Ante el «juego de poder» de Trump, un documento revela la respuesta conjunta de Canadá y la UE
Ante el «juego de poder» de Trump, un documento revela la respuesta conjunta de Canadá y la UE

El primer ministro Mark Carney es recibido por la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, a su llegada para dirigirse al Parlamento Europeo en Estrasburgo, Francia, el jueves 17 de septiembre de 2026. Foto THE CANADIAN PRESS/Justin Tang
- Canadá y la Unión Europea están definiendo medidas concretas para estrechar más los lazos en materia de seguridad digital, recursos críticos y una futura flota canadiense de aviones cisterna para la extinción de incendios, según un borrador de declaración conjunta previo a una importante cumbre que se celebrará a finales de este mes.
El documento, al que tuvo acceso *The Canadian Press*, señala que Ottawa y Bruselas pretenden permitir que empresas canadienses liciten contratos de infraestructura de nube e inteligencia artificial —habitualmente reservados para empresas europeas—, en un nuevo paso para reducir la dependencia de Estados Unidos, relegándolo a un segundo plano.
Bajo el nombre de «alianza para el futuro», esta asociación renovada también pone en marcha planes para que Canadá se incorpore al sistema europeo de navegación por satélite Galileo y cierra un acuerdo para facilitar la inversión europea en minerales críticos canadienses, según el texto filtrado.
Asimismo, anuncia la compra conjunta de 50 aviones cisterna De Havilland de fabricación canadiense, que, según se afirma, estarán listos para combatir incendios forestales en 2030.
En un sentido más amplio, la declaración pone de relieve los esfuerzos continuos por reforzar los vínculos en ámbitos que van desde el comercio y la educación hasta la defensa, mientras Canadá y la Unión Europea tratan de protegerse ante una potencia estadounidense cada vez menos fiable y abanderan la defensa del «orden internacional basado en normas».
El desafío reside en capear las posibles reacciones adversas del inquilino de la Casa Blanca y seguir fortaleciendo los lazos transatlánticos más allá del próximo ciclo electoral, señaló Patrick Leblond, profesor asociado de Asuntos Públicos e Internacionales de la Universidad de Ottawa.
«Los estadounidenses juegan a un juego de poder. Para ellos, si Canadá y otros países se unen para reducir su dependencia de EE. UU., la actual administración estadounidense —y potencialmente otras futuras— intentarán evitar que eso suceda», afirmó Leblond.
«Divide y vencerás: ese es el enfoque de poder».
El borrador de la declaración, fechado el 22 de septiembre, se compromete a «reforzar la soberanía digital» y a armonizar los marcos regulatorios emergentes «mediante el estatus de país asociado para Canadá» en el marco de la propuesta de Ley de Desarrollo de Nube e IA de la Comisión Europea.
Esto significa que Canadá recibiría el mismo trato que un Estado miembro a la hora de licitar contratos de infraestructura digital crítica. «Ya sea Google, Amazon o Microsoft, dependemos en gran medida de estas plataformas. Y, como sabemos, podrían utilizarse como arma contra nuestra economía y nuestros gobiernos», afirmó Leblond.
«El mensaje aquí es: colaboremos. Confiamos los unos en los otros».
Esta medida surge después de que la presidente de la Comisión Europea, Ursula von der Leyen, propusiera el mes pasado que Canadá se convirtiera en el primer miembro asociado de la Unión Europea.
Siempre que es posible, los contratistas europeos ya se inclinan por trabajar con empresas canadienses en lugar de estadounidenses, debido a los controles de exportación que Estados Unidos suele imponer a las ventas destinadas a mercados de terceros países, señaló Wendy Gilmour, vicepresidente del Conference of Defence Associations Institute.
Sin embargo, convencer a las empresas tecnológicas canadienses orientadas hacia Estados Unidos para que vuelvan la mirada hacia Europa podría suponer un desafío.
«La adopción por parte de las empresas canadienses ha sido lenta, ya que están muy acostumbradas a trabajar con el mercado estadounidense», comentó Gilmour.
«Es fácil. Se habla inglés. Es una opción mucho más sencilla que operar en un entorno normativo europeo que abarca 27 países diferentes».
En la cumbre entre Canadá y la UE, prevista para los días 29 y 30 de octubre en Montreal, el primer ministro Mark Carney recibirá a von der Leyen, al presidente del Consejo Europeo, António Costa, y a otros líderes de la UE.

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