Meloni ataca a una jueza por dejar en libertad a líder de las protestas en Italia y desmontar las acusaciones de terrorismo
Meloni ataca a una jueza por dejar en libertad a líder de las protestas en Italia y desmontar las acusaciones de terrorismo

Giorgia Meloni, el 16 de octubre en Bruselas. Foto Omar Havana (AP Photo/Omar Havana)
- El detenido, un periodista de origen marroquí, solo llamó en redes a salir a la calle, pero fue arrestado en aplicación de un polémico decreto de seguridad. “Se ha limitado a promover una movilización colectiva”, replica la magistrada
En Italia se había creado un malvado perfecto como cerebro de las protestas y ahora, por el momento, ha quedado desmontado. La jueza que debía decidir si concedía o no la prisión cautelar para Youssef Siher, el periodista de 30 años de origen marroquí detenido el pasado sábado en Milán, acusado de ser la “mente” de los disturbios del 17 y 18 de octubre, ha tirado por tierra la dudosa acusación de la Fiscalía y lo ha puesto en libertad este miércoles. “Se ha limitado a promover una movilización colectiva”, ha concluido sobre el acusado.
Se veía venir, porque la argumentación de la Fiscalía, que había pedido la prisión preventiva, había sido llamativa. Acusó a Siher de instigación a la delincuencia con fines terroristas y, gracias al último y controvertido decreto de seguridad de Meloni, de promover la violencia en manifestaciones públicas, por sus actividades en redes sociales. Sin embargo había notables paradojas: el movimiento que montó con canales en Instagram y Telegram apareció después de las protestas, no conocía a ninguno de los alborotadores, fue detenido antes de que volviera a pasar nada y solo publicó mensajes con llamadas a seguir saliendo a la calle, sin ninguna incitación a la violencia.
Ahora la jueza no ve “graves indicios” que justificaran su arresto, dando razón a quienes habían criticado la medida en Italia, aunque en realidad han sido más bien pocos en un clima general de linchamiento mediático. Sobre todo en la prensa de derechas, que vincula los disturbios a la inmigración y al extremismo islámico. Tras el arresto de Siher se publicaron titulares como “No es malestar, es Islam” (Libero); “El cerebro es un profesorcito islámico” (Il Tempo); “El cerebro islámico” (Secolo d’Italia); “Pillado el jefe de la manada” (La Verità); o “El ayatolá de los maranza” [apelativo desdeñoso de los inmigrantes en Milán]“ (Il Giornale).

Protestas contra el coste de la vida en Milán, el pasado sábado. Foto Claudia Greco (REUTERS)
A la primera ministra, Giorgia Meloni, el auto judicial no le ha gustado nada y ha reaccionado enseguida con un vídeo colgado en sus redes sociales. Lo considera “una decisión vergonzosa” y lo define como “una mortificación insoportable” para el trabajo de las fuerzas del orden y de quienes “defienden a la gente de bien del riesgo de ver devastadas sus ciudades y sus tiendas”. “De verdad, no sé cómo un Estado normal puede defender a las personas de bien ante estas decisiones de cierta magistratura”, ha concluido.
Los ataques de Meloni a los jueces cuando frenan algunas de sus políticas no son nuevos y siempre usa el argumento de que van contra la voluntad popular, y en este caso contra su octavo decreto de seguridad, aprobado al calor de las protestas y que prevé incluso el arresto preventivo de menores antes de manifestaciones. Además está reforzando la mano dura ante el auge de las protestas, porque las elecciones están a la vista en 2027, y también por la competencia de Futuro Nacional, el nuevo partido en ascenso del exgeneral Roberto Vannacci, que está incluso más a la derecha de su Gobierno.
La Asociación Nacional de la Magistratura, a la que pertenece casi toda la judicatura, ha mostrado su solidaridad a la jueza y ha criticado el ataque de Meloni como “un daño a la credibilidad de las instituciones”: “La deslegitimación, incluso de quien ocupa altos cargos institucionales, es ya un ejercicio acostumbrado de intimidación que no debería ocurrir en un Estado de derecho”, señala un comunicado.
La jueza ha rechazado de plano los argumentos de la Fiscalía. No solo considera que no se dan las exigencias para una prisión cautelar sino que indica que Siher ni siquiera debía haber sido detenido, pues discute todos los delitos que se le atribuyen. La magistrada afirma que los hechos no pueden ser calificados ni de instigación a la delincuencia con fines terroristas, ni como violencia organizada en manifestaciones públicas.
Siher, que habla cuatro lenguas, es licenciado en Comunicación por la Universidad de Milán, donde también hizo un máster en Ciencias Políticas. Ha escrito artículos en diarios nacionales y ha colaborado con el prestigioso instituto de investigación ISPI. Milita en movimientos de apoyo a Palestina y estos días ha pesado un comentario suyo publicado en redes sociales en el que elogiaba el ataque de Hamás a Israel del 7 de octubre de 2023.
En realidad, creó un movimiento en redes sociales llamado 17 de Octubre después de los incidentes, el domingo 18 por la tarde, con la pretensión de canalizar el descontento social y erigirse en líder de una protesta que había sido totalmente caótica, sin ideología clara y con una mayoría de menores.
Por lo que se sabe hasta ahora, simplemente trató de subirse a la ola de las protestas como intelectual teórico. A través de Instagram y Telegram (con 48.000 y 9.500 seguidores, respectivamente) llamó a volver a la calle en ocho ciudades el sábado 24 de octubre. Pero luego fue detenido esa mañana sin que ni siquiera le diera tiempo a anunciar el lugar de convocatoria de nuevas protestas, a las que en todo caso luego no fue nadie. Esa noche sí hubo incidentes y enfrentamientos con la policía horas más tarde en Roma, Turín, Florencia y Bolonia, pero como los registrados en muchas otras ocasiones.
La Fiscalía se agarró en su acusación de que estos canales eran una “declaración de guerra continua” a elementos tan endebles como una publicación del 20 de octubre en Instagram: “El Estado nos mea encima y los medios nos hacen creer que llueve. Meloni declara la guerra al futuro de este país y nosotros declaramos la guerra a este presente infame”. Pero ahora la jueza rebate que, pese a “su tono áspero y vulgar”, no hay en estas críticas “referencias explícitas y concretas a acciones violentas (…) que induzcan a los usuarios a cometer actos de este tipo”.
La acusación también mencionaba el hecho de que se difundió una guía con consejos básicos sobre cómo comportarse en las protestas, pero sin ninguna indicación de violencia, eran sobre todo de protección, de cómo moverse, cómo vestirse y qué hacer en caso de uso de gases lacrimógenos. La jueza replica ahora que las llamadas a la desobediencia civil “no se traducen en la adopción de comportamientos violentos (…), si no a la mera programación de manifestaciones semanales”.
Solo un 0,99% de mensajes violentos de usuarios
Lo cierto es que ni siquiera entre los comentarios de los usuarios de estos canales predominaban los mensajes violentos: un diario italiano, Il Fatto Quotidiano, ha determinado que fueron 10.026 y solo 99, el 0,99%, tenía contenido violento y apenas 23 eran incitaciones directas a la violencia. Y casi todos de los mismos seguidores, una treintena. Es más, un solo usuario publicó 1.148 mensajes y ha resultado ser un joven universitario en silla de ruedas que por su condición no ha participado en ninguna protesta.
El primer comunicado del movimiento comenzaba así: “No nos representa nadie. Nos representamos solos”. Se presentaba como “un movimiento no estructurado nacido para tomar la iniciativa y hacer avanzar la conciencia política colectiva de los jóvenes en Italia”. Criticaba a un “gobierno autoritario” que responde al descontento juvenil a golpe de porra y mostraba su desconfianza hacia partidos y sindicatos. También anunciaba que su estrategia era la “fluidez”, citando los ejemplos de las protestas en Egipto en 2011 y Hong Kong en 2019. Concluía explicando lo que esperaban de la calle: “Discusión, debate, crecimiento político”. “Solo hay un objetivo: apropiarnos de nuestro futuro”, señalaba.
La Fiscalía, pese a que admitió que Siher creó sus canales en Instagram y Telegram después de los saqueos de Milán, opinaba que “la incitación pública a la repetición de las manifestaciones violentas vehicula al mismo tiempo un mensaje de fuerte contenido simbólico dirigido a desestabilizar” y a “infundir temor en la población”. Habría creado una “fuerte tensión social y un verdadero impacto intimidatorio sobre la población”. Señaló que “ante la plena conciencia de los intentos violentos de los facinerosos con los que dialogaba, ha ofrecido un soporte de concentración de las comunicaciones y gestión de la red de los diversos grupos violentos”. Si finalmente no ocurrió nada, según la tesis del ministerio público, fue por la intervención de la policía, aunque nunca se sabrá qué seguimiento realmente habrían tenido en la calle las proclamas de Siher en redes.

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