La izquierda colombiana muestra su músculo en sus primeras marchas contra De la Espriella
La izquierda colombiana muestra su músculo en sus primeras marchas contra De la Espriella

Protesta contra el gobierno de Abelardo de la Espriella en la Plaza de Bolívar, en Bogotá, este miércoles. Foto MARIANO VIMOS
- Miles de personas protestaron sin incidentes importantes en las principales ciudades del país pese al granizo y a la amenaza de mano dura del presidente en caso de desmanes.
La izquierda colombiana salió a la calle este miércoles contra el presidente Abelardo de la Espriella, y le fue mejor de lo que esperaba.
Pese a las dudas sobre su poder de convocatoria, al temor a la represión policial que el propio mandatario alimentó, a la amenaza de lluvia y a que la cita cayera en día laborable, miles de colombianos se manifestaron de forma pacífica durante horas. Las marchas, que se repitieron en las principales ciudades colombianas, fueron la primera toma de temperatura de la capacidad de movilización de una izquierda malherida tras perder el poder ante un outsider de derechas, aliado declarado de Estados Unidos, que representa todo lo que el progresismo (izquierda) abomina.
Apenas unas horas antes de la convocatoria, De la Espriella lanzó un órdago a los manifestantes al aprobar por decreto un nuevo protocolo, más duro, para la actuación de las autoridades en las protestas. Con el recuerdo aún fresco de la brutalidad policial contra las marchas de 2021, muchos colombianos temieron que la jornada acabara en una batalla campal espantando al resto o que la sola advertencia presidencial disuadiera a la gente de salir de casa. No fue así. Llovió, granizó y volvió a salir el sol, mientras los manifestantes de Bogotá se contaban por miles y todos, encapuchados incluidos, recorrieron la ciudad durante más de cinco horas sin incidentes ni altercados reseñables. La presencia de uniformados a lo largo del recorrido fue mínima.

Protestan en Bogotá contra las reformas laborales de De la Espriella.
La oposición llegaba a la cita aún abatida tras perder las elecciones por apenas 250.000 votos. Durante la campaña, el propio Gustavo Petro advirtió de un estallido social si De la Espriella llegaba a la Casa de Nariño, pero hasta ahora las calles se habían mantenido en calma. Ni siquiera se agitaron el 21 de junio, día de las elecciones, cuando Petro se negaba a reconocer los resultados y los más radicales anunciaban que saldrían con todo. “Duramos más de 50 años bajo una derecha fascista y genocida. La gente no se va a aguantar eso”, contaba desde la prisión Sergio Pastor, 19, uno de los jóvenes que en 2021 acabaron presos por enfrentarse a la policía durante las protestas masivas contra el Gobierno de Iván Duque. “Todo comenzará desde el mismo día que ese man quede”, anunciaba. Hubo que esperar algo más.
Ahora, con el poder de convocatoria ya puesto a prueba, varios líderes sociales hablan de llamar a un gran paro nacional el próximo 14 de noviembre. No es seguro que llegue a producirse, pero desde la tarima los oradores insistieron en que la de este miércoles es solo “el preámbulo” de muchas otras protestas.
La movilización tuvo algo singular: no dependió de un solo líder ni de una sola consigna. Iván Cepeda, el senador que estaba llamado a suceder a Petro, encabezó durante un rato la marcha en Bogotá entre gritos de “¡presidente!” de quienes lo seguían como a una estrella del pop. Poco después se retiró y la columna siguió sin él. Petro llegó a aparecer al final del recorrido, en la plaza de Bolívar, pero se fue en mitad de una fuerte granizada sin llegar a tomar el micrófono. Hablaron senadores, sindicalistas y líderes sociales.

Gustavo Petro asiste a la marcha de este miércoles. Fotos MARIANO VIMOS





La marcha reunió a maestros, estudiantes de universidades públicas, jubilados, funcionarios, indígenas y feministas. Muchos vestían camisetas de Palestina en rechazo al acercamiento radical y exprés de De la Espriella a Israel. Y mientras sonaba la batucada, el Gobierno celebraba la apertura de su embajada en Jerusalén, con lo que Colombia se convierte en el país más poblado de América Latina (y el décimo del mundo) en dar ese paso. Tampoco faltaron los lemas contra Trump, la defensa de la soberanía y el rechazo a cualquier injerencia extranjera en un país cuyo presidente no esconde su alineamiento con Washington. “Colombia no es el patio de nadie”, se leía en varios carteles.
Cepeda resumió que “la consigna única es todos contra De la Espriella” y, a la vez, atribuyó la abundancia de lemas a que el Gobierno “está intentando atentar contra todos los sectores simultáneamente”.
El desafío para la oposición es ahora convertir esta primera demostración de fuerza en un verdadero contrapeso de un Gobierno que, de momento, ha logrado alienar o acallar a buena parte del poder económico, los partidos políticos y la prensa.
Petro, que sigue marcando el paso de la izquierda aunque ya no ocupe la Casa de Nariño, apenas se dejó ver y sigue rodeado de escándalos. Cepeda, que reivindica el respaldo de “una oposición organizada que obtuvo casi 13 millones de votos”, dejó la marcha a mitad de camino. Preguntado por si el expresidente iría a la manifestación por libre, el senador lo negó: “Somos un movimiento articulado y único, no somos rueda suelta. Nos vamos a juntar en algún momento”. No ocurrió. Cuándo llegará ese momento, más allá de las calles, es ahora la gran pregunta.

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