“Votar nos da una voz”: cómo la participación de los electores negros puede cambiar el rumbo de Texas en las ‘midterms’
“Votar nos da una voz”: cómo la participación de los electores negros puede cambiar el rumbo de Texas en las ‘midterms’

James Talarico en evento de campaña, en Kingdom Builders Center, Houston, Texas, el 19 de julio. Foto Elizabeth Conley (Houston Chronicle vía Getty Images)
- El Estado tiene el mayor número de electores afroamericanos elegibles del país. En un momento en que las contiendas se cierran, los candidatos apelan a las necesidades de esta población que se siente olvidada
A sus 27 años, Javon Daniels va a votar por primera vez el 3 de noviembre en las elecciones de medio término que se celebrarán en Estados Unidos.
Es el primer miembro de su familia que sufragará. Cree que también será uno de los pocos que habrá ejercido este derecho en su barrio, Third Ward, una comunidad de mayoría negra al sureste de Houston, donde casi el 43% de la población vive por debajo de la línea de pobreza.
“Vengo de una comunidad que no sabe mucho de votos. Realmente no nos interesa”, dice Daniels desde la Iglesia bautista a la que asiste, la Wheeler, donde el candidato demócrata al Senado por Texas, James Talarico, se presentó en septiembre. “Mucha gente negra de mi comunidad no toma el voto en serio, porque sentimos que no hace una diferencia en nuestras vidas”.
Sus padres, hermanos y familiares cercanos sienten que votar es “estúpido”. Daniels asegura que en su barrio la violencia pandillera, de las armas y las drogas es lo que ha abrazado a los jóvenes negros, incluso en las escuelas, y que ningún político se interesa por buscar una solución.
Third Ward, donde creció Daniels, tuvo en 2016 una tasa de crímenes violentos tres veces más alta que la de todo Houston (1.026 por cada 100.000 habitantes). Y entre 2024 y 2025, mientras los homicidios disminuían en casi toda la ciudad, en el código postal de ese barrio, aumentaban.
“Ha sido muy duro para mí poder tener oportunidades. La gente en mi comunidad tiene que batallar muy fuerte, lidiando con las cosas que vivimos más una educación muy pobre”, asegura.

Elecciones en Texas, en una imagen de archivo. Foto Robert Daemmrich (Getty Images)
Daniels, que cursa una maestría en seguridad cibernética, cuenta que ha estado analizando su voto en la boleta del Senado por Texas. Dice que los problemas en Third Ward —conocido como la cuna de los derechos civiles de los negros en Houston— son un reto que tienen los candidatos si quieren ganar el voto de las comunidades afroamericanas.
Y en Texas, donde los demócratas no han ganado una contienda estatal desde 1994, este electorado puede hacer una diferencia en el resultado. Según estimaciones del Pew Research Center de 2024, el Estado tiene el número más alto de votantes negros elegibles: 2,7 millones de personas.
El profesor Michael Adams, director de la maestría de Administración Pública de la Universidad del Sur de Texas, asegura que ese número podría no reflejarse en votos si la lealtad de los electores negros a un partido no viene acompañada de la reciprocidad en la atención de sus necesidades.
¿Un voto demócrata o republicano?
Conscientes del peso que puede tener en el resultado electoral el voto de los texanos afroamericanos, las campañas de Talarico y Paxton han visitado iglesias, centros de convención y comunidades en un intento por seducir a estos electores. Y al demócrata, aseguran analistas, le beneficiaría contar con el respaldo en la campaña de quien fue su contendora en las primarias del partido: la representante estatal afroamericana, Jasmine Crockett.
La Universidad del Sur de Texas encuestó a 500 votantes afroamericanos del Estado entre el 27 de julio y el 2 de agosto de 2026. Entre algunos resultados destaca que el 77% de ellos estuvo de acuerdo en que el Partido Demócrata da por sentado el voto de esta comunidad. Aun así, el 71% aseguró que ve favorablemente a Talarico, un récord que no tiene su contrincante republicano, el fiscal del Estado, Ken Paxton: apenas el 11% tiene una percepción favorable de este.
Kathy Evans Jackson, una exmaestra de 64 años, no participó en la encuesta pero está de acuerdo con esa idea sobre los políticos republicanos en la contienda, e incluye al gobernador Greg Abbott, a su vicegobernador Dan Patrick y a Paxton. “No se preocupan por nosotros. Solo quieren tener el control y mientras nosotros sufrimos, ellos se hacen más ricos”, asegura.
“Todo lo que esté relacionado con ellos tiene racismo”, sentencia.

James Talarico y Ken Paxton.Brenda Bazán / Alex Brandon (AP)
A Evans, que ha votado demócrata en cada elección durante los últimos 27 años, como la mayoría de las mujeres negras en Estados Unidos, le preocupa la influencia del condado en el cambio de currículo en las escuelas públicas, que impone una mayor presión para alcanzar resultados sobre los estudiantes y sus maestras. Le preocupa el aumento en el costo de los servicios públicos, de las rentas, de la gasolina: “Veo cómo está mi comunidad y no me hace feliz la vía en la que vamos”.
Para ella, los republicanos “simplemente han dejado de defender a la gente, han cedido ante cualquier cosa que diga (el presidente Donald) Trump”.
En Texas, los electores también han puesto la mirada en la calidad moral del candidato, sobre todo en la contienda por el puesto en el Senado. Brian Gathright, un votante independiente mayor de 60 años, asegura que no podría dar su voto a alguien que ha estado investigado por corrupción, como Paxton. Talarico no era su primera opción, pero se ha ido acercando a él porque cree que “potencialmente” puede influir en la mejora de algunas prioridades de su comunidad, entre ellas, un mayor acceso al mercado de seguros de salud asequibles, Medicaid. “La salud debe ser un derecho, no un privilegio”, dice.
Bajo el gobierno de Abbott, Texas se convirtió en uno de los pocos Estados que decidió no expandir la cobertura médica asequible para abarcar a más texanos de bajos recursos. Eso ha contribuido a que el Estado tenga la tasa de personas no aseguradas más alta del país: en 2022, el Censo la ubicó por encima de 16% mientras que la nacional era de 8%.
Gathright asegura que no se identifica con el Partido Republicano porque sus políticos se han enfocado en temas que “no tienen nada que ver conmigo”: “El costo de la vivienda, los seguros médicos. Esos sí son temas reales”. Y su distancia con el Partido Demócrata se ha agrandado porque, asegura, “hacen muchas promesas, pero he visto pocos resultados”.
A pesar de eso, Gathright siente que los segundos se preocuparían más por los problemas de la comunidad afroestadounidense.

Brian Gathright, en la iglesia bautista Wheeler, en Houston. Foto Patricia Clarembaux
El profesor Adams explica que el apoyo histórico de los afroestadounidenses a los partidos ha estado acompañado por la respuesta de los políticos a la defensa de sus derechos civiles y sus causas, desde la abolición de la esclavitud, el reconocimiento de los negros como ciudadanos y su acceso al voto, así como a la representación de sus comunidades en puestos de gobierno.
“Los votantes negros han estado estrechamente vinculados al Partido Demócrata, hemos sido leales”, dice. Una encuesta del Pew a más de 5.000 adultos en Estados Unidos entre el 30 de enero y el 18 de junio de 2026 mostró que, entre la población negra, el 73% está alineado con el Partido Demócrata.
“Pero, ¿qué ha significado esa lealtad para los votantes negros en términos prácticos?”, cuestiona el profesor. Para Adams, la respuesta se verá en noviembre, cuando se conozca cuánto de ese electorado realmente va a votar.
Javon Daniels, Brian Gathright y Kathy Evans Jackson votarán por Talarico para el puesto en el Senado.
A diferencia del resto de su familia, Daniels sí siente que su voto cuenta. Quiere entender bien el impacto que puede tener ejercer este derecho para poder educar a su comunidad. Todavía no siente que al votar se vayan a resolver todos los problemas de su barrio: “Tomará mucho trabajo”, dice, “pero tenemos que seguir en la lucha para asegurarnos de que nuestra voz sea escuchada. Votar nos da una voz”.

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