Las Primeras Naciones se suman a la protesta contra el oleoducto
Las Primeras Naciones se suman a la protesta contra el oleoducto

La actriz estadounidense Daryl Hannah, en el momento de ser detenida por manifestarse frente a la Casa Blanca. Hannah se había unido a la protesta en contra del nuevo oleoducto que pretende llevar petróleo desde Alberta hasta el Golfo de México, atravesando EE UU
El Popular / Efe. Toronto / Washington.- Líderes de pueblos indígenas de toda América del Norte se unirán a la protesta que se está realizando desde hace días frente a la Casa Blanca, en Washington, en contra del oleoducto Keystone XL, que pretende construir la empresa TransCanada para llevar petróleo desde el norte de Alberta hasta las refinerías del Golfo de México, a través de Estados Unidos.
Los representantes de las Primeras Naciones, convocados por la Red Ambiental Indígena, comenzaron este martes a viajar hacia la capital estadounidense, donde tienen previsto unirse a los manifestantes el próximo 2 de septiembre.
La protesta frente a la sede presidencial de EE UU comenzó el pasado 20 de agosto, y en ella participan grupos ecologistas, activistas y personalidades públicas como actores y científicos. Hasta el momento han sido detenidas más de medio millar de personas por haber violado una ley que prohíbe realizar manifestaciones en la acera de la Casa Blanca.
Entre los arrestados se encuentran las actrices canadienses Margot Kidder y Tantoo Cardinal, esta última, nacida en Alberta, y este martes fue detenida también, junto a un centenar de personas, la actriz estadounidense Daryl Hannah.
“Si Obama aprueba el oleoducto Keystone XL será un desastre. El problema de estos oleoductos no es si van a derramar petróleo, sino dónde lo van a derramar”, dijo la intérprete de “Splash” y “Wall Street” a la cadena ABC minutos antes de ser arrestada.
No es la primera vez que la actriz, muy implicada en el activismo ecológico, es detenida por manifestarse en defensa del medio ambiente.
El presidente de EE UU, Barack Obama, tiene previsto decidir a finales de este año si el Gobierno estadounidense permitirá a la compañía TransCanada la construcción de este polémico oleoducto, cuyo coste está calculado en unos 7.000 millones de dólares estadounidenses, y que transportará millones de barriles de crudo procedentes de las arenas bituminosas de Alberta hasta las costas del Golfo.
El oleoducto Keystone XL recorrerá más de 2.700 kilómetros y atravesará los estados de Montana, Dakota del Sur, Nebraska, Kansas y Texas, en EE UU, doblando la capacidad del oleoducto que conecta ahora ambos Canadá y EE UU.
El pasado viernes el Departamento de Estado de EE UU emitió el informe final sobre el impacto medioambiental del proyecto, en el que indica que los daños serán limitados.
Sin embargo, varias organizaciones medioambientales como Oil Change International han criticado el informe y han señalado que gran parte del petróleo del oleoducto tiene como destino la exportación, al contrario de lo asegurado por TransCanada, que ha remarcado que el proyecto ayudaría a reducir la dependencia energética.
Los detractores del oleoducto advierten de posibles desastres ecológicos causados por derrames a lo largo del trayecto, a la vez que recuerdan el daño ambiental que, en general, produce la extracción de arenas bituminosas.
Sus defensores, por el contrario, destacan que el oleoducto creará miles de empleos en Estados Unidos, algo especialmente importante en una época de recesión económica, y que ayudará a reducir la dependencia estadounidense con respecto al petróleo de Oriente Medio.
