Las personas buenas ganan un 18% menos
Las personas buenas ganan un 18% menos
Un exhaustivo estudio en el que ha participado la Universidad de Western Ontario recaba datos recogidos durante casi veinte años para demostrar que la amabilidad en el trabajo suele acarrear menores ingresos económicos. Entre las causas, la preponderancia de estereotipos masculinos y las recompensas que, en la práctica, siguen recibiendo las actitudes más agresivas.

El sistema de recompensas laborales está orientado habitualmente a premiar a los trabajadores más egoístas, menos éticos y menos amables
El Popular. Toronto.- El famoso entrenador de béisbol estadounidense Leo Durocher solía decir que “los chicos buenos siempre pierden”, y ahora un exhaustivo estudio parece darle la razón. Los buenos de la oficina ganan menos que los malos.
Esa es la conclusión del informe denominado “Do Nice Guys -and Gals- Really Finish Last? The Joint Effects of Sex and Agreeableness on Income” (¿Son realmente los chicos buenos -y las chicas- los últimos de la fila? Los efectos combinados del género y la amabilidad en los ingresos), llevado a cabo por tres investigadores, Timothy A. Judge, de la Universidad de Notre Dame (Estados Unidos); Beth A. Livingston, de la Universidad Cornell University (también en EE UU), y Charlice Hurst, de la Universidad de Western Ontario.
Según revela el estudio, los trabajadores calificados como agradables tienen sueldos más bajos que aquellos que no lo son. Con el rótulo “agradable”, los investigadores definieron a sujetos con una tendencia hacia la calidez, la amabilidad y la cooperación con el resto.
Pero el estudio va más allá , y llega a cuantificar el aumento en la cuenta corriente según el tipo de persona: En el caso de los hombres, los amables llegan a ingresar hasta un 18 por ciento menos que sus pares no agradables. La brecha, no obstante, es menor en las mujeres, donde la diferencia es sólo de un 5 por ciento a favor de las menos empáticas.
“Los chicos buenos están siendo perjudicados”, explicó Beth Livingston, investigadora de la Universidad de Cornell y coautora del estudio, al diario The Wall Street Journal. Y es que, según el estudio, para los hombres, mostrar un comportamiento agradable no parece ajustarse a “las expectativas de comportamiento masculino” en el mercado.
Las personas que son más amables también suelen hacerse valer menos en las negociaciones salariales, agregó Livingston. Al parecer, la gente más bondadosa pocas veces intenta defender una cierta cantidad de salario o aumentarla, mientras que aquellos más agresivos incurren en esta práctica casi automáticamente.
Parte del problema reside en el sistema de recompensas laborales, que, según señalan muchos expertos, está orientado habitualmente a premiar a los trabajadores más egoístas, menos éticos y menos amables. “El problema es que muchos gerentes no se dan cuenta de que están recompensando la falta de amabilidad. Puedes afirmar que tu compañía valora la amabilidad pero tu sistema de compensación no lo refleja”, señala Livingston.
Sin embargo, y a pesar de que pudiese ser considerada como una actitud rebelde o contra-cultural dentro del mundo de los negocios, lo cierto es que hay compañías en particular que buscan desalentar la agresividad entre los empleados. En Seattle existe una compañía, Lockerz, que ha implementado una política llamada “no jerks and divas” (sin patanes ni divas), explícitamente diseñada para castigar actitudes consideradas como poco leales o agresivas entre su equipo.
Para llegar a estas conclusiones, los investigadores analizaron datos recabados durante casi 20 años en tres encuestas diferentes, en un muestreo que contabilizó alrededor de 10.000 trabajadores con distintas profesiones, salarios y edades.
Al mismo tiempo, los investigadores ejecutaron un estudio por separado en el que participaron 460 estudiantes de negocios, a quienes se les personificó como gerentes de Recursos Humanos de una empresa ficticia, en la que debían elegir candidatos para un puesto de consultor basándose en los datos revelados por una breve descripción de los postulantes. El resultado: Los tipos descritos como “muy agradables” fueron menos propensos a ser elegidos para el cargo.
El estudio ha sido presentado en la reunión anual de la Academy of Management de San Antonio, Texas (Estados Unidos), y publicado en el diario Journal of Personality and Social Psychology.
La CNN recopiló testimonios de trabajadores acerca de las conclusiones de esta investigación: “Tienes que ser despiadado en el mundo corporativo”, indica Farhana Qaosar, de Sídney, Australia. “Si tienes un punto débil o te atreves a mostrarlo, las personas se aprovecharán. Así es la cosa. No tienes éxito por saber más, lo tienes porque te puedes adaptar”, añade.
“A una empresa llena de personas que están completamente de acuerdo en todo le será difícil establecer o mantener cualquier tipo de jerarquía”, dice por su parte Matt DeFaveri, de Cleveland, Estados Unidos, agregando que “te puedes ver en la necesidad de tener que diferenciarte del resto, y no ser amable parece ser la manera de hacerlo. Sin embargo, no creo que sea justo relacionar no ser amable con ser mezquino”.
Para Jessica Fearnow, de Sacramento, California (EE UU), el estudio explica algunas cosas sobre su propia personalidad, pero esto no le sirve de consuelo: “Estaba pensando cuán podría ser la razón por la que no gano mucho más de lo que ganaba cuando era una practicante, hace nueve años”, señala. “Así que supongo que esto me convierte en una persona muy amable”, concluye.
Por otra parte, otro estudio estadounidense, presentado por la Asociación Americana de Psicología a principios de este mes, mostró que el 86 por ciento de los empleados de una empresa de 300 trabajadores reconocía que el maltrato -incluyendo reprimendas públicas y comentarios despectivos a viva voz sobre su desempeño laboral- es uno de los grandes problemas a los que se enfrentan en sus lugares de trabajo.
