Estados Unidos, contra Ilhan Omar: así persigue Trump a su mayor enemiga en el Congreso
Estados Unidos, contra Ilhan Omar: así persigue Trump a su mayor enemiga en el Congreso

Ilhan Omar, en conferencia de prensa en Minneapolis, el 28 de enero. Foto Adam Gray (AP Photo/Adam Gray)
- La congresista demócrata de origen somalí se enfrenta a una investigación de la Administración republicana
Donald Trump es un hombre de filias y, sobre todo, de fobias.
Si hay una comunidad hacia la que el racista ha mostrado su desprecio, es la somalí; y si hay una rival política contra la que ha vertido toda su bilis, esa es la congresista demócrata Ilhan Omar, nacida en Somalia hace 44 años. Es cierto que en esto último tiene competencia, porque el republicano es especialmente sangrante en sus críticas a las mujeres que osan contradecirle, como la también congresista Nancy Pelosi o la fiscal Letitia James. Pero los comentarios contra Omar han sido constantes en los últimos años: la ha llamado basura, ha incitado en los mítines a que la muchedumbre grite pidiendo su deportación e incluso ha ofendido a su familia repitiendo el bulo de que se casó con su hermano.
La Administración republicana da ahora un paso más allá. El Departamento de Justicia, dirigido por Todd Blanche, en cuyo currículum destaca ante todo su lealtad sin fisuras a Trump, ordenó este lunes el registro de la casa de Washington de la congresista. Ahora, varios medios publican que el objetivo final es retirarle la nacionalidad y devolverla a Somalia, país que abandonó siendo una niña. Su padre, Nur Omar Mohamed, la llevó a Estados Unidos desde un campo de refugiados en Kenia en 1995. El motivo de la investigación es una supuesta mentira sobre su edad cuando consiguió la ciudadanía, en 2000.
Las acusaciones no son nuevas, pero adquieren ahora una mayor relevancia con los nuevos pasos que está dando el Departamento de Justicia. Todo esto ocurre pocas semanas antes de las elecciones de medio mandato en las que Omar aspira a renovar su escaño por un distrito de Minnesota, ocho años después de que ella y otras políticas izquierdistas como Alexandria Ocasio-Cortez, bautizadas como El Escuadrón, desembarcaran en la Cámara de Representantes.
“Abuso de poder indignante”
El registro de su hogar el pasado lunes por orden del Departamento de Seguridad Nacional concluyó con la incautación de su móvil, cuadernos, computadoras personales y su pasaporte. Ese mismo día, su oficina denunció lo que consideró “un abuso de poder indignante” y una “escalada sin precedentes” en la instrumentalización de las fuerzas del orden para atacar a adversarios políticos. “Durante una década, Trump ha arremetido implacablemente contra Omar con una retórica incendiaria. Ahora, las agresiones derivan en una incursión federal carente de justificación. La congresista no ha cometido ningún delito. Ningún presidente debería usar su poder para intimidar a sus adversarios políticos”, añadió el equipo de la congresista.
Según publica The Wall Street Journal, la investigación debe determinar si Omar o su padre, ya fallecido, modificaron la edad de la futura congresista en la solicitud de ciudadanía para indicar que tenía 17 años, en cuyo caso tenía derecho a conseguirla automáticamente, o 18. La política niega haber cometido cualquier tipo de ilegalidad.
Durante la Administración del demócrata Joe Biden, el Departamento de Seguridad Nacional ya había examinado una pista similar, pero los funcionarios decidieron no seguir adelante por no tener pruebas del supuesto fraude, según fuentes conocedoras del caso que cita el diario neoyorquino. Para corroborar sus acusaciones, las autoridades han emitido más de una docena de citaciones, incluidos varios familiares de Omar, con el objetivo de recabar testimonios ante un gran jurado de Minnesota.
Omar ya está acostumbrada al acoso de las fuerzas trumpistas y sus simpatizantes. El pasado enero, durante el operativo en Minneapolis del Servicio de Control de Inmigración y Aduanas (más conocido como ICE) que acabó con la muerte de dos ciudadanos estadounidenses, un hombre blanco se acercó al atril donde ella hablaba y la roció con un líquido. Las autoridades acusaron al agresor de un delito de asalto.
Tras el registro del lunes, en un acto a última hora del día en Ohio, Trump dirigió sus dardos contra Omar. Entonces el público coreó la palabra “deportación”. El presidente no se refirió solo a su rival, sino que generalizó en torno a los somalíes: “Hacen trampas en todo. No vamos a tolerarlo”.
El Gobierno de Trump no ha perdido ocasión de arremeter contra la comunidad somalí del Estado de Minnesota, unas 80.000 personas, la mayoría con residencia legal o nacionalidad estadounidense. Este invierno justificó la toma de Minneapolis por el ICE por un supuesto fraude con ayudas públicas concedidas durante la pandemia que ya había sido investigado. “Cuando vienen del infierno y se quejan y no hacen más que criticar, no los queremos en nuestro país”, dijo en diciembre sobre la comunidad de un país que, según el presidente de Estados Unidos, “apesta”.
La Administración de Trump se ha embarcado en una iniciativa sin precedentes para retirar la ciudadanía a personas que considera que no la merecen por haber cometido algún delito o por mentir cuando la consiguieron. En total, han presentado unas 200 solicitudes, un paso que antes de la llegada del republicano a la Casa Blanca era muy poco habitual.

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