México respira con la suspensión de las restricciones aéreas por parte de Estados Unidos
México respira con la suspensión de las restricciones aéreas por parte de Estados Unidos

Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) en noviembre de 2024. Foto Cuartoscuro
- El Gobierno de Claudia Sheinbaum recupera los planes de abrir vuelos a ciudades estadounidenses desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles
La tensión entre México y Estados Unidos por los vuelos al Valle de México se ha desvanecido.
El anuncio de que Washington suspenderá las restricciones aéreas para que las aerolíneas mexicanas abran rutas hacia ciudades estadounidenses desde el Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles (AIFA) y el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (AICM) termina con meses de incertidumbre sobre la conectividad entre ambos países. La política aeronáutica ha sido uno de los frentes más complejos de la relación bilateral y ha reflejado que la postura de los Gobiernos también se traslada a este sector.
Hace un año en los altavoces del AIFA se anunciaba con bombo y platillo la apertura de nuevas rutas aéreas a Estados Unidos. Las aerolíneas mexicanas comenzaban a vender los primeros billetes para la temporada de Navidad de 2025, cuando la noticia desde Washington llegó. El secretario de Transporte estadounidense, Sean Duffy, cancelaba la autorización para 13 nuevas rutas desde el nuevo aeropuerto del Valle de México hacia Estados Unidos y argumentaba que México había “pisoteado” el acuerdo de transporte aéreo que ambos países habían celebrado en 2015. La queja de Duffy estaba vinculada a la reorganización que el Gobierno mexicano emprendió tras la construcción en 2022 del AIFA, sobre el reparto de las rutas aéreas con el AICM.

Aeropuerto Internacional Felipe Ángeles, en Ciudad de México, el 6 de mayo del 2026. Foto AGGI GARDUÑO
El AIFA no existía en 2015. Su construcción comenzó en el arranque del Gobierno de Andrés Manuel López Obrador (2012-2018) como uno de los proyectos estrella de su administración y como una polémica decisión que cancelaba la construcción del Aeropuerto de Texcoco. López Obrador promovió al Felipe Ángeles, desde su apertura del 2022, entre las aerolíneas, que seguían prefiriendo operar desde el AICM, por lo que tomó medidas para reorganizar la distribución de los vuelos entre ambos aeropuertos. En febrero de 2023, el mandatario ordenó a través de un decreto que todos los vuelos de carga, sin importar su procedencia, debían aterrizar en el AIFA para descargar la mercancía con destino al Valle de México. Esta decisión permitió desahogar ligeramente el tráfico en el AICM, que ya se encontraba desbordado.
Los roces entre ambos países por las medidas sobre el transporte aéreo se intensificaron en los siguientes meses con el reclamo, por parte de las aerolíneas estadounidenses, sobre la reducción de los slots —el intervalo de tiempo asignado a un vuelo para su despegue o aterrizaje en un aeropuerto— disponibles para ellos en el AICM. “Al restringir los slots y exigir que las operaciones de carga se trasladaran fuera de Ciudad de México, incumplió su promesa, desestabilizó el mercado y dejó a las empresas estadounidenses con millones de dólares en costos adicionales”, protestó entonces el Departamento de Transporte de Estados Unidos.
Este año y tras las cancelación de los 13 vuelos del AIFA, el Gobierno mexicano emprendió una negociación tras la que cedió al reclamo estadounidense para abrir más espacios a los vuelos de aerolíneas estadounidenses en el AICM. El Gobierno de Claudia Sheinbaum había continuado con el tono de López Obrador sobre moderar el tráfico aéreo del AICM, sin embargo, la presión estadounidense ha alterado esos planes. El AICM moviliza unos 44 millones de pasajeros al año, mientras que el AIFA ha alcanzado en el último año los siete millones de viajeros. “La decisión refleja la voluntad de ambos gobiernos de avanzar hacia una nueva etapa de la relación bilateral en materia de aviación, basada en el diálogo, el respeto de la soberanía, la cooperación institucional, la aplicación de las mejores prácticas internacionales y el fortalecimiento permanente de la seguridad y eficiencia del transporte aéreo”, ha celebrado el Gobierno mexicano.
Las aerolíneas mexicanas han echado las campanas al vuelo con la posibilidad de ampliar su oferta de vuelos hacia Estados Unidos. “La revocación brinda a Aeroméxico una mayor flexibilidad para evaluar oportunidades de incrementar frecuencias e introducir nuevos servicios entre la Ciudad de México y Estados Unidos”, ha mencionado Aeroméxico en un comunicado. “Este resultado representa un paso muy relevante para continuar fortaleciendo la conectividad en el mercado aéreo transfronterizo más grande del continente”, ha apuntado en su comunicación oficial Volaris. El acuerdo da por cerrado un frente en la relación bilateral entre México y Estados Unidos, aunque otros —como seguridad y comercio— sigan todavía pendiendo de un hilo.

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