilizar el nombre Danilo Ramón Fernández Calderón, una identidad asociada a una persona nacida en Venezuela. Obtuvo documentos colombianos en agosto de 2021 y con un pasaporte de este país salió desde Medellín hacia España en abril de 2022. Allí continuó su vida bajo una nueva identidad falsa hasta que fue detenido en noviembre de 2025.
Ese recorrido muestra cómo Colombia ocupa un lugar particular en la fuga de criminales ecuatorianos. No se trata únicamente de un territorio al que cruzan para esconderse, sino que también es uno donde construyen una identidad, obtienen la protección de organizaciones delictivas colombianas y pueden usarlo como trampolín para viajar a otros países.
La nueva alianza de Quito y Bogotá busca frenar estos episodios que, en los últimos años, se hicieron cada vez más evidentes. Y De la Espriella y Noboa no son los únicos interesados. Washington mira de cerca sus acciones en una frontera que se ha convertido en una de las vías más importantes del narcotráfico hacia el océano Pacífico.
Fue justamente esa la zona que visitó a inicios de septiembre el jefe del Comando Sur de EE UU, cuando se realizó una reunión tripartita en la que se pactó fortalecer la presencia militar en la zona y estrechar la cooperación en inteligencia para combatir a los carteles. Varios medios colombianos y ecuatorianos revelaron, citando a fuentes anónimas, que incluso se sopesó la idea de crear una base militar binacional colomboecuatoriana para ello.
Los familiares de Fito se encuentran desde el martes en Ecuador tras su intento de desaparecer del radar de la justicia. Los gobiernos son los primeros en celebrar este nuevo capítulo de las relaciones bilaterales, basadas en seguridad: “La cooperación internacional sigue golpeando al crimen organizado y sus economías. Es cuestión de tiempo: todos caen”, recalcó Reimberg tras la extradición de las capturadas.

Comments (0)