Un año de alto el fuego en Gaza con casi 1.500 muertos
Un año de alto el fuego en Gaza con casi 1.500 muertos

Palestinos, entre las ruinas de un edificio destrozado en Jan Yunis, en el sur de la Franja, el 8 de octubre de 2026. Foto Abdel Kareem Hana (AP Photo/Abdel Kareem Hana)
- Israel bombardea a diario e impide la reconstrucción, castigando a dos millones de personas. Tras recibir de Hamás a los últimos rehenes, ha vaciado la tregua de contenido, con el silencio de EE UU y la Junta de Paz
El 30 de septiembre, una madre gritaba en medio de una calle de Ciudad de Gaza. Su hija, Imán Abdel Aal, acababa de morir en un bombardeo aéreo israelí en un apartamento residencial, junto con otras dos personas. “¡Imán, Imán! ¡Señor, dame fuerza!”, gritaba en un vídeo desgarrador, frente al cadáver de su hija ya envuelto en una bolsa blanca cerca del hospital Al Shifa.
Era uno de los últimos ejemplos diarios de que el alto el fuego en Gaza cumple este sábado un año de incumplimiento por parte de Israel. El acuerdo, firmado por presión de Estados Unidos cuando se cumplían dos años de ofensiva, decretaba claramente “el fin inmediato de la guerra” y obligaba a las partes a “suspender todas las operaciones militares”, incluidos los bombardeos aéreos y de artillería. Israel, sin embargo, los prosigue, básicamente porque EE UU, el principal garante del pacto, y la Junta de la Paz, que preside Donald Trump y supervisa la tregua, se vienen alineando con las posiciones del Gobierno de Benjamín Netanyahu, vaciándola de contenido en la práctica.
Aunque la intensidad y letalidad de los ataques ha sido bastante menor en los últimos 12 meses, los palestinos muertos por fuego israelí se acercan ya a los 1.500 desde el 10 de octubre de 2025. Este viernes, sumaban 1.477, 308 de ellos menores (casi uno al día) y 154 mujeres, según los datos del Ministerio de Sanidad del Gobierno de Hamás, que recibe los datos de las morgues y que la ONU toma como referencia. Hay también 5.205 heridos, la mitad de ellos menores, mujeres y ancianos.
Israel, directamente, apenas comunica ya los objetivos de este goteo de muertos casi diario. Cuatro, este jueves; cinco, el miércoles; dos, el martes… Un bombardeo de la semana pasada recibió más atención porque murieron dos civiles cristianos y el papa León XIV envió un mensaje de condolencias al párroco de la única parroquia católica de Gaza, la iglesia de la Sagrada Familia.
“Un alto el fuego carece de sentido si se sigue matando a menores y las familias siguen sin poder reconstruir sus vidas”, ha declarado Inger Ashing, directora ejecutiva de Save the Children, en un comunicado de un centenar de ONG con motivo de una tregua que, lamentan, “existe solo sobre el papel”.
La semana pasada, el jefe de la Dirección de Inteligencia del ejército israelí, Shlomi Binder, aseguró que ya han matado a unos 4.000 de los 6.000 gazatíes (no todos ellos milicianos) que cruzaron a territorio israelí en el ataque de Hamás de octubre de 2023 que desencadenó la invasión de Gaza. “Los estamos eliminando uno por uno”, se jactó esta semana Netanyahu. Una unidad especial de los servicios secretos rastrea y mata a quien penetrase aquel día en Israel, que sí ha podido cerrar la herida de los rehenes y reducir el despliegue de reservistas, que acumulan entre 80 y 100 días de servicio.
Las milicias de Gaza, en cambio, devolvieron los últimos rehenes en sus manos y no han disparado un solo cohete contra Israel. Hubo uno, que no salió siquiera de la Franja.
Hamás firmó, además, con la Junta de Paz una hoja de ruta para su desarme, pero su máximo responsable, Nickolay Mladenov, la reinterpretó en beneficio de Israel tras reunirse con Benjamín Netanyahu, convirtiéndola enseguida en papel mojado sin visos de cumplirse a corto plazo.
Una tregua “sobre el papel”
El Gobierno de Netanyahu impide, además, la reconstrucción como castigo colectivo para presionar a Hamás a entregar todas sus armas antes de cualquier retirada de las tropas israelíes, que ocupan más de la mitad de la Franja. El Ejecutivo incumple también su obligación de permitir que entren viviendas temporales para los desplazados.
Gaza sigue así sin agua corriente ni electricidad. Buena parte de la población depende de la ayuda humanitaria para comer y de hacer cola ante camiones cisterna para llenar los bidones. Ninguno de sus 36 hospitales ha vuelto a funcionar a pleno rendimiento y, al ritmo actual, harán falta cuatro años para evacuar a los casi 20.000 pacientes que lo necesitan de urgencia. Las tropas israelíes siguen, mientras, arrasando infraestructuras en el más del 50% de Gaza que controlan.
La directora general de la Organización Internacional para las Migraciones (OIM), Amy Pope, ha subrayado este viernes que casi toda la población, unos dos millones de personas, sigue necesitando ayuda en materia de alojamiento, justamente cuando se prevé que el fenómeno meteorológico de El Niño traiga lluvias más intensas. Cientos de miles preparan como pueden para el frío las tiendas de campaña en las que malviven, como se puede ver en los vídeos grabados en la Franja, ya que Israel impide la entrada a Gaza de periodistas extranjeros desde hace tres años. Más de la mitad de las tiendas (diseñadas como una medida de emergencia temporal con una vida útil de entre seis y doce meses) y de refugios improvisados están en mal estado y requieren ser sustituidos, ha añadido Pope.
Ante la falta de alternativas y la cercanía del cuarto invierno, las familias buscan refugio donde sea, incluido edificios en riesgo de derrumbarse. El mes pasado, 21 personas (la mitad de ellos menores) murieron al desplomarse uno de esos edificios, en Ciudad de Gaza.

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